El Tercer Hokage, Hiruzen Sarutobi, un líder venerado y el shinobi más fuerte de su tiempo, encontró su fin durante la invasión de Konoha orquestada por Orochimaru. Su muerte no fue en vano, sino el resultado de un sacrificio supremo para proteger a su aldea y a sus habitantes.
Hiruzen se enfrentaba a su antiguo alumno, Orochimaru, quien buscaba la destrucción de Konoha. A pesar de encontrarse gravemente herido y sin fuerzas suficientes, el Tercer Hokage estaba decidido a detener a su traicionero ex-alumno. Su objetivo principal era sellar al menos una parte del alma de Orochimaru, impidiéndole causar más daño.
"Parece que no tengo poder suficiente para extraer toda tu alma", dijo Hiruzen, reconociendo sus limitaciones físicas. "¡Aun así tu ambición termina aquí!"
Orochimaru, confiado en su poder, respondió: "¡Aún no ha acabado! ¡Mi ambición no terminará todavía!"
Sin embargo, Hiruzen, con una determinación férrea, declaró: "Te daré tu castigo por inundarte de técnicas. ¡Me llevaré todas las técnicas que tengas!"
Alarmado por las palabras del Hokage, Orochimaru gritó desesperado: "¡¿Qué has dicho?! ¡Vas a... ¡Para!"
En ese momento crucial, Hiruzen invocó al Shinigami (Dios de la Muerte) y, utilizando el Sello Consumidor del Demonio de la Muerte, logró sellar los brazos de Orochimaru, impidiéndole formar sellos de mano y, por ende, usar técnicas ninja. Mientras los brazos de Orochimaru se consumían, el Tercer Hokage pronunció sus últimas palabras a su antiguo alumno: "Ya no podrás usar nunca más tus brazos. [...] ¡Jamás podrás usar una técnica ninja! ¡La destrucción de Konoha ha sido un fracaso!"
Orochimaru, furioso, le gritó: "¡Tú, viejo asqueroso! ¡Devuélveme mis brazos!"
"Eres un tono, Orochimaru. Lamento que no podamos morir juntos, estúpido aprendiz. Nos encontraremos en el otro mundo", respondió Hiruzen con una leve sonrisa.
A pesar de las recriminaciones de Orochimaru, Hiruzen ya no podía escuchar. Sus ojos se cerraron, dando fin a su vida. Con su misión cumplida de proteger Konoha, el Tercer Hokage exhaló su último aliento.

Tras la muerte de Hiruzen, Orochimaru, derrotado y herido, ordenó la retirada de sus fuerzas, fracasando así en su intento de destruir la aldea.
El Legado de Hiruzen Sarutobi
Hiruzen Sarutobi, el Tercer Hokage, fue una figura central en la historia de Konoha. Nacido en el Clan Sarutobi, demostró ser un prodigio desde joven, destacando por su talento y habilidades excepcionales. Fue estudiante de los dos primeros Hokages, Hashirama y Tobirama Senju, y maestro de los legendarios Sannin: Jiraiya, Tsunade y Orochimaru.
A lo largo de su vida, Hiruzen se caracterizó por su sabiduría, su amor por sus estudiantes y su deseo de mantener la paz. Incluso cuando descubrió la maldad latente en Orochimaru, intentó guiarlo por un camino mejor. Su decisión de renunciar al cargo de Hokage para buscar un sucesor, y su posterior regreso tras la invasión del Kyubi, demuestran su dedicación inquebrantable a Konoha.
La Invasión de Konoha y el Sacrificio Final
Durante la invasión de Konoha, Orochimaru, buscando venganza y poder, se enfrentó directamente al Tercer Hokage. A pesar de su avanzada edad, Hiruzen luchó con la ferocidad de un verdadero líder. En un acto desesperado, Orochimaru resucitó a los dos primeros Hokages, Hashirama y Tobirama, obligando a Hiruzen a enfrentarse a sus propios maestros.

Incapaz de derrotar a los dos Hokages resucitados y herido de muerte, Hiruzen tomó la decisión de utilizar el Sello Consumidor del Demonio de la Muerte para sellar sus almas. Este poderoso jutsu requería un sacrificio: el alma del usuario. Hiruzen, con su último aliento, se sacrificó para asegurar que los dos primeros Hokages fueran neutralizados y para sellar los brazos de Orochimaru, debilitándolo significativamente.
Su sacrificio no solo salvó a Konoha de la destrucción inmediata, sino que también dejó una profunda marca en todos los habitantes de la aldea, quienes lo admiraban y amaban. A pesar de las diferencias de opinión que pudo tener con algunos de sus ideales, como su aparente "blandura" o "actitud pasiva", Hiruzen siempre fue un pilar de apoyo y comprensión para aquellos que lo rodeaban, como se evidencia en la relación con Shikai.

La muerte del Tercer Hokage marcó el fin de una era para Konoha, pero su legado de sacrificio, sabiduría y dedicación a la protección de su aldea perduraría a través de las generaciones.
Orochimaru VS el 3er HOKAGUE | exámenes chunin
La muerte de Hiruzen Sarutobi es un recordatorio del alto precio que a menudo se paga por la paz y la seguridad. Su valentía y determinación frente a la adversidad lo convierten en una figura heroica en la historia de Naruto.