La historia no son solo eventos significativos en una línea del tiempo, también es la suma de los momentos ordinarios de todos aquellos que vivieron en el pasado.
Las novelas gráficas tienen la capacidad de capturar esa multidimensionalidad mucho mejor que los formatos de medios más tradicionales, según el profesor de historia de la Escuela de Humanidades y Ciencias de Stanford, Tom Mullaney.
Para Mullaney, si bien las novelas gráficas no pretenden ser un sustituto de la literatura académica, sí es una herramienta útil para la enseñanza y la investigación.
No solo retratan el impacto de los acontecimientos en la vida cotidiana sino que, dado que se pueden leer rápidamente, permiten asimilar conceptos a una mayor velocidad de la que se haría leyendo un ensayo o una biografía al uso.
Un ejemplo perfecto podría ser Maus de Art Spiegelman, que incluyó en su curso de 2020.
Esta novela refleja la experiencia de una familia judía durante el Holocausto, ilustrando los desafíos de la memoria, sobre todo de la memoria familiar, y las dificultades que surgen al narrar la historia.
Las novelas gráficas también pueden representar cómo en períodos de guerra y de conflicto la violencia puede convertirse en parte de la supervivencia y de la existencia cotidiana.
La simplicidad del formato permite que experiencia dolorosas emerjan sin ataduras ni ponderaciones de largas descripciones o dramatizaciones.
«Son banales. No son dramáticos. Sin condiciones. En una obra de no ficción, en un artículo o en un libro sería casi imposible hacer eso.
En su curso, Mullaney combinó novelas gráficas con materiales de archivo y ensayos históricos, para así analizar la historia mundial moderna, desde el siglo XVIII hasta el XXI.
Poco después de que comenzara su curso, surgió la noticia de que Maus había sido prohibida por una junta escolar de Tennessee por su representación de la desnudez y su uso de palabrotas.
El profesor de Stanford, que el próximo curso espera poder impartir Historia universal a través de las novelas gráficas en la universidad, señaló que muchos adolescentes ya están expuestos a muchos de estos difíciles temas, pero a través de los medios de comunicación populares.

Orígenes y Prejuicios del Cómic
Desde sus inicios, el cómic ha traído consigo varios prejuicios cuya raíz puede rastrearse en su curiosa naturaleza.
En efecto, desde su aparición, en el siglo XIX, atribuida a Rodolphe Tóppfer, el cómic abrió una discusión en torno a su naturaleza y su lugar en el arte, ya que su carácter mixto, mezcla de imagen y texto, encierra la dificultad de encajarlo o bien en el arte gráfico o bien en la literatura.
Aparece entonces una serie de preguntas: ¿Es el cómic un arte? Si así fuera ¿qué tipo de arte sería?
Por otro lado, con la masificación del cómic a principios del siglo XX, debido a la publicación en periódicos, se refuerzan los prejuicios que le han acompañado.
No obstante, es preciso contextualizar esta situación, para así comprender mejor el centro de esta nueva discusión.
Así como se ha dicho, el cómic comenzó a publicarse masivamente en los periódicos estadounidenses bajo la forma de una pequeña sección de carácter humorístico, cuyo fin no parecía otro sino la entretención del lector, lo que, en cierto modo, implicaba una carencia de exigencias especiales para su lector.
Por consiguiente, el cómic se asoció con una lectura ligera para un público sin mayor instrucción, a lo que debe añadirse el carácter frívolo de sus temáticas.
No obstante, su impacto en la cultura occidental ha sido tal que, en los años sesenta del siglo pasado, se convirtió en objeto de estudio de intelectuales de renombre como Umberto Eco (1984), quien lo define como un género autónomo, con una técnica comunicativa original que, basada en un código, conecta con los lectores y les envía un mensaje "que se dirige simultáneamente a la inteligencia, la imaginación y el gusto de los propios lectores" (p.
