Este 2021 se cumplen 50 años de la llegada de Conan a los cómics. Fue en Marvel, en 1971, a donde ha regresado hace poco y que tiene los derechos del personaje en Estados Unidos hasta 2031. Pero en Europa la cosa cambia, porque ya han pasado más de 80 años de la muerte de su autor, Robert E. Howard, lo que quiere decir que cualquiera puede escribir aventuras de Conan. Estos últimos meses se ha publicado Conan: Sangre Bárbara (Karras Cómics), de El torres y Joe Bocardo, y pronto llegarán otros títulos. Pero hoy nos fijamos en Conan de Cimmeria (DQómics), de tres autores extremeños: el guionista Ángel G. Nieto, el dibujante Julio Rod y el colorista Esteban Navarro.
La versión que hemos querido hacer, es la más cercana a las descripciones de Howard, es decir, el tipo inteligente, pendenciero, ágil de mente y cuerpo. La vestimenta describirla (y dibujarla en caso de Julio) tal y como él lo hacía en sus relatos. En cuanto a si nos basamos en la original de Howard, evidentemente hacemos lo posible para que así sea, tanto estéticamente como en su narrativa. Los tres relatos se basan en conocidas historias de Conan, como nos cuenta Ángel: Los relatos de este cómic son originales creados por mí, pero evidentemente basados en el mundo creado por Howard y más concretamente relacionado con La hija del Gigante Helado, para recrear la primera, en la senectud del personaje. La segunda historia, en su juventud, está ambientada en su Cimmeria natal, poco antes de La hija del Gigante Helado, y posterior al asalto a Venarium, donde los Aquilonios habían invadido el sur de Cimmeria. Por último, en su madurez, cuando Conan fue pirata en la costa zíngara occidental. La idea es, escribir historias inconexas y salteadas en el tiempo en diferentes momentos de la vida del personaje, tal y como lo concibió REH en origen. Y con respecto a la pregunta sobre si son etapas clave en su vida, podríamos decir que sí, al ser las "tres edades" del hombre (juventud, madurez, senectud), más que serlo de la propia vida de Conan.
Una de las cosas más sorprendentes del cómic es que casi no hay diálogos. He preferido hacer una narrativa parecida a la que Howard hacía en sus relatos -confiesa Ángel-, aunque evidentemente adaptadas al mundo del cómic. En los casos en los que no hay cuadro de diálogo o bocadillos, directamente hemos optado por el silencio o la onomatopeya, sobre todo en la acción, muy abundante por cierto en todo el álbum, con el objetivo de evitar que el lector se aburra o agobie con demasiada información y texto.

Conan lleva 50 años en los cómics y ha habido versiones memorables. He "borrado" mentalmente la prosa anterior (sobre todo de los cómics), para - de manera intensa -, "pensar" como lo hubiera hecho el autor original, con el objetivo de producir unas historias tal y como las pudiera concebido el propio Howard (al menos intentarlo). Visualmente a Conan, siempre lo he imaginado en mi cabeza con la cara de la versión que ilustró Frazetta, pero con un cuerpo diferente, como lo dibujó Neal Adams en los 70, alto, ágil y poderoso. El dibujante Julio Rod está de acuerdo con Ángel: Creo que es una versión normal, más cercana al dibujo de Neal Adams que al de John Buscema (el dibujante que ilustró más aventuras del Bárbaro y al que muchos consideran su autor definitivo). Hemos intentado darle un aspecto más humano.
Preguntamos a Julio si le ha resultado complicado retratar a Conan en distintas etapas de su vida. No, para nada. Todo lo contrario, me gustan todos, cada uno en su contexto, pero si he de elegir uno, me quedo con el Conan joven. En cuanto a sus influencias, Julio confiesa: Cuando hablamos de Conan, siempre están presentes Buscema, Neal Adams, Barry Windsor-Smith, Frazetta...
Dibujar a Conan implica tener que plasmar en el papel grandes batallas, monstruos... Preguntamos a Julio qué le ha resultado más complicado: Lo más complicado, el montaje de la página. El viñetaje con el que se inicia con el storyboard, encontrar ese dinamismo que te lleve de una viñeta a otra. Pero hacer un cómic de fantasía heróica también tiene sus compensaciones: En cuanto a lo más divertido divertido de dibujar... Las batallas están bien, pero me quedo con los bichos, me encanta crear algo extraño y diferente -confiesa Julio-. Los dibujos de Julio están acabados con los fantásticos colores de Esteban Navarro. El color de Esteban tiene mucha importancia en este cómic -confiesa Julio-. Un color puede cargarse el dibujo o darle vida. En el caso de Esteban, me sorprendió su color, es diferente y para mi estilo de dibujo, que suele ser muy boceteado en algunos casos, le imprime una fuerza increíble. He quedado muy contento con el resultado.

