Dragon Ball: La versión española que nunca existió

Por una vez y sin que sirva de precedente, hay unanimidad en internet: la película de Dragonball va a ser una mierda. Para millones de internatutas no ha sido necesario ver ni cinco minutos de la película para juzgarla. A todos esos indignados, les queremos recordar que, sea cual sea el resultado, la cosa podría diferir aún más de los parámetros de las, por lo visto, sagradas escrituras del japonés. Podría parecerse a la película taiwanesa aquella que ya comentamos por aquí. O podía ser española. Que gigantesco concepto. Un Dragonball español. ¡Quieto, corazón! Trabajemos juntos, lectores y amigos, para llega a semejante fin. Nosotros ponemos la primera piedra: Les ayudamos con el casting.

Montse Akane, nuestra photoshopera, quería ir más allá de los típicos «parecidos razonables»; si falta algún personaje ha sido por no encontrar fotos de cosplay o muñecos.

La elección más sencilla de todas las que hemos tenido que tomar. Sólo él podía deconstruir la esencia del personaje y adaptarla a la perfección a la mentalidad ibérica, llamar al Kame Hame “onda diodenal” y, en general, aportar el toque de frescura y humor que la obra necesita. Como la película tiene que comenzar con un Goku en el instituto (aunque en el manga jamás pisara el colegio), elegimos a Gorka de Física o química. Principalmente porque Adam tiene un pelazo fácil de moldear y que se puede parecer al de Goku. Físicamente, Son Gorka se da un aire, y le vemos capaz de transmitir la inocencia y la determinación del personaje. Ah, ¿Qué Goku era un niño al principio? Si tan importante es, pongan a cualquiera. A cualquiera, de verdad, cualquier crío nos valdrá.

Gorka de

La jovencita de los Serrano, nuestra querida Teté, creció y se convirtió en uno de los ejemplos más claro de lolitismo exacerbado, con piropos guarros lloviéndola desde la impunidad de cualquier foro de internet. Le intuimos la bordería y falta de vergüenza necesaria para hacerse con el papel. Y, quizá, al final monte un grupo con Goku y Tortuga duende. ¡Ah! Además, al ser cine español, se le verían las tetas.

Pobre chico: encasillado para siempre por su cara de sátiro pajillero. No se me enfade si lee esto, pero no es ya solo que se le adivine una exacerbada lujuria… Hey, podría ser peor: podría ser el pagafantas del youtube. Por estatura y constitución (12 puntos + desventaja de ser algo orondo) es el Oolong perfecto, que en nuestra versión enviaría SMS para participar en los bukkakes de Puta Locura. ¿Les suena? Oh sí.

Alto, moreno, en buena forma y con gancho con las chicas. Queremos ver a Nadal haciendo los colmillos de lobo. Eso sí: para la segunda o tercera película, hay que hacerle las cicatrices. Que pena que no se nos ocurra alguien que nos caiga peor, porque ya saben que le van a hinchar a hostias.

Rafael Nadal como Yamcha

Es que en pensar en “un actor joven y rapado” y nos sale siempre él. Siendo de Parla, debe de estar más que acostumbrado a los combates a muerte. En la versión española, en lugar de monje sería un skin que trabajaría para Telepizza, sería maltratado por su padre, tendría un amigo rumano, escucharía Estopa y repartiría estopa.

Quién mejor que el maestro del Kick-boxing hispano para interpretar al aguerrido guerrero de tres ojos. También cuenta con una amplia experiencia en la interpretación, gracias a sus videos de Internet. Casi estamos viendo una colección de videos de youtube con Ten Shin Han, Goku, Yamcha, Vegeta, Krilín & CIa retándose los unos a los otros. “Venga, valiente, ven a Namec, que os estoy esperando, que te voy a arrancar la cabeza… “ Eso sí, aquí se tendrían que pegar al final. A match made in heaven.

Ilia Topuria como Ten Shin Han

Puede que Paquirrín sea un poco alto, pero esa planta y esa expresión que Dios le ha dado es absolutamente ideal para interpretar al gordo de las montañas.

