Lo que más me gusta son los monstruos es la primera novela gráfica de Emil Ferris, una obra que ha cautivado a críticos y lectores por igual, consolidándose como un hito en el mundo del cómic. Esta novela gráfica es una historia inolvidable por lo que cuenta, por cómo lo cuenta y por las circunstancias en las que se ha escrito.
La obra se desarrolla en el Chicago de finales de los años 60, un telón de fondo convulso marcado por las protestas por la igualdad racial y la guerra de Vietnam. En este escenario, conocemos a Karen Reyes, una peculiar niña de diez años que vive en una familia donde su padre no se sabe dónde está y donde su hermano es querido y buscado por todas las mujeres y a la vez es temido por todos. Su madre, Marvela, es una mujer impredecible que ha sacado adelante a una familia parcialmente disfuncional. Karen lleva un diario gráfico que refleja su pasión por las películas de terror de serie B y la iconografía de las revistas pulp de monstruos. Se imagina a sí misma como una niña-lobo vestida de detective y se propone investigar el misterioso asesinato de su enigmática vecina, Anka Silverberg, una superviviente del Holocausto.
La parte visual del libro es una obra de arte en sí misma. Emil Ferris nos deja con la boca abierta con unas ilustraciones maravillosas. Está escrito a modo de diario por su pequeña protagonista, y no le faltan las rayas ni los agujeros de las anillas que hacen que cada página parezca un cuadernillo de estudiante.

Ferris hace todo un homenaje al cine de terror, serie B, y a las revistas Pulp de monstruos. No hay que olvidar que a Karen, nuestra pequeña protagonista, no solo le fascinan los monstruos sino que quiere ser uno, así que la sangre está muy presente en todo el libro. Los monstruos que aparecen son un homenaje a las viejas películas de monstruos de la Universal y de los años 50, pero también a los famosos cómics de EC, también de los 50. La protagonista se imagina a sí misma como una niña-lobo y su imaginación desbordada es una forma de escape de la realidad que la rodea. El retrato de la protagonista Karen como mujer lobo refleja cómo Ferris se veía a sí misma como una niña, viendo el opresivo papel social que su bella madre, así como otros humanos, tuvieron que desempeñar.
En cuanto a la parte narrativa, me parece que no se queda para nada corta. A quien le guste leer, encontrará una narración perfecta, donde no sobra ni falta nada. Mientras Karen intenta encontrar en su pasado alguna pista que le ayude a resolver su muerte, conoceremos la triste y dura historia de Anka, la vecina de arriba, que aparece muerta en extrañas circunstancias y que es una superviviente judía en la Alemania nazi. La investigación de Karen nos lleva a la vida de Anka en la Alemania nazi, y el lector descubre cómo el pasado y el presente convergen. La historia cuenta con numerosos secundarios dignos de una mala película de terror, como el casero del edificio, que también es un mafioso a tiempo parcial, su cotilla esposa y el Sr. Chugg, un ventrílocuo de extrañas costumbres. Además de los extraños pero irresistibles amigos de Karen.
La obra se desarrolla en Chicago a finales de los años 60, y Ferris creció en el barrio Uptown de Chicago. Sus padres eran artistas, y a menudo visitaba su alma mater, el Instituto de Arte de Chicago, que aparece en la novela gráfica. De niña, Ferris formó parte de una compañía teatral cerca del Cementerio de Graceland, que visitó con la esperanza de encontrar monstruos o un fantasma, y la novela gráfica incluye la escultura del Eterno Silencio del cementerio.
En cuanto a las influencias artísticas, Ferris conoció de niña las obras de Francisco de Goya y Honoré Daumier, así como el Dickens Ilustrado de Collier. Los dibujos "articulados y atmosféricos" de este último eran una experiencia que Ferris quería replicar. Los dibujantes que influyeron en ella fueron Robert Crumb, Alison Bechdel y Art Spiegelman. También ha citado carteles de películas de terror e historias de EC Comics como influencias para las portadas simuladas.
Como el dibujo directo en papel de cuaderno dificultaba las correcciones, Ferris utilizó una capa de dibujo sobre una capa de cuaderno. Ferris no usaba contornos al dibujar, sino que dejaba que las imágenes que se evocaban se acumularan visualmente en su cabeza. La historia está contada con bolígrafos de colores para imitar lo que haría una niña, y también porque esos lápices de colores formaron parte de la terapia que ayudó a Emil Ferris a recuperar la movilidad de su mano derecha. La rotulación demuestra lo importante que es este apartado en un cómic, ya que se integra a la perfección con los dibujos y sirve para subrayar los momentos más destacados del relato. Pocas veces dibujo y rotulación se han integrado con tanta potencia visual como en este libro.
Orígenes y Superación: La Historia de Emil Ferris
Lo más sorprendente de todo es que su autora, Emil Ferris, escribió esta novela gráfica como parte de la terapia para superar una gravísima enfermedad. Ferris comenzó a trabajar en la obra después de contraer el virus del Nilo Occidental y quedar paralizada a los 40 años. Después de contraer el virus del Nilo Occidental a los 40 años en 2002, Ferris quedó paralizada de la cintura para abajo y perdió el uso de su mano derecha, lo que le impidió dibujar y trabajar como autónoma. Asistió a la School of the Art Institute of Chicago para escribir y empezó la novela gráfica que la ayudó a recuperarse en 2010, dedicando seis años en elaborar 700 páginas. Tuvo que seguir un largo periodo de reaprendizaje y se matriculó en el Art Institute de Chicago, donde se ejercitó en nuevas técnicas hasta recuperar el control de su mano. También logró volver a caminar, aunque sea con muletas.

