One Piece Odyssey es el nuevo proyecto de ILCA, la desarrolladora nipona que firmara los remakes de Pokémon Diamante y Perla. Tras más de una década como equipo de apoyo en toda clase de superproducciones (Ace Combat 7: Skies Unknown, Dragon Quest XI, Naruto Shippuden: Ultimate Ninja Storm 4, NieR: Automata, Yakuza 0, etcétera), estos últimos años el estudio ha empezado a dirigir sus propios trabajos y el que hoy nos ocupa es especialmente importante por tres motivos.
En primer lugar porque estamos hablando de una adaptación de One Piece, uno de los mangas más famosos y queridos de toda la historia. En segundo, porque por primera vez en muchos (pero muchos) años, la obra de Eiichiro Oda ha optado por aproximarse al mundo de los videojuegos desde el prisma de los JRPG y no desde el género musou. O para que nos entendamos, la referencia deja de ser Dynasty Warriors y pasa a ser Dragon Quest. Y por último, es especialmente importante porque el propio mangaka ha estado involucrado en su desarrollo, el cual empezó hace más de 5 años.
La mejor de las noticias es que la mano de (G)Oda se nota en cada diálogo, misión y diseño enemigo. No hablamos de un caso Elden Ring, donde la aportación de George RR Martin siempre despertará suspicacias y parecerá una maniobra de márketing más que otra cosa. En ese sentido, Oddysey es un sueño hecho hecho realidad. Se trata de un producto con la huella de su autor. Está cuidadísimo y resulta de lo más fiel y respetuoso con la serie. Mima el material del que parte y lo cultiva y hace crecer a base de bromas y referencias.
Encima el juego no se conforma con ser una mera recapitulación y cuenta una historia original. Porque sí, tal y como vienen mostrando los tráileres, One Piece Oddysey repasa los arcos de Arabasta, Water Seven, Marineford y Dressrosa, pero no se trata de un resumen al uso. Aunque reviviremos los momentos más emblemáticos de dichas sagas, lo haremos de la mano de los mugiwaras pre-Wano. Es decir que si, por ejemplo, nuestros protagonistas se cruzan con alguien que murió durante sus aventuras, en estos viajes al pasado serán conscientes de lo extraño de la situación, hablarán con él con lágrimas en los ojos y tratarán de cambiar lo ocurrido. Es un viaje repleto de reencuentros y situaciones inéditas.
La historia de One Piece Odyssey da con los mugis en la isla de Waford, en cuyas proximidades tienen lugar extraños fenómenos meteorológicos que provocan el naufragio del Thousand Sunny. Atrapada en sus costas, la tripulación sale a explorar y ve cómo una misteriosa joven (Lim) les arrebata todos sus poderes antes de que puedan hacer nada. Para recuperarlos, nuestros nakamas deberán hacerse amigos de ella y transportarse a Memoria, un mundo formado a partir de los recuerdos de Luffy. Sólo volverán a ser ellos mismos cuando venzan allí otra vez a Crocodile, Rob Lucci y Doflamingo. Pero aunque conozcan la historia de lo que sucedió y traten de atajar, a menudo las cosas no serán tan fáciles, y menos en la mente del hombre de goma, despistada y repleta de situaciones que no ocurrieron como él cree. El disparate se cuenta solo.
Entre recuerdo y recuerdo exploraremos Waford, iremos superando sus mazmorras y desentrañando la historia tras la isla, tras la joven Lim y tras el misterioso acompañante de ésta, Aido. Su trama funcionaría bien como relleno para el anime. Sin liarla demasiado con el canon, logra atraparnos gracias a la aparición de una especie de arma ancestral, la presencia del Gobierno Mundial y la broma, ya un meme recurrente en Oda, de vincularlo todo al arco de Skypea y la isla del cielo, una de las temporadas de One Piece que más acostumbra a saltarse la gente.
