La anticipación flotaba en el aire mientras Sasuke Uchiha contemplaba el escenario vacío. Cada silla vacía era un recordatorio del momento inminente en que el telón se alzaría, las luces bañarían el lugar y la multitud observaría con atención cada movimiento preciso que él realizaría. Sasuke solo podía esperar que ese momento llegara, en el que por fin reluciría su talento y todo por lo que había estado trabajando.
Con una precisión casi mecánica, repasaba su rutina: "Uno, miro arriba, dos hacia la multitud, tres, giro, cuatro para abajo..."
- ¿Ensayando aún, joven Uchiha? - La voz interrumpió su ensimismamiento, una constante cuando se sumergía en la práctica, con la mente dominada por la música y los movimientos.
- Creo que todavía es temprano, y cada vez se acerca más la presentación - respondió con seriedad, dirigiéndose a su profesor.
- Es cierto, sin embargo, tendré que decir que te queda poco tiempo aquí, el teatro no es nuestro y más personas tienen que ensayar, ve terminando Sasuke. - El profesor Orochimaru se mantenía firme.
- Si, profesor Orochimaru, solo quiero repasar el final. - Sasuke, decidido, solicitó un poco más de tiempo.
El hombre asintió y permaneció para observar. Sasuke era una persona muy decidida, poseía un gran talento y una inmensa ambición por lograr sus metas. Sus facciones finas y la delicadeza con la que interpretaba sus movimientos lo hacían casi perfecto, o al menos, eso parecía.
- Sigue practicando Sasuke, sigue practicando - dijo Orochimaru antes de retirarse.

Mientras Sasuke volvía a concentrarse en su presentación, cuidando cada detalle de sus movimientos, la rutina se vio interrumpida abruptamente.
- Uno, miro arriba, dos hacia la multitud, tres, giro, cuatro para abajo... - ¡Oh, no!, ¡Cuidado!, ¡Cuidado! - exclamó una voz alarmada.
- ¿Qué? - Sasuke reaccionó demasiado tarde. - ¡Agh!
Cayó al suelo, sorprendido y molesto, cuando varios conejos se le lanzaron encima. Desconcertado, se preguntó de dónde habían salido tantos y por qué lo atacaban.
- Lo siento, lo siento, no fue mi intención - una figura corrió a auxiliarlo, al ver el caos que habían causado.
Uno a uno, los conejos fueron devueltos a sus jaulas mientras Sasuke se reponía del incidente y del golpe recibido.
- Lo siento de verdad, no quería lastimarte - dijo el recién llegado, visiblemente arrepentido.
- Déjalo así, solo avisa antes de que un montón de conejos se te salgan de control - bufó Sasuke, molesto, mientras se sacudía el polvo con delicadeza.
El joven rubio se quedó mirándolo, inspeccionándolo, como si buscara una explicación. Sasuke, un tanto desconcertado por la peculiaridad del chico, pensó en alejarse lentamente.
- ¡Espera!, No te vayas, aún no me he presentado. - El rubio hizo una pequeña reverencia y, de su traje, sacó una flor multicolor.
- Mucho gusto, mi nombre es Na- ¡Splish!
La flor, para sorpresa de Sasuke, lanzó un chorro de agua directamente hacia él. Antes de poder reaccionar, el rubio salió de allí, no queriendo que le sucediera nada más.
- Oh, vaya, no debí sacar esa flor....
- Ya llegué - gritó Sasuke al cerrar la puerta de su hogar. - Bienvenido otouto.
Sasuke no pudo evitar sonreír al escuchar la voz de su único familiar. A pesar de las ocupaciones de su hermano, Itachi, siempre estaba ahí para recibirlo.
- Hola Itachi, ¿Cómo estás? - fue interrumpido por un pequeño golpe en la frente.
Se masajeó la zona, mientras un leve rubor se apoderaba de sus mejillas.
- No me trates como niño - dijo enojado, aunque el tono no sonaba tan amenazante.
Itachi rio levemente, disfrutando de molestar a su hermano menor.