Asimismo, Terence Moix (2007) resalta que la irrupción del cómic en la sociedad occidental ha obligado a otorgarle una mirada propia y no desdeñosa, por tratarse de un género que ha conquistado su lugar como forma de arte que ha llegado a convertirse "en una disciplina que, agrupada en principio dentro del estudio de las artes gráficas, comienza a independizarse y a exigir una atención particular" (pp.
Así, con el cómic se plantea también, si, dado su carácter masivo y los prejuicios que lo acompañan, puede ser considerado arte.
Aún más, si a esto le añadimos la aparición de la denominada "novela gráfica", la discusión se amplía, pues habría que preguntarnos qué es la novela gráfica, cuál es su diferencia con el cómic y, nuevamente, si puede ser considerada arte (literatura).
De suerte que este escrito tratará, primeramente, estas cuestiones concernientes a la condición genérica del cómic y la novela gráfica, para luego abordar su relación con el arte literario.
Sin embargo, nuestra propuesta se encamina más allá de esta diferenciación y se analizará, en un tercer momento, esta problemática desde la filosofía de Gilles Deleuze y Felix Guattari, con el fin de aportar elementos que enriquezcan el horizonte de sentido de esta manifestación de la creación artística.

La Emergencia de la Novela Gráfica
Como se ha mencionado, tradicionalmente el cómic ha sido menospreciado por lo que García (2010) denomina "pecado original", que no es otro que haber surgido como un producto de masas y, por tanto, comercial.
Por su parte, Eisner (1998) señala que el cómic se ha rotulado como literatura para niños y jóvenes, dado que, tradicionalmente, esta ha sido la mayor población lectora, lo que ha llevado a que se le tome por una literatura banal, cuya lectura se ha asociado con la de un público tachado de ignorante y con reducidas capacidades cognitivas.
Con esta situación de trasfondo, alrededor de los años setenta del siglo pasado, aparece en escena la designación "novela gráfica".
Empero, ¿es la novela gráfica algo totalmente distinto al cómic?
Así las cosas, en un primer lugar, para los defensores de la propuesta culturalista, la novela gráfica, de acuerdo con Santiago García (2010), es "un tipo de comic adulto moderno que reclama lecturas y actitudes distintas del comic de consumo tradicional" (p. 16), una suerte de cómic evolucionado.
Ahora bien, esta afirmación no niega la naturaleza de cómic en la novela gráfica, puesto que se trata de un cómic con modificaciones en su narrativa, temática, proceso de creación e inclusive en el público receptor, ya que tiende a alejarse de esa masificación que caracterizaba al cómic en sus inicios.
En últimas, se trata de un cómic con valores artísticos, con una tácita pretensión de inclusión en el arte y no un producto destinado al simple entretenimiento de un gran público, una forma artística "que se plantea como un medio culto con su propia identidad y sus propios espacios" (p.
La propuesta de Eddie Campbell es similar; en su Manifiesto de la novela gráfica (2010) afirma que esta es más un movimiento que una forma y que, por tanto, es inútil definirla.
Estas apreciaciones abren más el espectro de las consideraciones sobre la novela gráfica.
En primer lugar, porque, según Campbell, al ser un "movimiento", se evidencia que la novela gráfica responde más a las intenciones de un conglomerado de autores de cómics por hacer algo distinto de su obra, y no a un objeto específico que pueda denominarse de esta manera.
En segundo lugar, esta perspectiva parece sustentarse en el hecho de que, según Campbell, este movimiento está motivado por la ambición de elaborar un cómic distanciado del cómic tradicional, un producto a la par de las obras de arte, en una suerte de búsqueda de aprobación por un mundo erudito, aspecto en el que concuerda con García (2010), en la medida en que se refiere a la novela gráfica como un cómic adulto, serio.
Y, en tercer lugar, porque parece denunciar que se trata de un simple asunto de nombres, pues la novela gráfica, según explica, no remite a todo lo concerniente a lo gráfico, ni a todo lo que es entendido como novela por el mundo literario.