No todo es perfecto. Por ejemplo, al arco de Marineford no se le termina de hacer justicia. No incluye Impel Down (Water Seven sí que trae Ennies Lobby); tiene ausencias tan sensibles como las de Barbablanca, Ivankov, Boa, Mihawk o Garp; y a diferencia del resto carece de exploración. Es un cortísimo capítulo boss rush (jefe tras jefe sin pausa ni libertad de movimientos). También lamentamos el minúsculo papel de Jinbe y, en menor medida, la aportación de Brook y Franky, a quienes sólo manejaremos en la recta final. Además, el juego se alarga artificialmente de mala manera. Nos obliga a repetir un par de veces los jefes finales y a hacer de recaderos y volver sobre nuestros pasos cada dos por tres (a veces por auténticas chorradas).
Aún con esos desajustes, Odyssey ha colmado buena parte de nuestros deseos como fans de One Piece. Nos lo hemos pasado pipa durante las 35 horas que nos ha durado. Replica el tono de la serie y hará que os sintáis como en casa. Las peleas entre Zoro y Sanji (quienes pueden ponerse a discutir en mitad de un combate si los sacamos a la vez), los gritos asutadizos de Chopper y el tembleque de piernas de Usopp (¿sois capaces de imaginar cómo reaccionará éste al volver a subirse al Going Merry?), o la obsesión de Nami por el dinero (con varios ataques que no hacen daño, pero enamoran a los enemigos y les roban sus berries en plena batalla), la de Robin por los misterios (es la única con la que podemos encontrar los coleccionables que narran el lore de Waford) o la de Luffy por la comida (convoca banquetes que otorgan bonus antes de los enfrentamientos). El carisma y la personalidad del mundo y los personajes de Eiichiro Oda están clavados. Se plasman en decenas de detalles y posibilidades jugables.

Dejando de valorar su papel como adaptación de One Piece y abordándolo como el JRPG que es, las cosas claras: se trata del punto donde el juego cojea. Sin ser malo, que no lo es (insistimos: no lo es), sí que hay que admitir que sus mecánicas se antojan desactualizadas, como de hace un par de generaciones. Estamos ante un producto algo fácil, simplón y repetitivo. Es perfectamente disfrutable, pero en gran medida gracias a la licencia que sirve de marco. Si no tenéis interés en ella, seamos sinceros, existen muchas alternativas mejores.
Un ejemplo muy rápido y tonto de su aparante simpleza lo encontramos en las estadísticas tan raras de los personajes. Tienen un atributo que se llama “valor” y marca su defensa especial, pero carecen de uno para el ataque especial. Además, sólo los hay tres tipos de personaje: cuerpo a cuerpo (poder), con armas blancas o habilidades (técnica) y con armas de fuego (rapidez). Como en Pokémon, el poder es eficaz contra la rapidez y débil contra la técnica. A su vez, la técnica gana al poder y pierde con la rapidez. Y con la rapidez, pues haced las cuentas. En los combates (por turnos) se muestra en todo momento el tipo al que pertenece cada enemigo, así que basta con sacar al Sombrero de Paja que corresponda y punto. Sustituir a uno por otro no consume turno y carece de penalización. La estrategia es demasiado simple y fácil. Apenas cambia entre la primera y la última hora de juego.
Por otro lado, subir de nivel sólo mejora las estadísticas. No nos permite aprender nuevos movimientos (eso lo marca la historia) y tampoco mejorar los que ya tenemos (el árbol de habilidades es irrisorio y depende de los coleccionables). Encima el inventario parece sacado de Resident Evil 4 y los objetos que equipamos no se reflejan en nuestra skin. Es una especie de caja en la que alardear de experiencia en Tetris y tratar de meter todo lo que podamos. Sumadle una interfaz un tanto confusa (por mucho que imite a la de Persona 5 y sea vistosa), unas secundarias de recadero de la peor clase que os podáis imaginar y unos escenarios grandes y vacíos que desembocan en cuellos de botella que ríete tú de Final Fantasy XIII. Resulta imposible perderse, evitar a los enemigos o esconder cofres en ellos.

Agradecemos que Eiichiro Oda se haya encargado personalmente de los diseños enemigos (se nota), pero son pocos y nos hartaremos de vencer una y otra vez a los mismos monos, murciélagos y maleantes. Con las mazmorras de Waford igual, aunque aportan un poco de frescura entre recuerdo y recuerdo, son demasiado breves, pequeñas y sus puzles resultan telegrafiados. No hay ningún ámbito, al margen del uso de la licencia, en el que One Piece Odyssey destaque en exceso.
