Dos mercados editoriales emergentes, el coreano y el indio, coparon por la tarde uno de los debates más interesantes del simposio. Corea ha sido el país invitado este año en la Feria de Francfort y la India lo será en la siguiente edición, un claro reflejo de su pujanza.
Por su parte, Nuzhat Hassan, de la National Book Trust of India -organismo fundado en 1957 para promover la lectura y la obra de escritores oriundos-, dijo que en su país se publican oficialmente al año 77.000 nuevos títulos. "En realidad son muchos más y están escritos en más de 30 lenguas o dialectos". Hassan explicó que el inglés ya no es el lenguaje predominante del sector editorial indio, ya que ocupa el 40% de lo que se publica. Según la ponente, el despegue del mercado nacional se inició en 1957 con la publicación de unos libros de bolsillo que se vendían a un precio asequible. La creciente alfabetización permitió asentar esta línea.
Hassan también se refirió a la importancia que dan en su país a la traducción y a las nuevas tendencias de la literatura india. "Cada vez se publican más libros de viajes, moda y literatura infantil. La no ficción también crece notablemente."
El territorio de los superhéroes ya le pertenece a figuras como Super Kudi y Pavitr Prabhakar. Esta industria es mucho más que una mera traducción de las historietas estadounidenses. Es una tierra de fantasía multicultural, con temas que van desde la mitología, al humor y hasta el horror. De hecho, los artistas para historietas indios y novelistas gráficos comentan que casi no hay cabida para los superhéroes occidentales hoy en día.
El Comic Con en India, que celebró su segundo año, es creación de Jatin Varma, un fanático de las historietas y fundador de la oficina mediática Twenty Onwards Media. “Dijimos hay que organizar algo aquí”, dijo Varma. Las historietas podrán ser un nicho en India y el Comic Con logró reunir 35,000 asistentes este año, además de 80 participantes, que incluían vendedores de historietas y sus creadores. Además logró recabar más de 97,000 dólares.
Siguiendo un breve bache en la década de 1990, ha habido una resurrección en la pasada década. Liquid Comics, previamente conocido como Virgin Comics y perteneciente al grupo del homónimo propiedad de Richard Branson, ha publicado títulos de fantasía india tales como Devi, que trata sobre las aventuras de una diosa guerrera y se basa en las historias mitológicas de la diosa hindú Durga.
El rey del mercado continúa siendo Amar Chitra Katha. Creado por el exingeniero Anant Pai en 1967, estas historietas tienen en cerca de 400 títulos y han vendido más de 90 millones de copias. De acuerdo con Reena I. La sección más rentable y que más vende ACK Media aún es la mitología. “La mitología hindú pertenece a una religión viva”, dijo.
Chatorajj, quien vive en Calcuta, dice que los lectores urbanos indios están más que listos para el contenido maduro dentro de las historietas gracias a los cambios del panorama mediático. “Esto es lo que The Rabhas Incident trató de hacer”, dijo Chattoraj.
Algunos novelistas gráficos, tales como Sarnath Banerjee, están interesados en una proyección más íntima de la India. Banerjee es el autor e ilustrador detrás del popular Corridor, el cual se publicó en 2004 y trata sobre la interacción entre los residentes de Delhi y el dueño de una tienda.
“Nuestro objetivo es el de mejorar la cultura de las historietas en la India, tener más fanáticos ya que en este país vive más de un billón de personas”, dijo Varma. Kini dijo que como artista, un evento de tal magnitud como la convención es un punto de partida para determinar el potencial de la industria de las historietas en la India. “Los nuevos artistas son grandiosos y te preguntas ‘¿qué pasaría si no hubiera Comic Con, qué no hubiera casas editoriales?
Nota del Editor: Muchos de ustedes preguntaron sobre el idioma en el que estaban escritos estas historietas en la sección de comentarios. En la primera parte de esta nota brindamos detalles de la colección Amar Chitra Khata que, a través de la historieta, difunde desde 1967 diversas historias de la mitología hindú. Toca ahora ocuparnos de una historieta argentina que dos décadas antes se había inspirado en esa misma temática: «A la Conquista de Jastinapur». Mitad superior de la página inicial de la serie, publicada en el Nº 16 de Patoruzito a inicios de 1946. Escrita por Leonardo Wadel, la serie está basada principalmente en el Mahabharata, una antigua epopeya india a la que el guionista aporta su propia fantasía. Básicamente la historia gira en torno a las aventuras y desventuras de Asoka y Kairaba (los buenos) enfrentados a la ambición de sus hermanastros Jinutu y Kichaku (los malos), ansiosos por heredar el trono de Jastinapur ocupado por el padre de todos ellos, el rajá Bhima.
