Old Boy (オールド・ボーイ Ōrudo Bōi?) es una serie de manga japonesa escrita por Garon Tsuchiya e ilustrada por Nobuaki Minegishi. La narración sigue al protagonista Shinichi Gotō, un hombre que, después de una década de encarcelamiento en una prisión privada de la Yakuza, es liberado repentinamente. Old Boy se serializó en la revista Futabasha Weekly Manga Action durante dos años, desde 1996 hasta 1998, con un total de 79 capítulos entre ocho volúmenes recopilados publicados durante ese tiempo.
La premisa es sencilla y sugerente: Un hombre llamado Gotô es liberado de una prisión secreta ubicada en mitad de la ciudad. Tras beber en un bar una noche, Shinichi Gotō, de 25 años, es intoxicado y desmayado, para luego despertar en una pequeña habitación dentro de una especie cárcel privada controlada por una organización criminal. A pesar de sus súplicas, ninguno de los guardias le dirá quién lo secuestró o por qué está cautivo. A medida que pasan los días, su aislamiento forzado lentamente afecta su cordura. Después de estar confinado por una década en una celda de 4 paredes sin decorar, es liberado repentinamente dentro de un baúl a mitad de un parque. Tras recuperar su libertad, comienza su misión de buscar las identidades de sus captores y descubrir el motivo de su encarcelamiento.
¡Regresa el clásico de Old Boy! Seguiremos la historia de Gotô, un hombre sediento de venganza que tendrá que adentrase en sus recuerdos para encontrar a su mortal enemigo. Hace diez años, Gotô fue secuestrado. Nunca ha llegado a saber quién lo hizo ni por qué. Desde entonces ha permanecido encerrado en una prisión privada y su único contacto con el mundo exterior han sido un televisor y las voces de sus carceleros. Ha perdido la razón prácticamente y tantos años de aislamiento lo han transformado en una persona distinta, en un ser letal. Un día, sin embargo, se despierta y se encuentra al aire libre. Gotô desconoce los motivos por los que ha sido liberado, pero sabe que ha llegado la hora de urdir una terrible venganza. Tras iniciar una búsqueda sangrienta, Gotô anda cada vez más cerca de hallar la pista que le revela la identidad de su torturador e intentará descubrir las razones que motivaron su secuestro.
Old Boy se construye como una obra sustentada por una serie de misterios que Gotô tendrá que ir resolviendo poco a poco. Los autores se manejan bien, mezclando las ganas de venganza del protagonista con la búsqueda de su verdadera identidad, pues no recuerda nada de su vida previa a su confinamiento, ni siquiera su nombre. Los lectores iremos descubriendo detalles de la vida de Gotô al mismo tiempo que él. Particularmente me gusta mucho la atmósfera que se respira leyendo Old Boy.

Otro detalle a destacar de Old Boy es el ritmo. Las más de quinientas páginas que ofrece este volumen se pasan en un santiamén. Toda la obra está salpicada de abundantes escenas de acción en las que Gotô demuestra que horas y horas viendo películas de artes marciales han servido para algo, al convertirse en todo un maestro de diversas disciplinas. Estas vibrantes escenas se intercalan muchas veces con páginas sin textos o diálogos. Tsuchiya escribe muy bien los silencios, dejando que toda la fuerza recaiga en los dibujos de Minegishi, con un trazo que muchas veces me recuerda a maestros tan dispares como Urasawa o Ikegami.
He hablado mucho de Gotô, pero en Old Boy hay un elenco plural de personajes ricos en matices que resultan igual de interesantes por lo que aportan a este particular universo. Tanto, que harían las delicias de maestros de la serie negra, ya sean novelistas y cineastas. Especialmente sugerente me resulta la figura femenina que se erigirá como un pilar en la nueva vida del protagonista. En definitiva, puede resultar algo carete, pero sin duda Old Boy es uno de los mejores mangas publicados en la última década del pasado siglo.
En palabras del propio autor, Old Boy fue creada como una obra que pretendía mantener la atención, el suspense y una tensión constante en pos de hallar la maldita motivación del antagonista de esta historia, sin que ni siquiera el creador de la misma la tuviera clara. Esto quizás fue, la puerta abierta que originó que fuese llevada al cine tanto en su versión coreana, como estadounidense.
