Pablo Oriol Roca: Un Legado de Vida y Humanidad en la Ginecología

El 10 de mayo de 2018, la comunidad médica y todos aquellos que conocieron a Pablo Oriol Roca lamentaron su repentina partida a la edad de cincuenta y cuatro años. Su fallecimiento, ocurrido mientras ejercía su amada profesión de ginecólogo en la Clínica Corachán de Barcelona, dejó un vacío en el corazón de pacientes, compañeros y, sobre todo, su familia.

Pablo Oriol Roca fue un profesional excepcional, médico adjunto del Servicio de Ginecología del Hospital de Sant Pau. Su dedicación a la medicina iba más allá de la técnica y el conocimiento científico; poseía una profunda calidez humana y un compromiso inquebrantable con la vida desde su concepción.

Doctor atendiendo a una paciente embarazada
Su enfoque siempre fue el de apoyar a las futuras madres, especialmente aquellas que atravesaban situaciones difíciles, ofreciendo un amparo que trascendía lo puramente médico.

Era un hombre de profundas convicciones religiosas, padre de tres hijos y un amigo leal, conocido por su alegría y su capacidad para animar cualquier reunión. Su pasión por la lectura en diversos idiomas y su amor por el deporte complementaban su perfil. Comentaba a menudo la suerte de ser médico, enfatizando la necesidad de una preparación profesional impecable, pero también de una compasión y una indulgencia excepcionales hacia los pacientes.

Para muchos, Pablo Oriol era más que un médico; era un faro de esperanza. Numerosas pacientes que contemplaron el aborto encontraron en él el apoyo necesario para continuar con sus embarazos, y hoy disfrutan de la maternidad gracias a su intervención. Él siempre defendió la vida y la salud, tanto de las madres como de los hijos por nacer, llegando incluso a atender de forma gratuita a embarazadas necesitadas. Su trato cercano, lleno de humor y ánimo, desdramatizaba las preocupaciones, como relata su hermana Maite: "A ver… ¡es chica! ¿Cómo se va a llamar? ¿Montserrat?”, bromeaba mientras movía el transductor por la barriga. “Y las que habían entrado en la consulta con preocupación y tensión se reían y salían muy contentas”.

Pablo también brindó ayuda a mujeres con problemas de infertilidad. Su colaboración con la doctora María Victoria Mena para introducir la naprotecnología en Cataluña es un claro ejemplo de su compromiso con la ciencia y la vida.

Un Médico Provida con Raíces Fuertes

Nacido en Barcelona el 22 de octubre de 1963, Pablo Oriol Roca provenía de una familia numerosa de 13 hermanos. Desde joven demostró ser un joven simpático, deportista y acogedor. Estudió Medicina en la Universidad Autónoma de Barcelona, destacando por su dedicación al estudio y su constante ampliación de conocimientos a través de la lectura.

A lo largo de su carrera, trabajó como médico adjunto en el Servicio de Ginecología del Hospital de Sant Pau, siendo un firme defensor de la vida humana y su dignidad. Por las tardes, dedicaba su energía y alma a sus pacientes en su consulta privada en la Clínica Corachán.

En 1988, contrajo matrimonio con Montse Rocabert, con quien tuvo tres hijos. Compartía su tiempo libre con amigos y familiares en salidas en bicicleta, viajes y comidas, siempre aportando su gracia y cariño para animar los encuentros. Su generosidad se extendía a diversos voluntariados y ayudas puntuales.

Fotografía de la familia de Pablo Oriol Roca

La Fe como Pilar Fundamental

La fuerza de Pablo residía en su fe católica. Era supernumerario del Opus Dei, practicaba la oración, la formación y la meditación. Como responsable del equipo de ginecólogos de la Asociación de Médicos Cristianos de Cataluña, organizaba encuentros para promover el respeto de la dignidad humana en su especialidad. Su amigo Joan Carles Raitieri recuerda su generosidad al compartir su dinero con personas necesitadas, mirándolas a los ojos y mostrando un genuino interés por sus vidas.

El 10 de mayo de 2018, Pablo nos dejó, pero su legado perdura. Su funeral se celebró el 13 de mayo, una fecha simbólica ligada a las apariciones de Fátima, reflejando su profunda espiritualidad.

El Legado de un Médico que Dio Vida

Pablo Oriol Roca no solo curaba cuerpos, sino también almas. Entendía que las personas son cuerpo y alma, y su enfoque médico reflejaba esta visión integral. Su frase, "Anda María, te vas a casa, te tomas esto, haces lo otro y vuelves dentro de 3 semanas, que tu hijo va a nacer estupendo", encapsula su creencia en el valor incalculable de cada vida, incluso antes de nacer. Siempre transmitía que, viniera como viniera, un hijo era un regalo.

Para el doctor Oriol, los problemas eran una oportunidad para amar más. Defendió siempre la vida, la de la madre y la del hijo por nacer, con una valentía admirable. Su colega veterano relata una experiencia en la sala de partos durante la noche de San Juan, donde un sufrimiento fetal requirió una cesárea de urgencia. En ese momento de angustia, un joven ginecólogo, que combinaba sabiduría y fe, tomó la mano de la madre durante toda la intervención. Aquel médico era Pablo Oriol, cuyo bebé nació sano y hoy es una joven a punto de terminar la carrera de Medicina.

Infografía sobre la importancia del apoyo en el embarazo

El Dr. Oriol actuó siempre consciente de que el paciente debe ser tratado con calidez y coherencia, viendo en el sufriente un hermano. Desde sus inicios como residente hasta su último día, trabajó con habilidad y amor, ofreciendo a quienes lo necesitaban la simbiosis de un médico cristiano que salva vidas con serenidad, creyendo firmemente en la trascendencia de la vida.

Valiente y fiel a la doctrina de la Iglesia, nunca actuó en contra de sus principios, respetando la vida del no nacido y las fuentes de la vida. A pesar de los sacrificios profesionales y económicos que esto pudo implicar, priorizó siempre su catolicidad. Su legado es el ejemplo de un padre y esposo dedicado, un hombre optimista y alegre, y un médico que cuidaba de sus pacientes con profundo respeto por la persona, sabiendo que, en última instancia, todos estamos en manos de Dios.

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Pablo no quitó vidas; dio vida a hijos, madres, padres y matrimonios. Dio vida al cuerpo y al alma.

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