Francisco Ibáñez: El Maestro del Humor Gráfico Español y sus Personajes Inolvidables

Francisco Ibáñez (Barcelona, 15 de marzo de 1936 - Barcelona, 15 de julio de 2023) es, sin lugar a dudas, nuestro autor de cómic más reconocido nacional e internacionalmente.

El 20 de enero de 1958 aparece la primera historieta de Mortadelo y Filemón en el número 1394 de la revista Pulgarcito, de la editorial Bruguera. A partir de aquí Ibáñez crea sus mejores series y personajes: «Mortadelo y Filemón», «La familia Trapisonda», «13, Rue del Percebe», «El botones Sacarino», «Rompetechos» y «Pepe Gotera y Otilio».

Es el dibujante más prolífico, acumulando unas 20.000 páginas dibujadas a lo largo de su vida profesional, y Mortadelo y Filemón es la serie más longeva del cómic español, con más de 65 años de historia.

En los años 1969, 1974, 1975 y 1976 recibe el premio Aro de Oro a los personajes infantiles más populares del año por Mortadelo y Filemón. En 1994 se le otorga el Gran Premio del Salón del Cómic al conjunto de su obra, en 2002 se le concede la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2001 y en 2022 la Generalitat le otorga la Creu de Sant Jordi.

Los personajes creados por Francisco Ibáñez, el dibujante que ha fallecido este sábado en Barcelona a los 87 años, son de los más relevantes del panorama español. Pocos españoles no sabrán quiénes son Mortadelo y Filemón. Los disfraces de Mortadelo o los dos pelos de Filemón forman parte de la iconografía española y trascienden el mundo del tebeo.

El Tesorero y ¡Elecciones! han sido dos de los mayores éxitos de la carrera de Francisco Ibáñez.

Personajes Mortadelo y Filemón

Mortadelo y Filemón: Los Agentes de la T.I.A.

Mortadelo y Filemón son, sin duda, los personajes más conocidos de Francisco Ibáñez y los más célebres del cómic español. La pareja de investigadores que forman Mortadelo y Filemón fue proyectada por Francisco Ibáñez allá por el año 1958 para la revista Pulgarcito. Aparte de ser experto en meterse en líos, Mortadelo es también especialista en disfrazarse de cualquier cosa que se le pase por la imaginación. El colérico Filemón, su jefe, es víctima de la manera de proceder de su compañero de fechorías inseparable.

Ambos trabajan para la desastrosa agencia secreta de detectives T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea), cuyo director es el Superintendente Vicente. El peculiar aspecto físico de ambos y su compartida torpeza les permite protagonizar historias de espías en las que padecen percances sin cesar.

Además de los dos agentes de la T.I.A., dentro de su propio universo, otros personajes forman parte del imaginario colectivo, como el superintendente Vicente, conocido simplemente como 'El Súper'; su secretaria Ofelia, siempre enamorada de Mortadelo; o el Profesor Bacterio, el científico que con sus inventos trataba de ayudar a Mortadelo y Filemón en sus misiones, siempre con catastróficas consecuencias.

Otros personajes recurrentes de esta serie son El Súper, el malhumorado jefe de la T.I.A.; el profesor Bacterio y su simpático gato llamado Hidrocarburo; Ofelia, la oronda secretaria de dirección, enamorada en secreto de Mortadelo; o Irma, la secretaria voluptuosa antítesis de Ofelia.

En Ibáñez tras una caída aparatosa en la que el personaje queda despachurradísimo, hecho fosfatina, en la viñeta siguiente se levanta tan tranquilo y sigue como si no le hubiera pasado nada.

El 20 de enero de 1958, trabajando ya en exclusiva para Bruguera[17] y tras la aprobación del director artístico de la misma, Rafael González,[18] Ibáñez publicó la primera entrega de Mortadelo y Filemón en la revista Pulgarcito. Influido por el cómic franco-belga, publicó en 1969 El sulfato atómico, la primera historieta de Mortadelo y Filemón concebida como parodia del mundo de los espías y de larga extensión.

Tras la publicación en 1987 de la Ley 22/1987, de Propiedad intelectual, que confirmaba la propiedad de las obras por parte de los autores, Ibáñez entró a formar parte de Ediciones B y, desde entonces, pasó a realizar unos seis nuevos álbumes de Mortadelo y Filemón por año, donde aparecen abundantes elementos de la actualidad y de las modas del momento en que los crea.