Old boy sus violentas PELÍCULAS y su origen: el MANGA (RELOAD)
Como es habitual siempre que se comparan las versiones cinematográficas de una misma historia entre Asia y EEUU, la primera se suele llevar la palma en cuanto a originalidad, transgresión y valentía. Algo admirable en estos tiempos convulsos y cobardes. Ya sea por que quizás, y si generalizamos, en oriente, la educación social aboca a esconder o limitar los sentimientos y no exponerlos de forma gratuita, por ello, cuando utilizan lenguajes de expresión como el cine o la literatura, suelen resultar mucho más sinceros, explícitos, extremos y violentos que nosotros.
No menos cierto es que, sin embargo, nos podemos sentir más identificados con las interpretaciones que efectúan los intérpretes americanos y que en ocasiones las gesticulaciones y excesiva pasión de los coreanos en este caso, nos saquen sutilmente de la “seriedad” de la escena. Hasta la fecha existen tres versiones del mundo de Old Boy y las tres, a pesar de nacer de una misma idea, han resultado diferentes en su evolución y desenlace, aunque todas, con unas cotas muy altas de calidad. La obra original, escrita por Garon Tsuchiya e ilustrada por Nobuaki Minegishi, el film coreano y su posterior adaptación estadounidense.
Mientras Park Chan Wook (director de la película coreana) consigue cautivarnos con un sinfín de metáforas visuales y compone su film de una multitud de imágenes oníricas y paralizantes, unos entornos claustrofóbicos, una violencia seca (posee una de las mejores escenas de acción de la historia del cine), con una banda sonora cuya melancolía se enraiza como venas y arterias y te transporta a la Corea del Sur de los ochenta, y nos obsequia con un final de muchas capas, Shelton Jackson Lee, más conocido como Spike Lee, el gran director negro de las últimas tres décadas, nos guía igualmente por una montaña rusa de emociones, pero aborda la historia de una manera mucho más directa y libre de segundas interpretaciones.
El manga, posee un dibujo sobrio, con unos personajes híbridos entre el país del sol naciente y el lejano oeste, donde el protagonista, se desenvuelve a medias entre el gran Takeshi Kitano y John Wayne. La expresividad dibujada en los rostros de los personajes, resulta fundamental para la narrativa. Los fondos, realistas, consiguen trasladarte verdaderamente a los antros de los callejones de los barrios de Tokio y al estilo de vida que se llevaba en el Japón de principios de los 2000. Además, no tiene prisa por mostrarte nuevos hechos que enriquezcan la historia, sino que se recrea (a veces, más de la cuenta) en la adaptación del personaje principal a la nueva sociedad que tiene ante sí después de su cautiverio. El autor disfruta manipulando a los personajes secundarios y juega con mucho acierto al despiste con el lector, que no podrá dejar de leer insistentemente sus más de mil quinientas páginas divididas en tres tomos en su nueva edición.
Gotô intentará descubrir las razones que alimentaron tanto odio y motivaron su secuestro, pero le resultará casi imposible: le han manipulado la memoria y, si quiere acabar de una vez por todas con su despiadado enemigo, tendrá que recuperar sus recuerdos.

Los derechos fueron comprados por Show East, productora Surcoreana, y en 2003 fue adaptada en Oldboy del director Park Chan-wook. Chan Wook-park adaptó la película original de un manga de thriller psicológico japonés.
La adaptación cinematográfica coreana de 2003, dirigida por Park Chan-wook, es ampliamente considerada una obra maestra del cine, alabada por su narrativa intensa, su cinematografía impactante y sus giros argumentales sorprendentes. La película se convirtió en un fenómeno internacional, ganando numerosos premios y consolidando la reputación de Park Chan-wook como un director de vanguardia.
Posteriormente, en 2013, se estrenó una adaptación estadounidense dirigida por Spike Lee. Aunque también contó con un elenco de renombre y buscó capturar la esencia del material original, la recepción fue más mixta en comparación con la versión coreana, generando debates sobre la fidelidad al manga y la efectividad de sus propias interpretaciones.
En resumen, Old Boy, tanto en su formato de manga como en sus adaptaciones cinematográficas, ofrece una experiencia narrativa poderosa y perturbadora. La obra original de Garon Tsuchiya y Nobuaki Minegishi sentó las bases de una historia que ha cautivado a audiencias de todo el mundo, explorando temas de venganza, memoria y la fragilidad de la identidad humana.