Mr. Es negro y se ríe mucho. Está en forma, tiene cara de buen chico y es alto: toma triple moreno, digo rubio. A decir verdad Ricky vale tanto para hacer un buen Goku como para hacer un buen Gohan. Básicamente, porque, durante mucho tiempo llevaba el pelo. Y bueno, porque Trunks nos caía un poquito mal, querían que molara tanto que les quedó un personaje un poco Poochie y Guti como que también. A decir verdad sería tan fácil hacer una adaptación solo con futbolistas.

Ricky Rubio como Gohan

Mr. No sabemos si Toledo sería capaz de dejar de jugar al World of Warcraft durante cinco minutos para volver a hacer cine. Dios no lo quiera. Pero si hay un papel que parece marcado para él, ese es éste. Mr. Satán es tan fantasma como él, tiene su pelo, su planta, y seguramente hasta huelen igual.

Fernando Esteso como Mr. Satán

Todos tenemos que comer, y a este señor hace tiempo que no le vemos por ningún lado. Además se le veía la mala hostia que tenía, quizá por ser eclipsado rápidamente por… cualquier otro colaborador del Crónicas Marcianas. Así que nada: le pintamos de azul y a conspirar contra la humanidad.

La percepción pública de Coto Matamoros es similar al arco del personaje de Piccolo: de villano a anti-héroe. Coto tiene, además, experiencia en el mundo del arte como actor y director, y mientras el suministro de farlopa sea constante (siendo cine español no creemos que haya problema), la intensidad de su interpretación puede alcanzar las cimas dramáticas que se vivieron en muchos combates. Si es que hasta sus nombres de parecen. A partir de ahora, llámenle Piccoto.

Coto Matamoros como Piccolo

No lo olvidemos: aunque sea un favorito del Loquendo, Vegeta era un villano. Era un cabrón al que le llegabas a coger asco, antes de su redención. Por eso mismo escogemos al cantante del grupo del momento.

Antonio Resines como Vegeta

Básicamente, si queremos dejar claro que esto es obra española, DEBEMOS de contar con Antonio Resines. Es algo así como el Johnny Deep nacional: su nombre aparece en cualquier proyecto de adaptación de cómic o novela, así como de cualquier proyecto de TV. En acción mutante, demostró que puede ser tan malévolo y retorcido como un presidente del Real Madrid cualquiera, así que nos da el pego.

El David Bowie español, también conocido como el Miguel Bosé español, lo tiene todo para interpretar a Freezer. Mayormente esa cierta ambigüedad y la sonrisilla de medio lado. Además, como ya interpretó a un extraterrestre en El caballero del Dragón y en la portada de Papito, dará bien el pego. Por cierto. Entre John Cobra, Dani del canto del loco, y éste MENUDA BANDA SONORA NOS IBA A SALIR.

Miguel Bosé como Freezer

Grandote, rudo y hasta cierto punto simpático en su hosquedad. Interpretar a asesinos mejicanos ni maricas cubanos está muy bien para ganarse premios, pero si hay un papel difícil de sacar adelante, ese es el de un androide punki experto en artes marciales con una bomba en su interior. El marido de Alaska no solo da el papel perfectamente, sino que su papel de hombre de medios nos aseguraría muchas buenas críticas de amiguetes suyos. en radio, TV y prensa. Y además las Nancys Rubias añadirían otro tema a la BSO, que sería nº1 en Pro-musicae, seguro. Es más: ¡es el manager de Merche! ¡Queremos una canción de MERCHE en el disco!

Mario Vaquerizo como Androide Nº17

Porque ahora mismo no hay otra actriz española; solo existe Elsa Pataki. Ustedes la exigen. Nosotros también. Y queremos verla recibiendo hostias. En la pantalla, claro. El célula ideal, al menos, en su tercera transformación. Porque al muñeco de los dibujos ya se le veía mucha pluma. Este Célula presentaría a los héroes un dilema moral: ¿en cual de estas cajas hay una bomba que podría destruir el mundo? Además de ser gay, es una de las pocas personas de la tierra a las que imagino riéndose con el «ku ku ku ku» aquel.

