Los héroes de los tebeos, valientes, indómitos y aventureros, han ocupado horas y horas de nuestra niñez y juventud. En muchas ocasiones eran lo que nos gustaría ser en la vida real, porque vivían todas aquellas aventuras con las que sueña un niño o niña. Peligros, acción y una dosis de fantasía e imaginación para echar a volar mentalmente. En esta ocasión nos centramos en héroes sin superpoderes. Los tiempos difíciles llevan consigo la necesidad de evasión. En España ese momento llegó en los duros años de la posguerra. Hubo muchísimos autores que aportaron su grano de arena a este recordado periodo de nuestra historia tebeística y cultural. Pero sin duda el más prolífico fue Manuel Gago (1925-1980), en cuyo haber figuran decenas de series de aventuras ambientadas en las más diversas épocas.
El Guerrero del Antifaz es una obra clásica de la historieta española, creada por Manuel Gago García para Editorial Valenciana y publicada en 1944. El autor, según sus propias declaraciones, se inspiró para la realización de su obra en la novela Los cien caballeros de Isabel la Católica (1934), de Rafael Pérez y Pérez. Tras leer esta novela realizó un tebeo titulado El juramento sagrado, que puede considerarse el germen del futuro Guerrero del Antifaz, nombre al parecer tomado de un filme de la época. Aunque algunas fuentes dataron el inicio de la publicación en octubre de 1943, investigaciones posteriores retrasaron la fecha un año, fijando en octubre de 1944 el arranque de los cuadernillos de El Guerrero del Antifaz por Editorial Valenciana, convirtiéndose en poco tiempo en el más famoso de los héroes de tebeo creados en España hasta la fecha (en el futuro, sólo sería superado en popularidad -y en ventas- por El Capitán Trueno).
La acción tiene lugar en la España de los últimos años de la Reconquista, bajo el reinado de los Reyes Católicos, a finales del siglo XV. El Guerrero del Antifaz proviene de una joven condesa que en tiempos de la reconquista es raptada por un rey musulmán que se la lleva prisionera. La condesa de Roca, embarazada de dos meses, es raptada en una incursión del reyezuelo musulmán Alí Kan, quien la convierte en su mujer. Al nacer el hijo de la condesa, su raptor cree ser el padre, y el futuro Guerrero del Antifaz es educado como su hijo y heredero, destacándose por su ferocidad en los combates contra los cristianos. Cuando tiene veinte años, su madre le revela la verdad, a consecuencia de lo cual es asesinada por el reyezuelo. Agobiado por la culpa y el remordimiento, el falso hijo de Alí Kan se disfraza con un antifaz para ocultar su identidad y decide dedicar su vida a combatir a sus antiguos correligionarios. Ha nacido el Guerrero del Antifaz.

El secuestrador, un árabe llamado Alí Kan, siempre creyó que el muchacho era hijo suyo, y cuando escucha la confesión, asesina a la mujer. El interés romántico aparece pronto: la casta condesita Ana María, un amor imposible para el Guerrero, puesto que su clase plebeya le impide aspirar a contraer matrimonio con una noble. El Guerrero del Antifaz proviene de una joven condesa que en tiempos de la reconquista es raptada por un rey musulmán que se la lleva prisionera. Dentro del guion se incluye el amor del Guerrero del Antifaz por su amada Ana María con la finalmente se casa y que tienen un hijo que ser llamó Adolfito.
Una de las razones del inmenso éxito de ‘El Guerrero del Antifaz’ radica en su narrativa continua. A diferencia de obras como ‘Roberto Alcázar y Pedrín‘, donde las historias comienzan y terminan en el mismo cuaderno, ‘El Guerrero del Antifaz’ propone una saga sin fin. Este enfoque sigue la tradición de la novela por entregas del siglo XIX. Los recursos melodramáticos se utilizan de manera prolífica, atrapando al público con historias cargadas de misterio y emoción.
El dibujo de Gago es sencillo, incluso esquemático. No encontraremos aquí escenas particularmente bellas como las que solían ser habituales en las series de Alex Raymond (Flash Gordon) o Harold Foster (Príncipe Valiente). Además, Gago consiguió superar su rigidez inicial para administrar sabiamente su economía de líneas y utilizarla para transmitir esa potencia, rapidez y dinamismo que destilaban sus figuras, y que lo hacían inmediatamente reconocible. Aunque los primeros cuadernos eran toscos, Manuel Gago mejoró rápidamente como dibujante. Su estilo evolucionó hacia una línea firme y narrativa, influenciada por autores como Alex Raymond. Su capacidad para transmitir emociones y acción resultó crucial.

El éxito de El Guerrero del Antifaz fue indiscutible. Durante más de veinte años (1944-1966) se publicaron 668 cuadernillos y una veintena de Almanaques (Hubo un periodo en el que Gago abandonó la serie por desacuerdos con la editorial, siendo sustituido por Matías Alonso entre el número 421 y el 502). ¿Por qué murió entonces la serie? Sencillamente, España cambió. Cambiaron sus gustos, cambió su sociedad y cambió el panorama editorial. Pero el Guerrero no estaba muerto del todo.