El origen de Lo que más me gusta son los monstruos fue un guion que Ferris escribió sobre "una mujer lobo lesbiana que era protegida por los brazos protectores de un chico trans Frankenstein". El tema de dos forasteros se trasladó a un cuento que escribió en 2004. Mientras asistía a la School of the Art Institute of Chicago para una maestría en escritura creativa, Ferris aprendió a dibujar de nuevo y comenzó a trabajar en Lo que más me gusta son los monstruos para recuperarse. Desde 2010, Ferris tardó seis años en completar el manuscrito. Su tesis formó las primeras 24 páginas de la novela gráfica y la aseguró su publicación. Ferris solía trabajar 16 horas al día y vivía muy frugalmente mientras trabajaba en la novela gráfica, creando una página cada dos días de promedio.
A mitad del trabajo de Lo que más me gusta son los monstruos, Ferris tuvo que encontrar un nuevo editor cuando el primero, Other Press, dijo que era demasiado grande y que no podía comercializarlo adecuadamente. Después de recibir 48 rechazos de 50 propuestas, la obra fue recogida por Fantagraphics Books. La novela gráfica tenía originalmente más de 700 páginas, pero Fantagraphics la dividió en dos volúmenes para mantener un precio razonable. El 3 de noviembre de 2016, con el fin de recaudar fondos para el segundo volumen de la novela gráfica y un ordenador nuevo, Ferris llevó a cabo una campaña de micromecenazgo en GoFundMe, por la que recaudó 11.000 dólares.
Reconocimientos y Acogida Crítica
Lo que más me gusta son los monstruos ha sido aclamada por la crítica, que han destacado la calidad del trabajo artístico y escrito de Ferris pese a su inexperiencia en la publicación de cómics. Douglas Wolk de The New York Times dijo que Ferris tiene una "habilidad de retratista con pequeñas sutilezas de expresión e iluminación y un ojo de nueva objetivista para la grotesqueza cruda de los cuerpos y sus alrededores". La novela gráfica también ha sido recibida positivamente por otros destacados artistas del cómic. Art Spiegelman dijo a The New York Times que Ferris es "una de las artistas de cómic más importantes de nuestro tiempo" y que "utiliza la idea del cuaderno como una forma de cambiar la gramática y la sintaxis de las páginas de los cómics". Paul Tumey, de The Comics Journal, comparó el sombreado cruzado utilizado para "delinear vívidamente formas detalladas y evocar una amplia paleta de emociones" con la obra de Robert Crumb y comparó la novela gráfica con un edredón de retazos de su propiedad, llamado "raro, único,[y] elaborado con cariño a partir del cuidado y la devoción".
La obra recibió en 2017 el Ignatz Award de "Novela Gráfica Destacada" y tres Premios Eisner en 2018, y fue nominada para un Premio Hugo. Obtuvo tres Premios Ignatz en 2017: "Outstanding Artist" para Ferris y "Outstanding Graphic Novel" para la novela gráfica. La obra fue nominada a cinco Premios Eisner, de los que ganó tres: Mejor novela gráfica, Mejor artista, y Mejor coloreado. También fue nominada para un Premio Hugo a la mejor historia gráfica en 2018. La novela gráfica ha sido considerada por muchos críticos como una de las mejores de 2017 en The New York Times, Publishers Weekly, Comic Book Resources, The A.V. Club, entre otros.
En marzo de 2017, la novela gráfica recibió una segunda tirada de 30.000 ejemplares, la mayor segunda impresión que Fantagraphics había realizado nunca. Lo que más me gusta son los monstruos ha aparecido en la lista de los más vendidos de Publishers Weekly.
La obra también es un poderoso relato sobre los padecimientos de los judíos en la Alemania Nazi, (sin caer en el sensacionalismo) y una reivindicación del poder sanador del arte como algo que puede ayudarnos a superar nuestras limitaciones y hacernos mejores de lo que somos. Y un relato sobre los auténticos monstruos, esos seres humanos que se creen mejores que los demás y cuya única forma de demostrarlo es aprovecharse de ellos; humillándolos, torturándolos o, simplemente, mirándolos por encima del hombro. Esos monstruos que acechan dentro de nosotros mismos y que debemos mantener a raya.
El Poder Sanador del Arte y la Imaginación
Esta sorprendente historia es la primera novela gráfica de Emil Ferris, ¡a sus 57 años! Antes de dedicarse al cómic era ilustradora médica y técnica, además de diseñadora de juguetes. Pero en 2001 contrajo el virus del Nilo Occidental. Una grave enfermedad que la dejó paralizada de cintura para abajo y le hizo perder la movilidad de la mano derecha, con la que dibujaba. La imaginación y el cómic como terapia han sido fundamentales para la recuperación de su autora tras una grave enfermedad. El triunfo del arte y la imaginación sobre los monstruos reales también ha sido fundamental para la recuperación de su autora tras una grave enfermedad.
Tres Moiras - Emil Ferris, La reina de los monstruos.
La obra invita a reflexionar sobre los verdaderos monstruos, como los que odian a los demás simplemente por ser diferentes, y trata temas universales como el Holocausto judío y la Alemania Nazi, el racismo, la familia, el acoso escolar, la corrupción moral y el amor por el arte. Es una historia con numerosas capas, ramificaciones e interpretaciones, que podemos leer una y otra vez, ya que siempre descubrimos cosas nuevas.
| Premio | Año | Categoría |
|---|---|---|
| Ignatz Award | 2017 | Novela Gráfica Destacada |
| Ignatz Award | 2017 | Artista Destacada (Emil Ferris) |
| Eisner Awards | 2018 | Mejor Novela Gráfica |
| Eisner Awards | 2018 | Mejor Artista |
| Eisner Awards | 2018 | Mejor Coloreado |
| Premio Hugo | 2018 | Mejor Historia Gráfica (Nominación) |
