El Desenlace de Shingeki no Kyojin: Análisis del Capítulo 137

El 4 de noviembre de 2023 marcó el fin de una era para los aficionados al manga y anime. Shingeki no Kyojin, conocido en occidente como Ataque a los titanes, concluyó su épica narrativa tras más de una década de historias, intrigas y batallas monumentales. Este análisis se centra en el capítulo 137, titulado "Titán", desentrañando los eventos clave y las emociones que definieron este crucial punto de inflexión hacia el desenlace final.

La historia, que ha cautivado a millones y servido de puerta de entrada al mundo del anime para muchos, llegó a su fin con un especial de casi hora y media, cerrando el ciclo de vida de personajes icónicos como Eren, Mikasa y Armin. Sin embargo, el final sugiere una perspectiva más profunda: Ataque a los titanes, en su esencia, es la historia de Mikasa, narrada por Armin desde el punto de vista de Eren. Para comprender todas las complejidades, es necesario un análisis detallado.

La Batalla en la Espalda del Titán Fundador

El capítulo anterior culminó con los protagonistas descendiendo sobre la imponente y esquelética espalda del Titán Fundador, con Eren a la cabeza. El objetivo inicial era neutralizar a Zeke, pero el posterior secuestro de Armin transformó la misión en una operación doble: rescatar al Titán Colosal y eliminar a Eren sin piedad. Surge la pregunta de por qué Eren, al buscar la liberación de Paradis y sus seres queridos, ponía en tan grave peligro a sus propios amigos. La aparición de los Nueve Titanes, herederos de los hijos de Ymir, revela a Ymir, la titán fundadora original, como la verdadera adversaria.

Ymir Fritz y la conexión con los titanes

Mientras estaba atrapado en la boca de un titán, Armin se encontró en "El Camino", un espacio atemporal que conecta a todos los eldianos. Allí, se topó con un Zeke conmocionado y logró recordarle que el propósito de la vida no reside únicamente en la supervivencia o la reproducción, sino en los pequeños momentos. Este encuentro despertó la conciencia de titanes históricos como Berthold y Ymir (la novia de Historia, no la fundadora). La llegada de Falco, cuyo Titán Bestia toma la forma de un halcón, inclinó la balanza a favor de los protagonistas. Levi cumplió su promesa y acabó con un Zeke que había encontrado su camino. Mikasa rescató a Armin, y Jean detonó explosivos en el cuello de Eren.

Armin y Mikasa Contra Eren: El Beso y la Comprensión

Tras la decapitación de Eren por un disparo de Gabi, el Titán Fundador (Ymir) se separa de su cabeza y decide transformar a todos los eldianos supervivientes en titanes para enfrentarse nuevamente a los protagonistas. Solo los titanes y los dos Ackerman, Levi y Mikasa, resisten esta batalla final. Reiner, Pieck y Annie se encargan de contener a los titanes y al Fundador, mientras que el Titán Colosal de Armin lucha contra Eren. Levi y una Mikasa paralizada vuelan sobre Falco para darle a Eren el golpe de gracia.

En ese instante, Mikasa experimenta un dolor punzante en la cabeza. Visualiza una alternativa: si le hubiera declarado su amor a Eren y hubieran huido juntos, habrían disfrutado de los cuatro años de vida que le quedaban. En ese momento, Mikasa comprende. Llega a la boca del titán y, con la sonrisa más triste de la historia, decapita a Eren, quien abre los ojos para verla por última vez. Un beso, tan sórdido como significativo, sella el momento ante la mirada de Ymir, que observa el desenlace que anhelaba.

Mikasa besando la cabeza de Eren

El Plan de Eren: La Conversación con Armin y el Papel de Mikasa

Tras la muerte de Eren, todos los protagonistas recuperan los recuerdos que él les había bloqueado en el árbol que une a los eldianos. El único encuentro que presenciamos es el de Eren y Armin. Eren le explica que, al converger el tiempo, el pasado y el futuro, solo encontró esta vía. Su plan era brutal, pero pondría fin a los titanes, dejaría a sus amigos como héroes salvadores y equilibraría las poblaciones de Paradis y el mundo, asegurando una estabilidad duradera. Como se vio en capítulos anteriores, Eren obligó a su padre a matar a la familia real. Aquí se revela que Eren incluso salvó a Berthold y dirigió al titán de la primera esposa de su padre hacia su propia madre.

Hasta este punto, desde que Eren parecía actuar con conocimiento del futuro, se mostraba seguro y decidido. Sin embargo, toda esa inexpresividad era una fachada para ocultar su verdadera naturaleza: un joven llorón, poco inteligente y débil. Mikasa siempre fue la fuerte, Armin el listo, y Eren el líder por hacer lo que creía necesario hasta las últimas consecuencias. Eren prosiguió con su plan, no porque fuera el mejor, sino porque era el único que se le ocurrió. No lo considera la mejor opción, sino la que él eligió, posiblemente de manera egoísta. Eren, como ser humano, tenía sus miedos y ambiciones; no quería morir ni que Mikasa lo olvidara y rehiciera su vida. Sin embargo, lideró un plan que lo llevó a la muerte, y en los recuerdos, le pide a Mikasa que, tras su fallecimiento, tire la bufanda, lo olvide y rehaga su vida. A pesar de esto, Eren no desea que Mikasa esté con otro hombre, o al menos que lo llore durante diez años.

Eren, sin duda, irá al infierno por causar la muerte de millones. Lo hizo, sin embargo, para salvar lo que amaba. Hizo lo mejor que pudo, o lo único que pudo hacer. Armin, su amigo, quien encendió en él la llama de la libertad, jura que, una vez asegurada la paz en el mundo devastado, lo acompañará eternamente en el infierno. Mikasa, según Eren, era la clave de todo.

