Los cómics clásicos españoles, aquellos inolvidables tebeos que nos acompañaron en nuestra infancia, fueron editados en buena medida por la Editorial Bruguera, aunque no podemos olvidarnos de Editorial Valenciana, TBO, Ediciones Cliper y Editorial Marco. Todas ellas ocuparon el mercado tebeístico español. Y en TBO en clase haremos un repaso por las principales series y sus personajes. Empezando por los personajes de los tebeos de Bruguera. Todos esos tebeos que forman parte de nuestro imaginario común, ahora los tienes aquí. Desde clásicos de todos los tiempos como Carpanta, a clásicos actuales como Superlópez.
Finalizada la guerra civil española, la historieta en España modificó su oferta y su formato. El tebeo humorístico y de aventura se convirtió en el género dominante. Hubo que esperar hasta finales de los años 70 para que la industria del cómic franco-belga trajera aires de renovación al sector con cómics como Spirou, Tintín o Astérix. Durante los duros años de la posguerra española, los quioscos estaban llenos de revistas infantiles y juveniles en donde se publicaban todo tipo de historietas. La legendaria TBO, Pocholo, Nicolás, la eterna Pulgarcito o la esperanzadora Tio Vivo fueron solo algunos de los títulos de estas revistas en donde aquellos inolvidables tebeos eran publicados con carácter semanal, quincenal o mensual. Una fórmula creativa de enorme éxito, que reportó durante años pingües beneficios. Gran tirada, bajo precio, amplia distribución y amplia periodicidad.
Una de las características de los tebeos antiguos españoles es precisamente trazar personajes que sean fácilmente reconocibles por el público. Ya sea por su carácter, o por su entorno, el personaje debe ser fácilmente identificable. Personajes chapuzas (Pepe Gotera y Otilio, o Mortadelo y Filemón); personajes frustrados (Don Berrinche); los familiares (La familia Cebolleta o La familia Trapisonda); los sádicos (Doña Urraca); los inocentones (Pitagorín o Ángel Siseñor) o los despistados (Rompetechos).
Nuestra intención es seguir profundizando en aquellos inolvidables tebeos españoles que poblaron los quioscos durante las difíciles décadas de la posguerra. Luchando contra la censura y contra la penuria económica. Pero de momento hemos empezado por una interesante selección de historietas, todas ellas editadas con Bruguera. Buena parte de las publicaciones infantiles de Bruguera en las décadas de los años cuarenta y cincuenta supusieron una crítica encubierta a la posguerra española. Un juego de espejos deformantes que poco a poco fue diluyéndose hasta que en los años sesenta era prácticamente imposible ver ningún atisbo de crítica. ¿Qué pasó para llegar hasta ese punto? ¿Tan efectiva fue la censura impuesta por el régimen? Son muchos los factores que nos pueden ayudar a entender este proceso, pero desde luego influye notablemente la aparición de toda una generación de escritores y dibujantes que no habían vivido la guerra, y por lo tanto estaban más distanciados de las viejas rivalidades políticas. Otro aspecto importante fue la ley de 24 de junio de 1955 que impuso la conocida como censura previa; que establecía catorce artículos por los que pasaban a regularse las nuevas publicaciones. En virtud a esta ley, las revistas infantiles y juveniles debían velar porque sus contenidos no se desviaran del público al que iban dirigido. Es decir, en adelante, eran las propias revistas las que debían encargarse y velar por el respeto y cumplimiento de la ley. Esta censura previa fue realmente mucho más exigente que cualquier tipo de censura gubernamental que pudiera haberse establecido. Y finalmente hizo lo propio la ley del 19 de enero de 1967 con la publicación del Estatuto de Publicaciones infantiles.
