La historia comienza con la protagonista, Bella Swan, viajando desde el soleado Phoenix, Arizona, hasta el lluvioso y sombrío pueblo de Forks, en el estado de Washington. Este cambio drástico se debe a que su madre, quien adoraba Phoenix, decidió mudarse y dejar a Bella al cuidado de su padre, Charlie, el jefe de policía de Forks. Bella se siente incómoda con la idea de vivir con Charlie, ya que apenas se conocen y él es un hombre poco hablador. A pesar de su reticencia, Bella miente a su madre diciéndole que está emocionada por la mudanza, ocultando su verdadero temor y ansiedad.

El viaje a Forks es largo: un vuelo de cuatro horas de Phoenix a Seattle, seguido de una hora en avioneta hasta Port Angeles y otra hora en coche. Al aterrizar en Port Angeles, está lloviendo, un presagio de lo que le espera en Forks, un lugar conocido por sus constantes nubes y lluvias. Charlie la espera en su coche patrulla, algo que a Bella le incomoda, ya que se niega a ser vista por todo el pueblo en un vehículo oficial. A pesar de sus reservas, Charlie se muestra complacido de tener a Bella viviendo con él de forma permanente y la recibe con una sonrisa, notando que apenas ha cambiado.
Las maletas de Bella son pocas, ya que la mayor parte de su ropa de Arizona es demasiado ligera para el clima de Washington. Su madre y ella juntaron sus recursos para comprarle ropa de invierno, pero aun así, su guardarropa es escaso. Charlie, por su parte, le ha conseguido una camioneta vieja, a la que cariñosamente llama "el trasto", pero que funciona a la perfección gracias a las reparaciones de Billy. Bella, a pesar de no entender de coches, se siente encantada con la camioneta roja desvaída, lo que hace que el día siguiente parezca menos aterrador.
La casa de Charlie es pequeña, de dos dormitorios, y fue comprada por él y la madre de Bella durante los primeros días de su matrimonio. Bella se instala en su antigua habitación, en el primer piso, orientada al oeste. La habitación conserva elementos de su infancia: suelo de madera, paredes azul claro, techo a dos aguas y cortinas de encaje amarillentas. Charlie solo ha realizado cambios mínimos, como sustituir la cuna por una cama y añadir un escritorio con un ordenador para que Bella pueda mantenerse en contacto con su madre. El pequeño cuarto de baño en la planta alta deberá compartirlo con Charlie.
Bella aprecia la independencia que Charlie le da, permitiéndole desempacar y instalarse sola, algo que su madre no haría. Se siente aliviada de no tener que fingir estar feliz, permitiéndose un momento de desaliento mientras observa la lluvia. La cantidad de estudiantes en el instituto de Forks es de apenas trescientos cincuenta y ocho, una cifra minúscula comparada con los más de setecientos alumnos de su clase en Phoenix. Se da cuenta de que físicamente no encaja en Forks: su piel es pálida a pesar del sol de Arizona, no tiene ojos azules ni pelo rojo, es delgada y poco atlética. Al mirarse en el espejo del baño, admite que nunca encajará, no solo por sus carencias físicas, sino porque no conecta bien con la gente, ni siquiera con su propia madre.

Esa noche, Bella duerme mal. El constante siseo de la lluvia y el viento la mantienen despierta. A la mañana siguiente, la densa niebla le provoca claustrofobia. El desayuno con Charlie transcurre en silencio. Él le desea suerte en la escuela, pero Bella sabe que sus esperanzas son vanas. Después de que Charlie se marcha a la comisaría, Bella examina la cocina, que no ha cambiado en dieciocho años. Los armarios amarillos chillones y el suelo de linóleo blanco le recuerdan a su madre. En la sala de estar, una hilera de fotos documenta la vida de la familia, desde la boda de sus padres hasta las fotos escolares de Bella.
Bella se da cuenta de que Charlie no ha superado la marcha de su madre. Sale de casa y, mientras busca la llave escondida debajo del alero, el ruido de sus botas de agua nuevas le resulta enervante. Añora el crujido de la grava bajo sus pies. Dentro de la camioneta, se siente cómoda y a cubierto. A pesar del olor a tabaco y gasolina, el coche arranca sin problemas, para su alivio. El vehículo hace mucho ruido al ralentí, pero lo atribuye a su antigüedad.
Encontrar el instituto de Forks es fácil, ya que se encuentra junto a la carretera. El edificio, construido con ladrillos de color granate, se asemeja a un conjunto de casas de intercambio. La vegetación es tan densa que apenas se ve el edificio completo. Bella se dirige a la oficina principal, donde una empleada pelirroja con gafas la recibe con una sonrisa. Bella se presenta como Isabella Swan, y la empleada, al ver su nombre, muestra un atisbo de reconocimiento, lo que le indica a Bella que ya ha sido objeto de cotilleos. La empleada le entrega un plano de la escuela y un comprobante de asistencia para que lo firmen los profesores.

Al regresar a la camioneta, los demás estudiantes empiezan a llegar. Bella se une a la fila de coches y se sorprende al ver que la mayoría de los vehículos son aún más antiguos que el suyo, ninguno ostentoso, a diferencia de los coches de lujo que veía en Phoenix. Examina el plano, memorizando las rutas para evitar tener que consultarlo constantemente. Se echa la mochila al hombro y respira hondo, diciéndose a sí misma que puede hacerlo. Mantiene la cara oculta bajo la capucha y se dirige hacia la entrada del edificio número tres, sintiendo que su respiración se acelera.
El aula es pequeña. Bella imita a las otras estudiantes colgando su abrigo en una de las perchas. Entrega el comprobante al profesor, el Sr. Mason, un hombre alto y calvo, quien la mira embobado al leer su nombre. Sin embargo, no le dedica ninguna palabra de aliento, y Bella se sonroja. El profesor la envía a un pupitre vacío al fondo de la clase, sin presentarla a sus compañeros, lo que le permite pasar desapercibida. Mantiene la vista fija en la lista de lecturas, que le parece básica y aburrida.
Una chica se sienta a su lado en clase de Trigonometría y Español, y la acompaña a la cafetería para almorzar. La chica es bajita, con un cabello oscuro y rizado. Bella olvida su nombre al instante. Se sientan al final de una larga mesa con varias amigas de la chica, a quienes Bella también olvida sus nombres de inmediato. Parecen organizadas y hablan sobre los profesores y las clases.

Más tarde, mientras se dirige a su siguiente clase, alguien le ofrece ayuda para llegar al edificio cuatro. Bella acepta, y juntas se adentran en la lluvia, que cae con más fuerza. Bella siente que varias personas las siguen, escuchando su conversación. La chica le comenta lo diferente que es Forks de Phoenix, mirándola con aprensión. Bella suspira, pensando que las nubes y el sentido del humor no combinan bien.
El resto de la mañana transcurre de manera similar. El profesor de Trigonometría, el Sr. Varner, es el único que la obliga a presentarse ante toda la clase. Después de dos clases, Bella empieza a reconocer algunas caras. Siempre hay alguien con más coraje que los demás que se acerca y le pregunta si le gusta Forks. Bella intenta ser diplomática, pero generalmente miente.
EN EFECTO, CREPÚSCULO ES CINE
La llegada de Bella a Forks marca el inicio de una nueva etapa en su vida, llena de desafíos y descubrimientos. A pesar de la lluvia y la melancolía del pueblo, Bella se enfrenta a su nueva realidad con una mezcla de temor y resignación, sin saber los giros inesperados que le deparará su estancia en este lugar.
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