Primera serie para editorial Bruguera y la más popular y longeva de cuantas creó. Empezaron como una pareja de detectives con agencia propia y a partir de 1969 se modernizaron al pasar a formar parte de la T.I.A., una parodia de la agencia norteamericana C.I.A. Las primeras aventuras eran historietas cortas, de una página, pero con el tiempo y la fama de los dos agentes crecieron en extensión hasta que se consolidaron las aventuras largas, de 44 páginas.

Agencia de detectives T.I.A.

Otras Creaciones Emblemáticas de Francisco Ibáñez

Pero, además de estos, Ibáñez creo muchos otros personajes que también alcanzaron la fama.

Rompetechos: El Señor Miope y Cabezón

Por ejemplo, Rompetechos, el señor bajito y cabezón que, a pesar de tira más bien a cegato, no admitía su incapacidad visual, lo que le llevaba a confundir el mobiliario urbano con agentes de la autoridad. Su nombre pasó a ser sinónimo de persona que no veía bien en el habla popular.

El mítico personaje Rompetechos protagonizó una serie de historietas firmadas en 1964 por Francisco Ibáñez para la revista Tío Vivo. Este hombre miope, inocentón, bajito, bigotudo y calvo es artífice de un sinfín de situaciones divertidas y rocambolescas. Es su pésima visión la responsable de infinidad de malentendidos y equivocaciones que le conducen a vivir diversas peripecias y desastres cotidianos a cuál más surrealista y absurdo.

Ha sido el propio Ibáñez quien en más de una ocasión ha afirmado que Rompetechos es su personaje favorito: “Sin gafas es igual que yo”. Un secundario de lujo que el autor coló en más de 100 páginas de ‘13, Rue del Percebe’ y también como factor entrópico en algunas aventuras largas de ‘Mortadelo y Filemón’.

Otro de los personajes más famosos de Ibáñez, que llegó a tener una revista propia a partir de 1975. La serie retrata los desmanes de la oficina en donde se edita El aullido vespertino. Junto al botones, destacan las figuras del director y del presidente, que forman un trío cómico de una gran comicidad. ‘Rompetechos. Otra serie icónica de Ibáñez y la preferida del autor, que tenía en este miope personaje una especie de alter ego ya que él mismo tenía problemas de visión y usaba gafas. Rompetechos es el rey de los equívocos. Confunde los rótulos de las tiendas, confunde a las personas. Es el único personaje que Ibáñez siguió animando a pesar de que el tremendo éxito de Mortadelo y Filemón le acaparara casi todo su tiempo.

Personaje Rompetechos

13, Rue del Percebe: La Comunidad de Vecinos Más Loca

Otro de sus cómics más relevantes era su original '13, Rue del Percebe': la historia de una comunidad de vecinos a la que se 'destapaba' la fachada para poder ver las interioridades de sus habitantes, desde un caco hasta un veterinario, pasando por una pensión de realquilados o un tendero estafador. Cada piso era un gag en sí mismo, que lograba la carcajada con una única línea de diálogo.

Esta serie debutó el 6 de marzo de 1961 en la revista ‘Tío Vivo’, en su segundo ciclo editorial. Compuesta por páginas semanales publicadas en la contraportada, esta propuesta cómica retrata la vida de los vecinos de un peculiar edificio, anticipándose 42 años a la estructura coral de series como ‘Aquí no hay quien viva’ o ‘La que se avecina’.

Su humor, directo y costumbrista, escondía una sutil crítica social. Ibáñez utilizó elementos como un colmado que refleja el mercado negro de la posguerra, la casera especuladora o el ascensor roto como símbolo del fracaso del ascenso social. Uno de los personajes más destacados fue el del científico loco con un monstruo tipo Frankenstein, que provocó la censura del régimen franquista obligando a retirarlo en la tira 164.

La serie llegó a sumar 342 páginas firmadas por Ibáñez hasta 1968, cuando decidió finalizarla debido al gran desgaste creativo que le suponía. Años más tarde, en 1986 creó una versión ampliada titulada ‘7, Rebolling Street’, que se publicó hasta 1990, y en 2002 regresó con una última página creada para el volumen recopilatorio de ‘Súper Humor’.

Una de las obras maestras de Ibáñez y una de sus series más recordadas. Una página que no es un cómic propiamente dicho sino una recopilación de chistes sobre la decena de inquilinos que viven en ese icónico inmueble que apareció por primera vez en la contraportada de una revista mítica de nuestro tebeo, Tío Vivo. Un ladrón, un veterinario, un tendero, un moroso que vive en la azotea, la portera o un personaje que habita en la alcantarilla son algunos de los inolvidables vecinos de una casa que da risa en cada piso.

