Onodera y Takano: Un Amor Forjado en la Adversidad y los Sueños

En el universo del fanfiction yaoi, las historias de amor complejas y a menudo tumultuosas entre personajes queridos capturan la imaginación de los fans. Una de estas narrativas explora la profunda conexión entre Ritsu Onodera y Masamune Takano, personajes de Sekaiichi Hatsukoi, donde el destino y los sentimientos entrelazados crean un torbellino de emociones. Este relato se adentra en los momentos de enfermedad, preocupación, confesiones y la innegable fuerza de su amor.

Un Encuentro Inesperado y un Despertar Febril

La vida de Kuroda dio un giro drástico cuando, de rodillas ante la tumba de su amigo, suplicó por una forma de reunirse con Tsukishima. De repente, se encontró en medio de la bulliciosa ciudad de Tokio, desorientado y sin saber qué hacer. Vagando sin rumbo, Kuroda comenzó a seguir a un hombre que le resultaba familiar. Al acercarse, reconoció el rostro de Onodera Ritsu. En un impulso, Kuroda se lanzó a los brazos de Onodera, solo para ser separado bruscamente por un hombre de cabello azabache, Takano Masaune, quien sorprendentemente se parecía a él.

En una noche de tormenta, la calma de Ritsu Onodera se vio perturbada cuando Takano-san se desplomó en la cama, envuelto en fiebre y balbuceando incoherencias. Un ligero pánico se apoderó de Ritsu. "¡¿QUÉ DIABLOS HA PASADO?! ¡OH, MIERDA! ¡OH, MIERDA! ¡MASAMUNE! ¡JODER BASTARDO! ¡¿TENIAS QUE DESMAYARTE AHORA! ¡MALDITA SEA!... Oh kami, ¡¿QUÉ HAGO?!" Saltó de la cama, con los ojos desorbitados, sin saber cómo actuar. Tras un momento de agitación, la razón se impuso. Era un adulto. Con sigilo, acomodó a su jefe en la cama, asegurándose de que tuviera espacio suficiente. Lo arropó con cuidado y, al posar la mano en su frente, sintió la urgencia de llamar a un médico.

Hombre con fiebre siendo cuidado por otro

Casi por inercia, tropezó hasta la sala principal y marcó el número del hospital más cercano. Mientras la operadora le asignaba un médico, Ritsu se sintió angustiado. La conversación con el Dr. Kusama, quien afortunadamente tenía disponibilidad, lo dejó al borde del quebranto al escuchar las palabras "peligroso" y "rápidamente tratado". Al colgar, Ritsu suspiró, agradecido por la amabilidad del doctor, y se dispuso a salir a la farmacia, volviendo a la habitación para ver a su moreno con las mejillas carmesí. Se golpeó la frente al darse cuenta de lo esencial que había olvidado: preparar paños y agua fría para el enfermo.

El Despertar y la Confusión

Takano se despertó alrededor de las dos de la madrugada, con los párpados pesados y la sensación de haber corrido un triatlón. Al incorporarse, notó el paño húmedo en su frente y sintió calor. Vio el bulto que dormitaba en su pierna: "-¿Ritsu?". Se incorporó más rápido, con una sonrisa a medias. ¿Lo estaba cuidando? ¿Qué le había pasado? Movió a Ritsu, cuyos ojos esmeraldas lo miraron entrecerrados. "¿Qué haces?". El castaño se enderezó de golpe, sorprendido, con pequeñas marcas de llanto bajo los ojos. "¿…Takano?". Se acercó atolondrado, bombardeándolo con preguntas: "¿Cómo te sientes? ¿Te duele algo? ¿Tienes nauseas? ¿Quieres ir al baño? ¿Sabes quién soy? ¿Tienes dolor de cabeza? ¿Sabes quién es el presidente actual?".

