Alberto Breccia es un mito de la historieta mundial. Comenzando con su primera incursión destacada en 1946, año en que se hizo cargo del dibujo de la tira de aventuras Vito Nervio. Pasando por su memorable Sherlock Time con guión de Héctor Oesterheld, y más tarde con su adaptación de El eternauta también con guión de Oesterheld, en 1969.
La adaptación de Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft, que realizaron Alberto Breccia y Norberto Buscaglia, publicada por primera vez en 1974, está considerada como una de las grandes obras maestras de la historieta. Ya cuando se lanzó, el talento de Breccia había sorprendido a los aficionados, fascinados por su excelente trabajo y su capacidad para dar vida al ominoso mundo del escritor.
El dibujante y teórico del cómic estadounidense Scott McCloud, señala en su libro Cómo se hace el cómic. El arte invisible, que existen dos tipos de artistas de la historieta: los que encuentran un estilo y lo repiten en cada una de sus obras, y los que investigan perpetuamente nuevas formas de expresión, nunca satisfechos con contar todas sus historias de una sola manera. Breccia era indudablemente de estos últimos.
Los mitos… lo expresa de un modo ejemplar, porque cada historia de Lovecraft se verá reflejada de un modo diferente, en una permanente pesquisa por encontrar la mejor forma de narrar gráficamente. Se puede adivinar un camino, como el del in crescendo de una obra de la mal llamada música clásica, que comienza en el primer cuento, El horror de Dunwich. Ese camino gráfico inicia con lo esencial de la historieta, el negro de la tinta y el blanco del papel. Breccia comienza a utilizar la primera sin claroscuros, ni en aguada ni en textura de líneas y con predominancia del blanco del papel. Pero a mitad de la historia introduce otra técnica, ya sea pastel o grafito, quizás carbonilla, para introducir ese claroscuro. Para el final de la historia ese grafito, y la oscuridad que sobreviene en consecuencia y que cambia la clave tonal del comienzo, se hace dueño de las imágenes. Este derrotero y cambio de técnica en medio de una historia, es sintomático de la búsqueda técnica y expresiva que representa de un modo tan acabado Los mitos… en la obra de Breccia.

En el Llamado de Cthulhu el artista opta por la tinta en manchas y aguadas, combinándola con trazos de plumín y creando un lenguaje de texturas inesperadas para narrar este escenario de “ciudades ciclópeas y gigantescos monolitos” en el que se desenvuelve el relato. Tal es el impulso de esta experimentación constante que en El ceremonial, El color que cayó del cielo y sobre todo, en La sombra sobre Innsmouth, Breccia empuja las fronteras de su lenguaje volcándose decididamente a la abstracción en muchas de las imágenes. Esto lleva como objetivo graficar de algún modo los monstruos que Lovecraft omite describir acabadamente (un recurso que el escritor estadounidense utilizaba a menudo) y deja librados a la imaginación del lector.
Para los que gusten de las historias de terror, los guiones de Lovecraft les brindarán lo que buscan. Para los que disfruten la historieta, encontrarán en Lo mitos… al mejor Breccia.
Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) sobrellevó una infancia enfermiza marcada por una educación autodidacta. Fue un niño precoz. A los tres años ya sabía leer, a los siete comenzó a escribir. Su vida puede entenderse como la consagración de esos dos hábitos. Después de Poe, fue el gran innovador del relato de terror. La llamada de Cthulhu (1926), El horror de Dunwich (1928), En las montañas de la locura (1931) y La sombra sobre Innsmouth (1931) están consideradas como sus obras capitales. En ellas se cifra el mayor de sus legados al género: el horror cósmico.
Ya hemos dicho alguna vez que una de las grandezas de H.P. Lovecraft es la de haber sabido aglutinar a un numeroso grupo de artistas que han consagrado toda su obra, o parte de ella, a desarrollar y enriquecer los mitos creados por el extraño autor de Nueva Inglaterra. Y no como parodia o pastiche, sino como verdadera continuación y de modo confeso. Esto constituye un caso único y extraño en la historia literaria moderna. Ese universo imaginario sigue vivo y continua influyendo en lectores y artistas de todo el mundo que siguen ampliando su obra.
Aunque Breccia había leído a Lovecraft en su adolescencia no fue hasta una lectura casual durante un viaje a principios de los años setenta cuando el dibujante advirtió las grandes posibilidades y retos que los Mitos ofrecían para un artista gráfico de sus características. Aunque siempre fiel a sus personales y sutiles blancos y negros Alberto Breccia se dio cuenta «de que el lenguaje tradicional de cómic no podía representar satisfactoriamente el universo de Lovecraft, de manera que empecé a experimentar con nuevas técnicas, como el monotipo o el collage». También resultó importante dejar un margen a la imaginación del lector: «estos monstruos informes están hechos así porque no quería ofrecer al lector únicamente mi propia visión: también quería que cada lector añadiese algo suyo, que utilizara la base que yo le proporcionaba para vestirla de sus propios temores, de su propio miedo».

