Marjane Satrapi nace en Rasht (Irán), en el seno de una familia acomodada y de ideología progresista. Tras la difícil situación política que existía en su país en los años posteriores a la revolución de 1980, es enviada a Viena a proseguir sus estudios secundarios. De regreso a Irán, se matricula en Bellas Artes en la Universidad de Teherán, obteniendo un máster en Comunicación Visual. En 1994 se traslada a Francia, país en el que aún reside en la actualidad, recalando en Estrasburgo, donde estudia Artes Decorativas, y posteriormente en París. Pese a que su vocación inicial era ser grafista, a partir de 1997 se dedicará a la ilustración de libros de cuentos para niños. En París conoce a Christophe Blain, lo que le permite entrar en contacto con los miembros del colectivo L´Association, que le sugieren convertir sus recuerdos de infancia y adolescencia en un cómic. El resultado será Persépolis.
Persépolis es la vida en viñetas en blanco y negro de su autora. Fue publicada originalmente en Francia entre el 2000 y el 2003. Otras obras suyas editadas en España: Bordados y Pollo con ciruelas.

Este año he querido saldar una deuda contraída hace tiempo con las novelas gráficas. Diría que hay dos grandes puertas de entrada a la novela gráfica. Una es Maus y la otra es Persépolis. Yo entré por la primera y tenía pendiente la segunda. Sabía que algún día lo leería, no estaba preocupado. Este año me he decidido animado por la concesión del Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades a su autora, Marjane Satrapi.
Supongo que no necesitará presentación, pero por si acaso hay algún despistado o despistada, Persépolis nos cuenta la revolución islámica iraní vista desde los ojos de una niña que asiste atónita al cambio profundo que experimentan su país y su familia, mientras ella debe aprender a llevar el velo. Intensamente personal y profundamente político, el relato autobiográfico de Marjane Satrapi examina qué significa crecer en un ambiente de guerra y represión política.
Volumen 1: esta soy yo cuando tenía diez años. Era 1980. Volumen 2: yo también tenía ganas de pensar solo en la vida. Volumen 4: Y como que mens sana in corpore sano, me puse a hacer deporte. Cada vez más, y más, y más, hasta convertirme en profesora de aeróbic.
Persépolis constituye una denuncia del fanatismo religioso y más concretamente de la represión ejercida por los fundamentalistas contra la mujer iraní. ¿El secreto? «¡Lógico! Cuando se tiene miedo, se pierde la capacidad de análisis y de reflexión. El temor nos paraliza. De hecho, el miedo siempre ha sido el motor de todas las dictaduras. Cosas como enseñar el pelo o maquillarse pasaron a ser, en consecuencia, verdaderos actos de rebelión».
En mi primer año como profesor una alumna de 2º de bachillerato me preguntó: ¿de qué sirve leer? Una de mis respuestas fue «para empatizar y ser humanos, no solo seres humanos». Siempre he pensado que mi contestación fue titubeante y vuelvo de vez en cuando a ella, como si fuera más bien un ensayo (o un disco rayado) que una mera respuesta. Pero si pienso en mi contestación, la lectura de Persépolis se dibuja como un ejemplo perfecto de lo que quiero decir.
Si pensamos en cómo vemos Irán y su historia a través de los medios de comunicación o el cine, nos imaginaremos un país desértico habitado solo por fanáticos religiosos. En una reciente entrevista en El País, Marjane Satrapi dijo lo siguiente: «Cuando debo tomar una decisión difícil, siempre me pregunto dos cosas. ‘¿Esto me matará?’. Y ‘¿Me meterán en prisión?’», dice. «He aquí lo que cuenta para mí: ser libre y tener aire en los pulmones. El resto viene por añadidura». La autora nos transmite esta sensación a lo largo de las páginas de su obra más conocida. He aquí lo que cuenta para mí: ser libre y tener aire en los pulmones. El resto viene por añadidura.

Compartir en XVi la película que adaptó Persépolis hace unos nueve años (una auténtica joyita que no tendríamos que olvidar), pero no había leído el cómic hasta la aparición de esta nueva edición catalogada de definitiva por la editorial Reservoir Books debido a la nueva traducción y rotulación, aparte del formato y el diseño. Volviendo a la obra, a modo de biografía, Marjane Satrapi recorre su infancia, adolescencia y primeros años de sus veinte, a la vez que nos esboza la historia de Irán y su revolución de 1979 (¿o involución?), su huida a Europa y su regreso a su país, mientras la revolución, la dictadura y la falta de libertades arrasan con su país.