Siendo así, esta denominación corresponde a otros parámetros, a un nombre tomado arbitrariamente por quienes consideran que el cómic debe dar un salto cualitativo y enrumbarse a la cúspide de los productos dignos de ser cultos.
De esta manera, la denominación "novela gráfica" responde a una aspiración dirigida a la consolidación del cómic en un contexto cultural adulto, que lo despoje de la estigmatización que lo ha acompañado desde su origen y que tiene varias justificaciones para separar y crear una denominación que evoca una forma de arte culto, como la novela.
Una de ellas es el público al que se dirige, lo que hace que, como señala Romero Jodar (2006), el cómic se asocie con un público infantil o adolescente, por lo que la novela gráfica busca enfocarse en un público adulto y maduro.
Un segundo motivo se halla ligado al anterior, en el sentido de que se trata de una madurez de contenido, es decir, un contenido adulto.
En efecto, se piensa que la novela gráfica encierra elementos más complejos en sus temas.
Will Eisner (1998), por ejemplo, destaca que, entre las décadas de los sesenta y los noventa, los cómics se esforzaron en lograr un contenido serio gracias a la aparición del movimiento underground, con lo cual comenzó su maduración, al punto que logró abarcar temas que eran propios del libro, del teatro o del cine.
Por su parte, Trabado Cabado (2012) sostiene que la novela gráfica, al permitir mayor libertad en la experimentación artística de sus autores, logra huir de las imposiciones temáticas y formales propias del cómic, lo que "ha facilitado el encuentro entre el discurso del yo, anclado en la textualidad, y el lenguaje híbrido de la narración gráfica que se vale de una secuencia de imágenes para construir un relato" (p. 223).
En otras palabras, la novela gráfica deja de lado la ficción, las aventuras y las luchas siempre presentes en el cómic, para ser más expresiva, desde el punto de vista del autor, en temas más profundos, como la enfermedad, las crisis sociales, la violencia, el género y otros tantos considerados indignos de desplegarse en un cómic.
De ahí que se considere que la novela gráfica es un punto culmen del desarrollo del cómic, cuyas "tramas y artes son dignos de cualquier novela escrita de la mejor tradición" (Perdomo, 2015, p. 49)
De esta manera, se legitima como una forma de arte, o como perteneciente a un género de mayor prestigio y reconocimiento intelectual que la constituye como vehículo para expresar puntos de vista más comprometidos, por parte de sus autores, sobre temas que suscitan reflexiones más profundas en sus lectores, que ya incluirían también a una élite académica, intelectual.

El Debate: ¿Novela Gráfica vs. Cómic?
Como contraparte a esta visión, está la que Gómez y Rom (2012) denominan como "integra-lista", que se consolida en torno a la premisa de que el cómic es autónomo frente a la literatura y el arte en general, válido por sí mismo, para el cual no es necesario crear nuevas denominaciones orientadas a una reivindicación cultural, ya que dicho término solo reitera viejas características que el cómic ha desarrollado en su historia.
Así, hablar de novela gráfica es un error, una mala comprensión de la evolución del cómic y sus cualidades narratológicas, lo cual, si bien puede beneficiar a la industria, también puede perjudicar al cómic (Barrero, 2013).
Resulta, entonces, que no sólo es innecesario emprender la búsqueda de algo totalmente nuevo que redima al cómic de sus presuntas máculas para acceder a una categoría más culta, sino que este término, novela gráfica, abarca un desconocimiento craso de lo que ha sido el cómic desde sus inicios.
De igual manera, otro error que los culturalistas cometen, a juicio de los integralistas, es equiparar la seriedad de los temas, con la madurez del cómic y del público, es decir, con la adultez del cómic, sus temas y su público.