Esta edición está hecha a partir de los dibujos originales de Breccia dándole todo el peso a su dominio gráfico, especialmente a sus sutiles negros y blancos. Las visiones de Lovecraft ya constituían, en sí mismas, un perturbador viaje al sueño y la pesadilla por la mera fuerza de las palabras. Breccia agrega el poder de su trazo. “Al igual que en las obras de Lovecraft, el horror está sutilmente sugerido y no tarda en corporeizarse, tan inquietante como insondable. El lector interioriza la angustia en un intento de racionalizar esas formas cambiantes, huidizas. Sin duda alguna, el opresivo mundo de Lovecraft y sus alucinantes atmósferas reaparecen intactos en la obra de Breccia. “Esta serie de cuentos permite al autor argentino, maestro del blanco y negro, representar lo indescriptible, y el resultado es impresionante.
Entre las principales obras de Alberto Breccia, uno de los genios gráficos más grandes en la historia de los cómics en todo el mundo, es difícil perderse esta colección de adaptaciones de noticias de H. P. Lovecraft.
En todas estas historias se sigue un esquema similar, muy característico del escritor de Providence. Un protagonista, siempre masculino, nos narra un episodio espeluznante de su vida del que ha sido testigo o actor principal. Este suceso se va revelando a nuestro narrador de forma lenta pero inevitable y le lleva a tomar conciencia de la existencia de un universo maligno, oculto a la mirada general de la gente corriente y que amenaza con subvertir el orden establecido. Este peligro está formado generalmente por seres inquietantes, monstruosos, indescriptibles, venidos de otras dimensiones y que necesitan de aliados humanos para completar sus planes. Este descubrimiento llevará irremisiblemente al protagonista de cada historia al borde de la locura y a la marginación social. La repetición del esquema no afecta la eficacia del relato puesto que el foco está puesto en la atmósfera decadente y llena de angustia que Lovecraft imprime a sus cuentos. Para la adaptación al lenguaje del cómic, los autores han decidido respetar gran parte de la prosa lovecraftiana y montar un esquema literario donde el arte de Breccia pueda rendir a toda su potencia. En ocasiones el texto parece ahogar la página, pero raramente nos encontramos con párrafos innecesarios, superfluos.
La interpretación gráfica de estos cuentos a cargo de Alberto Breccia es asombrosa. El estilo es único e inimitable. El pincel se erige en el centro de su trabajo artístico, con este instrumento ejecuta trazos rotundos y secos que definen el decorado y la atmósfera de la secuencia. Para los personajes utiliza normally la plumilla y los perfila con más detalle, de una manera más naturalista para darle el centro de la acción, dentro de un universo inabarcable, caótico y amenazador. El paisaje puede ser extremadamente denso, para trazarlo utiliza el grabado, el collage y otras técnicas que mezcla de manera magistral y así poder construir formas apenas reconocibles, pero llenas de intención. Para la descripción de los seres monstruosos, Breccia emplea todo tipo de recursos técnicos y artísticos con los que plasma una serie de formas bizarras que escapan a cualquier manera humana de entender la materia.

La adaptación de Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft, que realizaron Alberto Breccia y Norberto Buscaglia, publicada por primera vez en 1974, está considerada como una de las grandes obras maestras de la historieta. Esta edición está hecha a partir de los dibujos originales de Breccia dándole todo el peso a su dominio gráfico, especialmente a sus sutiles negros y blancos.
Los mitos de Cthulhu es una obra revolucionaria que rompió los límites de los relatos de terror que se realizaban en la historieta durante la década de los setenta. La elección por parte de sus autores de la obra de un escritor casi desconocido para la época como era Howard Phillips Lovecraft y la realización gráfica llena de experimentos formales a cargo de Alberto Breccia, le confieren a esta serie un aire de ruptura radical que acabará costándole el olvido durante varios años. Si no dispone de esta obra, la excelente edición de Astiberri le permitirá disfrutar de uno de los momentos más intensos, inspirados y originales de la historia del cómic de terror mundial.
Lovecraft + Breccia: Los Mitos de Cthulhu 🐙 (Doedytores) | El Rincón de Zobako #41
Alberto Breccia nació en Montevideo (Uruguay) en 1919. Cuando sólo contaba tres años su familia se trasladó a Argentina. Inició su carrera como historietista a los 19 años en una revista de barrio llamada Acento. Su trabajo empieza a ser reconocido a partir de Vito Nervio, que dibujó desde 1947 a 1959. A finales de la década de los 50 conoció al guionista Héctor G. En 1973, con textos del poeta Norberto Buscaglia, realiza una adaptación de Los mitos de Cthulhu, de H. P. Lovecraft.
Norberto Buscaglia es poeta, guionista y profesor de literatura nacido en Buenos Aires, capital de Argentina, en 1945. En la primera parte de la década de los setenta del siglo pasado obtiene el título de profesor de Letras, especializándose en latín y literatura latina. En 1973 empieza a trabajar con su suegro, Alberto Breccia, en la adaptación al cómic de varios cuentos del escritor H.P. También adaptó textos de otros autores como J. L. Borges, J. Cortázar, J. Ray o W. Shakespeare) y ha creado varios guiones originales, como Argelia, 1959 o Contranatura.
La edición a cargo de Astiberri es ejemplar y sigue fielmente la realizada anteriormente por la editorial española Sins entido en 2003. Es en cartoné, papel mate y grueso, está bien impresa, bien rotulada y el tamaño es el adecuado. Tiene un breve apéndice firmado por Latino Imparato que está ilustrado por un par de bocetos de la serie realizados en su momento por el genio de Montevideo. El precio es razonable.