Grandes Autores y Figuras Clave
No queremos empezar este análisis sin reconocer a aquellos que llevan años divulgando la historieta española, y luchando por lograr el reconocimiento de propios y extraños. De su trabajo nos hemos valido en buena medida para esta entrada, y es justo ser agradecidos. En primer lugar está la magnífica labor de Tebeosfera, que a través de su web y de sus publicaciones anuales, hacen una inmejorable labor por el tebeo clásico español. Por otro lado la inmejorable colección de Clásicos del Humor que la editorial RBA publicó en el año 2009. Cuarenta números que hacen de esta colección el más completo recopilatorio de aquellos inolvidables tebeos que publicó la editorial Bruguera durante cuatro décadas. Y en donde Antoni Guiral no solo fue el encargado de la selección del coleccionable, sino que es el autor de los textos de introducción de cada volumen. Y tampoco podemos olvidarnos de aquellos que ya andaron nuestros mismos pasos, como La Cárcel de Papel de Álvaro Pons.
Si hablamos de grandes autores de Bruguera, es habitual que los teóricos diferencien hasta tres generaciones diferentes de autores; siendo la primera la formada por Cifré, Conti, Escobar, Giner y Peñarroya. Aunque hubo también otros autores igualmente importantes. También existen investigadores que incluyen a Vázquez en esta primera generación; al menos como nexo de unión entre ambas generaciones. Quizás la principal característica de estos autores es haber vivido la guerra civil.
La segunda generación de autores de Bruguera fue mucho más extensa. En ella tenemos al gran Vázquez, Ibáñez, Raf o Nené Estivil. Conocida como generación del 57, ellos apenas conocieron la guerra civil, y eran muy pequeños en la posguerra española. Todos ellos nacieron en torno a los años 30.

Personajes Icónicos y sus Universos
Personajes de Bruguera
Carpanta, creado en 1947 por Escobar, es una modernización del género de la picaresca y sus historias de no tener, lejos del típico humor de Escobar, serían auténticos dramas.
Golondrino Pérez es un personaje moreno, bajito y poco agraciado en general. Un hombre sencillo, modesto, que gusta vestir elegante; pero que nunca encuentra pareja, pese a su caracter enamoradizo. Es de las pocas series de la época en la que la trama gira en torno a las frustraciones sexuales de su protagonista, que por más que lo intenta, nunca encuentra la manera de llegar al matrimonio con una chica. Obviamente la serie descarta nada que no sea el matrimonio. No hace falta insistir en la moralidad de la época, que no concebía una relación que no pasara por la vía matrimonial. Posiblemente sea la creación más extensa de Conti.
Carioco no es un personaje normal, aunque su aspecto parezca decir lo contrario. Carioco es un personaje solitario, sumido en sus propios pensamientos. Introvertido, melancólico. Un personaje con desequilibrio mental. De hecho la serie también se conoció como «El loco Carioco». Un loco que estaba ingresado en un manicomio y al que se le permitía salir de permiso a relacionarse en sociedad. Y son precisamente estas salidas lo que Conti nos cuenta a través del personaje de Carioco. La clave del personaje está precisamente en su falta de cordura, que le permite abstraerse de las penurias propias de la época. Y aunque en determinado momento abandonó el psiquiátrico y poco a poco fue suavizando su falta de lucidez, la serie nunca perdió su sello de identidad.
Apolino Taruguez es un despreciable hombre de negocios. Un capitalista explotador de porte poco elegante. Un personaje poco común entre aquellos inolvidables tebeos del franquismo. Como asegura Antoni Guiral, el propio Conti deja entrever que su fortuna la ha ganado en el mercado negro. La obra es una magistral crítica al capitalismo y al sistema económico-laboral del franquismo.
Doña Tula es otra serie costumbrista más que ahonda en el terreno familiar. Esta vez de la mano de Josep Escobar. Doña Tula es la suegra de Clotildo, casado con Filomena. El hilo conductor de la serie es la relación entre Clotildo y su suegra. Doña Tula es de carácter fuerte y severa, y tiene una actitud despótica y desafiante con su yerno. El final de la serie vino precedido por la entrada de la censura. Antes que modificar la esencia de la serie, Escobar prefirió cancelarla.
