La narrativa de "Ataque a los Titanes" se teje con hilos de drama político, intrigas palaciegas y una cruda exploración de la condición humana. En este complejo tapiz, la figura de Historia Reiss emerge como un pilar fundamental, cuya evolución personal y rol en la historia trascienden la mera trama para convertirse en un reflejo de los temas centrales de la obra.
Hija ilegítima del noble Rod Reiss y su sirvienta Alma, Historia Reiss nació en una granja aislada al sur de la Muralla Sina. Privada del conocimiento de sus orígenes y de una conexión familiar significativa, su infancia estuvo marcada por la soledad y el rechazo. Desde que aprendió a hablar, Historia ayudó a sus abuelos en las labores esenciales de la granja, aunque sin mantener una relación muy cercana con ellos. Con el tiempo, Historia se percató de que su madre pasaba todo el tiempo leyendo libros, teniendo un nulo contacto con ella.
Un día, Historia intentó abrazar a su madre, Alma, buscando una respuesta positiva. Alma, indignada, la abofeteó con tal fuerza que la hizo caer al suelo y le provocó sangrado nasal. No obstante, Historia se sintió alegre de que su madre finalmente haya interactuado con ella. Con lágrimas en los ojos y dirigiendo una mirada de desprecio a su hija, Alma dijo: “Si tan solo tuviera el valor de matarla”. A partir de ese día, Alma se fue de la finca a vivir a otro lugar. Fue entonces que Historia comprendió que para todos, su sola existencia era algo malo.

En aquella época, Historia interactuaba con frecuencia con su media hermana Frieda Reiss, la hija mayor de Rod. Frieda le enseñó a leer y le dijo que cuando creciera, se convertiría en una persona amable como la mujer que aparecía en los cuentos que le leía. Cuando Historia afirmó que quería ser como ella, Frieda se negó rotundamente a esa posibilidad y luego procedió a manipular su memoria, diciéndole a Historia que tenía que olvidarse de ella, hasta que se reunieran nuevamente.
En otra ocasión, Historia intentaba cruzar la cerca de la granja en la que vivía, pero en el intento se clavó una astilla en la mano. Frieda, desde el otro lado, se la sacó y le preguntó si trató de cruzar la cerca. Historia lo afirmó alegando que quería llegar hacia donde se encontraba ella, por lo que Frieda le recordó con aparente calma que no debía cruzar la cerca.
El día en que el Titán Colosal apareció y abrió una brecha en la Muralla María, la vida de Historia dio un vuelco. En aquel entonces, Historia había comenzado su entrenamiento en el ejército. A pesar de sus temores frente a los titanes, se hizo miembro del Cuerpo de Exploración. Fue vista arriba de los árboles haciendo de cebo para los titanes y evitar que entraran en el bosque mientras el Cuerpo de Exploración intentaba capturar a la Titán Hembra. Luego del fracaso de la misión, regresó junto al resto de sus compañeros al interior de las murallas.
Historia aparece después de que se revelara la identidad de la Titán Hembra, ella junto al resto de sus compañeros, habían sido desarmados bajo la sospecha de ser cómplices de Annie Leonhart. Cuando Historia y los demás estaban en problemas en el Castillo Utgard, Ymir recuerda que estaba con Historia ayudando a Daz. Luego de que Ymir le confesara haber oído sobre el pasado de Historia, ella le dice que tuvo que vivir bajo un nombre falso tras el problema de su madre.

Cuando Historia y el resto del grupo ven a Ymir luchando contra el grupo de titanes, Reiner le preguntó si sabía sobre eso, pero le dice que no sabía al respecto a pesar de estar cerca de ella. Ella comienza a animar a Ymir, antes de que la torre caiga, Ymir sube y les dice, en un lenguaje humano, que se agarren de ella si quieren sobrevivir. Ellos proceden a montar la espalda de Ymir y agarrarse de su pelo, para luego ponerlos en tierra. Luego, Ymir al notar a un titán, procede a matarlo, pero después de eso Ymir es atrapada y jalada por un titán, para luego ser comida por otros titanes más. Cuando Historia trata de hacer algo por rescatar a Ymir, es salvada por Mikasa, mientras los otros miembros del Cuerpo de Exploración proceden a salvar a Ymir. Ella le revela su verdadero nombre a Hange Zoë y le ruega que ayudara a Ymir. Hange le dice a Historia que entiende a Ymir por ser un titán como Eren y ser un aliado de la humanidad, pero que las cosas estaban difíciles.