Ante el torrente de preguntas, Takano no lograba articular palabra. "-¡OH Kami! ¿Puedes hablar? ¡Voy a llamar a Kusama-san! ¡Quédate quieto!". Antes de que pudiera llegar a la puerta, una mano lo detuvo por la cintura. El cuerpo recién recuperado lo aprisionó bajo la cama deshecha. "-Takano-san...". El rubor del menor lo hizo sonreír. "-¡¿QUÉ DIABLOS CREES QUE HACES?!". El grito fue seguido por un zape en la cabeza. "-¡MALDITO BASTARDO! ¡¿TIENES UNA PUTA IDEA DE LO QUE HE PASADO?!". Takano dejó de sonreír. "-Lo siento. Lamento mucho haberte preocupado de esa forma". La confirmación vino al ver cómo la sangre subía a la cara de Ritsu y sus ojos verdes evitaban su mirada.

Pareja discutiendo suavemente después de una enfermedad

"-Por favor, Takano-san, no se confunda. No me gusta tener que lidiar con sujetos moribundos en mi departamento". Takano sonrió. Sabía que no sería fácil, y eso le complacía. "-¿Entonces... quién es Kusama-san?". No estaba dispuesto a oír el nombre de un desconocido. "-¿EH?... ¡Vete a dormir!". Giró antes de oír pasos, pero la alfombra no le ofreció piedad. Una sombra lo cubrió. "-¡B-bájame! ¿Qué te pasa? ¡Debes hacer reposo, estuviste con fiebre tres horas!". El mayor sabía lo que hacía cuando lo dejó en la cama. "-¿Me perdonas?". Ritsu retrocedió, acorralado entre los latidos de su corazón y la mirada color miel de Takano. "-Kusama-san, es un médico de guardia del hospital general. Fue quien dio las indicaciones para cuidarte". No podía verlo. "-Realmente, eres... e-eres un gran imbécil. No debiste haber tomado el trabajo de Hatori-san, ni caminar bajo la lluvia. ¡Como se supone que perdone tu estupidez, luego de haberme dado un susto así!". El otro sintió cómo una parte de su corazón se llenaba. Le limpió las lágrimas. Onodera apartó diciendo que él no lloraba por idiotas. Takano resopló. "-Ve a dormir, es de madrugada, tienes que descansar".

Confesiones y Reconciliación

Takano Masamune se sorprendió de su ex-acosador. En su tiempo, Ritsu era de una dulzura extrema. Ahora, era tan dulce como un limón embebido en vinagre. Sin embargo, en ese instante, lo supo. "-Muy bien". Se levantó, dejando que Ritsu intentara salir de la cama. "-Vamos a dormir". Bajo las sábanas, lo abrazó con ternura. "-T-Takano, tengo que cambiarme". "-No te preocupes, lo haré por ti". Ritsu, su Ritsu, era dulce a su manera, en cada detalle camuflado de reclamos o sarcasmos. En ese instante, cuando sus ojitos lo miraban con preocupación, en la manera en que gritaba que era un imbécil, Ritsu Onodera era un caramelo mentolado con gran capacidad para exasperarlo... y para ponerlo excitado. Dio unos besos más a su espalda descubierta antes de que se alistara con su pijama. Acarició su mejilla, roja por la atención. Takano lo rodeó por completo, diciéndole cosas acarameladas que causaban gruñidos y protestas. "-Y-ya, tienes que dormir...". "-Lo haré, después de que tú lo hagas". "-¡Takano-san, duérmete!". "-Dame un beso". "-¡Hasta mañana!". "-Oe...". "-¡Dije buenas noches!".

Un silencio brusco se apoderó de la habitación. Ritsu apretaba los ojos, pero Morfeo y medio reino celestial lo ignoraron. "-Ya dije que lo siento...". La voz era suave y cálida, enredaba su cuello y dejaba un beso en su nuca, haciéndolo tiritar. "¿No vas a decir nada?". Muy bien, entonces tendría que demostrar cuán agradecido estaba. "-¡Y-a ya... sí!". Al sentir esas manos cálidas trepándose a su espalda, el ojiverde volteó a verlo. "-Te perdono, imbécil. ¿Contento?". La sonrisita de Takano lo irritaba aún más que los brazos jalándolo hacia él. "-No... solo... No vuelvas a darme esos sustos, Masamune". Un beso suave. Y Takano susurraba cosas embarazosas por los dos, hasta quedarse dormido. "-Maldición... Eres... Masamune, te amo. Idiota".