No obstante, es un cómic que habla precisamente sobre la libertad, pero no solo en Irán, sino también en Europa, donde rebrota el racismo o los jóvenes se colocan ideologías por mera moda. Que estemos dos décadas después de su publicación y todavía continúe siendo una historia tan fresca puede vincularse a que Marjane la escribió como una primera obra, rebosante de energía y ganas, más que de conocimientos sobre el medio. Por suerte, contó con Émile Bravo, amigo y asesor de la artista que ahora pasa los días ligada a la pintura y el séptimo arte. Apartada del cómic, Marjane (permítanme la confianza de llamarla solo por su nombre, es por la amistad nacida a través del papel) se ha centrado en otras posibilidades artísticas, mientras busca también terminar una novela dedicada a otro de los personajes de su obra y su vida: su abuela, quizá la favorita de la obra.
Un cómic que habla sobre la libertad, no solo en Irán, sino también en Europa, donde rebrota el racismo o los jóvenes se colocan ideologías por mera moda. Con un trazo simple y una serie de capítulos que nos recuerdan a las historias cortas, la obra se articula como un bildungsroman en una época convulsa. ¿Cómo crece una niña en Irán? ¿A qué se enfrenta cuando llegan los «guardianes»? ¿Cómo descubre que sus libertades son cortadas de tajo? La visión de la Marjane infantil nos entrega una concepción de la realidad que para otros nos es casi imposible de imaginar, la de una persona que no es ciudadana de un lugar, sino del mundo, por obligación. Hay humanity, humor y drama en su historia, igual que lo hay en casi cualquier vida. Podemos pasar de divertirnos con las inocentes reflexiones sobre Marjane cuando es una cría y desea ser profeta a quedarnos durante un buen rato pensando en cómo una de sus compañeros del colegio hubiera preferido que su padre volviese de la guerra en vez de ser celebrado como un mártir.
Como la mayoría de novelas sobre el crecimiento de sus protagonistas, Persépolis es una obra perfecta para su lectura por parte de los más jóvenes, que pueden comprender otro modo de captar el mundo y su futuro. Esto no quiere decir que no sea perfecta para todas las edades o que no sirva para un lector que ya lleve tiempo leyendo cómics, sino que además posee otra cara en su fractal y es la capacidad de atraer nuevos lectores al medio. Marjane es un personaje enormemente humano, con sus errores y con una peculiar forma de ver el mundo que hace que nos entreguemos a su historia. Recordemos que toda obra es ficción, incluso las biográficas y que, por mucho que el protagonista parezca el narrador, ambos son herramientas ficcionalizadas en su propia subjetividad. Los protagonistas de una historia, incluso biográfica, no tienen que ser héroes, pero ¿quién quiere ser el villano o el héroe de su propia historia? La sinceridad de Marjane es fascinante, por ejemplo, en el capítulo en que acusa a un hombre de haberle hecho propuestas indecentes para que los guardias no se fijen en ella y su maquillaje; en otras obras, Marjane hubiera continuado con su patraña.
Persépolis es una obra necesaria por cómo nos abre los ojos y nos enseña un mundo que siempre está cubierto por la niebla de otros intereses muy alejados de la humanidad. #Persépolis, Marjane Satrapi, una obra necesaria por cómo nos abre los ojos y nos enseña un mundo que siempre está cubierto por la niebla de otros intereses muy alejados de la humanidad.

Es interesante que la falta de edulcoramiento hacia su persona también se acompañe con cómo refleja Irán y Europa sin caer en maniqueísmos. Los «barbudos» que forman parte de los guardianes, como los llama Marjane, parecen tan confundidos como el resto de la población, a la que bien retrató también el director Abbas Kiarostami; en Europa, Marjane encuentra amigos, pero también occidentales incapaces de ver el mundo como ella, dispuestos a tratarla como un ser diferente y caer en el racismo.