Vista parcial de una de las páginas publicadas en el número 36 de Patoruzito. Asoka y Kairaba parten hacia el exilio. A partir de lo antes citado se suceden complots, combates con los mogoles, trampas, artimañas ingeniosas, cazadores de esclavos, bandas de salteadores, piratas, domadores de osos y por supuesto romances.
Respecto a la ciudad que da nombre a la historieta, Jastinápura o Hastināpura fue la legendaria capital del reino Kuru. Se desconoce su ubicación aunque en el ya citado Mahabharata se menciona que se encontraba en el norte de la India, a orillas del río Ganges.
Dos páginas publicadas en el Nº 96 de Patoruzito en agosto de 1947 y que corresponden al octavo episodio de la serie. Curiosamente Cortinas figura como autor del argumento y los dibujos. «A la Conquista de Jastinapur» es citada en la mayoría de los trabajos sobre la historia de la historieta argentina pero en nuestra opinión, el estudio más completo de esta obra es el que realiza Carlos Altgelt en su libro «Las historietas de Patoruzito - Una guía ilustrada». A comienzos de los años setenta el grupo Archivo de la historieta publicó un fascículo que recopilaba «A la Conquista de Jastinapur», material reeditado años después.
Patoruzito dejó de tener frecuencia semanal a principios de 1963 y se convirtió en mensual adoptando un formato de libro de bolsillo. En 1966 siempre con periodicidad mensual volvió a un tamaño grande y renovó su contenido agregando al título la palabra «Noveldramas». Durante esta nueva etapa la Editorial reeditó antiguas historietas reemplazando los bloques de tipografía por globos y en muchos casos resumiendo o directamente reescribiendo el material original.
Su actividad en nuestro medio se inició en 1939 dibujando en Noticias Gráficas las tiras «El Unitario» y «Chill el ingenioso». Fue luego colaborador de la revista Figuritas, participó en Bichofeo y en 1945 integró el equipo de la recién aparecida Patoruzito donde dibuja «Vito Nervio» (continuada por Breccia) y «A la Conquista de Jastinapur», gran parte de la cual la realizó en Uruguay adonde había regresado en 1946. Esta nota podría ser considerada la primera que se ocupó de Leonardo Wadel y su papel pionero como guionista. Fue publicada a fines de 1957 en el Nº 29 de la revista Dibujantes (Archivo Carlos R.
Periodista, traductor y astrónomo aficionado, Leonardo Wadel (1913?-2003) está considerado como el «padre» o más bien el «abuelo» de los guionistas de historietas en la Argentina, el primero que abrazó ese oficio con sentido profesional y orgullo en una época en que las adaptaciones o los guiones los escribían los mismos dibujantes o, en su defecto, periodistas o escritores de cierto prestigio que ocultaban su identidad tras distintos seudónimos. Wadel se inició en 1936 en la revista Mustafá, pasó luego por Fenómeno para colaborar a partir de 1945 en Patoruzito y años más tarde en Editorial Cielosur.
Carlos R. Página correspondiente al tramo final de la historieta: Los mongoles han sido derrotados y en la lucha caen los hermanastros de Asoka y Kairaba. El Rajá Bhima (padre de todos ellos) renuncia al trono y se aleja de Jastinapur.
Que en la India exista desde 1967 una colección dedicada a difundir mediante la historieta hechos y protagonistas de la mitologia hindú no debiera llamar la atención. Lo realmente destacable es que dos décadas antes y a miles de kilómetros de distancia, el guionista Leonardo Wadel se había inspirado en esos mitos para crear una recordada serie que se publicó en Patoruzito durante tres años: «A la Conquista de Jastinapur».

Cada libro consta de 36 páginas y para ubicarlos más facilmente los títulos fueron clasificados en cinco categorías: «Epopeyas y Mitología», «Clásico Indios», «Fábulas y Humor», «Corazones Valientes» (historias de hombres y mujeres que se destacaron por su valor) y «Visionarios» (semblanzas de pensadores, reformadores sociales o constructores de la Nación).
El Mahabharata es una antigua epopeya india cuya historia principal gira en torno a dos ramas de una familia (los Pandavas y los Kauravas) que, en la Guerra de Kurukshetra, luchan por el trono de Hastinapura. Con 100.000 versos, es el poema épico más largo jamás escrito y se cree que fue compuesto en el siglo IV a.C. o antes. El Mahabharata incluye el Bhagavad Gita y es uno de los textos más importantes de la antigua literatura india e incluso mundial.
Cerramos esta primera parte de la nota con una media página de la versión original de «A la Conquista de Jastinapur» de 1945 y una página completa de la reedición publicada a mediados de los años sesenta. Comparando con las imágenes de los libros impresos en la India puede apreciarse la ajustada documentación que utilizó el dibujante uruguayo Emilio Cortinas.