Edificio de 13, Rue del Percebe

El Botones Sacarino: Reflejo del Mundo Laboral

Este es quizás el personaje que más refleje el carácter del propio Ibáñez, que no en vano también fue botones en un banco. La serie se ambienta en un periódico, ‘El aullido vespertino’, y refleja las miserias y el sistema de orden y mando de las empresas. De hecho, el personaje del director era igual que Rafael González, director editorial de las revistas de Bruguera, así que Ibáñez se estaba burlando directamente de su jefe. Cuando este pilló la indirecta obligó al artista a cambiar los rasgos de ‘su personaje’.

Sacarino debutó en mayo de 1963, concretamente en el número 628 de ‘El DDT’, el 27 de mayo de 1963, con un formato de tiras cómicas que evolucionaría a dos páginas por historia. Tras cesar su período original a principios de los 80, Ibáñez retomó al personaje en 2009, con una historieta inédita incluida en un tomo de ‘Súper Humor’.

Las historietas cómicas protagonizadas por este personaje vieron la luz en 1963 en la revista El DDT. Para crearlo, Ibáñez se inspiró en el personaje belga Tomás el Gafe, ideado por André Franquin. Sacarino encarna a un joven torpe, ingenuo y bastante holgazán que trabaja de botones en el periódico El aullido vespertino.

Sus continuos e hilarantes escaqueos terminan provocando enredos, confusiones y líos en las distintas oficinas del periódico, lo cual suele enfadar mucho al irascible director y al colérico presidente del consorcio, casi siempre víctimas directas de sus diabluras. El botones Sacarino ha engrosado distintas colecciones y ha aparecido en revistas míticas del sector como Tío Vivo o Pulgarcito.

Pepe Gotera y Otilio: Los Chapuzas Incompetentes

Son dos de los personajes más divertidos de Ibáñez, una pareja de buscavidas que se dedica a todo tipo de arreglos, que terminan inevitablemente en auténticos desastres. El jefe, Pepe Gotera, no da ni palo y el chapuzas, Otilio, es un simplón obsesionado por comer. Las historias, al igual que en ‘El botones Sacarino’, son cortas, de dos páginas, y con gags principalmente visuales. Todas ellas acaban de la misma manera, con los personajes huyendo de un cliente enfurecido.

Pepe Gotera y Otilio, por su parte, conforman la pareja de obreros desastrosos que brotaron de la mente de Francisco Ibáñez en 1966 para ilustrar sus cómicas desventuras. A través de su singular empresa de reparaciones, estos personajes solo son capaces de agravar diversos problemas domésticos. Con su peculiar bigote y su bombín rojo, Pepe Gotera ejerce de capataz, por lo cual básicamente da órdenes. Otilio, el currante, siempre está pendiente de la hora de comer. Ataviado con mono azul y gorra, este simpático comilón es experto en provocar desastres, confusiones y líos. Inundaciones, derrumbes y explosiones son las especialidades de este entrañable dúo, que no para de decepcionar a clientes cada vez más enfurecidos.

Una de las series más brillantes de Ibáñez. Pepe Gotera y Otilio son dos operarios que elevan la chapuza a obra de arte. Es un retrato implacable y divertidísimo de la incompetencia y de la inoperancia profesional.

Pepe Gotera y Otilio en una obra

La Familia Trapisonda: Un Grupito que es la Monda

Las series familiares son un clásico en los tebeos de esos años, basta recordar la célebre Familia Ulises, de Benejam, en TBO o la alocada Familia Cebolleta de Manuel Vázquez en Pulgarcito. La familia Trapisonda -cuyo subtítulo era “un grupito que es la monda”- fue la contribución de Ibáñez a este género. Inicialmente, los protagonistas fueron un matrimonio, su hijo y un sobrino, pero la presión de la censura hizo que los cónyuges pasaran a ser hermanos y los niños, dos sobrinos. De esta serie solo se publicaron unas 50 páginas pero es una de las más alocadas de Ibáñez.

Este volumen incluye sus primeros trabajos con Bruguera, editorial a la que llega en 1957 con solo 21 años, aunque ya con cinco años en la profesión de dibujante en revistas menores y periódicos. Destacan ‘La historia esa vista por Hollywood’, en la que parodiaba películas conocidas, y su visión humorística de la práctica de los deportes.‘La familia trapisonda’ narra las desventuras de una familia de clase media-baja y su mascota, un perro con mucha retranca. La censura hizo cambiar de padres a tíos a los dos protagonistas adultos porque en la España franquista la autoridad de los padres no podía ser puesta en cuestión.

