La portada de un cómic es la primera impresión, la carta de presentación que debe capturar la atención del lector y prometer una aventura emocionante. A lo largo de la historia, muchos artistas han creado obras maestras que no solo embellecen las páginas, sino que también se han convertido en iconos del noveno arte. En este recorrido, exploraremos algunas de las portadas más representativas y memorables de los cómics antiguos, prestando especial atención a la Era Marvel y a los maestros que definieron su estética.
El Nacimiento de una Era: El Método Marvel y la Importancia de la Portada
Para Marvel Comics, la portada siempre fue un elemento fundamental. En sus inicios, la editorial se enfrentó al desafío de competir con rivales más consolidados, presentando personajes que no eran conocidos por los lectores. Por ello, la portada debía cumplir con un código claro: mostrar con claridad el aspecto y el traje del héroe, presentar una imagen atractiva que indicara una aventura emocionante y comunicar que su contenido era nuevo y diferente. Dentro del "Método Marvel", la portada era la primera ilustración que se confeccionaba y la más detallada, con el objetivo de aprovechar cada centímetro para exhibir las características del personaje y la aventura.
El trabajo de un equipo de artistas excepcionales, encabezados por Jack Kirby, fue clave en la creación de ilustraciones que a día de hoy son históricas. El inicio de todo fue Fantastic Four #001, con fecha de noviembre de 1961, que dio el puntapié inicial para la Era Marvel de los cómics. Esta icónica cubierta, con dibujo de Jack Kirby, tinta de Todd Klein (a menudo atribuida a Dick Ayers) y coloreado de Stan Goldberg, tuvo un éxito inmediato, y para su número tres ya anunciaba que se trataba del «mejor cómic del mundo».
Incredible Hulk #001 destacó entre sus pares por ofrecer al protagonista en sus dos identidades, los planos de reacción, la pregunta a contestar y la frase publicitaria de rigor. Nótese el color de la criatura, que tuvo que ser sustituido por el verde esmeralda clásico, debido a que los métodos de reproducción de la época no permitían una impresión adecuada del gris. Este número es un gran trabajo de Kirby y George Roussos.
Otro número uno, otra obra de arte de Jack Kirby, esta vez con el apoyo de Joe Sinnott, Stan Goldberg y Artie Simek: The Mighty Thor #001. La leyenda se hizo realidad, pues con la gracia de los dioses, el común de los mortales asistimos a la introducción del Poderoso Thor, Hijo de Odín.
Kirby aunó fuerzas con el entintado de Steve Ditko para entregar el número debut del mayor héroe de Marvel: Spider-Man #001. La idea del arácnido cruza la portada de forma dinámica y asombrosa, en una cubierta que sigue tan válida hoy como hace décadas.
Kirby, con ayuda de Sal Brodsky, retrató la cubierta del primer número de The X-Men #001, el más extraño grupo de superhéroes, que en realidad no se veían tan raros pues se presentan con un impecable uniforme que hizo furor en las revistas de moda de la época. La portada ya indicaba que en su primera misión deberían enfrentarse a Magneto, el más poderoso supervillano de la Tierra.
Fechada en marzo de 1963, Tales of Suspense #039 nos presentaría a un nuevo héroe, que más parece un robot que un hombre: Iron Man. La portada leyó la mente de los lectores de la época, quienes se preguntaban quién, o qué, era el más nuevo y sensacional personaje. Ahí mismo teníamos las pistas: estaba vivo, caminaba y conquistaba chicas, así que era obvio que en su interior encontraríamos a aquel millonario playboy egoísta.
Luego de presentar los personajes por separado, llega el turno del primer supergrupo de la editorial: The Avengers #001. Jack Kirby no se contuvo con los spoilers, y ya desde la portada nos avisa que el causante de la reunión de los héroes es el infame Loki, solo por llamar la atención de su hermano Thor.
Y la Marvel Way regresa en forma de superhéroes, supervillanos y superemoción con Captain America #001. Steve Rogers, la leyenda de la Segunda Guerra Mundial, regresaba a la actualidad de Marvel en marzo de 1964 cuando era descongelado. Es lógico que ocupe el centro de la portada, que ofrece un impactante escorzo coronado con el aviso de que también veremos a Namor.