Elsa Pataky como Célula

Hasta aquí han dado las neuronas de Montse Akane y José Viruete. Por lo pronto, sabed que la película americana ha dividido el hogar viruetero. Ella no piensa ir a verla; él dice que tiene pinta de ser divertida. Dentro de unos meses saldremos de dudas. Hasta entonces, soñemos, soñemos todos, con la versión española. Y a todo esto… ¡nos falta un director!

Por sus ondas vitales los reconocerán: en cualquier patio de colegio de España en los años noventa, Bola de dragón fue tan hegemónica como el fútbol (aunque, por supuesto, complementaria con él). Era la época de los desayunos violentos, donde la serie de animación creada por Akira Toriyama compartía horario infantil con los combates de Pressing Catch. Uno podía llegar a clase con toda una surtida gama de emociones experimentadas ya a primera hora del día. “Era una serie que nos hacía sentir. Sentías miedo de Freezer, Piccolo y otros enemigos, tristeza por la muerte de Goku, rabia por la de Krilín, éxtasis con la transformación de Gohan en supersaiyan 2 [una evolución con mayor fuerza] y amor por los personajes. Esas emociones son las que hicieron que nos impactara tanto”, reflexiona Adrián Rios, comisario de la exposición El arte de Dragon Ball en el Museu del Còmic i la Il·lustració de Sant Cugat del Vallès, en Barcelona: una muestra sobre las diferentes etapas del manga y el anime inaugurada el 1 de julio y originalmente destinada a finalizar este mes, si bien, por el éxito de público, ha sido prorrogada hasta octubre como mínimo.

Goku ha vuelto, aunque en realidad nunca se fue. “Hay piezas de las diferentes series, Dragon Ball, Dragon Ball Z, Dragon Ball GT y Dragon Ball Super, pero la muestra está enfocada en los orígenes entre manga y anime”, cuenta Rios a ICON. “En el manga podemos ver los orígenes en Japón, con la revista Shonen Jump, a través de duplicados de sus páginas. Luego está la parte del anime, enfocada con carácter didáctico para que el visitante sepa cómo se hacían los dibujos animados, a través de originales importados de los estudios de la Toei Animation”.

Exposición

El perfil del visitante medio es familiar. Padres que recuerdan con nostalgia su obsesión con las aventuras de Goku e hijos enganchados a las nuevas producciones televisivas y cinematográficas de Toriyama, gracias, cree Rios, a sus “valores universales”: “No podemos convertirnos en supersaiyan, pero la serie anima a dar una mejor versión de nosotros, apreciar la amistad, luchar por causas justas y también dar segundas oportunidades, porque no olvidemos que muchos villanos acaban convirtiéndose en buenos”.

Una fusión de espectadores de distintas generaciones ha catapultado la carrera comercial de Dragon Ball Super: Super Hero, el vigesimoprimer largometraje de la franquicia, estrenado en España el pasado viernes. En su fin de semana de estreno en Estados Unidos, en plena temporada de taquillazos veraniegos, obtuvo 21,2 millones de dólares (una de las mayores aperturas de un anime hasta la fecha) y lideró la taquilla. Por si hubiera dudas, esa cifra está por encima de lo que consiguió recaudar en toda su trayectoria doméstica Dragonball Evolution, la adaptación estadounidense en imagen real que en 2009 pobló las pesadillas de los fanáticos.

En los cines españoles también ha logrado ser el estreno más visto. La película ya es la segunda más exitosa de toda la historia de Bola de dragón, solo por debajo de Dragon Ball Super: Broly (2018), su entrega inmediatamente anterior. Curiosamente, en la nueva entrega, los dos personajes más emblemáticos, Goku y Vegeta, apenas aparecen en una escena. El título, que puede leerse como una referencia irónica a los principales competidores de Toriyama entre los niños ávidos de acción, encierra una llamativa clave argumental: el regreso del temible Ejército del Lazo Rojo se produce de la mano del nieto del científico Dr. Gero, un joven no tan interesado en el legado de su abuelo (famoso villano de la antigua Dragon Ball Z) como en los superhéroes.