Lo hemos esbozado en crudo y la teoría suena peor de lo que es en realidad. Aunque sólo hay tres tipos de personaje, con el tiempo se suman efectos de estado (congelaciones, quemaduras, parálisis y sangrados). Antes de las batallas podemos cocinar con Sanji (o inventar bombas trampa con Usopp) para crear objetos que curen/provoquen dichas alteraciones. Los complementos equipables también pueden combinarse y aunque seguirán sin reflejarse en nuestro aspecto, sí que podemos desbloquear más atuendos para los mugiwaras a lo largo de la aventura. Además, el número de enemigos por combate va en aumento y los jefes finales terminan albergando desafíos de cierto nivel. Es decir que tiene más opciones y capas de pintura de las que parece.
Quizás el matiz más interesante lo aportan “las zonas”. Al entrar en combate, todos los personajes (aliados y enemigos) se distribuyen por el escenario y se crean varios mini-enfrentamientos. Es tal y como ocurre en la serie, en la que siempre hay múltiples peleas en paralelo. Pues bien, existen ataques que resultan más fuertes para rivales en una misma zona, otros que son especialmente efectivos para los que estén lejos, los hay que abarcan todo el escenario y también algunos que nos hacen pasar (a nosotros o a los adversarios) de un área a otra. Es una propuesta curiosa y divertida que merece la pena dominar una vez avanza la trama.
Nos estamos dejando por el camino los ataques combinados y las bonificaciones por pelea. Estas últimas lo cambian todo. Ponen condiciones al combate (acábalo antes de X turnos, vence a cierto rival con un personaje concreto, etcétera) y aumentan considerablemente la dificultad. Son fundamentales y merecen mucho la pena porque disparan la experiencia obtenida y serán el mejor método para subir de nivel. Por desgracia, sus apariciones son aleatorias y esporádicas. En cualquier caso, lo que queremos daros a entender es que si bien One Piece Oddyssey tiene un enorme margen de mejora, no es tan básico y aburrido como muchos pintarán en los próximos días. Ni tanto ni tan poco.
Queremos añadir que, si bien muchos escenarios son arenas amplias y vacías conectadas por cuellos de botella, las ciudades de One Piece Odyssey son una maravilla. Da gusto recorrer Arabasta, Water Seven y Dressrosa. Son enormes, se puede hablar con casi todo el mundo y están repletas de secretos por recoger. Además, su aspecto cambia tras superar su historia y volver a ellas. Incluso podemos visitar la zona urbana de Marineford. Hasta se puede considerar que la exploración es una respuesta de lo más ingenioso a nuestras quejas por el hecho de ver únicamente a un personaje del grupo cuando nos desplazamos (de nuevo, un rasgo muy de JRPG de principios de los 2000). Porque para encontrar todo tendremos que cambiar constantemente entre unos y otros.
Luffy es el único que puede coger cosas fuera del alcance de un brazo normal, Zoro el único capaz de romper ciertas cajas y puertas, Usopp y su tirachinas derriban nidos de pájaro a los que nadie más puede llegar, Chopper se cuela por túneles diminutos y puertas del Imaginarium, Sanji encuentra ingredientes que otros no ven (con Nami ocurre lo mismo, pero con tesoros), Franky construye puentes y Robin desvela partes del lore de Waford. Se agradece que manejar a cada personaje tenga sus propias ventajas, así como que el paso de uno a otro sea tan rápido y cómodo. Deberemos probarlos todos y variar a cada rato si queremos lograr 100%.

Para ese 100% necesitaremos hacer toda clase de misiones secundarias una vez superado el juego, momento en que se desbloquean enfrentamientos especiales contra superjefes y en que las ciudades abren todas sus zonas. La mayoría son de recadero, pero las hay de cazarrecompensas y otras conocidas como “enlaces de memoria”. En ellas sólo manejaremos a combinaciones muy concretas de miembros la tripulación y, si las superamos, obtenedremos ataques conjuntos entre los implicados. El caso es que si somos fans de One Piece, incluso las de recadero tienen su aquel gracias a los diálogos y la historia tras las mismas. Imitadores del Germa, aspirantes al título de mejor francotirador, discípulos de Zoro, entrenamientos con los kung-fu dugong... Muchos planteamientos son desternillantes. Ahora bien, como nosקדemos fuera de la broma, el tedio se apoderará de nosotros.
