Los Ignorantes: Una Oda al Aprendizaje y la Pasión Compartida

Las ganas de aprender siempre han sido una seña de identidad de la izquierda, por que así se disputaba el monopolio del saber a las clases y poderes conservadores y por que conocer el mundo es la clave necesaria para cambiarlo, para transformarlo.

Los avances democratizadores, las revoluciones que triunfaron aunque luego retrocedieron, los cambios en las formas de dominio de los poderosos, han permitido grandes adelantos en la educación y han consolidado la cultura de masas. Pero sería de necios renunciar a la condición de ignorantes ansiosos de aprender porque siempre queda mucho por conocer y por descubrir.

La lectura de la novela gráfica Los ignorantes de Etienne Davodeau no nos va aportar más conocimientos técnicos, económicos, científicos o saberes memorizables, eso no, pero su relato ensalza el aprendizaje como apuesta vital, como elemento de comunicación y de intercambio solidario; y por todo ello nos habla de aprender a vivir.

Portada de la novela gráfica

Se trata de una historia de iniciación mutua entre un historietista y un viticultor, que compartirán sus respectivos trabajos para enseñarse y aprender mutuamente. Este proceso exige un espacio común que permita un grado de conexión básico. Así de entrada no parece que haya similitud entre en común el mundo del cultivo de la vid y elaboración del vino con el de la creación historietística?. Y sin embargo descubriremos como en este caso concreto son dos procesos creativos que comparten el hecho de que en ambos casos lo que se cultiva, lo que se realiza alcanza su verdadero valor al ser leído o ser bebido.

Dos procesos en los que la parte industrial interviene después de la artesanal, después de las que las manos de las personas hayan trabajado ideas y formas o hayan moldeado las cepas y cultivado sus frutos. Por otra parte ambos comparten también el compromiso con su obra, sienten cariño por ella, la analizan, la estudian para conocerla mejor, para mejorarla y transmiten con ella parte de si mismos.

El Autor y su Obra

En la trayectoria creativa de Etienne Davodeau ya existe el precedente de Rural, libro que narra su estancia en una granja ecológica como obra basada en una experiencia concreta. Por otra parte tanto en dicha novela gráfica, como en Las malas gentes, biografía de la militancia sindical de sus padres o en sus libros de ficción costumbrista como Caida de Bicicleta, Lulú retrato de mujer desnuda…, este autor demuestra esa especial habilidad narrativa, marca de la casa, para captar y recrear los detalles, actitudes, palabras, situaciones que hablan de las personas, que nos acercan a ellas, que nos ayudan a definirlas.

Todo ello aporta calidez, proximidad a nuestro particular aprendizaje, porque también aprendemos mucho nosotros tanto de vinos como de historieta.

Viñedos al atardecer

Un Intercambio de Saberes

En sus conversaciones entre ellos dos y sobre todo en las visitas a autores o a Salones de Bande Dessinée sus palabras nos hablan y nos interrogan sobre el cómic, de forma que accedemos a los intríngulis de su creación. Y al revés mediante la descripción del laboreo de la viña, en las charlas con otros bodegueros, en el mismo acto de beber, accedemos a una serie de elecciones sobre el cultivo y sobre el vino y sobre los motivos que justifican las diferentes opciones.

Hay también la afirmación implícita del valor de la diversidad, la relación entre lo local y lo universal, la identificación entre los comiqueros coleccionistas de números uno y los bebedores de etiquetas, es decir los que guardan en sus bodegas valiosos caldos pero beben mediocridades.

Y es que Los ignorantes es también una defensa del placer para la vista, el sabor y el cerebro, de un disfrute reforzado por el conocimiento y el saber compartir, un placer libre y solidario que rechaza las dictaduras de las modas y del marketing y que prefiere ser consecuente y beber agua antes que un vino indecente.

Puede parecer que hablar en estos momentos de ocio, cuando lo que falta es trabajo, es una frivolidad, pero no olvidemos que esta crisis no es sólo una crisis económica es una crisis de civilización.

