Mi amigo Dahmer: Un Retrato Íntimo del Descenso a la Oscuridad

Jeffrey Dahmer, apodado el Carnicero de Milwaukee, fue uno de los asesinos en serie más célebres de la historia de los Estados Unidos. El autor de esta novela gráfica, Derf Backderf, compartió con Dahmer sus años de instituto y refleja en esta obra precisa y documentada su progresivo descenso a los infiernos.

Para Backderf, “Jeff” era una figura mucho más compleja de lo que reflejan los medios, alguien con quien compartió clases, pasillos y paseos en coche. «Mi amigo Dahmer» es la historia de la juventud de su protagonista, y de su incapacidad para empatizar con los demás, vista a través de los ojos de uno de sus compañeros de clase.

Derf Backderf (periodista de formación) describe la personalidad desfasada de Dahmer, fascinada por los animales muertos y mortificada por su atracción por los hombres. El propio Dahmer llegó a asegurar, antes de morir en la cárcel, que “éste es el gran final de una vida malgastada, y el resultado final es abrumadoramente deprimente... La historia de una vida patética, enferma y miserable, nada más”.

Esta novela gráfica se convertiría en la ganadora del premio Eisner 2012 a la Mejor Obra Basada en Hechos Reales con una historia en la que su autor se atrevió a contarnos las vivencias y experiencias, a lo largo de más de veinte años, de su propio padre, el detective de homicidios Tom Jensen, en relación al caso de Gary Ridgway, uno de los más terribles psicópatas y asesinos en serie de Estados Unidos. Lo interesante de este relato era el punto de vista elegido por Jeff Jensen para adentrarse, desde una perspectiva muy real y tangible, en la misma mente de este atroz y cruel asesino.

Pero esta voluntad de intentar comprender y razonar el mismo horror no resulta novedoso, como muestra de ello tenemos la reciente Mi amigo Dahmer, obra del historietista estadounidense y licenciado en periodismo Derf Backderf en la que este nos habla de su antiguo compañero de instituto y vecino de su localidad natal en Ohio, Jeffrey Dahmer, apodado posteriormente como El Carnicero de Milwaukee, un auténtico monstruo acusado de la muerte de diecisiete jóvenes varones que secuestró y violó hasta el canibalismo y la necrofilia.

Para Derf Backderf Mi amigo Dahmer ha sido un proceso que le ha llevado casi veinte años de su vida culminar, desde la fecha exacta del 22 de julio de 1991 cuando Jeffrey Dahmer fue detenido por sus crímenes y el mundo descubrió el oscuro secreto que se escondía bajo la piel de este hombre de semblante tímido y solitario. Desde ese mismo momento, Derf Backderf tuvo claro que los medios de comunicación estaban pasando por alto una historia que merecía ser contada y sobre la que él podía aportar algunas cosas por la relación que había mantenido con su inquietante amigo.

El primer relato de Derf Backderf sobre Jeffrey Dahmer se publicaría en 1997 en la revista Zero Zero para posteriormente autoeditarse en 2002 una versión extendida de la obra de apenas veinticuatro páginas que pese a sus limitaciones consiguió demostrar su potencial con una nominación a los premios Eisner, convirtiéndose a la larga en la primera piedra de cara a la presente «encarnación definitiva» de Mi amigo Dahmer publicada el pasado 2012 por Abrams Comic Arts en Estados Unidos.

El resultado final nos cuenta una crónica de juventud de Jeffrey Dahmer desde un punto de vista realmente cercano, una memoria directa de su autor basada en sus propios recuerdos y en las historias y anécdotas de sus amigos y compañeros de la época contrastadas con las mismas declaraciones de su protagonista y la policía así como las de otros familiares, vecinos, profesores o conocidos.

El propio Derf Backderf, autor de corte underground cuyo trazo podría ser el fruto bastardo del arte de sus compañeros Robert Crumb y Peter Bagge, conocido principalmente en su país por su longeva tira cómica The City, a la que se debe sumar su trabajo en las novelas gráficas Trashed y Punk Rock and Trailer Parks, considera Mi amigo Dahmer como «una novela gráfica que detalla el descenso de Jeff desde chaval rarito de doce años a adolescente que lucha desvalido contra los pensamientos oscuros que borbotean en su cabeza, y que le lleva hasta el momento exacto en que se le fue la pinza».