Pero... ¿Qué opina Esteban Navarro de esa colaboración con Julio? Me gusta que me hagas esa pregunta (risas)… La colaboración ha sido muy fructífera, Julio y Angel me indicaban si algo requería un etonaje menos saturado, si algo debiera llevar más contraste o intensidad, etc…así mismo yo podía indicarle a Julio si una viñeta u otra quedaría mejor así o asá, al igual que Angel: ciertamente, ha sido un trabajo a tres bandas con mucha comunicación. En cuanto a las tonalidades que ha elegido para cada historia, Esteban confiesa: He elegido las tonalidades para cada historia de forma bastante intuitiva. Decidimos darle un color ochentero con poco o ningún color simbólico y mucho de realista, para recrear ambientes, interiores, etc…Gamas calientes para la taberna, muy frías para el hielo, muy tenebrosos para la cueva, verdosos para el barco maldito… La semántica del color es lo que “arma” el dibujo y guía la experiencia del lector hasta el efecto deseado tanto en luz como en formas. Y el potente dibujo de Julio dejaba muy claro desde el principio por donde había que tirar. En cuanto a sus influencias, Esteban confiesa unas cuantas: De cómic, desde Frazzeta a Bisley, pasando por Richard Corben, hasta, por ejemplo, el Thorgal de Rosinski o Caroline Delabie en el neo-Moebius Undertaker de Meyer…y del Cine, tres cuartos de lo mismo… el Alien de Scott, el Master and commander de Weir y hasta la cantina de Star Wars, sin olvidar las persecuciones por montañas suizas bañadas por el sol de la saga Bond, o secuencias de espeleología en cuevas de hielo de Cine documental puro y duro, o El secreto de la cueva de hielo, de Gabrea, ¡O Los Goonies, y hasta Indiana Jones..! (Risas)
En cuanto a lo más complicado y lo más divertido de hacer el cómic, Esteban asegura que: ¿Complicado? Las prisas del plazo final, probablemente, como le pasa a todo el mundo…Y lo más divertido, pues todo lo demás: el privilegio de colorear a un antihéroe tan mítico y universal en la cultura Pulp, y además desde estas perspectivas tan originales, pero con sus aderezos clásicos: batallas, hachazos, sangre, dioses, mujeres hermosas y terribles, monstruos amenazantes, aventura, fantasía y espada y brujería en estado puro.
En cuanto a la posibilidad de que hagan más aventuras de Conan, Ángel asegura: Evidentemente siempre hay más historias que contar, y para ser francos, algunas tengo ya en el cajón. Así que sí, me encantaría poder hacer más y sobre todo si estas que publicamos ahora son del agrado del público objetivo.
Conan el Bárbaro: Un Legado en Viñetas
Conan el Bárbaro, creado por Robert E. Howard en 1932, ha trascendido las páginas de las revistas pulp para convertirse en un icono de la fantasía heroica. Su impacto en la cultura popular es innegable, y el mundo del cómic no ha sido ajeno a su influencia. Desde su primera aparición en Marvel Comics en 1971, Conan ha protagonizado innumerables series, miniseries y novelas gráficas, consolidando su estatus como uno de los personajes más perdurables del medio.
Conan siempre me ha parecido (y esto no deja de ser una opinión personal) un personaje que funciona mucho mejor en los relatos o novelas cortas, que en obras más extensas, donde su carácter primigenio y algo salvaje se diluye entre tramas más o menos rebuscadas y continuas reflexiones más propias de Sprague de Camp y Lin Carter que de Robert E. Howard, que sabía imprimir a sus historias un ritmo y un sentido de lo fantástico que atrapaba al lector desde la primera línea. De hecho, salvo por un relato más largo de lo habitual ("El pueblo del Círculo Negro") Howard tan sólo escribió una novela protagonizada por su personaje más popular, La hora del Dragón (1950), más tarde rebautizada como Conan el Conquistador. Sin embargo, quienes la hayan leído, no habrán dejado de observar que, más que una novela al uso, es casi una sucesión de relatos encadenados, unidos entre sí por un telón de fondo común establecido por la búsqueda del Corazón de Ahriman y la lucha contra el hechicero Xaltotun y sus aliados. Tal vez Howard no escribió más novelas de Conan por una cuestión de tiempo, pero lo cierto es que dentro de su bibliografía apenas podemos encontrar obras de tanta extensión salvo Almuric (1939), que se suele enmarcar más dentro de la ciencia-ficción que del fantasy, aunque en lo fundamental sea otra historia de bárbaros.