Al margen de Avengers, la serie más popular por entonces era The Amazing Spider-Man. Sus sucesivas entregas marcarían la pauta básica de las portadas de superhéroes de entonces, alternando entre las que muestran al villano del mes y las que presentaban a un aliado. A veces fue todo a la vez, como en la portada de Daredevil #007 por Wally Wood, que significó el estreno de su traje rojo.
Más jugosas y sugerentes aún fueron las tapas en que el protagonista tiene las de perder, como en Strange Tales #130, otra de Kirby, en que el Dr. Strange está al borde de la derrota. Su némesis, el Barón Mordo, amenaza con destruir a su enemigo para siempre.
En cambio, en la presentación de la organización de S.H.I.E.L.D. y los terroristas de Hydra en Strange Tales #135, también de Jack Kirby, el punto de vista separa a héroe y villano, dejando en la sombra al verdadero antagonista.
También tendríamos una categoría por derecho propio de imágenes conceptuales en que los héroes quedan "en manos del villano", con antagonistas a escala gigantesca plenamente justificables como en Fantastic Four #049, en que el rival es Galactus. La obvia intención de esas escenas es estimular el interés por averiguar cómo el protagonista escapará de las garras del villano.
La leyenda Wally Wood, en tinta y dibujo, nos entregaría en la composición de Daredevil #007 algo así como un «comics for dummies», puesto que no solo vemos en la imagen una férrea batalla entre Matt Murdock y Namor, sino que además se encargan de recalcar que ambos luchan con un recorte de periódico que hábilmente se cuela en una esquina.
Strange Tales #110, otra obra de Kirby, nos presenta a Nick Fury, quien obtiene su propio serial, reemplazando a Human Torch. ¡Llega el fin del mundo!
Jack Kirby, Joe Sinnott, Stan Goldberg y Sam Rosen se matriculan con otro clásico de clásicos en Fantastic Four #48, mientras la Primera Familia se ve superada por Galactus, un ser de un apetito y escala de poder como no se había visto en Marvel. Y no olvidemos a su heraldo, ese extraño ser plateado que parece guiar su actuar.

La Expansión del Arte: La Edad de Plata y Nuevos Maestros
Entre los nombres de los portadistas de la década, sobresalen especialmente John Romita Sr., Gene Colan y John Buscema, artistas que tomaron las riendas de los títulos bandera de la compañía en la segunda mitad del decenio. Para cuando la Edad de Plata alcanzó su punto álgido, y su mayor número de ventas en 1968, el arte de las cubiertas estaba en expansión, con nuevos títulos para los personajes más populares que nacían a partir de las revistas antológicas primigenias.
Gene Colan sería el artífice de The Invincible Iron Man #001, el debut del cabeza de lata en una serie regular propia. Hay que reconocer que es una cubierta de composición bastante convencional, lo que no significa que no brille la elegancia y fuerza del trazo de Colan.
Gene Colan y Vince Colletta son los encargados de presentar al superhéroe Marvel nacido en el espacio llamado, de manera muy original, Captain Marvel #001. Tampoco es una cubierta que destaque por su originalidad, pero es icónica, hermosa, y brillantemente ejecutada.
Ser el título emblemático de la compañía no eximió a The Amazing Spider-Man de ser un terreno de pruebas. Luego de que las cubiertas más destacadas pertenecieran a Kirby y Ditko, sería el turno de despuntar para John Romita Sr., cuya primera portada fue una pieza ahora legendaria, The Amazing Spider-Man #039.
En los siguientes números seguiría la dinámica de duetos y alianzas, hasta que llega The Amazing Spider-Man #050, ícono de la historia del noveno arte. La figura central es, por primera vez en la serie, Peter Parker, sugiriendo en la imagen que el héroe es en realidad aquel chico que camina cabizbajo, y no el arácnido del pijama rojiazul. Combinada con la ilustración más impactante del ejemplar, esa en que el traje se ve tirado en la basura, completan un gran momento en la historia del personaje.