El Misterio de Ymir y el Ciclo de Odio

El principal misterio que la serie no aclara por completo es el de Ymir. Eren le dice a Armin que si Ymir obedeció las órdenes de Fritz, a pesar del maltrato, la infidelidad e incluso la mutilación de su lengua, fue por amor. Quizás, al ver el mismo amor en Mikasa, ese que la impulsó a acabar con Eren, Ymir también puso fin a la vida del Rey Fritz. Esto la llevó a despedirse y liberar a la humanidad del poder de los titanes. Sin embargo, Mikasa representa esa misma semilla que podría reiniciar la historia. Su amor por Eren es el final, pero también podría ser el principio.

El árbol donde Ymir obtuvo el poder de los titanes

Mikasa, el Árbol y la Escena Post-Créditos

Mientras Mikasa se lleva la cabeza de Eren de regreso a Paradis, el resto de los protagonistas se enfrenta a Marley y al mundo, logrando que perdonen la vida a los eldianos desprovistos del poder de los titanes. Armin, tal como predijo Eren, lo consigue con la declaración: "Yo soy quien mató a Eren Yeager, el Titán de Ataque". Acto seguido, se muestra un rápido montaje de los eventos posteriores. Paradis, bajo el liderazgo de una feliz Historia, continúa venerando a Eren y se arma para intimidar a sus rivales y disuadir cualquier ataque a la isla. Sin embargo, Historia, amiga de Eren, sabe que, aunque no podía prever más allá de su muerte, acertó al predecir el futuro de la humanidad: "Los titanes han muerto, pero los conflictos no". Ahora, Historia y los demás deben esforzarse por mantener la paz el mayor tiempo posible. Tres años después de la muerte de Eren, Armin, Jean y el resto acuden a Paradis como emisarios de paz. Levi, habiendo cumplido su promesa a sus compañeros, parece haberse retirado del mundo para ayudar en otros lugares.

Allí, junto a Historia, los espera Mikasa, quien ha enterrado a Eren junto al árbol donde solía dormir de niño. Mikasa, aferrada a su bufanda, llora y recuerda al amor de su vida. Un pájaro se acerca y afloja la bufanda, una metáfora de que Eren sigue presente, no para esclavizarla, sino para que sea libre. Tras la visita de los amigos de Eren a su tumba junto a Mikasa, los años pasan. Al undécimo año, Mikasa regresa con un hombre (aparentemente Jean, aunque se deja abierto) y un bebé. Mikasa esperó diez años, pero rehízo su vida. Tuvo descendencia, pero nunca olvidó a Eren. Finalmente, Eren verá cómo entierran a Mikasa a su lado, bajo un árbol que ahora alberga las tumbas de los dos niños que crecieron bajo sus hojas.

Árbol con dos tumbas

El Infinito Ciclo del Odio: ¿Más Titanes?

Como Eren predijo, la paz en Paradis no duró para siempre. Vemos cómo, alrededor de su árbol, se desarrolla la civilización hasta un futuro donde finalmente estalla la guerra. Todo se consume, y tras la batalla, la naturaleza reclama su lugar. En el árbol de Eren, aparece un personaje que, por su cabello, rostro y bufanda, parece ser un descendiente de Mikasa. Este personaje se acerca al árbol, una clara referencia a cómo la joven y maltratada Ymir adquirió el poder de los titanes. Allí, le esperan Eren y Mikasa, la pareja que podría haber transferido el poder de los titanes, y el amor oculto en su brutal violencia. El ciclo podría comenzar de nuevo, quizás necesario para que ese amor resurja. Es un final descorazonador, pero coherente con el inevitable ciclo de violencia que el brutal sacrificio de Eren solo logró posponer. Es, sin embargo, un final definitivo. Si bien se puede inferir que los titanes podrían regresar al mundo, no es labor de esta historia detallarlo. No es un "continuará", sino un "la historia se repite". Y esa historia, ya la hemos visto, y con una vez es suficiente.

Lo BUENO y lo HORRIBLE del FINAL de Shingeki No Kyojin

El capítulo 137 de Shingeki no Kyojin, titulado "Titán", nos sumerge en las profundidades de los Caminos, donde Zeke dialoga con Armin sobre el origen del poder de los titanes y la esencia de la vida. Este diálogo existencial revela la humanidad de Zeke, sus dudas sobre el propósito de la existencia y la importancia de los pequeños momentos. La reaparición de antiguos usuarios de titanes en los Caminos, guiados por Ymir, juega un papel crucial en la detención del Retumbar. Mientras tanto, en el exterior, la lucha es desesperada. Levi finalmente cumple su promesa a Erwin al asesinar al Titán Bestia, un acto que sella el destino de Zeke y libera a muchos de los titanes que controlaba. Jean, con una determinación férrea, logra detonar los explosivos en la nuca de Eren, separando su cabeza. Sin embargo, el "parásito" similar al Hallucigenia intenta reintegrarse, pero la intervención de los titanes de Reiner y Pieck lo impide. El cuerpo de Eren no se encuentra, dejando abierta la incógnita de su paradero. La última frase, "Hasta luego, Eren", pronunciada por Armin, marca una despedida cargada de significado, sugiriendo el fin de su presencia física pero no necesariamente de su influencia.

La detención del Retumbar es un logro monumental, pero la narrativa se mantiene tensa ante las incógnitas que rodean a Eren y el posible regreso del poder de los titanes. La historia de Ataque a los titanes, a través de sus intrincados giros y profundas reflexiones sobre la naturaleza humana, el odio y el sacrificio, concluye dejando una marca imborrable en el panorama del manga y el anime.

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