Durante la batalla, es asignada para atender a los heridos. Ella insiste en que Ymir sigue viva, y le pide a los demás soldados que la rescaten. Más tarde, se une a la misión de rescate en contra de los consejos de Armin. Más tarde será secuestrada por Ymir en forma titán, principalmente para protegerla, ya que, según Reiner, ella podría tener información útil para su misión. En la batalla, ella se reúne con la tropa, huyendo de nuevo a las paredes. Pero se detiene al oír los gritos de Bertolt y Reiner, viendo cómo luchan por sus vidas contra la horda de titanes. Ella se sorprende cuando Ymir le pide una disculpa, extendiendo la mano para acariciar suavemente su cabello antes de salir a ayudar a los traidores.
Al llegar a las murallas, ve a Eren y le ruega que use su poder para rescatar a Ymir, pidiéndole que haga algo. Eren le pide que no se levante pero ella le dice que está bien. Eren le revela que cuando él e Ymir fueron capturados, ésta estaba muy preocupada por ella, buscando alguna forma de garantizar su supervivencia. Jean trata de entender su forma de actuar, diciendo que se sale de su propio contexto llamándola Krista.
Rato después, Eren es encadenado en la mazmorra de cristal de la capilla mientras está inconsciente. Tras despertar, Historia aparece ante él y le asegura que Rod es un aliado de la humanidad y que todas esas personas que murieron bajo su gobierno fueron un sacrificio en beneficio del pueblo de las murallas. Rod llega al lugar y le dice a su hija que quiere probar algo y que para empezar deben tocar a Eren. Ambos colocan sus manos sobre Eren y liberan los recuerdos reprimidos de Grisha Jaeger dentro de Eren, quien acaba descubriendo que devoró a su padre la noche en que la Muralla María cayó.

A través de dichas memorias, Historia ve a su medio-hermana Frieda y la reconoce como la única figura que estuvo junto a ella durante su infancia. Luego le pregunta a Rod qué pasó con ella y este le responde que fue asesinada por Grisha el día que los titanes penetraron las murallas. Historia no puede evitar sentir odio por Eren en esos momentos y es ahí cuando Rod prepara un suero de titán, con el que pretende hacer que Historia devore a Eren para recuperar el poder del Titán Fundador que Grisha robó a la Familia Reiss y que ahora está dentro de Eren.
Historia ve algo en la mirada de Eren y Rod le explica que probablemente ya se dio cuenta de su destino. Luego este le relata a su hija el origen de las murallas y le habla sobre el ser que las construyó, quien era el antepasado de los Reiss e hizo uso del poder del Fundador para ese fin, así como también para modificar las memorias de la humanidad, excepto por algunos linajes. Al señalar el hecho de que aquel poder se encuentra dentro de Eren, Rod afirma que este es totalmente inútil si este no permanece dentro del linaje real.
En ese momento llega Kenny Ackerman, quien había estado escuchando la conversación a escondidas. Kenny toma a Rod del cuello y le apunta con una de sus pistolas. Historia intenta de forma desesperada defender a su padre, empujando la pistola de Kenny y exigiendo que lo deje en paz. El hombre se burla de ella y dice sentir lástima por la chica de forma sarcástica, preguntándole si sabe por qué Rod desea que se coma a Eren. Historia responde que lo hará porque es su deber y Kenny le recuerda que su padre solo ha hecho su vida miserable desde el día en que nació.
Kenny, tras oír sus palabras, se dirige hacia donde está Eren mientras indica que no impedirá que Historia se inyecte el suero, pero a cambio, esta tendrá que luchar contra Jaeger convertido en titán para decidir cuál será el rumbo de la humanidad. Luego este le hace una cicatriz en la frente a Eren para ayudarlo con su transformación.
