Sou Fujimoto: Explorando la Arquitectura de lo Antiguo y lo Nuevo

Sou Fujimoto es un arquitecto que desafía las convenciones, creando edificios que son a la vez inesperados y profundamente arraigados en la tradición. Su obra se caracteriza por una arquitectura que parece difuminarse o densificarse como la niebla, explorando la ambigüedad entre el aire y la tierra, lo efímero y lo tangible.

En la visión de Fujimoto, profundamente japonesa y a la vez tan occidental, se unen Oriente y Occidente en un equilibrado ying yang. Una senda que ya recorrieron los maestros Kenzo Tange, Arata Isozaki, Tadao Ando, Toyo Ito, Kazuyo Sejima. Sou Fujimoto ya forma parte de este club de maestros, después de años siendo la punta de lanza de la nueva generación de arquitectos japoneses.

«En la cultura asiática es bastante natural que los opuestos puedan crear una armonía. Imagino que de forma inconsciente la filosofía y la espiritualidad zen subyacen en mi obra y, en realidad, en la de todos los arquitectos japoneses», explica Fujimoto.

Arquitectura minimalista de Sou Fujimoto

El Pabellón Nicolas Ruinart: Una Síntesis de Contrastes

En la región de Champaña, Francia, Fujimoto proyectó uno de sus deliciosos opuestos: el Pabellón Nicolas Ruinart. Este pabellón es puro minimalismo de cristal frente al emblemático edificio del siglo XVII de la maison Ruinart. Es un sofisticado e íntimo pabellón que representa la síntesis de su arquitectura, la cual se proyecta colosal en la gran Expo Universal de Osaka 2025, diseñada por él mismo.

«Me inspiré en la identidad del champagne», señala el arquitecto. «La fachada de cristal tiene un sutil degradado que va del blanco opaco a la transparencia total, como si fuese una burbuja dentro de una copa». La forma curva del techo, que no llega a ser esférica, también remite a la forma de la burbuja, como si la hubiese cortado por la mitad.

«La luz es otro material: crea el espacio. Desde fuera, la fachada tiene un aspecto muy elegante, pero cuando estás dentro y miras hacia la maison Ruinart tienes cierta sensación de ensoñación, como si flotara. Sientes que tú mismo estás dentro de una burbuja. O en medio de la niebla», señala.

Pabellón Nicolas Ruinart de Sou Fujimoto

La piel blanca de su pabellón bebe del particular subsuelo de Ruinart, cuya bodega se despliega a casi 40 metros bajo tierra, a lo largo de ocho kilómetros de galerías naturales de piedra caliza. Este laberinto de pasadizos es hoy Patrimonio Mundial de la Unesco.

«Frente a la naturaleza y la tradición el ego de un arquitecto es minúsculo e inútil. O debería serlo», defiende Fujimoto. «Hay que ser honesto con una historia y un paisaje tan maravillosos, porque siempre nos dan las inspiraciones. Me refiero a cualquier tradición, como la de las catedrales europeas, que son completamente diferentes de mi cultura, y que nunca hacía un solo arquitecto porque su construcción duraba siglos...».

El pabellón refleja dos culturas diferentes, la japonesa y la francesa, que comparten conceptos importantes como la elegancia, la sensibilidad, la calma.

La Influencia de la Naturaleza y la Tradición Japonesa

La obra de Fujimoto recuerda a su primera gran obra en Londres, el Pabellón de la Serpentine Gallery en los jardines de Kensington. Fue una delicada estructura de barras de acero, toda blanca, en la que el público podía trepar y sentarse a distintas alturas. Fue el arquitecto más joven seleccionado para este encargo, que ya habían diseñado arquitectos de la talla de Zaha Hadid, Oscar Niemeyer, Rem Koolhaas o Alvaro Siza.

«Me abrió muchas puertas en Europa», admite Fujimoto, que en la última década se ha consolidado como uno de los grandes arquitectos japoneses.

Pabellón Serpentine Gallery de Sou Fujimoto

El secreto de la arquitectura japonesa, según Fujimoto, reside en la dualidad entre su arquitectura tradicional, milenaria y hecha de madera, y la arquitectura moderna occidental que fue importada y causó un gran impacto tras la Segunda Guerra Mundial. «Kenzo Tange intentó mezclar la arquitectura occidental con la tradicional japonesa, unirlas. Ese fue un punto de inicio. Todos los arquitectos empezaron a pensar cómo podíamos entender un nuevo concepto de modernidad en el contexto japonés para luego armonizarlo con nuestra propia historia. En general, no hubo un conflicto o una imposición, sino una voluntad de armonía», explica.

«Si hay dos cosas diferentes frente a ti, tienes que ser innovador para mezclarlas», dice. «Es como una lucha, pero positiva. Eso hizo que los arquitectos japoneses, históricamente, fueran muy creativos».