Sin embargo, los sucesores de Howard no tuvieron tantos reparos. Ya en 1957 aparecía Conan el Vengador, fruto del talento de Björn Nyberg, un fan sueco de Conan que quiso escribir una secuela de la antedicha hora del Dragón. Poco después L. Sprague de Camp y Lin Carter publicarían Conan de las islas (1968), la última aventura cronológica del personaje, según sus biógrafos, y Conan el Bucanero (1971), en un esfuerzo por rellenar huecos en la biografía del cimmerio y darle más cohesión y coherencia a los relatos originales de Howard.
El auténtico impulso llegó en los años setenta de la mano de la editorial Bantam que, tras una antología de relatos cortos (Conan el espadachín, 1978) procedió a publicar una serie de novelas de Conan que con el tiempo han alcanzado la categoría de clásicas, empezando por Conan el Libertador (1979), donde los habituales Sprague de Camp y Lin Carter nos narran la historia jamás contada de como Conan se hizo rey. A continuación, Andrew J. Offutt nos trasladó a los primeros años de un joven e inexperto cimmerio en La espada de Skelos (1979), donde Conan tendrá que enfrentarse (para variar) a un siniestro brujo y a diversas intrigas en la corte de Zamboula. Poco después, sería el turno del escritor Karl Edward Wagner de contarnos en El camino de los reyes (1979) una estremecedora fábula sobre la naturaleza humana, la corrupción y las ansias de poder. Ya en solitario, Sprague de Camp nos revela en Conan y el Dios Araña (1980) una historia desconocida del pasado del bárbaro durante su época como mercenario en Turán, y ese mismo año sería el turno del célebre novelista Poul Anderson de rellenar el hueco existente entre las dos partes del relato «La reina de la Costa Negra» de R. E. Howard con Conan el Rebelde (1980), una biografía informal de la reina pirata desarrollada a partir de los escasos datos aportados en su momento por el relato original. La etapa de Bantam se cierra con Conan el Bárbaro (L. Sprague de Camp y Lin Carter, 1982), novelización de la película del mismo título rodada por John Milius a partir de un guion del propio Milius, con algo de ayuda de Oliver Stone y Roy Thomas.
Tras un breve intervalo, ediciones Tor toma el relevo de Bantam, con una novedad: en vez de recurrir a los autores clásicos, el elegido para inaugurar una nueva etapa en las aventuras del esforzado cimmerio sería Robert Jordan, un autor de fantasía heroica conocido por su saga La rueda del Tiempo, que entre 1982 y 1984 escribió ¡siete! novelas inéditas de Conan, incluyendo la novelización de la segunda película del personaje (Conan el Destructor, Richard Fleischer, 1984). En general, son novelas entretenidas y de fácil lectura, aunque el estilo de Jordan se asemeje al de Howard como un huevo a una castaña. El escritor incide en exagerar algunos de los rasgos del personaje apuntados por Howard, y ya explotados por otros autores, como su fogosidad sexual, su habilidad con la espada, o su código personal del honor, y lo hace hasta tal punto que a veces roza lo paródico. Por otro lado, Jordan exhibe un sospechoso interés por las escenas que incluyen a jóvenes desnudas, maniatadas y amordazadas, sometidas a los caprichos lujuriosos del captor de turno, que lo acercan más a la saga de Gor y la Contratierra de John Norman que a los relatos originales de Conan, y que hoy día difícilmente pasarían el filtro de la más estricta corrección política. Con todo, hay que reconocerle que aportó un soplo de aire fresco a la franquicia, cierto sentido del humor, y que se esforzó por ampliar el universo del cimmerio con nuevas historias no tan ligadas al canon howardiano, y personajes como Karela, el Halcón Rojo (un trasunto de la Red Sonja de Marvel) y su fiel lugarteniente, Hordo, que se convertiría en un cómplice habitual del protagonista.