Veinte años después de su publicación, Persépolis sigue siendo un diario vital, pero también sirve, hasta cierto punto, como advertencia. La libertad y la paz nos malacostumbran rápidamente. Pensamos que no podemos perderlas, pero solo hace falta una piedra en el camino para que descarrilemos igual que Irán. Persépolis nos recuerda el precio y el valor de ambas palabras y cómo debemos defenderlas antes de perderlas. #Persépolis nos recuerda el precio y el valor de la libertad y la paz y cómo debemos defenderlas antes de perderlas.
En Irán se habla de los ayatolás que toman Teherán, pero no olvidemos que en Europa tenemos muchas figuras similares enmascaradas por los medios de comunicación y una opinión pública oprimida por prejuicios y el mal de nuestro tiempo: la desinformación. Solo hace falta una mala noticia y una campaña de odio para que el derecho a la libertad de expresión parezca prescindible para las «autoridades» cuando es el derecho más valioso.
Cerca del final de la obra, Marjane vuelve a Irán y entra en la universidad para estudiar Arte. Allí se topará pronto con voces que se quejan de su forma de vestir, de si va maquillada o no… Ese temor se extiende a la sociedad del momento y es cuando Marjane reflexiona sobre cómo la preocupación de una mujer al salir a la calle fijándose en su pelo, el pañuelo, no mostrar ni muñecas ni tobillos, lleva a que esa mujer no tenga tiempo de pensar en cómo la rodean las fuerzas autoritarias, en cómo muere la libertad, en la derrota del país… Se percata en ese instante del yugo que lleva puesto, igual que lo hiciese Virginia Woolf al hablar sobre la falta de libertad de la que una mujer no es consciente en Una habitación propia o el problema sin nombre que estudió Betty Friedan en su obra. Esas experiencias vividas por Marjane nos son transmitidas durante toda la obra. Nos hace empatizar con ellas. Es uno de los regalos de la lectura.
#PERSEPOLIS | La vida de las mujeres en Medio Oriente a través de un Cómic (Análisis de la Obra)
Este trabajo de investigación propone un análisis literario de la represión hacia la mujer en la obra Persépolis, escrita por Marjane Satrapi, con fundamentos en la Teoría de la recepción. En él se encuentran descritos y analizados diversos fragmentos de la novela gráfica, desde la perspectiva de cómo el papel que desempeña la mujer dentro del desarrollo de la obra evidencia cómo la cultura, la religión y la política en el Irán del siglo XX, reprimen fuertemente a las mujeres en la sociedad. Son dos las subcategorías en las cuales se basó este análisis literario: el código de vestimenta y la vida sentimental de la protagonista de la obra. Así mismo, cabe resaltar que la obra Persépolis es reconocida por poner al descubierto el horror al que se ven sometidas las mujeres persas en su diario vivir, a través de dibujos que parecen ser infantiles, pero solo le restan crudeza al problema.
Este 2025 se cumplen veinticinco años de la llegada al mundo editorial de las viñetas en blanco y negro de Persépolis, de Marjane Satrapi (1969), una novela gráfica y autobiográfica que no tardaría en convertirse en todo un referente en torno a la opresión femenina y la violencia sexual en tiempos de guerra, un tema visibilizado cada 19 de junio en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, proclamado por la ONU en 2015.

Retrato de la historietista e ilustradora Marjane Satrapi, creadora de Persépolis. Una narración íntima y poderosa en la que la autora iraní muestra cómo el cuerpo femenino se convierte en símbolo ideológico y blanco de control político con una extrema y despiadada facilidad. En una de las escenas más desgarradoras del libro, Satrapi denuncia la violación sistemática de mujeres vírgenes antes de ser ejecutadas, una práctica que buscaba la máxima humillación para ellas y sus familias.
Pero la violencia sexual en los conflictos no se limita solo al daño físico. A menudo adopta formas más insidiosas y persistentes, como el control sobre el cuerpo y la sexualidad femenina, la imposición de códigos morales restrictivos o la vigilancia sistemática del comportamiento. "Hay muchas historias que nos marcan. Un día vino una víctima; la habían violado a ella y a su bebé, y luego mataron a su marido y a sus hijos delante de ella. (...) A otra víctima la obligaron a mantener relaciones sexuales con un miembro de su familia. Así, aunque en Persépolis se narra una experiencia profundamente personal, en torno a la infancia y juventud de su autora bajo el fundamentalismo islámico, su esencia sin duda trasciende fronteras.
