Tobirama Senju, conocido como el Segundo Hokage de Konohagakure, fue una figura crucial en la historia de la Aldea Oculta entre las Hojas. Hermano menor de Hashirama Senju y tío abuelo de Tsunade y Nawaki, Tobirama no solo fue un líder formidable, sino también un innovador, responsable de la creación de técnicas y organizaciones que moldearían el futuro del mundo shinobi. Entre sus creaciones más notorias y polémicas se encuentra el Jutsu de Invocación: Reencarnación del Mundo Impuro, o Edo Tensei.
La época en la que Tobirama creció estuvo marcada por la constante guerra entre clanes, un período de brutalidad que le arrebató a varios de sus hermanos, incluyendo a Itama. Estas pérdidas lo impulsaron a buscar una manera de proteger a su clan y a su aldea sin tener que sufrir la agonía de perder a sus seres queridos. Fue en este contexto de conflicto y pérdida que Tobirama comenzó a diseñar el Edo Tensei, una técnica que le permitiría contar con un ejército personal sin el temor de perder vidas valiosas. Sin embargo, su estudio lo llevó a una sombría conclusión: la resurrección de los muertos requeriría un sacrificio, un alma por otra alma.
Como un ninja pragmático y, en ocasiones, descrito como "frío y sin corazón", Tobirama vio en el Edo Tensei una solución lógica para obtener información privilegiada y crear un ejército que no se detendría ante nada. La técnica permitía resucitar a cualquier persona, siempre y cuando se dispusiera de una muestra de su ADN y el sacrificio de un ser humano vivo que serviría como recipiente para el alma. Este recipiente sería transportado desde el "Mundo Puro" al "Mundo Impuro", ocultando el cuerpo original y permitiendo al usuario convocar al resucitado en cualquier momento.

El Edo Tensei, aunque inicialmente incompleto, fue perfeccionado posteriormente por Kabuto Yakushi, quien lo consideró uno de los jutsu más poderosos, principalmente porque no implicaba riesgo para el usuario. Los individuos resucitados conservaban su personalidad, recuerdos y habilidades, incluyendo Kekkei Genkai y Kekkei Tōta. Sin embargo, también podían retener cualquier daño permanente sufrido en vida. El control sobre los resucitados se ejercía mediante un talismán especial implantado en el cerebro, que podía variar en grado, desde la supresión total de la personalidad hasta un control más flexible que permitía al resucitado usar sus propias emociones y creatividad en combate.
Tobirama Senju fue un ninja sumamente habilidoso, famoso por haber creado muchos jutsu, la mayoría de los cuales fueron catalogados como prohibidos debido al gran riesgo que sufría el usuario al ejecutarlos. Entre ellos se encuentran la Transformación Fantasma, que permitía separar el alma del cuerpo para poseer a otro, la Intersección de Sellos Explosivos, una secuencia explosiva de sellos que se invocan mutuamente, y los Clones de Sombra, que permitían dividir el chakra para crear duplicados. El Dios Trueno Volador, otra de sus creaciones, es una técnica de teletransportación instantánea.

A pesar de su naturaleza pragmática y su desconfianza hacia el Clan Uchiha, Tobirama no albergaba odio hacia ellos. Su cautela se basaba en el conocimiento de su clan y sus interacciones personales, creyendo que eran propensos a la maldición del odio. Sin embargo, reconoció que había Uchiha que trascendían esta mentalidad, como su propio subordinado Kagami Uchiha, quien había heredado la "Voluntad de Fuego". Tobirama, como Segundo Hokage, se preocupaba por la estabilidad de la aldea y valoraba las leyes e instituciones para mantener el orden. Intentó ayudar al Clan Uchiha, colocándolos a cargo de la Policía Militar de Konoha, como un símbolo de confianza y para canalizar sus emociones en un objetivo constructivo.
El legado de Tobirama Senju es complejo. Por un lado, fue un estratega brillante y un protector devoto de Konoha, responsable de la creación de organizaciones vitales como la Academia Ninja y las fuerzas ANBU. Por otro lado, la creación del Edo Tensei, si bien nacida de la necesidad de proteger, demostró ser una técnica de doble filo, utilizada tanto para el bien como para el mal a lo largo de la historia shinobi. Su figura representa la dualidad del liderazgo: la necesidad de tomar decisiones difíciles en tiempos de guerra y la responsabilidad que conlleva el poder de la creación.
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El Edo Tensei, a pesar de su poder, no es invencible. Los resucitados son imposibles de matar por medios normales, ya que cualquier daño se regenera. Sin embargo, la técnica puede ser deshecha si el invocador cancela el jutsu, o si el individuo resucitado logra liberarse emocionalmente o conoce el sello para desvincular el contrato. La primera vez que se vio esta técnica en acción fue cuando Orochimaru la utilizó para resucitar a Hashirama y Tobirama durante su enfrentamiento con el Tercer Hokage. Más tarde, Kabuto Yakushi la empleó a gran escala durante la Cuarta Gran Guerra Mundial Shinobi, resucitando a innumerables ninjas para formar un ejército masivo.
A pesar de que todos los ninjas revividos por Kabuto, al despertar, mostraban ojos oscurecidos que se tornaban negros con iris blanca al tomar el control total, este efecto no se aplicó a Hashirama Senju y Tobirama Senju cuando fueron revividos por Orochimaru. En esa primera aparición, los resucitados por Orochimaru no mostraron grandes cambios físicos, más allá de una palidez cadavérica.
La creación del Edo Tensei por Tobirama Senju es un testimonio de su genio y su pragmatismo, una técnica nacida de la necesidad en un mundo de constantes conflictos, pero que también subraya la delgada línea entre la protección y la manipulación.