Con "Purgatorio", Jon Sistiaga se aventura en el terreno de la ficción para abordar una realidad cruda y dolorosa. Esta novela gráfica, ambientada en el País Vasco, no es solo una historia de exterroristas y sus víctimas, sino una profunda reflexión sobre los orígenes del terrorismo, la manipulación de las emociones y la distorsión de la historia.
La narrativa se desarrolla en dos líneas temporales: la actual, con la organización terrorista ya desarticulada, y los hechos acaecidos 35 años antes, centrados en un secuestro que culminó en asesinato como medida ejemplificante. Aunque los nombres y la trama son ficticios, Sistiaga utiliza la ficción como un vehículo para condenar la violencia sin sentido, tanto la ejercida por grupos como ETA (denominada aquí "la Organización"), como la de aquellos policías que recurrieron a la tortura y la amenaza. La obra expone la complejidad de los roles de victimarios y víctimas, mostrando cómo jóvenes idealistas fueron engañados para matar o morir por una causa, mientras los verdaderos ideólogos se beneficiaban económicamente y permanecían impunes.
"Purgatorio" narra la historia de Josu Etxebeste y Zigor Altuna, conocidos como Poeta y Beltza, representando la guerra sucia que, si bien se desarrolla en el País Vasco, resuena en conflictos de todo el mundo, como los de los Balcanes, Ruanda, Irak, Irlanda del Norte o Afganistán. Sistiaga, con su experiencia como periodista cubriendo estos conflictos y entrevistando a asesinos y víctimas, aporta una perspectiva única y fundamentada.
La novela se presenta como una obra bien escrita y de ritmo trepidante, pero también como un texto crítico cargado de reflexiones. Sistiaga explica que la ficción le permite contar lo que como periodista no puede, ajustar cuentas con hechos conocidos pero difíciles de demostrar, y explorar nuevos territorios narrativos. La idea de "Purgatorio" rondaba su cabeza desde hacía tiempo, y durante el confinamiento, decidió dar el paso, escribiendo 50 páginas iniciales que animaron a su editor a seguir adelante.
"Purgatorio" ofrece al menos dos lecturas. Por un lado, funciona como una novela negra con personajes entrelazados que conducen a un final sorprendente. Por otro, y más importante para Sistiaga, invita a una lectura pausada para reflexionar sobre los orígenes del terrorismo, la manipulación de jóvenes idealistas y la tergiversación de la historia.

La distorsión de la realidad y la manipulación de las emociones son temas recurrentes, algo que, según Sistiaga, ha estado ocurriendo constantemente durante los últimos 30 años. "Purgatorio" invita a la reflexión, especialmente al lector vasco, a considerar su propia posición y acciones durante esos años. La obra aborda la justificación de la violencia, la falsa creencia en "violencias buenas" o "virtuosas", y cómo se genera el caos para que la gente tome partido por opciones violentas. Se plantea la distinción entre fines legítimos, como la independencia, e ilegítimos, como la supremacía racial.
En los años 90, mientras jóvenes de otras partes de España se divertían, en el País Vasco la fiesta tenía un tinte crítico, con canciones que exaltaban actos violentos. Sistiaga señala cómo estas letras y actitudes plantaron las semillas del radicalismo posterior, la idea de que matar era una opción. La novela indaga en por qué algunos jóvenes, con vidas aparentemente similares, cayeron en el "encantamiento de la violencia", mientras otros no.

La obra también sirve como un recordatorio de que más de 300 asesinatos sin resolver persisten en el País Vasco, y que aún hay personas con respuestas que podrían aliviar a las víctimas. Sistiaga apunta a los "profetas del terror", los ideólogos que manipulaban a los jóvenes, como los verdaderos responsables que han eludido la justicia. Estos individuos, amparados en un ideario, nunca fueron capturados "con el cañón caliente".
Sistiaga espera que "Purgatorio" remueva conciencias en el País Vasco, donde, a diferencia de Irlanda del Norte, los exterroristas no han logrado sus objetivos políticos y no hay un reconocimiento público de sus acciones. La rapidez con la que se intentó "pasar página" ha llevado a que las nuevas generaciones desconozcan los hechos más duros del terrorismo y su impacto en la sociedad. Ni siquiera en facultades de periodismo o derecho se enseña adecuadamente esta parte de la historia.

A pesar del éxito de obras como "Patria", muchos de los que deberían sentirse interpelados no la leyeron. Sistiaga confía en que "Purgatorio" sea leído, ya que no es el único en señalar quiénes estaban detrás de ciertos sucesos. La novela expone la dura realidad de los presos, muchos de ellos arrepentidos y sintiéndose usados por los "terroristas de salón" o "de alfombra roja".
La obra también refleja la existencia de un juego de espejos, donde los lectores pueden verse reflejados o identificar a personas conocidas. Para Sistiaga, el libro es fundamentalmente sobre la manipulación: cómo se crea un enemigo, se fomenta el victimismo y se construye una narrativa de acoso y persecución a través de libros y periodismo afín. Se recurre a jóvenes idealistas, que buscan un lugar o sentirse importantes, ofreciéndoles una "nueva religión" y un sentido de pertenencia, como una cofradía de secretos y deseos mutuos.
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"Purgatorio" es también un libro con banda sonora, con una playlist en Spotify que incluye música vasca y artistas internacionales, diseñada para complementar la experiencia de lectura.
Los personajes de la novela son sólidos, creíbles y verosímiles, inspirados en personas que Sistiaga ha conocido en su trayectoria como periodista. Se basa en detalles reales para crear figuras complejas, con sus claroscuros. La obra escarba en la idea de que no existen "violencias buenas" y que muchos de los que han cruzado la línea del asesinato se sienten usados, viviendo en un "purgatorio" de remordimientos.
El título "La Organización" no es un homenaje a Mario Puzo, sino una forma de abarcar la universalidad del fenómeno. Sistiaga ha incluido diálogos de conversaciones con combatientes de las FARC o paramilitares norirlandeses, demostrando que los procesos de manipulación y control mental son similares en conflictos de diversas partes del mundo. Se presentan dos tipos de violencia: la "mala" y la "buena", siendo la suya la defensiva y bondadosa.
La novela también aborda la violencia desde la perspectiva policial, incluyendo las torturas. En contraste, se presenta a Benjamín, un joven que, tras una vida perfecta, se ve envuelto en una situación desesperada por un incendio, ofreciendo un relato cotidiano repleto de emoción y crueldad que podría sucederle a cualquiera.
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