Cartel de

De los elementos característicos de la saga faltan pocos o ninguno: cuenta con varias peleas, especialmente en su espectacular clímax, y se pasean la gran mayoría de personajes conocidos de toda la serie, aunque muchos casi lo hagan solo para saludar. Quizás los espectadores curtidos sí echen en falta la épica y el sentido de la gravedad de la Bola de dragón que vieron en televisión, en la línea de la última serie, Dragon Ball Super (2015-2018), cuyo tono suavizado le costó múltiples críticas de sus incondicionales al principio. Atrás quedó la polémica por la mala calidad en la animación de los primeros capítulos, consecuencia de la externalización y el escaso tiempo de producción, que llevó al estudio Toei a pedir disculpas públicamente y corregir el rumbo.

Enfrentarse a los problemas en lugar de huir de ellos es uno de los temas vertebradores de la franquicia de Bola de dragón. La serie está encuadrada en el género del nekketsu (literalmente, “sangre caliente”), un tipo de manga y anime caracterizados por ambientarse en mundos de fantasía, contener importantes cantidades de acción y presentar arcos de personajes basados en la autosuperación y la camaradería. Aquí hablamos de una lucha maximalista del bien contra el mal, donde las apariciones de villanos cada vez peores lleva a algunos antiguos enemigos a reciclarse como aliados de Goku. Aunque a primera vista podría parecer irrelevante en su comentario social, en los argumentos de sus historias no es difícil rastrear críticas al racismo o al colonialismo. Freezer, el conquistador de planetas, fue, a su vez, célebremente ideado por Toriyama como denuncia de los especuladores inmobiliarios.

En España, antes de su desembarco en Antena 3, la serie fue emitida por las televisiones autonómicas, algo que también ha vinculado parte de la memoria sentimental en torno a Bola de dragón a los doblajes en sus respectivas lenguas que disfrutaron los niños catalanes, baleares, vascos, gallegos o valencianos. Recientemente, la decisión de la cadena À Punt, de la Comunidad Valenciana, de dejar de emitir reposiciones de la serie por ir contra su “código de valores” levantó controversia: su director general se justificó, entre otras razones, en el tratamiento de las mujeres, que consideraba incompatible con la legislación de género.

No es nada que no haya ocurrido antes: en los noventa la serie no solo fue objeto de duros ataques en parlamentos y en la prensa, sino que se televisó con una importante censura en algunos de sus tramos más violentos y en las innumerables referencias sexuales al personaje femenino Bulma. Por anacrónico que pueda resultar, pese a los muchos cambios en los nuevos episodios y películas, el enfoque de Bulma sí se ha mantenido estable: por ejemplo, en Dragon Ball Super: Super Hero aparece por primera vez a través de un plano detalle de sus nalgas.

Y para estable, el impacto de la serie en la cultura popular, incluso en el plano más mundano. Las imágenes de la sonrisa maliciosa de Vegeta, los fotomontajes del musculoso culo de Broly o memes de Goku con, por ejemplo, una camiseta del Betis son expresiones en redes del lenguaje que mucha gente sigue compartiendo, además de los fanfictions de personas imaginando que mueren y se reencarnan en Gohan o padres que registran a sus hijos con el nombre de Goku Sánchez, como ocurrió en España en 2018. En febrero de este año, con motivo de su dimisión como secretario general del Partido Popular, miles de usuarios reflotaron un tuit del diputado y criptoinversor Teodoro García Egea un día de noviembre de 2012, a las 23:55, con el mensaje “Friser vs picolo” (sic), presumiblemente publicado tras confundir la interfaz de la red social con la de YouTube.

Krilin es un personaje del anime Dragon Ball. Es un humano de la Tierra, por lo que no pertenece a la raza Saiyan.

Krilin, el humano más fuerte de Dragon Ball

El Super Saiyan Dios es una transformación que se da en los personajes del anime Dragon Ball.

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