El Camino Hacia la Unión

Un año marcó la distancia, pero no el amor. Era un verano cualquiera en la ciudad de Tokio, lleno de la vitalidad de las vacaciones. Sin embargo, para Onodera Ritsu, de veintiséis años y editor en Marukawa, el tiempo libre era un lujo escaso. Su ritmo de vida acelerado, marcado por las exigencias de su trabajo y la presencia de su intolerante jefe, Takano Masamune, amenazaba con llevarlo a una muerte prematura. A pesar de que Takano había cesado su acoso verbal, Ritsu sentía que su cuerpo empezaba a acostumbrarse a su cercanía, y las palabras que su corazón se negaba a pronunciar pesaban en su interior. Habían pasado seis meses desde el incidente de la lluvia, y el valor para confesar sus sentimientos seguía esquivo.

Pareja caminando juntos bajo la lluvia en Tokio

Al llegar al edificio de Marukawa Shoten, Ritsu intentó serenarse. En el ascensor, un chico rubio con ojos grises, Takatsuki Shinobu, entró apresuradamente. Shinobu, nuevo en la empresa, se presentó a Ritsu, quien llevaba un año trabajando allí. Al escuchar que Shinobu iba al cuarto piso, al departamento Emerald, el mundo de Ritsu se detuvo. La llegada de Shinobu generó especulaciones entre los colegas, especialmente cuando Takano lo presentó como su asistente personal. Takano, visiblemente decaído últimamente, parecía tener una conexión especial con Shinobu, llamándolo "Shinobu-chin", lo que provocó celos en Ritsu, quien nunca había recibido tal familiaridad.

Mientras se dirigía a la imprenta, Ritsu chocó con Kirishima Zen, jefe del departamento de Japun. Kirishima, galante y apuesto, coqueteó con Ritsu, quien se sintió incómodo. La situación se tornó más tensa cuando Yokozawa Takafumi, conocido como el "oso gruñón" de ventas, apareció, visiblemente furioso al ver la interacción entre Kirishima y Ritsu. Yokozawa, en un arrebato de celos, besó a Kirishima frente a un Ritsu atónito. Kirishima, divertido, le pidió a Ritsu que guardara el secreto de su "amor secreto".

Más tarde, Ritsu se enfrentó a Takano, quien lo acusó de ser inútil por no traer todas las copias defectuosas. Ritsu, harto de las humillaciones, respondió con frialdad, revelando que Takano mismo había traído las copias restantes. En un acto de ira, Takano rompió la renuncia de Ritsu. Ritsu, finalmente liberado, renunció de forma irrevocable, harto de la tiranía de Takano. Hatori, testigo de la escena, confrontó a Takano, mientras Ritsu se marchaba, dejando tras de sí un silencio cargado de dolor.

En un hospital, Ritsu despertó tras un desmayo por baja de azúcar, con Takano a su lado. Takano, preocupado, le confesó su amor, revelando que había pasado la noche cuidándolo. Ritsu, conmovido, aceptó su amor, y ambos se reconciliaron, reconociendo la fuerza de sus sentimientos. En otra ocasión, Ritsu se despertó en su cama, con Takano presente. Descubrió que había tenido fiebre y que Takano lo había cuidado toda la noche. A pesar de la incomodidad inicial, la preocupación de Takano y sus gestos de ternura, como el beso y el abrazo, derritieron las defensas de Ritsu. Se quedaron hablando hasta que Ritsu se sintió mejor, y Takano, con una sonrisa, le ofreció su mano para irse.

Pareja abrazándose tiernamente

La relación entre Onodera y Takano se forja en la adversidad, los malentendidos y las confesiones sinceras. Sus sueños y pesadillas, sus enfermedades y sus encontronazos, todo contribuye a la compleja pero innegable atracción que los une. A través de estos momentos, su amor se fortalece, demostrando que incluso en medio del caos, la conexión entre ellos es inquebrantable.

5 COSAS QUE NO SABÍAS DE Takano y Onodera de Sekaiichi hatsukoi!!

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