Otras de las cubiertas más características de Spider-Man de la mano de Steve Ditko en tinta y dibujo. Sabemos que Peter Parker en sus inicios fue lo más parecido a un perdedor, pero tener todo toneladas de maquinaria sobre su cabeza se lleva el premio mayor en Strange Tales #115.
Agosto de 1966 vería en kioscos la primera portada de John Romita para la serie regular del arácnido, The Amazing Spider-Man #41. En cubierta se nos prometía que sería la primera vez en que tanto Norman Osborn como Peter Parker se verían desenmascarados, lo que generó un interés quizá incluso mayor al provocado por la imagen del Green Goblin arrastrando a su enemigo mortal como un despojo.
¡No más Spider-Man! Adelantándose más de medio siglo al «no more mutants» de Scarlet Witch, John Romita perpetró otra de las cubiertas más representativas del mundo del cómic en The Amazing Spider-Man #121. Realmente pocos se creerían que no veríamos al héroe nunca más, pero quizá me equivoque, pues eran tiempos más inocentes.
John Buscema, otro de los nombres legendarios que ocupan el Olimpo artístico, llegó a Marvel procedente del mundo de la publicidad, trasladando a su nuevo medio sus ideas sobre imágenes comerciales. Sus composiciones para las portadas de The Avengers, están llenas de una auténtica exhibición de anatomía heroica y poses de tensión, siendo la clásica The Avengers #057 (1968) la más recordada.

También es de Buscema la tapa de The Silver Surfer #001 (1968), un formato experimental de Stan Lee que implicó un precio mayor, más páginas y una narrativa más profunda, para el que contó a propósito con el artista. La serie no sobrevivió, víctima de la crisis de ventas de finales de los 60, pero cada una de sus cubiertas es una obra maestra. «Behold… The Vision!» es el rezo de la portada, que nos presentaba un misterioso personaje que aparecía colosal, y envuelto en brumas, en una imagen impactante que auguraba un interior especial.
A pesar de que sus colegas también han estado haciendo trabajos que durarán la eternidad, el Rey sigue siendo el Rey. En abril del 68, Kirby sería el encargado de la cubierta de Captain America #100, que utilizaría elementos populares en la época, como ángulos forzados y escalas imposibles. El Capi se ve imponente, utilizando el lugar que le corresponde, liderando a sus compañeros héroes.
El centinela del espacio debutaría en una serie en solitario en un nuevo formato de más páginas, que ya se avisaba en la cubierta. Buscema utilizaría un diseño similar al de Avengers #057, en que un extraño ser que surca la galaxia surfeando en una tabla plateada (?) mira de frente a la humanidad, en un ademán que sugiere que viene a juzgarnos, o iluminarnos en The Silver Surfer #001. Un enfrentamiento entre Silver Surfer y Thor era algo que nadie querría perderse.
Innovación y Psicodelia: Los Últimos Años Sesenta
Los últimos grandes nombres de la Marvel sesentera, en el capítulo de las portadas, son los de Jim Steranko y Gil Kane. Steranko es quizá el primero de los artistas modernos de la compañía, con innovadoras composiciones de página y gran efectismo visual, que redundó en un alto grado de experimentación.
Cuando Nick Fury: Agent of S.H.I.E.L.D. se independizó de Strange Tales, el autor dio rienda suelta a su imaginación con escenas que bebían del cine y el imaginario de la época. Es especialmente recordada la portada del #4, que prescinde del color en favor de un psicodélico fondo en una espiral de blanco y negro.
¡Rediseñé antiguas portadas de cómics de MARVEL!
Lamentablemente, Steranko tuvo problemas para seguir el ritmo de las entregas que requería la maquinaria marveliana, y su paso por el mundo del cómic fue breve, pero muy intenso. Sin embargo, su trabajo en diversas colecciones dejó huella, creando modelos a seguir.
La portada de Hulk King-Size Special #1, que a día de hoy es la más icónica de la historia del gigante esmeralda, fue un encargo de emergencia, que aceptó una tarde para tenerla lista a la mañana siguiente. El buen Jim también era un maestro en las imágenes de lucimiento, esas en que la pose heroica es el foco.
