Durante los años transcurridos entre el final de la Segunda Guerra Mundial y la irrupción de la televisión como medio de masas, el entretenimiento más popular entre los jóvenes de Estados Unidos fue el cómic.
Tan popular, que provocó alarma y verdadero pánico entre los guardianes de la moral y las buenas costumbres. Se organizaron quemas públicas de tebeos por todo el país. Varias ciudades votaron su prohibición. El Congreso intervino y celebró vistas que prácticamente destruyeron las carreras de cientos de dibujantes, guionistas y editores.
Si uno quiere entender (que no condonar) por qué los cómics se convirtieron en el objetivo predilecto de grupos eclesiásticos, intelectuales de salón, reformistas sociales, amas de casa melindrosas, profesores, psicólogos e incluso candidatos a la vicepresidencia, sólo tiene que echarle un vistazo a aquellas portadas.

En los quioscos y confiterías de todo el país, centenares de cabeceras competían entre sí por conquistar la atención de sus posibles lectores. Su principal reclamo eran las coloridas, imaginativas, sorprendentes y, en ocasiones, brutales portadas mediante las que algunos de los artistas más destacados y singulares de la época -ilustradores e historietistas como L. B. Cole, Matt Baker, Lee Elias, Joe Doolin, Jack Kirby, Don Heck, Bernard Baily y Maurice Whitman entre otros- marcaron a toda una generación de lectores y futuros autores.
«El habitual desfile de invitaciones a la perversión sádica y la violencia gratuita.
«Los tebeos de los 50 siguen siendo para mí el epítome del horror, esa emoción que subyace bajo el terror; una emoción ligeramente menos refinada porque no pertenece únicamente a la mente.»
«Los historietistas underground crecimos enamorados de aquellos tebeos tan locos.»
Documental Toutain: Comics de guerra y de postguerra
David Hajdu explora las raíces y consecuencias de aquella controversia que, a pesar de haber copado en su día las primeras planas de los periódicos, es en palabras del propio autor un capítulo prácticamente olvidado en la historia de las guerras culturales, que choca con ideas que hoy damos por sentadas sobre la evolución de la cultura popular, entre ellas el nacimiento de la sensibilidad de posguerra; una sensibilidad hosca y descreída, resignada a la violencia y obsesionada con el sexo, recelosa de la autoridad y anclada en la inmadurez de la juventud, que suele asumirse como consecuencia del rock ‘n’ roll. La realidad es mucho más compleja.
«La plaga de los cómics» explora las raíces y consecuencias de una polémica que estuvo en el origen de un verdadero terremoto cultural.

Esta caja limitada y numerada de 500 ejemplares, con cubierta de Ata Lassalle, incluye dos libros: la edición normal de La plaga de los cómics, de David Hajdu, más un volumen complementario titulado Los cómics de la plaga que reúne más de 450 portadas de aquellos tebeos anteriores a la imposición del Comics Code, agrupadas por género: crimen, romántico, bélico, selvático… y, por supuesto, de terror.
Detalles del libro
- Autor/es: Óscar Palmer; David Hajdu
- Editorial: Es Pop Ediciones
- Edición: 1ª ed. (26/12/2018)
- Páginas: 656
- Dimensiones: 22x14 cm
- Idioma: Español
- ISBN: 9788417645021
- ISBN-10: 8417645020
- Encuadernación: «Pack» en caja.