Blasa es una portera corpulenta. Un personaje con carácter que ejerce todo tipo de trabajos: limpiadora, recoge basura, se encarga del ascensor, vende pisos, y controla la entrada y salida de personas. Pero Blasa es también una portera cotilla, manipuladora y mandona.
Petra, criada para todo vuelve a abordar la difícil relación entre las asistentas del hogar y las señoras de la casa. Petra es una criada fuerte y pícara, que no temía enfrentarse a ningún problema que le surgiera; aunque también era pueblerina y analfabeta. En este listado de aquellos inolvidables tebeos españoles, no podía faltar una obra maestra del genio Escobar. En los primeros años la serie se mostraba muy crítica con las miserias del franquismo; pero muy pronto se convirtió en un retrato costumbrista. En Petra, Escobar nos introduce numerosos detalles del día a día de la sociedad española de los años cincuenta: la llegada de los electrodomésticos, la llegada de los supermercados o los problemas laborales.
Don Pío, un hombre corriente de mediana edad que trabaja en una oficina, y que tiene los gustos propios de la época. Doña Benita, una mujer que desearía llevar un ritmo de vida superior al que lleva, y que no alcanza con el dinero que trae a casa su marido. Es despilfarradora y tiene un carácter difícil. Y Luisito, el sobrino de ambos. Los tres conforman el elenco de personajes principales de Don Pío, un clásico de los tebeos españoles. Pese a la progresiva infantilización de los tebeos de Bruguera, Don Pío abordaba los problemas conyugales. Y de hecho, la aparición de Luisito fue una de las consecuencias de la censura.
Gordito Relleno es uno de los personajes favoritos de su autor, José Peñarroya. Se trata de otro personaje bonachón incapaz de matar un mosquito. Un tontorrón obeso, calvo y optimista que vivió la España de la posguerra. Un personaje de suerte esquiva, pero que tiene muchas amistades; que en su inmensa mayoría tratan de aprovecharse de él. Debido a su maltrecha economía, Gordito Relleno desempeñó numerosos oficios. Entre los tebeos clásicos, Gordito Relleno destaca por su voraz crítica social, oculta siempre bajo un prisma de humor. La indigencia, el estraperlo, la estafa y las distintas clases sociales hacen gala entre sus páginas. Eso sí, no siempre fue tan ingenuo. En sus primeras historias, Gordito Relleno se mostró bastante más osado y pícaro.
El protagonista de la serie Pitagorín es un niño rubio de unos 10 años, con una buena mata de pelo y con gafas, que destaca por su inteligencia. La característica que define al personaje es su honradez y su bondad. Pitagorín siempre está predispuesto a ayudar al prójimo. Haz el bien, y no mires a quién. Muy llamativo el hecho de que al igual que ocurriera con otros personajes de otras series más conocidas, la gente común adoptara el calificativo «pitagorín» para designar al típico listo de la clase.
Don Berrinche es un personaje frustrado tendente a tener ataques violentos y provocadores; un sujeto con muy mala leche que aparecía con un garrote (aunque más adelante merced a la censura fue sustituido por un bastón). Un personaje de clase acomodada, lleno de odio, y que encaja perfectamente en la sociedad de la posguerra. En cualquier caso, sus brotes de ira nunca tuvieron un final feliz.
Pepe es un hincha del Pedrusco F.C. Un oficinista de clase media cuya pasión por el fútbol lo centra todo. Pero la serie va más allá. Peñarroya utiliza a su personaje para hacer una crítica voraz a los hinchas del fútbol.
En 1957 Enrich, cuñado de Cifré, creó al personaje del caco Bonifacio, un ladrón de buen corazón y bonachón, que rara vez consuma de forma satisfactoria sus hurtos. Un personaje de doble moral y valores contradictorios; capaz de hacer el mal y el bien en cuestión de dos viñetas. Aunque lo que más llama la atención es que este personaje infantil surgiera en plena dictadura franquista. Un personaje indulgente y de mucha humanidad, pero que ha escogido la profesión de ladrón.