Con relación a la seriedad de los temas, de acuerdo con los detractores del culturalismo, su supuesta relevancia para diferenciar cómic de novela gráfica corresponde a una motivación snob para distinguir entre arte del vulgo y arte erudito o, como señala Wolk (2007), entre el gusto propio (auténtico) y el gusto de la muchedumbre.
Con relación a la adultez, es válida la pregunta de Gómez (2013) sobre cuál es la edad media que debe tener el público para catalogarlo como adulto.
Además, como se evidencia en el recorrido por la historia del cómic, han existido cómics dirigidos a un público adulto, como las Biblias de Tijuana, de los años 30 del siglo pasado, caracterizados por dibujar personajes reconocidos del mundo del cómic en situaciones sexuales y obscenas, o algunos otros que, a pesar de su apariencia de historieta familiar o infantil, encerraban pequeños subtextos serios, como la crítica a la diferencia de clases (Sabin, 1996).
En últimas, como considera Sabin, esto no debería ser un problema, ya que los cómics pueden ser leídos en diferentes niveles, o sea, tanto por adultos como por niños, motivo que considera suficiente para invalidar la clasificación de "cómic adulto", si bien acepta su existencia por ser la preferida por la industria.
En cierto modo, la madurez del cómic se ha dado indistintamente de la categoría de novela gráfica y ha obedecido más a las experimentaciones de los autores (McCloud, 2016) que a la urgencia de una nueva clasificación o aceptación; mientras que la madurez del público, como sugieren Remesar y Altarriba, podría obedecer a una maniobra por parte algunas editoriales por captar nuevo público y así difundir más su mercado.
En la misma dirección apunta Barrero (2012) al tomar la novela gráfica como "una etiqueta editorial que facilita su venta en librerías" (p. 29).
Más aún, Barrero insiste en el carácter falaz de la novela gráfica, puesto que el cómic no debe apreciarse como un supeditado a otros medios.
Por ello, etiquetar al cómic con términos propios de la literatura es insistir en un complejo cultural que debe erradicarse, pues se trata de un producto cultural con las características suficientes para ser considerado autónomo (Barrero, 2013).
Del mismo parecer es Altarriba (2008), para quien el problema con la historieta ha sido su asociación con la literatura, el grafismo y el cine, campos expresivos desde los cuales ha sido analizada y de cuyo análisis se le ha llegado a considerar como la pariente pobre de estos medios, consideración que le ha valido prejuicios denigrantes que ignoran sus casi dos siglos de producción que prueban que esta no se limita a ser la versión barata del cine o la literatura, sino que es merecedora de un lugar propio.
Así las cosas, luego de explorar ambos puntos de vista, son fuertes los argumentos de quienes sostienen que no es necesario diferenciar radicalmente la novela gráfica del cómic, puesto que, en el fondo, la llamada novela gráfica no parece ser sino una forma de desarrollo del cómic tradicional, que nació a partir de la exploración de los creadores de cómic, en su búsqueda de nuevas formas de expresión, como bien acota McCloud (2016).
Siendo así, hablar de novela gráfica como un producto distinto del cómic es remarcar un afán de superar su halo peyorativo mediante la aceptación de un mundo considerado más digno, como el arte o la literatura o, como han sostenido algunos teóricos, de extender sus fronteras de mercado a un público reticente a su lectura, como la academia o los círculos intelectuales.
¿Son las Novelas Gráficas Literatura?
Una vez discutida la aparente diferencia entre cómic y novela gráfica, queda otra pregunta: ¿pueden considerarse el cómic y, por extensión, su forma de expresión "novela gráfica" literatura?
Esta pregunta, que resulta mucho más compleja, surge gracias a las diferentes definiciones que se han dado del cómic.
No obstante, su carácter narrativo no es el único elemento que conduce a pensarlo como perteneciente a la literatura, pues en él, como bien destacan los estudiosos del cómic, confluye otro elemento que también induce a considerarlo de tal manera: el texto.