No obstante, posiblemente lo más interesante del retrato realizado por Derf Backderf sobre el joven Jeffrey Dahmer viene a ser la dual perspectiva que podríamos entrever en ella, por un lado intentando ahondar en los orígenes psicológicos de este psicópata homicida, mientras por otra su autor intenta acomodar esta visión a sus propias impresiones y teorías sobre el protagonista de su historia con el que mantuvo realmente una relación distante y casi inexistente en su juventud.

Porque por mucho que Derf Backderf nos hable de su amistad con Jeffrey Dahmer en su obra a lo sumo vislumbramos un conocido, el típico compañero de instituto con el que apenas tienes contacto, cuyas excentricidades son motivo de risa y burla para tus verdaderos amigos y para ti mismo o al que acabas rehuyendo porque no te inspira una sana confianza.

La hipótesis defendida por Derf Backderf a lo largo de Mi amigo Dahmer viene a decirnos que Jeffrey Dahmer, «un miserable pervertido cuya depravación alcanza lo casi incomprensible», no tendría porque haberse convertido en el monstruo que acabo siendo si hubiese podido compartir sus problemas y temores con alguien y, por ello, carga contra la indiferencia mostrada por los adultos que le rodeaban. Pero nuestro autor parece olvidar deliberadamente el papel que juegan en la adolescencia, para bien y para mal, las amistades y el resto de gente de la que nos rodeamos, lavándose las manos en este punto, señalando con el dedo a familiares y profesores mientras él mismo elude sus posibles responsabilidades.

De esta manera, en Mi amigo Dahmer esboza un cierto cargo de conciencia que nunca acaba por confesar o materializar aún cuando en la obra comprobamos de su propio trazo como sus compañeros y él trataban a Jeffrey Dahmer casi como una mascota, utilizándolo a conveniencia como seguramente hicieron también sus padres en su proceso de divorcio para acabar arrinconándolo luego a un lado.

Por supuesto, no hay mayor responsable de los actos de Jeffrey Dahmer que él mismo, nadie le obligó a cometer los terribles crímenes por los que acabó siendo finalmente detenido después de varios extraordinariamente afortunados encuentros con la policía, pero puestos a intentar poner algo de orden en el infierno, premisa de la que suponemos parte Derf Backderf en Mi amigo Dahmer, no se puede eludir tan fácilmente la influencia de ciertos elementos y aspectos claramente destacados en la vida de ese chico solitario, tímido y algo raro que acabaría siendo conocido como El Carnicero de Milwaukee, con una infancia en la que no hay constancia de maltrato físico o psíquico, ni huellas de una traumática adolescencia, como sí suele ser habitual y recurrente en muchos de los casos de asesinos en serie conocidos.

Lo que nos propone Mi amigo Dahmer es conocer el primer acto de la tragedia, dibujando el panorama que serviría de caldo de cultivo a un asesino en serie, intentando intuir y ponerse también en su propia piel, construyendo, casi inintencionadamente, un denso y oscuro thriller lleno de humanidad en el que Derf Backderf no intenta que descubramos quién es el asesino sino de qué manera llegó a serlo, poniendo sobre relieve, siempre en base a sus impresiones personales, los posibles motivos, lógicos o no, comprensibles o no, que conducirían a Jeffrey Dahmer a tomar el camino que acabaría marcando su destino.

El perfil psicológico resultante intenta echar alguna luz a la personalidad de este personaje, un ser retraído y atormentado por sus propios demonios en el que se acabó destapando un carácter obsesivo, controlador y extremadamente manipulador al que sus problemas con el alcohol y la marihuana no le beneficiaron precisamente.

En este acto, el dibujo de Derf Backderf actúa el reflejo de un espejo deformante, es decir, nos engaña a primera vista con unos lápices de corte caricaturesco y con poco gusto por las formas terrenalmente humanas, pero como en el caso del maestro Robert Crumb al que acaba sintetizando, este acaba demostrando poseer un gran calidez en el tono de su trazo, con una importante capacidad y habilidad para retratar insanas y perversas emociones.