Agamenón era una serie campestre que respondía a los tópicos de la España profunda: ignorancia, torpeza, rudeza, honradez. Pero al mismo era una serie llena de moralidad. Argumentos sencillos para personajes sencillos, pero llevados de manera magistral, y a menudo con finales muy ocurrentes. En aquellos años en los que la España rural empezaba a despoblarse, Agamenón se convierte en una serie que reivindicaba las bondades del entorno rural. El personaje de Agamenón era vago, glotón, muy bruto, pero sin maldad. Un personaje incapaz de sentir odio ni celos. Noble, ingenuo y bondadoso, que a menudo era objeto de estafas o burlas. Nené no se olvidó de ningún detalle en su serie, y describió perfectamente el entorno de Agamenón. En Villamulas del Monte nos encontramos a la familia de Agamenón, destacando especialmente su abuela y su famosa frase «¡Igualico, igualico quel defunto de su agüelico!»; el cura, el alguacil, el maestro, el leñador, el boticario. Toda una galería de personajes secundarios que nos permiten adentrarnos perfectamente en la España profunda de los años sesenta, en contraposición con los personajes urbanitas.
La terrible Fifí es otro de esos clásicos de nuestra infancia. El clásico tebeo sobre una niña traviesa, que nunca obtiene castigo por sus fechorías. Bien porque no la alcanzan, bien porque consigue marcharse de la «escena del crimen» antes de que nadie pueda culpabilizarla. Una de sus víctimas más recurrentes es Melanio, el pretendiente de su tía Ofelia. Entre sus fechorías está por ejemplo, convencerle para que le den tortas como método para dejar de fumar; o manipularlo a su antojo para dejarle en ridículo en repetidas ocasiones.
Roquita es una niña de unos 8 años a la que le encanta la sopa y los plátanos, que habita en la Prehistoria con su madre. Ambas alternan vestido rojo o azul. La característica esencial de Roquita es su intelecto. Se trata de una niña muy inteligente para su edad, y muy inquieta. Siempre está activa, y cuando no hace nada, se aburre. Se trata de una serie dirigida fundamentalmente a un público infantil; pero que forma parte de aquellos inolvidables tebeos que crecieron junto a toda una generación. Llama la atención la cantidad de elementos fuera de su contexto que aparecen en la serie: trompetas, cuadros, columpios, escobas o paraguas, además de dinosaurios.
Entre aquellos inolvidables tebeos de nuestra infancia hay un espacio especial para Hug el troglodita. Aunque la serie está ambientada en el periodo de aparición del Homo Sapiens, las referencias a la cultura actual son constantes. Un personaje lleno de contrastes que se hacía querer. Listo y torpe. Ingenuo y creativo. Vegetariano, pero que caza dinosaurios. Muy llamativas las distintas tribus que pueblan la serie (tribu de los tecnológicos, tribu de los agrónomos, o tribu de los chumberas); los inventos, o la idea de que la civilización siempre está al norte.
Facundo es un viajero y aventurero sin ningún tipo de atractivo que siempre va acompañado por su ayudante chino Lio-Chin-Chin. En los primeros años, antes de que apareciera Lio-Chin-Chin, Facundo solía estafar y burlarse de los pueblos africanos y asiáticos que visitaba. Destacando especialmente su viaje p...

Mortadelo y Filemón: El Fenómeno Ibáñez
Si preguntas a un español sobre cuál es el cómic más famoso de España, seguramente te responda Mortadelo y Filemón. ¿Quiénes son estos dos personajes de tebeos (palabra que usamos en España para hablar de cómics) tan populares? Mortadelo y Filemón son dos agentes de la T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), una agencia de espionaje y seguridad que sería algo así como la C.I.A.