En esta etapa (1979-1981), la trama incluye giros y planteamientos que hubieran sido prohibidos décadas atrás. En cuanto el régimen político cambió y la censura se esfumó, comenzaron a aparecer artículos condenatorios, atacando a la serie y los valores que representaba. No les faltaba razón. El Guerrero del Antifaz, por ejemplo, ensalza sin cesar las virtudes de la nobleza, virtudes que supone consustanciales a la ‘sangre azul’. El propio Guerrero, claro, es un noble aunque los demás no lo reconozcan como tal. Su rectitud, honradez y altos motivos lo eximen de cualquier crítica por las matanzas que comete. Por otra parte, el amor se sublima a tal extremo que se convierte en un sentimiento casi enfermizo. No digamos ya la expresión física de ese amor, que no se muestra por lado alguno: jamás se verá al Guerrero abrazando o besando a Ana María. Las motivaciones del Guerrero son también más que cuestionables: la venganza y la intolerancia religiosa justifican, en nombre de Dios y la Cristiandad, cualquier acto de violencia siempre que ésta se dirija contra sus adversarios musulmanes (retratados como viles y degenerados).
Más allá de su validez artística, El Guerrero del Antifaz ha servido de objeto de agrias polémicas entre aquellos que ensalzan apasionadamente sus méritos y los que lo tachan de herramienta de la dictadura y símbolo de la España más retrógrada. Así que no resulta fácil encontrar comentarios que analicen la obra con distanciamiento ideológico y sin el entusiasmo propio de la nostalgia por los sueños de la niñez.
El coleccionable de Planeta publicado en 2012-2013 contiene los 668 cuadernillos originales, con un coloreado moderno (los originales eran en blanco y negro). Existe también una reedición en blanco y negro de los mismos cuadernillos realizada en 1981 (conocida como "homenaje a M. Gago").
El Guerrero del Antifaz está repleto de personajes. Tienes que estar muy atento porque todos se parecen y encima se cambian los trajes: Gago lo hacen en otras series (El Aguilucho, por ejemplo). Depende de lo que busques: todo es muy difícil de conseguir.
Desde una perspectiva moderna los personajes pueden resultar profundamente planos (hasta el punto de que algunos críticos han llegado a comparar al guerrero con un cacho de tocón de pino); los dibujos de una calidad cuestionable, con unos fondos inexistentes; las historias profundamente maniqueas… pero también hay que recordar las leoninas condiciones en las que trabajaba Gago, el número de series y de páginas que tenía que sacar en un corto período de tiempo (y que llevan a reflexionar a qué cotas podía haber llegado si hubiera tenido un trato más equitativo y unos tiempos más adecuados).
El Guerrero del Antifaz
Setenta años después, antiguos y nuevos lectores pueden hojear estas historias que deben verse con la perspectiva de los tiempos en los que fueron creadas. Cuando el caballero enmascarado aparece por primera vez Gago apenas ha salido de la adolescencia. Su estilo está aún por formarse, pero ya pueden atisbarse algunos de los rasgos que lo definirán en el futuro inmediato: sencillez descuidada y grandes dosis de dinamismo. El origen del protagonista será la excusa perfecta para meterle en mil y una aventuras construidas sobre la mejor tradición del “continuará”.
El impacto del Guerrero del Antifaz en España ha permitido que a lo largo de estas siete décadas se haya discutido mucho acerca del valor intrínseco, la ideología y las aptitudes de su creador. Una colección cuya tirada se ha llegado a cifrar en cientos de miles de ejemplares ha dejado un impacto tan hondo como para conseguir que un aficionado dedicara siete años de su vida a lanzar una película basada oficiosamente en el personaje.
La publicación de estas aventuras se inició en el año 1944 en forma de pequeños cuadernillos de entre doce y dieciséis páginas en forma de papel apaisado y dibujos realizados en blanco y negro y editado por Editorial Valenciana, cuyos dibujos fueron realizados por el famoso Manuel Gago en total durante los veintidós años de la publicación que se finalizó en 1966 y se llegaron a editar 668 ejemplares.
El coleccionable presenta la reedición de los seiscientos sesenta y ocho números de la serie original, debidamente restaurados y con un color adecuado a los tiempos que corren y al material en cuestión (lejos, afortunadamente, de los experimentos “fotochoperos” que se perpetraron con Roberto Alcázar y Pedrín). También se ha eliminado la censura operada en la edición en forma de revista de los años setenta, donde algunos pasajes particularmente violentos fueron “tuneados” por obra y gracia de ese gilipolleo de lo políticamente correcto que todavía nos acompaña.