Si bien Cohn (2007) señala que existen cómics sin texto, esta ausencia es aparente, dado que, aun cuando no se evidencie la presencia de este elemento en algunos cómics como soporte de la narración, la presencia de un título constituye una forma de texto insertado que, como sostiene Eisner (2002), en el caso del cómic, es tratado gráficamente y constituye un puente narrativo.
Estas particularidades han suscitado la pregunta que Chute (2008) plantea ya desde el título de su ensayo: Comics as literature?
De hecho, esta pregunta adquiere relevancia si atendemos las palabras de Wolk (2007): "they use words, they're printed in books, they have narrative content" (p. 14).
Para algunos autores, como Carrier (2000), el cómic sí puede considerarse como literatura, afirmación que se sustenta en las similitudes formales y de formato, mientras que para otros, como Wolk (2007), John y Lopes (2004) o...
Características de la novela gráfica
Las Novelas Gráficas en la Educación y la Alfabetización
Las novelas gráficas han dejado de ser un movimiento de minorías que atrae a un pequeño grupo de entusiastas y se han convertido en un segmento creciente de la publicación de libros.
han surgido como un segmento creciente de la industria editorial, y han sido aceptadas por los bibliotecarios y educadores como literatura infantil y juvenil de gran calado que motiva poderosamente a los niños a leer.
motivan a los niños a leer.
¿Se debería considerar más seriamente este formato? ¿Qué misión cumplen las novelas gráficas en la colección de la biblioteca, en el plan de estudios y en el aula?
¿Quieres saber más?
En este contexto, la palabra gráfica no significa que sea adulta o explícita.
Las novelas gráficas son libros escritos e ilustrados al estilo de un cómic.
El término novela gráfica fue popularizado por primera vez por Will Eisner para distinguir su libro «Un contrato con Dios» (1978) de las colecciones de tiras cómicas de los periódicos.
Describió las novelas gráficas como un arte secuencial, una serie de ilustraciones que, vistas en orden, cuentan una historia.
Aunque las novelas gráficas actuales son un fenómeno reciente, esta forma básica de contar historias se ha utilizado de diversas maneras durante siglos: los primeros dibujos de las cuevas, los jeroglíficos y los tapices medievales, como el famoso Tapiz de Bayeux, pueden considerarse historias contadas en imágenes.
En la actualidad, el término novela gráfica se utiliza generalmente para describir cualquier libro en formato de cómic que se asemeje a una novela en cuanto a su extensión y desarrollo narrativo.
¿Son las novelas gráficas adecuadas para los jóvenes y con que criterio las selecciono?
Algunos padres, educadores y bibliotecarios pueden asociar el término novela gráfica con un contenido no apto para los jóvenes lectores.
Es posible que aún no conozcan el creciente número de novelas gráficas aptas para todas las edades, incluidos los niños.
En School Library Journal, Booklist, Kirkus Reviews, Voice of Youth Advocates, Library Media Connection, Publishers Weekly y otras revistas aparecen regularmente reseñas y resúmenes de nuevas novelas gráficas.
Leyendo estas reseñas, buscando el consejo de colegas y proveedores de confianza, y previsualizando los materiales antes de su circulación, se puede crear una colección que se adapte a su público.
¿Cómo promueven las novelas gráficas la alfabetización?
Las novelas gráficas atraen y motivan poderosamente a los niños a leer.
Muchos bibliotecarios han creado colecciones de novelas gráficas y han visto cómo se disparan las cifras de circulación.
Los bibliotecarios y educadores escolares han informado de su gran éxito a la hora de conseguir que los niños lean con las novelas gráficas, citando en particular su popularidad entre los lectores reacios, especialmente los chicos, un grupo tradicionalmente difícil de alcanzar.
Al mismo tiempo, las novelas gráficas con tramas y estructuras narrativas ricas y complejas también pueden satisfacer a los lectores avanzados.