Filemón es más bajito y solamente tiene dos pelos en la cabeza. Viste con unos característicos pantalones rojos y camisa blanca. Es el superior de Mortadelo y siempre sufre las malas consecuencias de las disparatadas ideas de su compañero, que lo saca de quicio.
Las historias de Mortadelo y Filemón se caracterizan por su humor absurdo, situaciones disparatadas y un estilo de dibujo caricaturesco. Las tramas suelen girar en torno a misiones de espionaje y seguridad, que Mortadelo y Filemón deben llevar a cabo para proteger a la sociedad. Sin embargo, debido a la torpeza de Mortadelo, sus misiones suelen acabar en desastre, provocando situaciones cómicas y llenas de acción. Mortadelo y Filemón fueron creados por el prolífico autor español Francisco Ibáñez en 1958. Estas historietas han conquistado el corazón de varias generaciones de lectores en España y en otros países de habla hispana. Algunos de los cómics más destacados de Mortadelo y Filemón son El sulfato atómico, El caso del bacalao o la recopilación El 35 aniversario.
Creados a mediados de los 60 por Ibáñez, Pepe Gotera y Otilio son dos chapuzas a domicilio que siempre acababan liando alguna cuando tenían que arreglar una cañería, hacer algún trabajo de carpintería en una casa o simplemente empedrar una calle.
Creado por el genial Ibáñez en 1963, Sacarino es un botones de lo más torpe y despistado, aunque siempre dispuesto a realizar lo que le ordenen. Es un desastre total. En la contraportada de los tebeos aparecía fumando con cara de aburrimiento.
El Profesor Bacterio, con sus inventos desastrosos, y el Superintendente Vicente, siempre intentando poner orden, son otros personajes recurrentes que enriquecen el universo de Mortadelo y Filemón.

Superlópez: El Superhéroe de Jan
Estamos ante uno de los cómics clásicos españoles. Superlópez es un personaje de cómic creado por el dibujante español Juan López Fernández, más conocido como Jan, en 1973. Superlópez es en realidad Juan López, un oficinista común y corriente que adquiere superpoderes tras ser expuesto a una lluvia de meteoritos. Adopta el rol de superhéroe para combatir el crimen y proteger a los ciudadanos, aunque a menudo se muestra como un héroe torpe e ingenuo, lo que añade un toque de humor a sus aventuras.
Las historias de Superlópez combinan elementos del género de superhéroes con humor satírico y crítica social. A lo largo de sus aventuras, Superlópez se enfrenta a una variedad de villanos, desde extraterrestres hasta empresarios corruptos, mientras lidia con las complicaciones de su vida cotidiana y su identidad secreta. Algunos de los cómics más destacados de Superlópez son El supergrupo, Los cabecicubos o La semana más larga.
Caricatura de Superman, el personaje creado por Jan en 1973 nos cuenta la historia de Juan López, un tipo que sería de lo más normal si no viniese del planeta Chitón y tuviese superpoderes. Luisa Lanas será su Lois Lane particular, con la que tendrá una relación difícil.

Zipi y Zape: La Traviesa Pareja
Zipi y Zape es otro dúo de personajes de cómics españoles famosos en nuestro país. Ellos son dos hermanos gemelos traviesos que protagonizan historias divertidas. José Escobar es el autor de estos cómics que comenzaron a publicarse en 1948. Los dos hermanos tienen alrededor de 10 y 11 años. Zipi es el hermano menor, el rubio. El moreno es Zape, un poco más mayor.
Juntos se embarcan en una variedad de aventuras y travesuras que los llevan a enfrentarse a adultos autoritarios, resolver misterios y disfrutar de la vida sin preocupaciones. Sus travesuras siempre cabrean a sus padres y profesores.
Estos niños son dos hermanos gemelos muy traviesos que prefieren jugar en la calle con sus amigos antes que ponerse a estudiar en casa. Sus padres les querían mucho pero a veces no tenían más remedio que castigarles porque se portaban muy mal.