Carlos R. Distintos medios periodísticos informaron recientemente sobre el hallazgo en la Amazonia ecuatoriana de una antigua ciudad que, según los científicos, pudo estar habitada por unas 10.000 personas. Dicha noticia nos trajo a la memoria una historieta referida al explorador norteamericano Percival Fawcett que desapareció en 1925 en la selva brasileña cuando buscaba la Ciudad Perdida de Z. «Misterios en la Historia del Mundo» fue una sección escrita por Miguel de Calazans que se publicó en los primeros tiempos de la revista Aventuras y en la cual en dos o tres páginas se narraban hechos de difícil o imposible explicación lógica. En el número 3 de dicha revista -correspondiente al 26 de octubre de 1946- la sección estuvo dedicada al explorador inglés Percy Fawcett y su incansable búsqueda de la ciudad perdida de Z.

Percival Harrison Fawcett , (Torquay, 18 de agosto de 1867 - Río Xingú?, c. 29 de mayo de 1925), más conocido como Percy Fawcett, fue un teniente coronel, arqueólogo y explorador inglés.

Escena de «Z: La Ciudad Perdida», película de 2016.
La imagen generada con LIDAR muestra complejos de plataformas rectangulares construidas alrededor de cuadriláteros bajos y distribuidas entre calles en Kunguints, valle de Upano, en Ecuador. Los asentamientos fueron ocupados por el pueblo Upano entre aproximadamente el 500 a. C. y el 300 al 600 d. C., un período más o menos contemporáneo del Imperio Romano en Europa. Los edificios residenciales y ceremoniales erigidos sobre más de 6.000 montículos de tierra estaban rodeados de campos agrícolas con canales de drenaje.
'School' (2011), óleo de K. P. Reji, artista presente en la bienal Kochi en Kerala, la primera que se celebra en India.
En medio del centro comercial del barrio de Saket -no muy lejos de unos multicines donde se anuncian con cientos de luces de colores películas de esas que se ven en la televisión local, el estilo Bollywood que ha cautivado a Occidente los últimos años- los visitantes se tropiezan, de forma inesperada y sorprendente, con la obra sofisticadísima, geometrizante y espiritual de Nasreen Mohamedi, artista nacida en Karachi en 1937 y protagonista pues de la guerra indo-paquistaní y, como tantos indios, viajera sistemática y de formación inglesa.
Ahí están, incongruentes en su delicadeza, tan cerca del ajetreo del centro comercial, esas obras suyas con regusto a Agnes Martin, geometría minimalista y poética en su fórmula para encontrar la libertad a través de la repetición. Con algo zen y algo sufí, muy espirituales en todo caso, los dibujos a lápiz y tinta de esta clásica de la modernidad india -una de las pocas mujeres en esa línea de trabajo, además, dentro y fuera de su país- buscan inspiración entre la geometría de los telares, representados en las fotos expuestas también en la muestra de la capital india.
Ni fechas ni títulos en la producción de Mohamedi: continuidad casi ritual que en la muestra Una mirada hacia el infinito transporta al visitante a un tiempo suspendido y al margen del bullicio de Delhi, la ciudad viva donde coches, motos, peatones y rickshaws… parecen chocarse a cada paso y donde el nudo se desenreda súbito y todo vuelve al origen, ese origen que a su modo perseguía Mohamedi, fallecida hace más de diez años.
Quizás por esa razón, por la sorpresa del encuentro en un lugar tan imprevisible para los occidentales, o porque las ocasiones de ver tantos de sus dibujos juntos son escasas, la experiencia es más apasionante si cabe que en Reino Unido, en alguna de cuyas galerías se ha podido admirar a Mohamedi. El mérito es de una coleccionista, no solo entre las más importantes del país, sino muy dedicadas al arte contemporáneo: Kiran Nadar. Su centro, el Museo de Arte Kiran Nadar, privado pero sin ánimo de lucro, patrocinado por la Fundación Shiv Nadar y abierto en enero del 2010, muestra en estos días, junto a la exposición de Mohamedi, a siete artistas, Sheba Chhachhi, entre otros nombres.
Se trata, pues, de un ejemplo privilegiado para el coleccionismo indio que poco a poco vuelve la mirada hacia el arte contemporáneo y que, a través de las iniciativas privadas, trata de paliar el aún escaso interés hacia este tipo de arte por parte de las instituciones públicas.

De hecho, si el coleccionismo siempre ha existido en India, la mayor parte de las grandes colecciones se han centrado en arte clásico o premoderno y, a veces, hasta en áreas de interés muy restringidas -desde juegos de ajedrez hasta manuscritos. En Delhi siempre se ha comprado y se ha vendido arte, comentan todos, aunque personajes como la propia Kiran Nadar o Lekha Poddar -otra de las grandes coleccionistas- y su hijo Anupam Poddar han cambiado el perfil al uso por un mayor interés hacia el arte contemporáneo.