Rod le dice a su hija que deben apresurarse mientras le entrega la inyección con el suero. Historia está por suministrarse el líquido y entonces nota que Eren aún no se ha transformado. Al verlo fijamente, le pregunta la razón y entonces este levanta la mirada y con el rostro cubierto de sangre y lágrimas, le responde que eso ya no es necesario. Eren le dice a Historia que la situación en la que se encuentran es fruto de las acciones de su padre y que si este no le hubiera robado el poder de los Reiss a Frieda, la humanidad se habría salvado y como aquel poder se encuentra dentro de él, muchas vidas fueron sacrificadas.
Eren dice que no puede redimir sus pecados, y recuerda dolorosamente el tiempo que estuvo en el ejército y sus sueños de conocer el exterior, señalando que todo eso fue inútil. Historia recuerda a su madre, mientras Eren dice que ya no lo necesitan, y que prefiere morir en sus manos, animando a Historia a que lo devore y salve a la humanidad. Historia queda consternada y le dice a Eren que en el momento en que él la llamó "una persona normal", la hizo sentir muy feliz.

El desenlace de la segunda parte de la tercera temporada de 'Ataque a los Titanes' marcó una transformación definitiva hacia el drama político. El anime, que acabaría con su cuarta temporada, adquirió una nueva dimensión después de su lenta transformación, creando un profundo mapa en el que intrigas casi palaciegas han ido de la mano del descubrimiento de una verdad que se ha desvelado incluso más terrible de la esperada.
La trama se desarrolla en un mundo donde la humanidad sufre una extinción masiva a manos de los titanes, gigantes sin raciocinio que devoraban únicamente seres humanos. Lo que quedaba de la humanidad se resguardó tras tres murallas circundantes: María, Rose y Sina. Eren Jaeger, el protagonista, es habitante de Shiganshina, distrito del Muro María (exterior), y su historia empieza el día en que dos titanes excepcionales (el Titán Colosal y el Titán Acorazado) rompieron el Muro María y ocasionaron la masacre de los habitantes de Shiganshina a manos de los titanes. Entre las víctimas, se encontraba la madre de Eren, a quien vio morir a manos de un titán tras quedar atrapada bajo los escombros de su casa.
Una de las particularidades del anime es que, antes del corte, se otorga al espectador información adicional que es obviada en la narración de los eventos. Gracias a ello, sabemos detalles importantes de los titanes, la distribución del poder dentro de las murallas, el funcionamiento de las armas de los soldados, la geografía y la edificación de las murallas. Se conoce que la sociedad de las murallas está gobernada por una monarquía, puesto que la figura del Rey y la familia real (Reiss), cuyo título se pasa de generación en generación, tiene un auténtico monopolio del poder político, militar y religioso. Asimismo, se puede afirmar que es un régimen absolutista, el cual se caracteriza por la concentración del poder en la figura del Rey.
El manga "Ataque a los Titanes", escrito por Hajime Isayama, se ha destacado por su capacidad para empoderar a la mujer y olvidar los clichés que suelen encasillarla en el medio. Isayama parte de importantes valores antropológicos en su obra. Esta forma de romper con los tópicos se refleja en Mikasa, quien defiende a Eren desde su infancia, un ejemplo que sirve prácticamente como choque cultural al ser la mujer quien defiende al hombre sin que se cuestione su capacidad para hacerlo. Pero es algo que se extrapola al resto de su plantel de personajes femeninos. Y es Ymir quien se convierte en la piedra angular de la vida de Historia, influyendo no solo en su vida y trayectoria, sino originando un nuevo fragmento de la obra donde Eren y la propia Historia intercambian papeles por momentos. Donde ella, la nueva reina por derecho de sucesión, demuestra que su valentía no la convierte en monarca.