De hecho, las novelas gráficas son lo suficientemente flexibles como para que, a menudo, los mismos títulos puedan ser igualmente atractivos tanto para los lectores reacios como para los avanzados.
Proporcionar a los jóvenes de todas las capacidades materiales de lectura diversos, incluidas las novelas gráficas, puede ayudarles a convertirse en lectores de por vida.
Las novelas gráficas pueden ser una vía de entrada para los alumnos a los que resulta difícil llegar a través del texto tradicional.
Incluso los que se consideran malos lectores se acercan con gusto y entusiasmo a estos libros.
Las novelas gráficas pueden ayudar a mejorar notablemente el desarrollo de la lectura de los alumnos con dificultades en la adquisición del lenguaje, incluidos los alumnos con necesidades especiales, ya que las ilustraciones proporcionan pistas contextuales sobre el significado de la narración escrita.
Pueden proporcionar a los alumnos autistas pistas sobre el contexto emocional que podrían pasar por alto al leer un texto tradicional.
Los estudiantes de inglés estarán más motivados por las novelas gráficas, y adquirirán más fácilmente nuevo vocabulario y aumentarán su dominio del inglés.
Pero, ¿son las novelas gráficas verdaderos libros? ¿Son literatura? ¿Cuentan como lectura?
Algunos padres y educadores pueden pensar que las novelas gráficas no son el tipo de material de lectura que ayudará a los jóvenes a crecer como lectores.
Es posible que se aferren a la creencia de que las novelas gráficas son, de alguna manera, una mala influencia que socava la lectura real, o que descarten las novelas gráficas como literatura inferior, o como que no son libros de verdad.
En el mejor de los casos, pueden considerarlas como algo que hay que tolerar como medio para motivar a los lectores más reacios, que, esperan, acabarán pasando a una literatura de más calidad.
Sin embargo, las novelas gráficas de calidad que se publican actualmente son cada vez más aceptadas por los bibliotecarios y educadores como un método de narración a la altura de las novelas, los libros ilustrados, las películas o los audiolibros.
La American Library Association lo ha reconocido al establecer su lista anual de Great Graphic Novels for Teens.
En 2007, la novela gráfica American Born Chinese, de Gene Luen Yang (Roaring Brook/First Second), ganó el premio Michael L. Printz al mejor libro juvenil del año.
Ese mismo año, To Dance: A Ballerina s Graphic Novel, de Siena Cherson Siegel y Mark Siegel (Simon & Schuster/Aladdin) fue nombrado libro de honor Robert F. Sibert (para libros informativos).
La idea de que las novelas gráficas son demasiado simplistas para ser consideradas como una lectura seria es obsoleta.
Las excelentes novelas gráficas disponibles hoy en día son material de lectura lingüísticamente apropiado que exige muchas de las mismas habilidades que se necesitan para entender las obras tradicionales de ficción en prosa.
De hecho, a menudo contienen un vocabulario más avanzado que los libros tradicionales del mismo nivel de edad/grado/interés.
Requieren que los lectores participen activamente en el proceso de descodificación y comprensión de una serie de recursos literarios, como las estructuras narrativas, la metáfora y el simbolismo, el punto de vista y el uso de juegos de palabras y aliteración, la intertextualidad y la inferencia.
La lectura de novelas gráficas puede ayudar a los alumnos a desarrollar la capacidad crítica necesaria para leer obras más complejas, incluidos los clásicos.

Las Novelas Gráficas en el Currículo Educativo
¿Tienen las novelas gráficas un lugar en el plan de estudios?
Muchos educadores han informado de su gran éxito cuando han integrado las novelas gráficas en su plan de estudios, especialmente en las áreas de inglés, ciencias, estudios sociales y arte.
Los profesores están descubriendo que las novelas gráficas, al igual que las formas tradicionales de literatura, pueden ser herramientas útiles para ayudar a los estudiantes a examinar críticamente aspectos de la historia, la ciencia, la literatura y el arte.