- Bien, muchas gracias. ¿Cómo te fue? Hoy llegaste un poco tarde.

Comenzaron a conversar mientras caminaban hacia el comedor.
- Solo me retrasé un poco, es todo. - Sasuke no pudo disimular su enojo al recordar el incidente. Después de ser mojado, tuvo que ir a cambiarse; no andaría por ahí con la ropa empapada.
Para Itachi, ese pequeño gesto no pasó desapercibido. Conocía a su hermano tan bien que era fácil leerlo.
- ¿Te retrasaste con alguien? - preguntó, intentando indagar sutilmente.
- No Itachi, no me retrasé con ningún amigo, porque yo no tengo amigos, así que no trates de indagar en mí. - No funcionó.
- Está bien, me rindo, solo quería saber qué había pasado, para ayudarte o algo como eso.
- No hace falta, solo fue un pequeño incidente. - Con eso, dio por finalizada la conversación para que ambos pudieran comer y seguir con sus actividades.
- ¿Por qué esa cara? - preguntó Shikamaru, bostezando, al sentarse frente al rubio deprimido. - No me digas, ya sé, volviste a hacerle un truco de magia a un desconocido y, como siempre, salió mal, ¿me equivoco?
El rubio gruñó, pues claramente eso había sucedido, con algunas variaciones.
- Ya deberías dejar eso, siempre que te encuentro estás sintiéndote culpable por un truco mal hecho o dejas a las personas o la magia.
El rubio claramente estaba bromeando; era obvio que no dejaría la magia, de hecho, la necesitaba.
- Esta vez fue diferente Shikamaru, no estaba haciendo ningún truco, solo me estaba presentando, ttebayo - dijo con un puchero, sintiéndose mal por arruinar el ánimo de una persona.
- ¿Con la flor de agua? Sabes que solo funciona en niños.
- ¿Cómo sabes que fue con la flor de agua? ¿Acaso me espías?
Shikamaru lo miró con una expresión de pocos amigos, como diciendo: "Ni creas que tu vida es tan interesante como para espiarte", pero se ahorró el comentario.
- No, es solo que siempre que te presentas con alguien sacas esa flor, debes entender que no funciona.
- Funcionó contigo - recalcó orgulloso.
- No, no lo hizo, solo logró que me tratara de alejar de ti. Que nos hayan puesto en pareja para un trabajo no fue gracias a tu flor truco - enfatizó.
- Ya, ya entendí, es que es la costumbre sacar mi flor, pero le arruiné el ánimo a un chico, soy la peor persona del mundo ttebayo.
- Ni cómo ayudarte, trata de ser más cuidadoso.
- Si lo haré. Por cierto, ¿qué haces aquí? No deberías de estar en clases, tu horario aún no termina.
- Oh, es que me aburrí, así que me salté la clase y vine a ver si de casualidad habías hecho enojar a una persona.
- Grosero...
Shikamaru se encogió de hombros; no era un secreto lo despistado que solía ser el rubio, y mucho menos que él detestaba estudiar; preferiría ser una nube.
- Ya, no pienses en eso, probablemente no vuelvas a ver a esa persona en toda tu vida, ya pasó.
- No lo creo, estaba ensayando en el teatro, es obvio que tendrá una presentación ahí, igual que yo, igual que tú, posiblemente lo vuelva a ver.
- Mm, en ese caso, tienes la posibilidad de disculparte con él, ¿qué te parece? ¿Mejor?
- Cierto, y entonces seremos amigos ttebayo - agregó sonriendo.
- Em... Yo no dije eso, creo que...
- ¡Prepararé un nuevo truco, este sí va a funcionar, lo sé!
- Oye, no, pero...
- ¡Gracias Shikamaru, me diste la mejor idea, por eso eres mi mejor amigo! - Entonces le dio un fuerte abrazo y salió corriendo de allí.
- Eso va a terminar muy mal. - ¡Shikamaru!, ¿Por qué rayos no estás en clases? Tenemos cosas que ensayar - bufó molesta, mientras lo llevaba arrastras hacia la clase. - Que problemático...