A partir de los años sesenta, el trabajo de Gago, y, en particular, El Guerrero del Antifaz, han sido muy cuestionados por la crítica, por considerarlos vehículo de los más rancios valores de la ideología franquista. Sin embargo, los guiones de El Guerrero del Antifaz resultan innovadores en aspectos como la situación de la mujer, ya que con frecuencia aparecen en su obra mujeres independientes, capaces de labrarse su propio destino, como Zoraida o la Mujer Pirata. Otro aspecto de la labor de Manuel Gago que ha sido severamente criticado es su descuido en el dibujo, probablemente debido al frenético ritmo de trabajo que llevó, desarrollando a veces hasta cinco series diferentes.
El Guerrero del Antifaz es uno de los primeros grandes éxitos del tebeo español (tras Roberto Alcázar y Pedrín) de aventuras: de la Escuela Valenciana del Tebeo de Aventuras. Aunque se identifica como español y blablabla. Su vida es un torbellino de emociones, tanto a nivel físico como emocional. Tiene que salvar a su amada sin cesar. Su padrastro es un reyezuelo moro que la rapta, y que tiene tela: Ali Kán. Los cristianos recelan del Guerrero. Su mascara esconde un secreto. Más que amigos tiene aliados.
Comparación con El Capitán Trueno:
- El Capitán Trueno imita personajes, poses, situaciones y hasta escenarios: América, Thule, etc. Al Rey Arturo lo sustituye a veces por Ricardo Corazón de León.
- El Guerrero del Antifaz adquiere la parte de novel-río inacabable.
- El Capitán Trueno tiene "el trío hispánico de héroes" habitual en Víctor Mora, junto a la reina Sigrid de Thule, a veces un mono Garritas, a veces el príncipe Gundar...
- El Guerrero del Antifaz casi no sale de la zona de la Reconquista.
- Yo prefiero el Capitán Trueno porque tiene una cosa que le falta al Guerrero del Antifaz: el sentido del humor. No es que sea una serie de humor, más bien es de aventuras, pero de vez en cuando tiene escenas divertidas, mientras que el Gerrero del Antifaz es un dramón tremendo y todos los personajes se toman muy en serio a sí mismos.
- El Capitán Trueno es más cómodo: las primeras aventuras son de continuará hasta los primeros 20-30 episodios. Para entonces ya habrán pasado por Acra, por Egipto, por selvas africanas, por el desierto del Sahara, habrán cruzado el Mediterráneo, enfrentados a... y encontrándose con... y llegando al enigmático T...
Ediciones y Reediciones:
- El Guerrero del Antifaz ya tuvo edición vertical remontada en Editora Valenciana.
- El mismo formato sirvió para Las Nuevas Aventuras del Guerrero del Antifaz y para publicar una serie de aventuras cortas en una colección de tapas blancas.
- El color en tonos pastel es bastante adecuado.
- De esa versión, pero sin los chistes, sale la versión de tomos grises, que serán unos 20 aprox.
- Hubo una versión del siglo XXI en coleccionable.
- El coleccionable de Planeta publicado en 2012-2013 contiene los 668 cuadernillos originales, con un coloreado moderno (los originales eran en blanco y negro).
- Existe también una reedición en blanco y negro de los mismos cuadernillos realizada en 1981 (conocida como "homenaje a M. Gago").
- Del GUERRERO DEL ANTIFAZ, en mi opinión los 69 tomos del coleccionable de Planeta que abarca todos los cuadernillos está muy bien y con un coloreado estupendo.

Críticas y Controversias:
- Más allá de su validez artística, El Guerrero del Antifaz ha servido de objeto de agrias polémicas entre aquellos que ensalzan apasionadamente sus méritos y los que lo tachan de herramienta de la dictadura y símbolo de la España más retrógrada.
- El Guerrero del Antifaz, por ejemplo, ensalza sin cesar las virtudes de la nobleza, virtudes que supone consustanciales a la ‘sangre azul’.
- Las motivaciones del Guerrero son también más que cuestionables: la venganza y la intolerancia religiosa justifican, en nombre de Dios y la Cristiandad, cualquier acto de violencia siempre que ésta se dirija contra sus adversarios musulmanes (retratados como viles y degenerados).
- A pesar de ello no deja de ser interesante para el aficionado poder volver a ver muchos de esos dibujos que alimentaron la fantasía de su niñez en color.
Setenta años después, antiguos y nuevos lectores pueden hojear estas historias que deben verse con la perspectiva de los tiempos en los que fueron creadas. Cuando el caballero enmascarado aparece por primera vez Gago apenas ha salido de la adolescencia. Su estilo está aún por formarse, pero ya pueden atisbarse algunos de los rasgos que lo definirán en el futuro inmediato: sencillez descuidada y grandes dosis de dinamismo. El origen del protagonista será la excusa perfecta para meterle en mil y una aventuras construidas sobre la mejor tradición del “continuará”.
Tanto El Guerrero del Antifaz como El Capitán Trueno representan dos pilares fundamentales del tebeo de aventuras español, cada uno con sus particularidades y su legado.