“Una historia potente y muy bien contada. Backderf sabe cómo utilizar el cómic para contar esta historia de un mundo adolescente de los años 70 verdaderamente extraño y siniestro”.

“Un trabajo muy sólido. Los orígenes del repugnante asesino en serie Jeffrey Dahmer son explorados en este libro excelente. Disfrútalo: te dejará aniquilado”. James Ellroy, autor de Mis rincones oscuros y L.A.

Retrato de Jeffrey Dahmer en su adolescencia

Contexto Histórico y Personal

Jeffrey Dahmer, apodado el Carnicero de Milwaukee, fue uno de los asesinos en serie más célebres de la historia de los Estados Unidos. El autor de esta novela gráfica, Derf Backderf, compartió con Dahmer sus años de instituto y refleja en esta obra precisa y documentada su progresivo descenso a los infiernos. Para Backderf, “Jeff” era una figura mucho más compleja de lo que reflejan los medios, alguien con quien compartió clases, pasillos y paseos en coche.

«Mi amigo Dahmer» es la historia de la juventud de su protagonista, y de su incapacidad para empatizar con los demás, vista a través de los ojos de uno de sus compañeros de clase. Derf Backderf (periodista de formación) describe la personalidad desfasada de Dahmer, fascinada por los animales muertos y mortificada por su atracción por los hombres.

Una obra fascinante y perturbadora a la vez. El propio Dahmer llegó a asegurar, antes de morir en la cárcel, que “éste es el gran final de una vida malgastada, y el resultado final es abrumadoramente deprimente...”.

Fotografía de la época del instituto de Jeffrey Dahmer

El Proceso Creativo de Derf Backderf

Para Derf Backderf Mi amigo Dahmer ha sido un proceso que le ha llevado casi veinte años de su vida culminar, desde la fecha exacta del 22 de julio de 1991 cuando Jeffrey Dahmer fue detenido por sus crímenes y el mundo descubrió el oscuro secreto que se escondía bajo la piel de este hombre de semblante tímido y solitario. Desde ese mismo momento, Derf Backderf tuvo claro que los medios de comunicación estaban pasando por alto una historia que merecía ser contada y sobre la que él podía aportar algunas cosas por la relación que había mantenido con su inquietante amigo.

El primer relato de Derf Backderf sobre Jeffrey Dahmer se publicaría en 1997 en la revista Zero Zero para posteriormente autoeditarse en 2002 una versión extendida de la obra de apenas veinticuatro páginas que pese a sus limitaciones consiguió demostrar su potencial con una nominación a los premios Eisner, convirtiéndose a la larga en la primera piedra de cara a la presente «encarnación definitiva» de Mi amigo Dahmer publicada el pasado 2012 por Abrams Comic Arts en Estados Unidos.

El resultado final nos cuenta una crónica de juventud de Jeffrey Dahmer desde un punto de vista realmente cercano, una memoria directa de su autor basada en sus propios recuerdos y en las historias y anécdotas de sus amigos y compañeros de la época contrastadas con las mismas declaraciones de su protagonista y la policía así como las de otros familiares, vecinos, profesores o conocidos.

El propio Derf Backderf, autor de corte underground cuyo trazo podría ser el fruto bastardo del arte de sus compañeros Robert Crumb y Peter Bagge, conocido principalmente en su país por su longeva tira cómica The City, a la que se debe sumar su trabajo en las novelas gráficas Trashed y Punk Rock and Trailer Parks, considera Mi amigo Dahmer como «una novela gráfica que detalla el descenso de Jeff desde chaval rarito de doce años a adolescente que lucha desvalido contra los pensamientos oscuros que borbotean en su cabeza, y que le lleva hasta el momento exacto en que se le fue la pinza».