Sasuke estudia en la universidad todas las mañanas, por lo menos en los días hábiles. Tiene una carrera normal, estudia computación, pero para él es lo de menos; necesitaba una carrera para poder estar en los clubes extraescolares. Es por eso que estudiaba, y por las tardes podía tomar clases de baile, lo que considera su verdadera pasión. A lo largo de su vida ha bailado de todo, desde bailes de salón hasta bailes más contemporáneos. Se dedicó los últimos años al ballet, sin embargo, no le encantaba; prefería la danza interpretativa. Es en eso en lo que ha estado trabajando el último año, y le encantaba poder contar una historia con su baile, con sus movimientos y con la música.
- Uno, miro arriba, dos hacia la multitud, tres, giro, cuatro para abajo... - ¡Hola! - gritó el rubio.
Sasuke tuvo que reprimir un grito por el tremendo susto que le dio, pero mantuvo la imagen y la serenidad que lo caracterizan. Claro que no dejó de mirarlo fulminante; no lo conocía, solo sabía algo: que le caía mal por mojarle la ropa y ahora por interrumpir su asombrosa coreografía.
- ¿Estabas bailando el pollito pío? O porque los movimientos raros - habló confundido.
Era el colmo; hoy se muere, hoy se muere.
- No es cierto, estaba jugando. En realidad, quería pedirte perdón. - Eso lo sorprendió, pero su cara seguía manteniéndose enojada.
- Ayer solo quería presentarme, lamento mucho haberte mojado. Mi flor truco suele divertir a los niños y a veces olvido que no todos tienen ese tipo de sentido del humor, ttebayo.

Sasuke se sorprendió ante lo dicho, pero no por la disculpa; era obvio que debía disculparse, más bien por la última palabra.
- Por eso, quería mostrarte un truco de magia que, óyelo bien, sí funciona - subió su tono de voz para enfatizar la sorpresa.
- Olvídalo, estoy ocupado practicando, así que, si eres tan amable, ¡Largo!
El rubio hizo un puchero; no podían rechazarle un truco.
- No te preocupes, será corto, solo necesito... - No.
- Un minuto, solo voy a necesitar... - No.
- Ya verás que te va a encantar... - ¡Que no! - gritó enfadado.
Si no se iba en ese momento, entonces... Entonces...
- Sasuke-kun - escuchó la rasposa voz de su profesor; se tensó por un momento.
- Profesor Orochimaru, eh, ¿qué hace aquí? En el teatro... ¿Dónde trabaja...? -
- Estoy revisando a mis estudiantes, para ver cómo van, normalmente los encuentro practicando y no platicando con amigos - habló severo.
Sasuke sintió ira y vergüenza correr por sus venas, pero tenía que controlarse.
- No se preocupe profesor Orochimaru, estaba practicando muy duro, solo que una persona a la que no había visto nunca, se atravesó porque es un dobe, y no sabe lo que hace. - ¡Oye! - aunque nadie pareció escucharlo.
- Mm... Muy bien Sasuke-kun, te creo. Espero que sigas practicando como se debe, y no estés perdiendo el tiempo...
El rubio no entendió si el comentario era para él, pero se sintió ofendido; sin embargo, no le importó demasiado.
- Disculpe anciano, ¿quiere que le haga un truco de magia? - preguntó amablemente.
- Mal educado - respondió firmemente antes de salir del lugar.
- Público difícil, en fin, mi truco de magia...
- No, ya déjame en paz.
- Sé que te gustará, mira.
Con un rápido movimiento, sacó un ramo de flores; no era una flor, eran muchas flores. Se posicionó frente al chico y... ¡Splash!
No solo una flor lanzó un chorro de agua, todas lo hicieron, empapando así la ropa del azabache.
- ¡Agh!, ¡Mi ropa! - su mirada ya no era una de enojo, era una asesina. - Eres un... ¡Un usuratonkachi! ¿Qué diablos te pasa? - gritó furioso.
Y pese a que el rubio creyó que recibiría un buen golpe, solo salió de allí sin decir nada. Genial, lo había arruinado, otra vez.