Se puede ver en la muestra de la Fundación de Arte Devi, lugar vinculado a los Poddar, comisariada por el colectivo Raqs, auténticos agitadores culturales, artistas, comisarios... siempre retando al sistema, nunca diana fácil, que llevan veinte años animando el panorama artístico contemporáneo de la capital india, incluso cuando dicho panorama no existía siquiera.
Estuvieron presentes en la exposición Fetiches críticos del Centro Dos de Mayo de Móstoles y regresarán en una individual al mismo centro los próximos meses. Los artistas de la muestra en la Fundación Devi proponen sobre todo eso que interesa a Raqs: cierto “arte relacional” que en algunos casos se hace poético. Ocurre con el trabajo de la joven artista Astha Butail, quien plantea un juego de cadáver exquisito en unos cuadernos-libro frágiles y maravillosos, a su modo continuación de la delicadeza milenaria de un país donde no solo se acumulan los mejores químicos y matemáticos, sino lleno de propuesta novedosas en el mundo del arte.
Así, pintores clásicos como el elegante Jamini Roy, hasta hace poco codiciados por los coleccionistas más tradicionales en las galerías más tradicionales -como la India Art Gallery-, empiezan poco a poco a compartir espacio con artistas jóvenes -lo demuestran algunas de las galerías de Mumbai, según muchos, una de las ciudades más activas para el arte actual. Pese a todo Delhi es un lugar privilegiado de transacción, el sitio donde buena parte de la acción ocurre.

Allí y, claro, en Londres. Si la Tate ha empezado al crear un fondo para comprar obras producidas en Asia -allá por 2012-, al igual que se constituyó hace algunos años para comprar arte de América Latina -justo cuando esa parte del mundo empezaba a hacerse visible-, el reto para el museo inglés ahora es adquirir obra producida en Asia, mientras las grandes casas de subastas se preparan para una venta de arte de esa área geográfica en los próximos meses. Teniendo en cuenta la restricción a la hora de exportar obras de más de cien años en el caso de la India, habrá tal vez una buena parte dedicada a los maestros clásicos de la modernidad e incluso a artistas contemporáneos.
Desde luego, son muchas las cosas que están pasando en el mundo del arte en India y buena muestra de ello es la recién estrenada bienal de Kochi en Kerala, la primera del país, que reúne a creadores como K. P. Reji, Paris Viswanathan o Subodh Gupta. Artistas como Alfredo Jaar o Ernesto Prieto, entre otros, han ido invitados, propiciando ese diálogo de la India Art Fair de Delhi, que acaba de celebrarse en la capital y donde es este año notable las ausencias de las grandes europeas o americanas, salvo algunas excepciones como la Galerie Lelong con una selección interesante de mujeres artistas. Pese a todo, es curiosa la apuesta de dichas galerías por obra, sobre todo gráfica, de artistas de la vanguardia. Los coleccionistas indios son, comentan con frecuencia allí, más conservadores a la hora de apostar por el arte internacional, si bien poco a poco la situación podría estar cambiando. Sea como fuere, se trata de una feria joven, llena de energía, capaz de congregar a aficionados y público en general, como los niños de las escuelas que la visitan. Nature Morte, Exhibit 320, Volte o Arts Musing son algunas de las que presentan su obra en la feria.
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Tomando dicha feria como excusa se ha celebrado además el Premio Skoda 2012 para el Arte Indio Contemporáneo, de cuyo jurado ha formado parte el artista sudafricano William Kentridge y del cual este año ha sido ganador el joven pero consagrado internacionalmente Tallur L. N., con una obra presentada en el Dr. Bhau Daji Lad, el Museo de la ciudad en Mumbai, cuya directora honoraria, la historiadora y comisaria Tasneem Metha, se halla también muy vinculada al consejo de redacción la revista ArtIndia, esencial para la escena en el área.
No muy lejos del Museo Kiran Nadar, justo enfrente de los cines que anuncian puro Bollywood y subiendo una calle en la cual el peatón se pelea con coches y motos, está Khoj, un espacio regentado por artistas donde se ha puesto en marcha un programa de artistas en residencia. En el edificio rehabilitado se cruzan trabajos y experiencia y, una vez más, la ciudad se expande. India despega y quizás deje pronto atrás a China. Se trata, además, de un país apegado a las tradiciones, refinadísimo y lleno de energía: gran futuro por delante. Así que solo cabe esperar que no sea manufacturado como ha ocurrido con otros casos -y en especial con China- por parte de las instituciones europeas.