En lo visual, One Piece Odyssey logra sortear el cringe que acostumbra a dar el salto de las dos a las tres dimensiones. Su paleta de colores entra por los ojos y os va a sorprender la cantidad de cinemáticas bien hechas que tiene y el grado de expresividad de los personajes. Pero sin duda, una de las cosas que más nos han impresionado del juego son las animaciones de ataque. Están representados todos y cada uno de los movimientos del anime y su puesta en escena es sencillamente espectacular. No tardará en haber vídeos recopilatorio en Youtube con millones de reproducciones. Es el mejor ejemplo posible de ese amor y respeto del que hablábamos antes hacia el material original. Un señor homenaje.
En PlayStation 5 los tiempos de carga eran pocos y duraban un suspiro e incluso hemos visto algunos reflejitos meritorios por aquí y por allá. Tampoco se le puede pedir peras al olmo. No es lo más puntero del mundo y cuenta con movimientos ortopédicos al explorar y escenarios vacíos y pasillesco. Pero en líneas generales, resulta agradable a la vista, sólido en lo técnico y vistoso en lo artístico.
Terminamos con el ámbito sonoro, en el que no queda má... El anime de "One Piece" se encuentra desde hace meses en su época dorada. Y no hablo en términos de trama, porque estoy seguro que la mayoría seguimos recordando momentos como Marineford o el final del Thriller Bark con Zoro y Luffy con mayor cariño que muchos momentos de estos últimos años. Hablo estrictamente de la producción de "One Piece", que hoy en día rivaliza semana sí y semana también a la de shows como "Kimetsu no Yaiba", "Jujutsu Kaisen" y más. Pero eso no es suficiente para que se le deje de echar en cara su mayor defecto. Sí, el ritmo narrativo de One Piece puede ser tedioso, pero es mejor la enfermedad que el remedio
Son tales las quejas en torno a lo 'lento' que ha llegado a avanzar el anime de "One Piece" que en su momento se le dio forma a un proyecto fan de nombre 'One Pace', el cual tenía un claro objetivo: eliminar todo el relleno y escenas innecesarias del anime de Toei Animation para dejar la adaptación más directa y pura del manga de Eiichiro Oda. Sobre el papel la idea desde luego que no me parece mala, y entiendo perfectamente por qué se ha creado. Pero me parece que de la misma forma es necesario entender que ese mismo ritmo que tanto se le critica a "One Piece", es lo que permite que la obra sea el gigante mundial que es hoy en día.
Análisis ONE PIECE ODYSSEY: ¿MERECE la PENA?
¿Por qué el anime de One Piece avanza tan lento? La respuesta es bien sencilla: sin el ritmo que se lleva exhibiendo desde hace años, el anime de "One Piece" se habría puesto a la altura del manga hace tiempo. Y eso son malísimas noticias para un producto de su entidad. ¿Por qué? Boruto: Con todo lo que se le ha criticado a Boruto, SIEMPRE es de los mangas más leídos de todo Japón y SIEMPRE era de los animes más vistos cuando estaba en emisión. ¿Por qué entonces el anime está detenido? En efecto, porque se acercó peligrosamente a su manga. Black Clover: Black Clover no es una obra de la misma entidad que otros shonen modernos como My Hero Academia, Jujutsu Kaisen o demás, pero se encuentra solamente un 'Tier' por debajo, con lo que sigue siendo un trabajo de un seguimiento enorme. De hecho, su anime fue de menos a más para acabar enamorando a millones por todo el mundo. ¿El estado actual de Black Clover? Detenido por haberse puesto a la altura del manga. Dragon Ball Super: La más reciente iteración de la obra de Akira Toriyama empezó fatal, con una producción que daba vergüenza ajena. Sin embargo, evolucionó hasta dejar una conclusión del Torneo del Poder que muchos ponen a la altura de los mejores momentos de todo Dragon Ball. ¿Estado actual? Congelado ante la realidad de que no es viable sacar adelante el anime sin un manga que poder adaptar extensamente.