Y ahí estaba, con la cara sobre la mesa, lamentándose el haber nacido.
- Oye, es increíble cómo cada que vez que vengo has hecho enojar a una nueva persona, me impresionas.
- Cállate Shikamaru, no estoy de humor ahora.
- ¿Y ahora qué persona fue? ¿Un maestro, un alumno o un desconocido?
- No lo entiendes, fue el mismo chico de ayer, le pedí perdón y le quise enseñar un buen truco.
- Ya, ya, ¿qué truco usaste?
- Las mil flores - murmuró deprimido.
- Pero es que eres estúpido - el rubio se sorprendió y lo miró indignado, ¿cómo se atrevía a decirle de ese modo? - Si no le gustó que lo mojara una flor, ¿por qué le gustaría que lo mojaran 20? Hay que ser muy listo, si claro.
- No, es que no pasó así, no se supone que lo mojaran, se supone que, de esas flores, saldrían más flores en un bello ramo.
- Ah, las mil flores dobles...
- Exacto, pero me equivoqué de ramo y ahora lo volví a arruinar, soy la peor persona del mundo - dramatizó y se puso a lloriquear, aunque, conociéndolo, estaría llorando en serio.
- No te preocupes, mejor déjalo así, cada quien por su lado.
- ¿Quieres decir que debo de ir a verlo y volverle a pedirle perdón, pero esta vez de la manera correcta? - preguntó emocionado.
Shikamaru no sabía de dónde había sacado tal información y cómo deformó sus palabras al punto de decir eso.
- Yo no...
- ¡Tienes razón, gracias Shikamaru, eres tan inteligente! - Y salió corriendo de allí.
Es en serio, debería conseguirse mejores amistades.
- ¡¡Shikamaru!! - ¡Que problemático...!

- Ese usuratonkachi me las pagará, no puedo creer que me haya mojado dos veces - habló mientras discutía con su reflejo en el espejo, aunque se sintió nostálgico por volver a utilizar aquella palabra.
Salió del baño y decidió dirigirse lo más pronto a su casa, no quería más distracciones. El camino era corto, solo que detestaba caminar en las calles concurridas, lo ponían algo nervioso. Mientras caminaba, su celular sonó. Asustado, contestó, tratando de alejarse de la multitud.
- Itachi, ¿qué pasa? - contestó, tratando de no llamar mucho la atención.
- Hola, hermanito, ¿cómo estás? ¿Qué haces?
- Al grano Itachi, ya voy para allá.
- Uy, qué delicado. Solo quería pedirte que pasarás al supermercado, se nos acabaron las verduras y necesito cocinar, ¿podrías pasar por ellas?
- Si está bien - suspiró resignado, colgando la llamada.
Ahora tendría que caminar hasta el supermercado. No es que sea flojo, pero en verdad, practicar baile es agotador y lo que más quiere es llegar a descansar a su casa. Caminó por todo el supermercado, metiendo cada cosa que quería en su carrito; se sentía como esos señores fracasados que parecen hartos de todo. Llegó al área de verduras, empezó a buscar las más frescas y, sobre todo, agarró muchos tomates. Se dirigió al área de congelados para buscar más verduras frescas y la caja de tomates cherry; claro que le gustaban los tomates normales, pero la cajita cherry, esos los comía como si fuera snack. Cuál fue su sorpresa al ver que ya no había de las cajitas; decepcionado, se fue a las cajas.
- Lamentamos a todos nuestros clientes, pero la única caja en funcionamiento se averió, no tardaremos en arreglarla, pero hasta entonces tendrán que esperar. Lamentamos mucho lo sucedido - sonó el megáfono del supermercado.
No podía ser peor...
- ¡Oh!, ¡Hola! - Sí, podía.
- Hola, oye. - Tal vez si se hacía el muerto, no le hablaría, o tal vez si fingía ser sordo funcionaría; no, él ya sabe que lo escucha y tampoco funcionaría ser mudo; ya lo escuchó hablar. Sus intentos de ser un fantasma en ese momento desaparecieron. Justo cuando una cajita de tomates cherry se asomó en su carrito, inmediatamente volteó la mirada.