Tras Jordan vendrían otros autores habituales del mundo de las franquicias, como John M. Roberts, Steve Perry o Leonard Carpenter, hasta sumar un total de 43 nuevos títulos, algunos de los cuales siguen de cerca la obra de Howard, como Conan y la Hermandad Roja (1933), de Leonard Carpenter, o Conan y los dioses de la montaña (1933), de Roland Green, mientras que otros intentan ser más originales y revelar capítulos inéditos de la vida del bárbaro cimmerio.
El repaso no estaría completo sin mencionar La canción de Belit (2017) del asturiano Rodolfo Martínez, otra aproximación a la época de Conan como pirata en la costa negra, que viene a sumarse a las precedentes de Poul Anderson y Roy Thomas, aunque desde un punto de vista diferente, más pulp, y con ese gusto por la interconexión entre personajes y universos que el escritor ya había exhibido en obras precedentes, como sus pastiches holmesianos.
Conan en España: Un Viaje Editorial
En España las aventuras de Conan han sido publicadas por la extinta editorial Bruguera, en 1973; ediciones Forum, en 1983; Martínez Roca (1995-1998); La factoría de Ideas (2000-2003); Timun Mas (2004-2008) y finalmente Sportula, que además de la antedicha La canción de Belit, se ha especializado en recuperar los relatos originales de Howard, con una nueva traducción y sin los retoques y añadidos de autores posteriores.
Tabla 1: Novelas de Conan Publicadas en Castellano (Selección)
| Título | Autor(es) | Año Original |
|---|---|---|
| Conan el Bucanero | L. Sprague de Camp y Lin Carter | 1971 |
| Conan el Conquistador (La hora del Dragón) | Robert E. Howard | 1950 |
| Conan el Vengador | Robert E. Howard & Björn Nyberg | 1957 |
| Conan de las Islas | L. Sprague de Camp & Lin Carter | 1968 |
| Conan el Libertador | L. Sprague de Camp y Lin Carter | 1979 |
| Conan y la espada de Skelos | Andrew J. Offutt | 1979 |
| Conan y el Camino de los Reyes | Karl Edward Wagner | 1979 |
| Conan y el Dios-Araña | L. Sprague de Camp | 1980 |
| Conan el Rebelde | Poul Anderson | 1980 |
| Conan el Bárbaro (Novelización 1ª película) | L. Sprague de Camp & Lin Carter | 1980 |
| Conan el Invencible | Robert Jordan | 1982 |
| Conan el Defensor | Robert Jordan | 1982 |
| Conan el Invicto | Robert Jordan | 1983 |
| Conan el Triunfador | Robert Jordan | 1983 |
| Conan el Destructor (Novelización 2ª película) | Robert Jordan | 1984 |
| Conan el Intrépido | Steve Perry | 1986 |
| Conan el Victorioso | Robert Jordan | 1984 |
Ordenándolas en base a la biografía del cimmerio establecida por P. Schuyler Miller y John D. Clark, a partir de los relatos originales de Robert E. Howard, la lista quedaría más o menos así:
- Conan y la espada de Skelos, Andrew J. Offutt (1979).
- Conan el Invencible, Robert Jordan (1982).
- Conan el Intrépido, Steve Perry (1986).
- Conan el Victorioso, Robert Jordan (1984).
- Conan el Invicto, Robert Jordan (1983).
- Conan y el Dios-Araña, L. Sprague de Camp (1980).
- Conan y el Camino de los Reyes, Karl Edward Wagner (1979).
- Conan el Defensor, Robert Jordan (1982).
- Conan el Triunfador, Robert Jordan (1983).
- Conan el Rebelde, Poul Anderson (1980).
- La canción de Belit, Rodolfo Martínez (2017).
- Conan el Renegado, Leonard Carpenter (1986).
- Conan y la Hermandad Roja, Leonard Carpenter (1993).
- Conan, el azote de la costa sangrienta, Leonard Carpenter (1994).
- Conan el Campeón, John M. Roberts (1986).
- Conan el Profanador, Leonard Carpenter (1986).
- Conan el Bucanero, L. Sprague de Camp y Lin Carter (1971).
- Conan el Libertador, L. Sprague de Camp y Lin Carter (1979).
- Conan el Vengador, Robert E. Howard & Björn Nyberg (1957).
- Conan de las Islas, L. Sprague de Camp & Lin Carter (1968).
