El mundo del cómic de terror en España tiene una rica historia, marcada por influencias externas, censura y la genialidad de sus autores. Publicaciones como Vampus jugaron un papel crucial en la popularización del género, albergando tanto material extranjero como obras de artistas españoles que dejaron huella.

Los Orígenes del Cómic de Terror Español
Los orígenes del cómic de terror español se nutren de la tradición folclórica, el morbo de los pliegos de cordel y la iconografía católica. Sin embargo, las primeras historietas propiamente de miedo, publicadas en los años veinte en TBO, fueron adaptaciones de textos literarios de autores como Edgar Allan Poe o Maupassant.
La influencia del cine de miedo de Hollywood se hizo sentir, especialmente después de la Guerra Civil. En los años cuarenta, colecciones como Diamante Negro incluyeron versiones en viñetas de criaturas icónicas como Frankenstein, Drácula y el Conde Zaroff, evidenciando la deuda del tebeo de miedo español con el cine de Universal y otras productoras.

El Impacto de la Censura Franquista
La férrea censura franquista tuvo un impacto significativo en el género de terror. En 1951, se prohibió terminantemente cualquier historieta que "pueda perturbar el ánimo del niño", lo que llevó a la desaparición casi total del género durante más de quince años. A pesar de ello, algunos autores lograron sortear las restricciones.
Antes de la prohibición, el terror se colaba en series de aventuras como Roberto Alcázar y Pedrín, que incluía elementos góticos y monstruos, y especialmente en El Inspector Dan. Esta última, creada por González y Giner, se caracterizaba por su atmósfera aterradora y episodios como "Los seres infernales de Salisbury Castle" o "Satán vuelve a la Tierra" fueron pioneros en su género, provocando imitaciones y, consecuentemente, la intervención de la censura.
'Historias para no dormir' y la Apertura del Género
La emisión del exitoso programa de televisión "Historias para no dormir" de Chicho Ibáñez Serrador en 1966 coincidió con un momento de relativa relajación en la normativa del cómic. Los editores lograron crear la categoría de "novela gráfica para adultos", un resquicio legal que permitió la aparición de la primera revista de miedo española con el mismo nombre.
Esta publicación, aunque explotaba el éxito del programa televisivo, estaba confeccionada con historietas de agencia para el mercado internacional, más orientadas al crimen y lo morboso que al terror puro. Sin embargo, marcó un hito al ser la primera cabecera dedicada al género en España.

La "Spanish Invasion" y la Conquista Mundial
En los años 60, con una censura más laxa, surgieron revistas como Dossier Negro y Vampus, que propiciaron un boom en el género. Aunque se nutrieron de material estadounidense, la mayoría de sus artistas eran españoles. Estos dibujantes inventaron una nueva estética para el terror: oscura, sucia, y exploraron técnicas innovadoras como la mancha y el raspado.
El talento de estos autores españoles trascendió fronteras. En Estados Unidos, este período (primera mitad de los setenta) se conoce como la "Spanish Invasion", debido a la gran cantidad de artistas españoles que trabajaban para el género de terror, a menudo a través de la agencia Selecciones Ilustradas de Josep Toutain. Nombres como Beà, Martín Salvador, Jaime Brocal, Isidre Monés, Maroto, Artur Aldomá, Leo Sánchez, Ortiz y Bermejo se convirtieron en figuras clave del cómic español e internacional.
VIDEOCOMIC DE TERROR - LA INVASION DE LOS FANTASMAS
Vampirella: La Primera Heroína del Cómic Adulto en España
La llegada de Vampirella a España fue un proceso complejo. En 1972, la censura denegó la publicación de la revista Vampus en su versión original, permitiendo únicamente que la icónica vampira apareciera en la cabecera de humor Mata Ratos con un vestuario adaptado. Tras varios intentos y una tímida apertura gubernamental, se permitió que el personaje de Pepe González luciera su aspecto original y tuviera su propia cabecera.
La revista Vampus, bajo la edición de José Mª Armán, se esforzó por crear un tebeo de terror enfocado también a las lectoras. Redujo la violencia explícita, apostó por un fantástico más poético y dio protagonismo a heroínas con las que las mujeres pudieran identificarse, una apuesta innovadora y adelantada a su tiempo.
Documentación y Autores Destacados
La investigación de Pedro Porcel, autor de "Viñetas infernales. Cien años de cómic de terror", se basa en medio siglo de lecturas y coleccionismo, comenzando con la adquisición de su primer Vampus. La documentación incluyó títulos de los años treinta y anteriores, facilitada por coleccionistas y recursos como la Hemeroteca virtual Miguel de Cervantes.
Entre los autores y obras más destacados del cómic de terror español, Pedro Porcel menciona:
- Eugenio Giner y las páginas de El Inspector Dan.
- La historieta "Red Grey en el caserón de la muerte" de Juan Ferrándiz, publicada en El Campeón (1949).
- Sir Leo, personaje de Josep Mª Beà para el Drácula de Buru Lan (1971).
- Series hechas para EE. UU. y publicadas aquí en Vampus, Rufus o Creepy, como "La zorra" de Luis Bermejo, "Los Jackass" de José Ortiz, o "El Espectro" de Leopoldo Sánchez.
- Novelas gráficas del siglo XXI como Yo fui guía en el Infierno de Gerard Miquel.
La publicación Vampus, en particular, es un ejemplo de la evolución del cómic de terror en España. El número ordinario y su variante, con dimensiones de 30 x 21.2 cm y 42 x 29.7 cm respectivamente, contaban con 28 y 14 páginas, respectivamente. La colección original de Vampus incluyó 77 ejemplares y 4 extras hasta su desaparición en 1978.
Dentro de las páginas de Vampus, se podían encontrar historias como "El amuleto" (Guión: Michael Rosen / Dibujos: Bill Barry), "Ciudad de la luna" (Guión: Larry Englehart / Dibujos: Al McWilliams), "Un lugar insospechado" (Guión: Don Glut / Dibujos: Billy Graham), "Capitán Muerte" (Guión: Carl Wessler / Dibujos: Isidre Monés), "Comida para las ratas" (Guión: Doug Moench / Dibujos: R. Auraleón) y "Papá Noel estaba allí" (Guión: Donald F. McGregor / Dibujos: Tom Sutton). También incluía secciones como "El terror en el cine", que comentaba películas del género, y "Vampus Fans Club" para la interacción con los lectores.