¿No tiene solución lo de One Piece y su anime? Pues con toda sinceridad: no. Personalmente creo que Toei Animation lleva años haciendo lo correcto con esta adaptación, y soy de criticar mucho a Toei Animation por su trato a "Dragon Ball". Pero esto es así: el fan se queja del lento ritmo narrativo de "One Piece", pero perdería la cabeza si llegara el día en el que el anime tuviera que detenerse para que el manga pudiera avanzar. Y personalmente no descarto que, pese a todo, esto acabe ocurriendo. No siempre se puede tener todo, y One Piece es el más claro ejemplo de ello. Toei Animation no 'estira' "One Piece" innecesariamente ni por el deseo absurdo de querer que los episodios duren más aportando menos, es que no queda otra alternativa si se quiere mantener en actividad constante lo que literalmente es el anime más grande del mundo a día de hoy, y también el manga más vendido de toda la historia. La única alternativa viable sería de convertir a "One Piece" en un show emitido por temporadas, pero no sé si la propia "One Piece" y/o los espectadores están preparados para algo así.
Como ya he comentado, entiendo perfectamente las críticas al ritmo de "One Piece". A mí por ejemplo se me hizo Dressrossa más largo que un día sin pan, pero, ¿alguien se imagina que el anime de "One Piece" estuviera 2, 3, 4 años sin contenido como ha ocurrido con las franquicias que he mencionado? Criticar la adaptación de Toei Animation es la solución sencilla, pero del mismo modo creo que se hace poco esfuerzo para entender con qué clase de producto estamos lidiando.
El problema es que One Piece no es un shonen normal. Y ahi esta otro problema que es que el publico actual (no solamente el lector de manga sino tambien en otro ambitos como el cine, serie de television, libros etc) no sabe estar tranquilo y disfrutar o hacer un poco de esfuerzo por lo que esta viendo. Lo quiere todo rapido y sencillo. En el caso de One Piece cuando una saga ya lleva un par de años pues "me aburro, no me interesa, es mala". Hoy en día ya no vale con dar argumentos de lo que te gustó y lo que no del capítulo, tienes que decir que es el peor capítulo de la historia o el mejor que has visto nunca, el mejor malo o el peor, la mejor saga o relleno puro. Nos encontramos ante un manga que va a llegar a los 900 capítulos, una obra de un autor consagrado al que hoy en día le dan margen de sobra para que se tome su tiempo a la hora de desarrollar sus ideas; y aún así, pese a todo esto, todavía hay gente que decide, en base a un spoiler de dos líneas, que se ha ido todo a la mierda. ¿Está la comunidad cansada de One Piece? No, simplemente hay muchos deseando poder presumir de que fueron los primeros en fijar el momento en que la serie de fue a tomar por saco.
Lo que yo creo es que no es lo mismo leer el manga o ver el anime de manera consecutiva hasta aburrirnos y dejarlo para luego o para otro día que seguirlo de semana en semana... Si tú tienes una obra (una saga) acabada y publicada, puedes acceder a ella y leerla al ritmo que te apetezca, la sensación siempre va a ser mejor por varios motivos, no se genera un hype desesperado de una semana, se puede satisfacer en un momento, cuando el argumento se pone calentito e interesante puedes continuar, y si no es así parar para leerlo más adelante. Porque la gente está así desde el time skip? Yo creo que OP está en un punto muy alto de calidad, el problema es que va muy lenta, yo cuando más disfrutaba tanto el manga como el anime es cuando me podía leer 4 o 5 capítulos del tirón, cuando no iba al día con la serie, he pensando dejar correr un mes o dos y leerme todos los números que salgan del tirón, pero me puede el ansia y necesito saber que pasará. Pero me jode estar una semana esperando a ver que pasará y quedarme igual después de leer el capítulo porque la trama no ha avanzado a penas. Por ultimo este último factor hace que abunde el hate, sobre todo pasa en los personajes. Cuando aparece un personaje que agrada a la mayoria ya estan las tipicas personas que no les gusta porque a la mayoria si, y a la unico que se dedican es a criticar para ganar adeptos. El único fenómeno a contemplar es la soberana mierda de fanbase que el manga/anime en general está teniendo desde hace unos años. Si te cansas de algo, deja de leerlo y deja tranquilo al resto, no te dediques a dar por culo.