Nick Fury: Agent Of S.H.I.E.L.D. #001. El primer número de la emancipación de Nick Fury desde Strange Tales presentó una portada que tenía una composición que no se había visto antes en el ambiente superheroico. La psicodelia de Steranko se nota en el diseño de cada uno de los cubos sobre los que se disponen los protagonistas, que además aparecen en posiciones poco superheroicas para el canon habitual.
Nick Fury: Agent Of S.H.I.E.L.D. #004. Debo reconocer que estuve tentado a poner todas y cada una de las portadas de esta serie en el listado. Como sería inoficioso, me quedo con la del #004, que además de presentar los elementos lisérgicos a...
Iconos Modernos y el Legado de las Portadas
En una segunda parte de nuestro especial dedicado a mostrar las mejores portadas de la historia del cómic, nos adentramos en la década de los ochenta y noventa, con portadas que siguen marcando pauta.
«Batman 648»: Portada realizada para la serie de Batman por Jock, quien nos muestra al personaje en un contrapicado de infarto mientras salta de una azotea a la siguiente, fundiendo su capa con los edificios por encima de nuestras cabezas, dejando por encima de él el cielo azul salpicado de murciélagos.
«Green Lantern 76»: El gran Neal Adams nos enseña una portada para la etapa cuando este personaje compartió cabecera de su serie con Green Arrow.
«Uncanny X-Men 1»: Publicada en 1965 y realizada por Jack Kirby, que muestra a todo un nuevo grupo de desconocidos (en aquella época), luchando contra un villano (también desconocido por aquellos tiempos).
«Superman 233»: Icónica imagen de Superman realizada por Neal Adams, donde el personaje rompe unas cadenas de Kryptonita bajo el lema de “Kryptonita nunca más”. Esta podría ser quizá la mejor portada realizada por Adams, y eso es decir mucho. El dibujante utiliza trucos de perspectiva que pocos logran usar correctamente.
«X-Men 190»: Portada dibujada por Chris Bachalo en tonos blancos y azules, donde podemos apreciar al Hombre de Hielo (Bobby Drake), literalmente deshaciéndose mientras recibe un apasionado (o quizá compasivo) beso de Mística, y a los pies de ambos el logo del cómic integrado perfectamente en el dibujo, al estar formado por el agua resultante de los restos deshechos del miembro de los X-Men.
«Spirit 22»: No se puede negar que Will Eisner es uno de los artistas más influyentes de la historia del cómic y esta portada demuestra un poco de porqué. En ella tenemos quizá el nacimiento de la “Femme Fatale”. Portada llena de estereotipos de este tipo de personajes que, en vez de huir de ellos, los abraza y los convierte en algo icónico: mujer rubia “bomba sexual” y fatal (con cierto y remarcable parecido a Veronica Lake) moviéndose hacia la cámara, vestido rojo de seda o satén ceñido y sexy, medias hasta el muslo en donde podemos ver que ella está guardando un cuchillo que, por su cara, sabemos que podría usar en cualquier momento sin pensárselo.
«Secret Wars 1»: Todos sabemos que Mike Zeck es uno de los grandes en esto de realizar grandes portadas y en esta utilizada para el primer número de la serie limitada Secret Wars publicada en 1984, vemos porqué. Esta imagen poderosa, donde vemos la plana mayor de los personajes Marvel (un total de 16) viniendo hacia ti en pose combativa es un desafío de diseño y si te sale bien (como es el caso) es una imagen que guardarás en la retina para siempre.
«Spiderman 1»: Una gran portada dibujada por Todd McFarlane que cambió el modo de dibujar a Spiderman dándole un aire mucho más arácnido al personaje, al hacerle adoptar posturas contorsionistamente salvajes e inhumanas.
«Silver Surfer 4»: El siempre grande John Buscema, es innegable que exudaba talento para el dibujo de la figura.
«The Tomb of Dracula 32»: El gran Gil Kane entintado por Tom Palmer en una portada de la colección dedicada al conde transilvano, nos muestran en un ángulo perfecto a ras de suelo, un momento surgido de la noche, que presagia algo terrible para el anciano que se arrastra hacia la estaca de madera.