Ficha Técnica

Editorial: Ediciones La Cúpula, S.L.
ISBN: 9788410264311
Género: Novela Gráfica Europea
Idioma: Castellano
Número de páginas: 276
Fecha de lanzamiento: 07/04/2025
Año de edición: 2025
Dimensiones: Alto: 24.0 cm, Ancho: 17.0 cm

Sinopsis

Étienne Davodeau es un autor de cómic que no sabe casi nada del mundo del vino. Richard Leroy es un viticultor que casi no ha leído cómics. Pero los dos están rebosantes de buena voluntad y de curiosidad. ¿Por qué alguien decide consagrar su vida a dibujar cómics o a producir vino? ¿Cómo y para quién se hacen? Para responder a estas preguntas, durante más de un año Étienne se ha ido a trabajar a los viñedos y a la bodega de Richard, quien, a su vez, se ha sumergido en el mundo del cómic. Han abierto muchas botellas y leído bastantes cómics. Se han paseado en busca de autores y viticultores apasionados por su oficio. Étienne Davodeau apuesta a que hay tantas formas de realizar un libro como de producir vino. Constata que ambos tienen ese poder, necesario y precioso, de unir a los seres humanos. Los ignorantes nos propone el feliz relato de esta iniciación compartida.

Cómo crear los capítulos de tu historia

Étienne Davodeau, un dibujante francés amante del buen vino pero novato en temas enológicos, le propuso a Richard Leroy, un amigo viticultor, que le explicara cómo se hace un buen caldo, y a cambio él le introduciría en el mundo de los cómics. Una rara simbiosis convertida en novela gráfica: Los ignorantes (La Cúpula).

Davodeau (Botz-en-Mauges, 1965), un historietista militante del cómic documental de vertiente social -su obra más premiada, La mala gente, narra la historia de sus padres, unos obreros sindicalistas- se decanta en Los ignorantes por un argumento casi experimental: enfrentar a dos personajes apasionados por sus oficios, pero curiosos también ante lo que desconocen. "Habla de esas personas que no saben nada o muy poco de un tema concreto, pero que no lo viven como un defecto, sino como una potencialidad, porque esa ignorancia les ofrece una meta", explica el autor cuando se le pregunta por el título de una obra que desprende un optimismo que pillará a contrapié a más de un lector habituado hoy en día a paisajes catastrofistas.

Detalle de un cómic mostrando el trabajo en la viña

"Lo que me interesa es la autenticidad, la gente que se implica, que no busca el éxito porque sí", remarca Davodeau, quien no tiene "libros en reserva" porque nunca sabe cuál será su siguiente trabajo, aunque la materia prima de sus historias es muy a menudo lo que ocurre a su alrededor, por lo que no descarta que el actual contexto de crisis "interfiera" en su próxima elección.

Los ignorantes ha sido bien recibida en Francia, donde según señala el autor, tampoco están sobrados de optimismo, un bache anímico en la conocida autoconfianza gala (que otros llaman chovinismo) que Davedeau atribuye a los mensajes "desesperados" transmitidos por Nicolas Sarkozy en los últimos meses de su presidencia. "No soy médico ni terapeuta, pero es verdad que algunas canciones, algunas películas, algunos libros, ciertos cómics pueden serenar, tranquilizar, reconfortar, ojalá este sea uno", afirma.

El autor, Étienne Davodeau, no sabe casi nada del mundo del vino. Richard Leroy, por su parte, es un viticultor que apenas ha leído cómics. Pero los dos están rebosantes de buena voluntad y de curiosidad. ¿Por qué alguien decide consagrar su vida a dibujar cómics o a producir vino? ¿Cómo se hacen? Para resolverlo, durante más de un año Étienne se fue a trabajar a los viñedos y a la bodega de Richard, quien, a su vez, se sumergió en el mundo del cómic. Han abierto muchas botellas y leído bastantes cómics. Se han paseado en busca de autores y viticultores apasionados por su oficio. Étienne Davodeau apuesta a que hay tantas formas de realizar un libro como de producir vino. Constata que ambos tienen ese poder, necesario y precioso, de unir a los seres humanos.

Una copa de vino tinto junto a un cómic abierto

Es difícil que un libro emocione, y éste lo ha conseguido conmigo cada vez que he vuelo a leerlo. A partir de ahí solo cabe decir que el autor y dibujante va desgranando cada una de las facetas de ese intercambio de pasiones de una forma sencilla, directa y efectista. La documentación es extraordinaria ya que no solo te aporta datos y opiniones de ambos profesionales sobre sus respectivos mundos, el del cómic y el del vino, sino que necesariamente te invita a bucear en otras obras y , por supuesto, en Internet, para saber algo más de cada una de las cosas que van contando. Lo recomiendo fervientemente incluso a aquellos que no han tenido jamás un cómic en sus manos o a quienes jamás han probado una copa. Es una obra magnífica en la que lo que se viene a transmitir en última instancia es el valor de hacer las cosas con pasión.

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