No creo que estemos cansados, sino que estamos en un momento en el que la sociedad vive en la impaciencia y la inmediatez. 1. 2. 3. A ver, me parece absurdo afirmar que las críticas vienen causadas por pasar de leer One Piece de golpe a leer un capítulo cada semana. Somos un buen puñado los que llevamos una década haciéndolo y ya sabemos que hay semanas en que lees emocionado cinco veces el capítulo y otras en que dices: "bah, es de transición, no pasa mucho". El problema es que muchos usuarios se incorporan cual elefante en cacharrería y solo hablan en términos de lo mejor del mundo y lo peor. Y lo malo es que cualquier serie puede llevar palos de un lado y de otro: falta de ritmo, falta de contexto, personajes demasiado guays, personajes demasiado aburridos, etc. Yo personalmente puedo opinar que Crocodile es mejor malo que Doflamingo, y eso no hace a Dressrosa una saga de mierda; tiene sus cosas buenas y sus elementos discutibles (todo es cuestión de opiniones), y eso es lo que siempre es interesante contrastar en los foros. Distinto es cuando entra alguien que dice: "Doflamingo es el peor malo de One Piece, esta es la peor saga y todo se ha ido a la mierda ". Llevo ya algunos meses viendo como aparecen usuarios que lanzan críticas de una línea durísimas sobre del guión de un determinado capítulo y después, cuando alguien les piden que expliquen su punto de vista, son incapaces de argumentarlo. Nunca he sido demasiado fan de discutir en foros sobre series, pero sí que me gusta bastante leer opiniones y discusiones. Cuando un debate está bien fundamentado y hay argumentos sólidos desde cada una de las distintas partes termina volviéndose algo que merece la pena leer; cuando se vuelve un "y tú más" no te queda otra que ignorarlo por completo. Pienso por ejemplo en el enfrentamiento entre los universos cinematográficos de Marvel y DC; hoy en día no merece la pena leer una discusión del tema, porque sabes lo que te vas a encontrar: Marvel es una mierda, solo hacen películas para niños con chistes sin gracia; DC es una basura, sus películas son un coñazo y siempre fracasan en taquilla. Si realmente One Piece te cansa, planteate dejarlo por un mes o dos y volver de golpe, que igual te ayuda. Yo personalmente no estoy cansado de One Piece, ni mucho menos. Más bien al contrario, tengo hype semana a semana. Para mí, Zou y Whole Cake son de las mejores sagas de One Piece. Y es mucho decir con una serie tan larga. Sí que es verdad que opino que hay sagas que se alargan demasiado. O momentos concretos. Pero yo creo que el problema aquí está en que yo leo la serie semana a semana, con descansos incluidos (como la inmensa mayoría de aquí, vamos), cuando esta serie está pensada para leerse en volúmenes. Es decir, con los capítulos mucho más seguidos.
En resumen. Creo que mas bien el problema es que muchos (por no decir la mayoría) lectores de One Piece no están hechos para seguir un manga semana a semana, lees un capitulo, te genera un hype y quieres que en el siguiente te lo resuelvan ya, pero no, en el siguiente te lo amplían, y quizás pasan 3 meses hasta que pasa lo que tu estabas esperando (si es que pasa por que con Oda no se sabe). Conozco mucha gente que no quiere ver animes de mas de 12 capítulos por que se les hacen eternos. One Piece es una historia de historias y aunque hay una historia común a todas, cada saga de One Piece podría ser un manga en si, por que cada saga tiene su introducción, nudo y desenlace, sus personajes, su desarrollo. Y aparte esta esa gente, esa gente que odio tantísimo, que son los que dicen: "Es que yo lo habría escrito mejor". Cuanto novelista frustrado debe haber en este foro, cuanto guionista talentoso desaprovechado. Gente que podría crear una historia de la longitud y la complejidad de One Piece muchísimo mejor que Oda, pero no lo hacen por que... Y aparte de eso, no voy a decir que la gente no se haga teorías y tal, por que es algo inevitable, y muchas veces puede ser hasta divertido, pero por favor NO OS FRUSTREIS. Si algo que creéis que era superimportante resulta ser algo mas, algo de relleno, y os jode la teoría... pues os inventáis una nueva y ya está.