Kakashi Hatake, uno de los personajes más icónicos del universo Naruto, es conocido por su habilidad para copiar jutsus gracias al Sharingan que poseía. Sin embargo, el origen y la eventual pérdida de este poderoso doujutsu han sido objeto de discusión entre los fans. A continuación, desglosaremos la historia de cómo Kakashi obtuvo el Sharingan y los eventos que llevaron a su desaparición.
El Origen del Sharingan de Kakashi
El Sharingan de Kakashi no era de su propio clan, sino un regalo de su compañero de equipo, Obito Uchiha. Durante la Tercera Guerra Mundial Shinobi, en una misión crucial, Obito resultó gravemente herido y, al creer que iba a morir, decidió donar sus ojos Sharingan a Kakashi. Este acto de sacrificio permitió a Kakashi despertar el Mangekyō Sharingan tras la trágica muerte de Rin Nohara, otra miembro de su equipo. El ojo Sharingan izquierdo que le dio Obito Uchiha es una de las cosas que hizo famoso a Kakashi en el mundo de Naruto, otorgándole la capacidad de imitar los movimientos y jutsus de los demás.
Gracias al Sharingan, Kakashi posee gran ventaja en las batallas. Esto le ha permitido copiar más de mil ataques diferentes, dando lugar a su apodo, "Ninja que copia" (コピー忍者のカカシ, Kopī Ninja no Kakashi).
Es importante notar que, dado que el Sharingan naturalmente solo pertenece a los miembros del clan Uchiha, cada vez que Kakashi lo utilizaba, su energía se agotaba rápidamente. A pesar de esto, logró desarrollar el Mangekyō Sharingan tras haber asesinado accidentalmente a su compañera de equipo, Rin Nohara, por su propia decisión. Con esta forma evolucionada del Sharingan, pudo usar una técnica llamada "Kamui".

La Pérdida del Sharingan
La pérdida del Sharingan de Kakashi ocurrió durante la Cuarta Gran Guerra Ninja. En un enfrentamiento contra Madara Uchiha, este último le arrancó el ojo Sharingan izquierdo a Kakashi. Posteriormente, Madara se implantó el ojo en su propia cuenca y lo curó con células de Hashirama para evitar su inminente ceguera.
Tras este evento, y después de la batalla final contra Kaguya Ōtsutsuki, se produjo una situación particular. Obito, al morir, utilizó el Kamui desde el otro mundo para introducir su espíritu temporalmente en el cuerpo de Kakashi y así ayudarlo en la batalla. Una vez finalizada la guerra, el espíritu de Obito abandonó el cuerpo de Kakashi, y con ello, también desapareció la capacidad de usar el Sharingan que Obito le había "prestado" de forma espiritual.
Algunos fans han debatido sobre la lógica detrás de cómo Obito pudo darle chakra a Kakashi siendo un espíritu. La explicación más aceptada es que, en el universo de Naruto, los espíritus de los shinobi pueden interactuar con el mundo físico y transferir chakra, especialmente en momentos de gran necesidad o conexión. Por lo tanto, el Sharingan que Kakashi usó en la guerra, después de que Madara le robara su ojo original, fue una manifestación temporal del poder de Obito.
Es crucial aclarar que Obito no le "dio" sus ojos físicos a Kakashi en el sentido tradicional. Le otorgó el uso de su Sharingan a través de su chakra. Cuando este chakra se disipó tras la partida del espíritu de Obito, el Sharingan también se fue.

El Regreso del Ojo Normal
Después de que Madara le arrebatara el Sharingan, Naruto, gracias a las habilidades que le otorgó el Sabio de los Seis Caminos, pudo restaurar el ojo izquierdo de Kakashi. Sin embargo, este ojo volvió a ser su ojo normal, sin la capacidad del Sharingan.
A pesar de no tener el Sharingan, Kakashi demostró ser un ninja formidable. Incluso sin sus ojos especiales, logró invocar el Susano'o durante la guerra, lo que sorprendió a muchos. Esto se debió, en parte, a la influencia y el poder residual de Obito, y a la comprensión que Kakashi había desarrollado sobre el Sharingan y sus habilidades a lo largo de los años.
👁️ El Misterio del Kamui: Por Qué el Sharingan de Kakashi Era DIFERENTE | Explicación Completa
La historia del Sharingan de Kakashi es un testimonio de la profunda conexión y sacrificio entre compañeros de equipo, y cómo el destino puede otorgar y arrebatar habilidades extraordinarias en los momentos más críticos.