Lógicamente, he dejado fuera las novelizaciones de las películas, así como otras novelas ambientadas en la Era Hiborea, no protagonizadas por Conan. De momento, a día de hoy, no parece que haya ninguna editorial interesada en retomar el testigo y publicar las novelas que en su momento quedaron inéditas de la etapa Tor (1982-2004), al margen de los esfuerzos puntuales de gente como el antedicho Rodolfo Martínez, o ediciones Barsoom, que en 2013 tradujo al castellano la antología de relatos Conan el Espadachín. Sirva pues este artículo como breve compendio de las novelas publicadas en nuestro país, en particular por las editoriales Martínez Roca y La Factoría de Ideas, y que todavía son relativamente accesibles al público a través de librerías (físicas o en Internet) de segunda mano.
La Saga de Conan en Cómics: Reediciones y Nuevas Etapas
En 2019 Marvel recuperaba los derechos para publicar nuevas colecciones de cómics protagonizadas por Conan el Bárbaro, tras una larga etapa en la que fue Dark Horse la responsable de sacar al mercado las aventuras del célebre personaje creado en 1932 por Robert E. Howard. Marvel apostó fuerte por el relanzamiento, anunciando nuevas colecciones mensuales, varias miniseries y una mayor integración de Conan en el universo Marvel, que se concretaría en series como los Salvajes Vengadores.
A día de hoy, poco queda de ese impulso inicial. Una a una, las nuevas colecciones han ido cerrando, de tal manera que sólo se mantienen en marcha las reediciones de material clásico, como el Conan el Bárbaro y La espada salvaje de Conan originales, ambas publicadas en España por Panini Cómics. La gran preocupación de los lectores españoles (y de los norteamericanos) es saber si Marvel seguirá adelante con estas reediciones o estas correrán la misma suerte que sus hermanas más recientes.
Lo cierto es que el Conan clásico, entendiendo por tal la etapa original de Roy Thomas junto a Barry Smith, John Buscema y otros artistas, siempre ha funcionado bien en nuestro país. De hecho, no sería descabellado afirmar que Conan se lleva reeditando en España casi desde el principio, desde la época de la extinta editorial Vértice. En un momento dado, poco después de superar el número 100 USA (con el desenlace de la saga de Conan y Belit) en Vértice se dieron cuenta de que estaban a punto de quedarse sin material inédito que publicar, por lo que decidieron volver a empezar la colección desde el número 1 USA. Paralelamente, la editorial ya había reeditado muchos ejemplares de La espada salvaje de Conan en su colección Antologías del Cómic, en un formato en tapa dura que recordaba al de los posteriores Súper Conan de Planeta.
En 1981 Vértice perdió los derechos de varias colecciones y personajes, como Conan, que fueron a parar a manos de la editorial Bruguera. En vez de sacar una nueva serie regular (como Spiderman), Bruguera volvió a publicar los cuarenta primeros números USA, recuperando la etapa de Barry Smith y los episodios previos a la saga de Conan y Belit, aunque en un formato pocket, más reducido, y con los textos sensiblemente modificados, pese a lo cual se vendieron bien y tuvieron cierta aceptación entre el público.
Ya en 1983, ediciones Forum se hace con los derechos del personaje y decide comenzar sendas colecciones regulares de Conan. Pero mientras que en La espada Salvaje enlazaron muy pronto con la etapa posterior a Roy Thomas (el material más clásico quedó reservado para los Súper Conan), en Conan el Bárbaro se optó por continuar más o menos allí donde lo había dejado Bruguera, en el preámbulo a la saga de Belit, aunque el primer número de Forum recuperó (de nuevo) el número 1 USA de Roy Thomas y Barry Smith, a modo de presentación del personaje. ¿A qué se debió esta decisión editorial? Es difícil decirlo, pero dado que la nueva colección de Conan iba a tener cadencia semanal, tal vez en Forum tuvieron miedo de que les pasase lo mismo que a Vértice, por lo que prefirieron curarse en salud y ganar tiempo reeditando de nuevo todo el material ya publicado por sus predecesores, hasta superar a esta editorial e ir más allá. Obviamente, con el tiempo, tuvieron que ajustar la periodicidad de semanal a quincenal y, por fin, a mensual, además de reducir el número de páginas a un episodio USA por ejemplar. No podemos dejar de recordar aquí los míticos retapados de Conan el Bárbaro, que curiosamente no fueron iniciativa de Forum, sino de su distribuidora, que de esa manera le daba salida a los ejemplares devueltos, en una época en que la editorial no tenía servicio de venta al cliente de números atrasados. Muchos lectores completamos, o prácticamente hicimos nuestras colecciones a partir de estos retapados, que también funcionaron con La espada salvaje de Conan y otros personajes de la casa.