- Cambiaron de lugar los tomates, aunque este es el último.
- ¿Cómo lo supiste? - preguntó curioso, mientras recibía su preciado paquetito.
- Bueno, no es difícil saberlo, sobre todo si tu carrito es mitad alimentos, mitad tomates - rio un poco.
Sasuke sonrió un poco, solo un poco.
- Oye, en serio lamento haberte mojado, soy algo torpe con la magia.
- No me digas - agregó sarcástico.
- No fue mi intención, solo me quería presentar, Naruto, soy Naruto - agregó con una sonrisa.
Y Sasuke juró haber visto al mismísimo sol brillar; de hecho, parecía que un aura brillante lo envolvía.
- Está bien, también lamento el haberte gritado, no lo olvides, si te lo merecías.
- ¿Eh? Hehe, tienes razón.
- La caja vuelve a funcionar, pueden continuar con la fila - anunciaron por el megáfono.
- Bueno, creo que me despido, adiós Sasuke, nos vemos en el teatro - dijo moviendo la mano en señal de despedida.

Sasuke Uchiha, un joven con un talento innato para la danza y una pasión por contar historias a través de sus movimientos, se encontraba en un punto crucial de su vida. Sus estudios universitarios en computación eran un mero trámite para poder dedicarse a su verdadera vocación: la danza interpretativa. Sin embargo, el destino, a menudo caprichoso, tenía otros planes, tejiendo una red de encuentros fortuitos y malentendidos que complicarían su camino.
El incidente con un peculiar mago llamado Naruto Uzumaki, quien, a pesar de sus torpes intentos de magia, irradiaba una calidez inusual, marcó el inicio de una serie de eventos inesperados. La torpeza de Naruto, que resultó en un par de mojadas para Sasuke, lejos de ser un simple contratiempo, se convirtió en el catalizador de una relación improbable.
La intervención de Shikamaru Nara, un amigo pragmático y algo cínico, añadió una capa de humor y reflexión a las interacciones. Sus comentarios sarcásticos y su aparente resignación ante las locuras de Naruto contrastaban con la determinación del mago de enmendar sus errores. Cada encuentro, ya fuera en el teatro, en el supermercado o en los pasillos de la universidad, añadía un nuevo matiz a la compleja dinámica entre estos personajes.
La vida de Sasuke, enfocada en la disciplina y la expresión artística, se vio sacudida por la espontaneidad y la buena voluntad de Naruto. A pesar de las frustraciones iniciales y los malentendidos, una conexión genuina comenzaba a formarse, insinuando que el destino de Sasuke podría estar entrelazado con el del enérgico y algo caótico mago.
La historia de Sasuke Uchiha es un recordatorio de que, a veces, los obstáculos más inesperados pueden llevarnos a los encuentros más significativos, y que la búsqueda de la perfección artística puede verse enriquecida por las imperfecciones encantadoras de la vida.
🔴 Sasuke contra el PODER de los OJOS SANGRANTES | Sasuke SHINDEN
Tabla de Eventos Clave
| Momento | Evento | Personajes Involucrados |
|---|---|---|
| Inicio de la historia | Ensayo en el teatro, interrupción por Orochimaru | Sasuke Uchiha, Profesor Orochimaru |
| Incidente en el teatro | Ataque de conejos, encuentro con Naruto Uzumaki | Sasuke Uchiha, Naruto Uzumaki |
| Regreso a casa | Conversación con Itachi Uchiha | Sasuke Uchiha, Itachi Uchiha |
| Encuentro con Shikamaru | Discusión sobre los trucos de magia de Naruto | Naruto Uzumaki, Shikamaru Nara |
| Clase de baile | Interrupción de Naruto durante el ensayo | Sasuke Uchiha, Naruto Uzumaki |
| Reconciliación en el supermercado | Disculpa de Naruto, encuentro casual | Sasuke Uchiha, Naruto Uzumaki |