Ilustración del estilo artístico de Derf Backderf

Análisis de la Obra

No obstante, posiblemente lo más interesante del retrato realizado por Derf Backderf sobre el joven Jeffrey Dahmer viene a ser la dual perspectiva que podríamos entrever en ella, por un lado intentando ahondar en los orígenes psicológicos de este psicópata homicida, mientras por otra su autor intenta acomodar esta visión a sus propias impresiones y teorías sobre el protagonista de su historia con el que mantuvo realmente una relación distante y casi inexistente en su juventud.

Porque por mucho que Derf Backderf nos hable de su amistad con Jeffrey Dahmer en su obra a lo sumo vislumbramos un conocido, el típico compañero de instituto con el que apenas tienes contacto, cuyas excentricidades son motivo de risa y burla para tus verdaderos amigos y para ti mismo o al que acabas rehuyendo porque no te inspira una sana confianza.

La hipótesis defendida por Derf Backderf a lo largo de Mi amigo Dahmer viene a decirnos que Jeffrey Dahmer, «un miserable pervertido cuya depravación alcanza lo casi incomprensible», no tendría porque haberse convertido en el monstruo que acabo siendo si hubiese podido compartir sus problemas y temores con alguien y, por ello, carga contra la indiferencia mostrada por los adultos que le rodeaban. Pero nuestro autor parece olvidar deliberadamente el papel que juegan en la adolescencia, para bien y para mal, las amistades y el resto de gente de la que nos rodeamos, lavándose las manos en este punto, señalando con el dedo a familiares y profesores mientras él mismo elude sus posibles responsabilidades.

De esta manera, en Mi amigo Dahmer esboza un cierto cargo de conciencia que nunca acaba por confesar o materializar aún cuando en la obra comprobamos de su propio trazo como sus compañeros y él trataban a Jeffrey Dahmer casi como una mascota, utilizándolo a conveniencia como seguramente hicieron también sus padres en su proceso de divorcio para acabar arrinconándolo luego a un lado.

Por supuesto, no hay mayor responsable de los actos de Jeffrey Dahmer que él mismo, nadie le obligó a cometer los terribles crímenes por los que acabó siendo finalmente detenido después de varios extraordinariamente afortunados encuentros con la policía, pero puestos a intentar poner algo de orden en el infierno, premisa de la que suponemos parte Derf Backderf en Mi amigo Dahmer, no se puede eludir tan fácilmente la influencia de ciertos elementos y aspectos claramente destacados en la vida de ese chico solitario, tímido y algo raro que acabaría siendo conocido como El Carnicero de Milwaukee, con una infancia en la que no hay constancia de maltrato físico o psíquico, ni huellas de una traumática adolescencia, como sí suele ser habitual y recurrente en muchos de los casos de asesinos en serie conocidos.

Lo que nos propone Mi amigo Dahmer es conocer el primer acto de la tragedia, dibujando el panorama que serviría de caldo de cultivo a un asesino en serie, intentando intuir y ponerse también en su propia piel, construyendo, casi inintencionadamente, un denso y oscuro thriller lleno de humanidad en el que Derf Backderf no intenta que descubramos quién es el asesino sino de qué manera llegó a serlo, poniendo sobre relieve, siempre en base a sus impresiones personales, los posibles motivos, lógicos o no, comprensibles o no, que conducirían a Jeffrey Dahmer a tomar el camino que acabaría marcando su destino.

El perfil psicológico resultante intenta echar alguna luz a la personalidad de este personaje, un ser retraído y atormentado por sus propios demonios en el que se acabó destapando un carácter obsesivo, controlador y extremadamente manipulador al que sus problemas con el alcohol y la marihuana no le beneficiaron precisamente.

En este acto, el dibujo de Derf Backderf actúa el reflejo de un espejo deformante, es decir, nos engaña a primera vista con unos lápices de corte caricaturesco y con poco gusto por las formas terrenalmente humanas, pero como en el caso del maestro Robert Crumb al que acaba sintetizando, este acaba demostrando poseer un gran calidez en el tono de su trazo, con una importante capacidad y habilidad para retratar insanas y perversas emociones.

Resumen de mis compras de libros de enero de 2024

Infografía sobre la cronología de los crímenes de Jeffrey Dahmer

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