Una de las claves primordiales de la estética japonesa ya la deslizó el escritor Junichiro Tanizaki en su obra "Elogio de la sombra": «En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza fue siempre la luz; en la estética tradicional japonesa lo esencial está en captar el enigma de la sombra».

Este enigma se condensa en la atmósfera dual de las obras de Fujimoto, donde los límites entre exterior e interior se diluyen. En el Pabellón Ruinart, los jardines de la maison parecen entrar dentro, como si fuese una cueva artificial en la que convergen todos los senderos.

La Fascinación por Gaudí y la "Casa de Madera Definitiva"

Aunque Fujimoto no tiene obra construida en España, el descubrimiento de Antonio Gaudí resultó trascendental para él. «Cuando tenía 14 años, en la biblioteca de mi padre, encontré un libro de un tal Antonio Gaudí... ¡Fue mi primer encuentro con la arquitectura! Ahí empezó todo. Mi padre tenía muchos libros de arte, pero solo uno de arquitectura».

La fascinación japonesa por Gaudí también ha marcado a arquitectos como Toyo Ito, quien apadrinó a Fujimoto en sus inicios. «Todo empieza en la naturaleza. Crecí en Hokkaido, una isla al norte de Japón, con una vegetación muy salvaje. De niño me pasaba los días jugando en los bosques. Ese contexto es muy importante para mí. Cuando me mudé a Tokio para entrar en la universidad experimenté un shock: era todo lo contrario, una gran ciudad muy tecnológica y artificial. ¡Pero también me encanta esa cosa loca y superartificial! Porque la arquitectura es artificio, un artefacto construido por el hombre. Pero siempre intento ligarla a la naturaleza, como hacía Gaudí».

Casa de Madera Definitiva de Sou Fujimoto

Desde que fundara su estudio en el año 2000, la naturaleza ha estado presente en todos sus proyectos. Fujimoto empezó diseñando pequeñas casitas de apenas tres plantas, pensadas para encajar en el denso enjambre de los barrios tokiotas. La Final Wooden House (Casa de madera final) parece un puzle de tablas de cedro, un bungalow cual jenga gigante.

Todas ellas tienen un punto lúdico, son espacios jugables, flexibles, que desafían la rigidez de la mayor parte de edificios. «La arquitectura permite crear lugares para la alegría de vivir y eso es algo maravilloso. A veces es como un juego físico, pero otras es como un juego mental. La arquitectura puede servir para abrir tu mente, hacerte sentir algo diferente, dar rienda suelta al potencial secreto de cada individuo».

Diseñando el Futuro: La Expo Universal de Osaka 2025

Si Le Corbusier tiene Villa Saboya como su particular manifiesto arquitectónico o Frank Lloyd-Wright la Casa de la Cascada, el de Fujimoto podría ser cualquiera de sus primeras residencias. «Un icono no tiene por qué ser monumental, puede ser algo pequeño pero muy visionario. En mis días de joven arquitecto ese tipo de pensamiento era mi esperanza. En mis proyectos más modestos pensaba que podía crear el futuro».

La máxima que él mismo ha acuñado para definir su arquitectura es la de futuro primitivo: «Mi obra parte de una especie de situación primitiva que se relaciona con las cuevas, el habitáculo más antiguo de la humanidad: un espacio natural, inintencionado. Pero al mismo tiempo trato de crear algo nuevo para el futuro, un artefacto diseñado».

Render de la Expo Universal de Osaka 2025

Ese futuro es el lema de la Exposición Universal de Osaka, Diseñando la sociedad del futuro, que se celebrará en 2025 con un complejo master plan a cargo de Fujimoto. Se espera que más de 28 millones de personas pasen por la Expo, que reunirá a 153 países en la isla artificial de Yumeshima, en la bahía de Osaka, donde ya se está construyendo un colosal anillo de madera de 700 metros de diámetro.

«Japón posee una larga tradición de construcción de madera. Pero en los últimos años se ha ido frenando por el encarecimiento de los materiales y sobre todo por las regulaciones contra los seísmos. Osaka es una oportunidad magnífica para ensayar nuevos sistemas y reintroducir la madera a escalas grandes», sostiene el arquitecto.

«La Expo Universal es un evento muy complicado, que empezó en el siglo XIX y cobra un nuevo significado en el XXI. En estos tiempos de crisis y divisiones, el hecho de que tantos países se unan en un solo lugar es casi un milagro. Cada país muestra sus tradiciones, culturas, paisajes maravillosos, gastronomías... Por eso escogí la forma del círculo: una unidad formada por todas las diversidades. Los visitantes lo sentirán físicamente, porque la arquitectura puede transmitir esperanza».

ONLINE | Sou Fujimoto: The Grand Ring for EXPO 2025 Osaka, Kansai, Japan

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