Temas Literarios en las Novelas Gráficas
¿Cuáles son los temas literarios de las novelas gráficas?
Las novelas gráficas contienen muchos de los mismos temas literarios utilizados en la literatura clásica.
Algunas, como Bone de Jeff Smith, son obras de aventuras épicas con muchos paralelismos con la mitología, como las búsquedas de La Ilíada y La Odisea.
Otros arquetipos clásicos de Bone, con muchos paralelos en otra literatura, son el héroe reacio, el destino desconocido y la figura del mago mentor.
Amuleto, de Kazu Kibuishi, Los buenos vecinos, de Holly Black, Malicia, de Chris Wooding, y Ghostopolis, de Doug TenNapel, tratan, de diferentes maneras, de personajes que han viajado a un mundo diferente y alternativo.
Magic Pickle, de Scott Morse, y Missile Mouse, de Jake Parker, presentan, en clave de humor, a héroes de pequeño tamaño (un pepinillo, un ratón) que se enfrentan valientemente a enemigos más grandes.
Smile, de Raina Telgemeier, y Queen Bee, de Chynna Clugston, son historias clásicas de lucha por encajar, mientras que The Arrival, de Shaun Tan, trata de la búsqueda universal de pertenencia.
Utilizar las novelas gráficas de esta manera, como algo diferente para comparar con las obras tradicionales de la literatura, puede motivar a los estudiantes que pueden haber tenido poco interés en el estudio de la literatura.
Ventajas de Estudiar las Novelas Gráficas como Formato
¿Cuáles son las ventajas de estudiar las novelas gráficas como formato?
Los alumnos pueden aprender mucho estudiando cómo funcionan las novelas gráficas y comparándolas con otras formas de narración.
La combinación de elementos de las novelas gráficas es una forma de arte única
Las novelas nos hablan normally en forma de narración lineal escrita; los libros ilustrados cuentan una historia con texto acompañado de ilustraciones; el cine lo hace con imágenes en movimiento y diálogos; y la poesía puede comunicar a niveles que ninguna otra forma de narración puede hacerlo.
Aprender del formato único de las novelas gráficas
Los alumnos pueden comparar las diferentes experiencias de recibir información a través de la narración escrita, frente a recibirla visualmente sin palabras.
Pueden analizar cómo la información sobre el personaje se deriva de las expresiones faciales y corporales, y sobre el significado y la prefiguración de la composición de las imágenes y el punto de vista.
Puede invitar a los alumnos a buscar ejemplos en los que el punto de vista de la imagen sea fundamental para la experiencia del lector en la historia.
Los alumnos también pueden debatir cómo en las novelas gráficas, al igual que en las películas, los lectores pueden deducir a menudo lo que ha sucedido pero que no se ha explicado en el intervalo entre una imagen y la siguiente.
Es de esperar que los alumnos sepan lo que es estar tan absortos en una novela fascinante que se sienten como si estuvieran viendo una película de la historia en su imaginación.
Las novelas gráficas son literatura en formato cinematográfico.
Puedes discutir con los alumnos las similitudes y diferencias entre estas experiencias.
Algunas novelas gráficas pueden compararse con obras de poesía por la forma en que transmiten sentimientos intangibles a través de la alusión en lugar de la descripción directa.
Las novelas gráficas pueden ser un trampolín para muchos proyectos de escritura creativa.
Los alumnos pueden escribir sus propios finales alternativos, o relatos de lo que ocurrió antes o después de la historia.
Pueden rellenar un intervalo de la historia que no se representa, o que sólo se representa visualmente.
Otro gran ejercicio es tomar un pasaje en prosa de una novela tradicional y reescribirlo como un diálogo en una novela gráfica, y luego crear las imágenes que lo acompañen.
Por supuesto, los alumnos también pueden crear sus propias novelas gráficas originales, e incluso publicarlas en el Comic Book Project.
Las novelas gráficas combinan todos estos elementos a su manera.