Con sus más y sus menos, Marvel continuó publicando cómics de Conan hasta el 2003, aunque con ocasionales reseteos, cambios de cabecera o de numeración. Por su parte, Forum alternó el material original con reediciones del material clásico en ediciones de lujo como la colección de novelas gráficas del Conan de Roy Thomas y Barry Smith (1994), o los tres volúmenes en tapa dura que recopilaban la saga de Conan y Belit (1995). Finalmente, en 1998 salió al mercado la primera reedición cronológica y ordenada de la serie Conan el Bárbaro en castellano, que publicaba la serie original USA desde su número uno, con una nueva traducción, además de artículos e introducciones de Roy Thomas y otros expertos en fantasía heroica. No obstante, al igual que la serie de Vértice, esta nueva colección se cerró en el 2001 tras haber reeditado de nuevo toda la etapa original de Thomas, aunque, eso sí, con mucha más calidad. Igualmente, hay que destacar aquí La saga de Conan, edición española de Conan Saga, que publicaba una selección de las mejores historias del personaje desde sus orígenes hasta su etapa como rey de Aquilonia.
En 2003 Marvel perdió los derechos para publicar cómics inspirados en el personaje de Robert E. Howard, que fueron a parar a Dark Horse, una pequeña editorial que ya se había labrado una sólida reputación con sus series inspiradas en diversas franquicias cinematográficas, tales que Alíen, Predator o Star Wars. Kurt Busiek, el nuevo narrador de las aventuras del cimmerio, decidió empezar de cero, ciñéndose a los relatos originales de Howard y siguiendo una cronología diferente a la de Marvel, que estaba inspirada en una breve semblanza cronológica de Conan desarrollada por dos aficionados llamados Schuyler y Clark, más o menos aprobada por Howard, y que incluía además pastiches y otros relatos completados por autores posteriores como L. Sprague de Camp, Lin Carter o Bjorn Nyberg. En ese sentido, el Conan de Dark Horse se entiende como más cercano al espíritu original de su creador, aunque con el tiempo Busiek y sus sucesores tuvieron que escribir nuevas historias (al igual que hizo Thomas) para rellenar los huecos entre relatos y darle más consistencia a la historia del cimmerio. Mismo personaje, diferentes visiones, o versiones alternativas del mismo concepto. En cualquier caso, Dark Horse no dejó de reeditar también las series clásicas Marvel, tanto La espada Salvaje de Conan, en formato Ómnibus, como Conan el Bárbaro, en una nueva serie antológica rebautizada como Las crónicas de Conan, que recoloreaba los cómics originales, además de contar con nuevas introducciones del infatigable Roy Thomas. Tanto una como otra fueron publicadas en su momento en España por Planeta, así como las nuevas aventuras del bárbaro cimmerio, ya que dicha editorial conservó los derechos del personaje cuando Panini se hizo cargo de la edición de los cómics Marvel en España.
Y llegamos así de nuevo a 2019, momento en el que Marvel vuelve a publicar Conan, (y en España, Panini) y se anuncian nuevas reediciones de Conan el Bárbaro, esta vez en formato Ómnibus, recuperando el coloreado original, y de La espada salvaje de Conan, en dos versiones, una más lujosa y completa, y otra más asequible que prescinde de artículos, publicidad y demás parafernalia que Marvel solía incluir en sus revistas y magazines. ¿Cuántas van ya? Tres, si nos limitamos a las reediciones previas de Dark Horse y de Forum de 1998, no menos de seis si incluimos todas las vuelta a empezar de Vértice, Bruguera y de la propia Forum. Por no hablar de La espada Salvaje, o diversas ediciones que recuperaban sagas concretas, o lo mejor de artistas como John Buscema, Alfredo Alcalá, Ernie Chan o Tony de Zuñiga, por poner varios ejemplos. Todas ellas han vendido, y se han vendido bien, y el autor de estas líneas sospecha que si de aquí a pocos años volviesen a reeditar Conan el Bárbaro en edición facsímil, con una fotografía dedicada de Roy Thomas y alguna clase de extras inéditos, más de uno (y una) picaríamos e intentaríamos hacerle un hueco en nuestra biblioteca a la enésima reedición del personaje, al igual que hacemos con las versiones restauradas y remasterizadas de La guerra de las galaxias. Tal es la magia, y el talento, de Robert E. Howard, Roy Thomas, y sus sucesores al frente de las aventuras del forzudo cimmerio. ¡Excelsior!