La crueldad de Isayama se encuentra especialmente presente en la vida de Historia. Abandonada por su padre, olvidada por su madre, la chica representa poco más que un borrón -una mancha- en el historial de la oculta familia real. Es notable en esa escena en la que la chica es rechazada violentamente por su madre tras intentar abrazarla por primera vez. Un acto horrible que, ella, ajena al sentir, a la calidez del amor humano, entiende como algo positivo. Una respuesta que, incluso acompañada del punzante dolor, representa la única forma de romper su encarcelamiento de soledad. Historia solo conoce el rechazo en su vida. Incluso Frieda -su medio hermana- utiliza sus poderes para alterar los recuerdos de la niña. Hay un aislamiento social, la idea de que el problema reside en ella.
Historia ocupa un papel importante dentro de la narrativa. Es una chica que nada contracorriente. Su entrada al cuerpo militar es un cambio necesario en su vida. Lejos de cómo eso afecta o no a la obra, lo que importa es cómo Historia, aún como Krista, supera su propia vida, la deja atrás y avanza sin freno. No solo es que Krista supere sus miedos, sino que consigue incluso socializar. Hacer una vida, por decirlo de alguna forma, normal. Incluso rota en mil pedazos, se siente capaz de cargar con todo el peso de su vida, hacerlo a un lado y servir como soldado.
LA HISTORIA DE HISTORIA REISS (KRISTA LENZ) -SHINGEKI NO KYOJIN
Sus apariciones en el punto más álgido de la historia son escasas, pero siempre relacionadas con la asistencia. Es algo que se relaciona de forma intrínseca con su relación con Ymir. La única persona que sabe de su existencia, con la que se siente fuertemente identificada. Es ella, Ymir, quien consigue que Krista recupere su vida. Le despoja de su máscara, le arrebata sus ganas de vivir por nada, de encontrar una excusa para morir de forma heroica y dejar al menos algo tras su nombre al desaparecer. Y es precisamente por eso, por el peso emocional que contiene la escena, que la ruptura de la chica con su vida resuena a lo largo de toda la obra. El momento en que Krista se levanta sobre la muralla y no pide, sino que ordena a Ymir no perder la vida en la batalla. Es un grito de libertad, un preludio a la ruptura de sus grilletes. Un acto que desencadena una serie de acontecimientos que juegan con el plantel narrativo de la obra y la enfocan a un apartado más personal.
La rebelión de Historia contra su padre, Rod Reiss, es un punto de inflexión. No le importa que ella sea la verdadera heredera al trono, no le importa la humanidad. Historia avanza, en un primer momento, decisiva. Capaz de acabar con Eren. En parte por esa frágil conexión con su padre, pero también con la idea de que es él quien carga con la vida de Frieda. Y es precisamente por esa convicción, por la realidad del planteamiento, que la rebelión es tan intensa. La idea de traicionar a Ymir, de volver a vivir en nombre de otra persona le aterra. Isayama la empodera como nunca lo ha hecho con otro personaje hasta el momento. Reniega de su nombre, de su linaje y de la propia humanidad. La forma en que entiende cómo su propio padre vuelve a usarla únicamente en beneficio propio la devuelve a la realidad y la convierte en la verdadera reina.
Incluso bajo la imponente sombra de la monarquía, de la obligación de proteger a toda la humanidad tras las murallas, ella grita lo contrario. Se declara enemiga natural de la humanidad. ¿Qué han hecho por ella? Su vida ha sido un martirio constante, siempre perseguida por los actos de aquellos que la repudiaron. Hombres y mujeres. Humanos. Historia demuestra la misma fuerza que el propio Erwin, incluso obrando en motu propio, lo hace por encima de sus valores y en compensación a toda la humanidad, incluso tras declararles la guerra. Es ella, Historia Reiss, quien controla el argumento de toda la obra. Y, de nuevo, es ella misma quien se inviste para gobernar, para tomar la decisión de no hacerlo, ni permitir que nadie lo haga en su nombre, con la tiranía de los Reiss.
La crueldad de Isayama se encuentra por encima de las decisiones de sus personajes y el siguiente movimiento la marcará como reina. Cuando Historia consigue conquistar el muro -su propio muro- y llega a la convicción de que quiere ser quien es, la crueldad actúa en su contra. Pero incluso así, ante el destierro fruto de la coronación, es ella quien decide, por una vez, cómo afrontar su destino.