Otros Personajes Destacados
La familia Cebolleta representa a las familias españolas de clase media de la primera mitad del siglo XX. Estaba formada por un matrimonio, tres hijos, la abuela y el perro. Vinieron a la gran ciudad desde un pueblo pequeño.
Probablemente El Capitán Trueno fue el primer superhéroe nacional. Este tebeo está ambientado en España en el siglo XV, en la época de la Reconquista. Era un luchador justiciero que protegía a los más inocentes y desfavorecidos.
Anacleto, agente secreto, caricatura de 007 y de otros espías del cine, el personaje creado por Vázquez en 1964 es otro fumador empedernido, bonachón y algo torpe, a pesar de ser un agente secreto muy valiente, lo que le lleva a meterse en mil líos.
Doña Urraca es una señora siempre enfadada. No era una bruja, aunque lo parecía por los vestidos que llevaba. Su objetivo en la vida era fastidiar a los demás gastándoles bromas muy pesadas. Tenía un único amigo, Caramillo, que era el único que aguantaba su mal genio.
Hermenegilda y Leovigilda son dos hermanas que viven juntas y que como no han conseguido casarse, son unas solteronas. Estamos hablando de los años 60 en España, cuando la única opción para todo el mundo era casarse y formar una familia. Creación genial de Vázquez de 1949 fueron estas hermanas tan distintas entre sí: Leovigilda alta delgada y muy seria y Hermenegilda, baja, gorda y siempre alegre.
Jan Europa es un supersoldado que ha escapado de la muerte y en sus aventuras se enfrentaba a todo tipo de amenazas: nazis, monstruos gigantes, bandas criminales, científicos locos.
Deliranta es una señora que fue millonaria hace muchos, muchos años. Ahora está arruinada pero trata de aparentar que sigue siendo rica. Vive junto a su mayordomo Braulio que le ayuda a crear esta fantasía de vida llena de lujos y comodidades de las que carecen.
Roberto Alcázar y Pedrín eran una pareja de detectives que estaba inspirada claramente en los comics de Batman y Robin. La única diferencia era que no usaban trajes de superhéroes, pero sus aventuras eran muy similares. Perseguían el crimen y a veces se enfrentaban a enemigos de origen sobrenatural.
El objetivo de esta investigación es el héroe en el tebeo español en las décadas comprendidas entre principios de los años cuarenta y finales de los cincuenta. Más concretamente en el héroe representado en los denominados Cuadernos de aventuras que se diferenciaban de otros productos basados en la caricatura. Estos héroes eran protagonistas de continuadas y dilatadas hazañas en el espacio y en el tiempo y no vivían sólo en una tira cómica de carácter autoconclusivo como sí hacían los personajes de tebeos cómicos o caricaturescos. Su presencia era dilatada en el devenir de sus peripecias. como modelos de estudio. por Ambrós4 y El Inspector Dan de la Patrulla Volante, basada en los guiones de Francisco González Ledesma5 y dibujada por Eugenio Giner.
HISTORIA DEL CÓMIC 1. Los Orígenes.
Esto es solamente una pequeña muestra de la gran variedad de comics que tenemos en España. En muchas bibliotecas de nuestro país puedes leer la mayoría de estos cómics, y también descubrirás nuevos personajes de los que no te hemos podido hablar en este blog. Recuerdo que, cuando llovía, y no se podía estar jugando en la calle, me iba a casa a leer tebeos. Me fascinaban aquellas historias de una página donde todo acababa mal, para disfrute del lector. Historias sencillas y repetitivas pero que para el niño eran lo más. Viñetas cuidadas al detalle, con personajes que copiábamos en un folio. Los personajes eran caricaturas del español de la época; falsos galanes, abueletes cuentaaventuras, albañiles chapuzas, espias torpes que intentan imitar a los de las pelis…

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