“Mi madre era demasiado vieja para ser una esclava sexual, por eso la asesinaron. Por ello Persépolis no solo sigue siendo una obra icónica de referencia universal, sino también un grito urgente dirigido al presente, con el que visibilizar y combatir la herida abierta de la violencia sexual en los conflictos. Marjane Satrapi ha sido galardonada este año con el Premio Princesa de Asturias por una carrera dedicada a la defensa de los derechos humanos y la libertad."Conserva siempre la dignidad y la integridad”. Estas son las palabras (de su abuela) que viajarían con Marjane Satrapi, en 1984, desde Teherán hasta Viena. Para entonces tenía 14 años y en su país natal -Irán- acababa de estallar una guerra que cambiaría para siempre a toda la nación. Su adolescencia en Europa tampoco fue un camino de rosas. Marcada por el inicio de la represión vivida en Irán, en Occidente tuvo que lidiar con algunos desafíos significativos, incluyendo el racismo, la soledad y la falta de identidad cultural.
En el año 2000 publicó la novela gráfica Persépolis, un relato autobiográfico de su infancia y juventud en la transición entre el régimen del sah Mohammad Reza Pahlavi y los primeros años de la República Islámica. La escribió en francés - y no en farsi, su lengua materna- porque, tal como explica la autora, quería proporcionar una perspectiva alternativa para los occidentales, que habían consumido una versión distorsionada, de aquello que ella había vivido como la revolución de su país.
La historia empieza en 1980, el primer año que la protagonista se vio obligada a llevar velo a la escuela. La pequeña Marji navega por su inquietud intelectual tratando de comprender el contexto social que la rodea, llevándola incluso a mantener conversaciones con Dios, a quien encontraba un curioso parecido físico con Karl Marx, y a romper lazos con él al ver su impunidad ante la guerra. A través de anécdotas sobre la oposición activa de su familia al gobierno del sah y su posterior resistencia a las normas del régimen - en un viaje a Estambul, sus padres le compran unos pósteres de Kim Wilde y Iron Maiden que consiguen pasar la frontera cosidos en el interior de una chaqueta- Marjane nos ayuda a juntar algunas de las piezas de un rompecabezas que trasciende la guerra y atañe a los derechos humanos, la diferencia de clases, la religión y la sexualidad. Y es justo así como el lector, por muy ajeno que se encuentre al conflicto, acaba empatizando con alguien que, sin quererlo, se encuentra en medio de una crisis sociocultural que sacude su vida entera. Un relato que, a pesar de la caricaturización, queda muy lejos de ser inocente, aunque seguramente esa sea una de sus grandes virtudes.
La obra fue galardonada con el Premio Autor Revelación Angulema en 2001 y al Mejor Guion Angulema en 2002. En 2007 se estrenó una película animada basada en la novela gráfica, dirigida por Vincent Paronnaud, que fue nominada a la Palma de Oro y consiguió el Premio del Jurado en el Festival de Cannes de ese mismo año. También obtuvo un Goya y fue nominada a Mejor Película Animada en la entrega de los Oscar de 2008. Marjane cuenta con otros títulos que narran distintas historias inspiradas en hechos reales sobre la vida en Irán, como Bordados (2003) y Pollo con ciruelas (2004). También ha dirigido películas, como Las voces (2014), una comedia de terror que protagonizó Ryan Reynolds, o Radioactive (2019), un film biográfico sobre Madame Curie. A finales del año pasado coordinó el ensayo gráfico Mujer Vida Libertad, un homenaje a la rebelión feminista que inició la muerte de Mahsa Jina Amini, en octubre de 2022, por no llevar adecuadamente el velo. Este 2024, con una nueva edición de Persépolis en las librerías traducida por Carlos Mayor -una muy buena oportunidad para revisitar o conocer la historia-, la autora ha sido galardonada con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades por ser “una voz esencial de los derechos humanos y la libertad”, un reconocimiento que dedicó a todos los jóvenes que perdieron la vida durante la guerra y los que siguen luchando por la libertad.
Persépolis es una obra maestra que trasciende el medio de la novela gráfica para convertirse en un testimonio universal sobre la búsqueda de identidad, la resistencia ante la opresión y la vital importancia de la libertad.
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