Chica, Tato y Clodoveo: Desempleados en Busca de Oportunidades

Este trío de personajes, que se conocen en las colas de desempleo y que al instante se vuelven inseparables, fue creado por Francisco Ibáñez en 1985. Con ellos el genio del cómic español quiso plasmar con su habitual agudo sentido del humor la precaria situación laboral que vivían los jóvenes españoles de aquella época.

Estos personajes fueron inventados por Ibáñez cuando comenzó a trabajar para la editorial Grijalbo tras la quiebra de la editorial Bruguera. En realidad, Ibáñez tuvo que crear personajes nuevos porque los derechos de autor de los anteriores eran propiedad de Bruguera.

Cuando en 1986 Ibáñez decide abandonar Bruguera por sentirse maltratado por la editorial, pierde temporalmente los derechos sobre sus personajes y no puede hacer más historias de ‘Mortadelo y Filemón’. Así que en Grijalbo tiene que partir de cero y lanza ‘Chica, Tato y Clodoveo’, un trío de desempleados que se busca la vida como puede haciendo todo tipo de trabajos. La serie tiene el mismo look y el mismo humor que hizo famosos a los dos detectives.

A través de simpáticos infortunios laborales y de disparatadas situaciones en las que se embarcan estos protagonistas en los diversos empleos que van desempeñando, su creador fue perfilando episodios que primero se publicaron en la revista del cómic Guai!y que más tarde pasaban a compilarse en álbumes.

Francisco Ibáñez, vida, obra y juegos de Spectrum

El Legado de un Maestro del Humor

Se definió como un gran defensor del cómic como arte. Para mí el premio de verdad es cuando veo a aquel niño que viene a que le firme el librito, que me está mirando encantado con los ojos como platos pensando que está como con una especie de héroe y la madre le dice: «Pero, Pepito, ¿no querías decirle algo al señor Ibáñez?». Pero Pepito no dice nada, está con aquellos ojos abiertos y se lleva el libro firmado como si fuera el tesoro más grande del mundo.

Cultiva el humor del absurdo, difícil de lograr; un humor espontáneo, brillante, con situaciones desquiciadas, brutalmente cómicas.

El propio Ibáñez se ha caricaturizado numerosas veces en sus historietas. Ha llegado a ser un personaje más e incluso el principal en algunas. Se presenta en estas ocasiones como un individuo engreído que cobra muchos millones por dibujar y también que trabaja mucho, aunque sus propios personajes hacen burla de su capacidad para dibujar bien.

Francisco Ibáñez Talavera, mundialmente conocido por Ibáñez, es sin duda el autor español más relevante del mundo del tebeo. Comenzó a dibujar con apenas 17 años y estuvo haciéndolo hasta su fallecimiento a los 87 años (15 de julio de 2023).Durante siete décadas creó una legión de personajes entrañables, publicó historias a un ritmo que hoy sería impensable y consiguió que generaciones de españoles se aficionaran al tebeo, y por extensión a la lectura, gracias a sus divertidas historias.

El autor barcelonés, conocido mundialmente por ‘Mortadelo y Filemón’, ha dejado un legado imborrable del que ahora Bruguera toma una pequeña parte para mostrar cómo fueron esas viñetas inolvidables. La editorial publica un estuche con ocho volúmenes que no solo recoge sus trabajos más emblemáticos, sino que también explica brevemente su creación, evolución y legado.

Sus inicios fueron en revistas como La Risa o Paseo Infantil, donde nacieron series como Don Usura, Don Adelfo o Haciendo el indio. A partir de 1957 se incorporó a la histórica editorial Bruguera, donde creó sus series más recordadas.

Principales Personajes y Series de Francisco Ibáñez
Personaje/Serie Año de Creación (Aproximado) Primera Publicación Editorial
Mortadelo y Filemón 1958 Revista Pulgarcito Bruguera
La Familia Trapisonda 1959 Revista Pulgarcito Bruguera
13, Rue del Percebe 1961 Revista Tío Vivo Bruguera
El Botones Sacarino 1963 Revista El DDT Bruguera
Rompetechos 1964 Revista Tío Vivo Bruguera
Pepe Gotera y Otilio 1966 Revista Tío Vivo Bruguera
Chicha, Tato y Clodoveo 1985 Revista Guai! Grijalbo

Colección de cómics de Francisco Ibáñez

tags: #personajes #comic #ibanez