No me lo digas con flores (Hana Yori Dango) es una serie de manga shojo que ha marcado un antes y un después en el género. Publicada por primera vez en 1992, ostenta el título de ser la serie de manga shōjo más vendida de todos los tiempos en Japón, con más de 60 millones de ejemplares. Aclamada por algunos como una de las mejores series shōjo jamás creadas, se ha convertido en un referente, siendo pionera en muchas de las tendencias que hoy vemos en el género.
La historia sigue a Tsukushi Makino, una joven que inicia sus estudios en la Academia Eitoku, uno de los centros más prestigiosos de todo Japón. A diferencia de sus compañeros de clase, Tsukushi ha llegado allí por méritos propios y no por ser hija de algún personaje famoso o por tener una impresionante cuenta corriente. Tsukushi es una protagonista con mucho ánimo y lo suficientemente cabezota como para aguantar el tipo delante de su contrapartida, Domyoji, que durante toda su vida ha tenido siempre lo que ha querido con sólo pedirlo. . . o gritarlo.
Aunque Tsukushi siempre ha sido una chica fuerte capaz de hacer frente a cualquier situación, empieza a verse anulada entre las paredes de esa escuela y decide esperar pacientemente a que pasen los dos años que le quedan en Eitoku de la manera más tranquila posible y sin llamar la atención. O al menos eso es lo que tenía pensado hasta que se cruzan en su camino los miembros del F-4. Estos cuatro chicos son los más populares de la escuela y recurren con frecuencia a la intimidación y la violencia para salirse con la suya. Sin embargo, Tsukushi no tiene nada que perder. Se enfrenta al cabecilla del F-4, Tsukasa Domyoji, y lo cabrea hasta tal punto de que éste marca a Tsukushi con una tarjeta roja, lo que le otorga la etiqueta de persona non-grata y da vía libre al resto de la escuela para que la acose todo lo posible.
La dinámica entre Tsukushi y Tsukasa es cruda y real: una batalla de ingenio y fuerza de voluntad que se complica por la desigualdad en la posición social y, por qué no decirlo, también por las hormonas. Tsukushi no se rendirá sin luchar y su tenacidad termina por intrigar a Tsukasa, quien empieza a considerarla cada vez más como una mujer. Así es cómo empieza una historia repleta de enredos amorosos y giros inesperados de los acontecimientos al más puro estilo telenovela.
Es importante lanzar una advertencia: No me lo digas con flores tiene momentos duros y cuestionables desde el punto de vista del lector actual. Los personajes son víctimas de abusos tanto físicos como psicológicos que van desde el bullying a, incluso, la violencia de género. Por eso, si se va a leer esta obra, hay que leerla con los ojos de la época en la que fue escrita. Con esto no queremos decir que, si bien personajes como Tsukasa cambian a lo largo de los capítulos para mejor, sus acciones sean excusables. No lo eran entonces por mucho que se pudieran ver como “normales” y no lo son hoy en día. Porque, sí, Tsukushi es tratada de forma horrible en muchas ocasiones a lo largo de la obra, pero todo eso hace que sus triunfos sobre todos los idiotas que la tratan mal o la acosan sean aún más gratificantes para el lector.
En la mayoría de los triángulos amorosos de mangas de este tipo, la protagonista odia al chico en cuestión porque es “malo” con ella, pero, a pesar de ello y a diferencia de la protagonista, los lectores solemos adorarlo. Con No me lo digas con flores sucede un efecto más o menos contrario. Al principio, es inevitable odiar a Tsukasa tanto como Tsukushi y no es hasta que Tsukushi empieza a ver una versión diferente de Tsukasa que empezamos a apreciarlo también. No es que de un día para otro nos despertemos y nos demos cuenta de que Tsukasa no es tan malo como parece. Tsukushi es una chica inteligente y fuerte, pero al mismo tiempo no es una superheroína. A medida que los F-4 comienzan a desgastar sus defensas, tiene días de temor y preocupación, en los que comete terribles errores y su confianza flaquea.
Lo que indudablemente hace que No me lo digas con flores destaque son los personajes. Cada uno de ellos está excelentemente construido, tienen sus virtudes y sus defectos, lo que permite al lector involucrarse completamente con ellos. Seguramente muchas personas no sepan que la idea original de Yoko Kamio era que Tsukushi acabara con Rui, lo que explica por qué la relación de nuestra heroína con Tsukasa es tan tormentosa en los primeros volúmenes. Su personalidad exigente, malcriada y violenta se ve redimida por su implacable determinación de luchar por lo que quiere. Es honesto consigo mismo a pesar de todo y es probablemente esta cualidad en particular la que le hace tan atractivo. Pedir disculpas no es fácil y más viniendo de un personaje con tanto orgullo como él, pero a lo largo de los capítulos le vemos reflexionar sobre sus acciones, decir lo siento y arriesgar tanto su reputación como su vida por Tsukushi.
Así es cómo Tsukasa se da cuenta de todas las piedras en el camino que deberá superar y todo lo que tendrá que abandonar para encontrar la felicidad con Tsukushi. De hecho, Tsukasa tiene que pasar por toda una montaña rusa emocional para ganarse el corazón de la chica que le gusta. El cambio no es unilateral, ya que también podemos verlo en Tsukushi. Aunque el proceso es lento e, incluso, desesperante para el lector porque no termina de decidirse si quiere estar con Tsukasa o no, Tsukushi finalmente aprende a ser más honesta con sus propios sentimientos.
La edición kanzenban de No me lo digas con flores que edita Planeta Cómic es exactamente igual a la japonesa (de mayor tamaño y calidad), con formato 14,8 x 21 cm de rústica sin solapas con sobrecubierta y una media de 340 páginas por entrega. En cuanto al papel, es diferente del que estamos acostumbrados. Lamentablemente, en esta edición se elimina parcialmente la división de la historia por capítulos, aunque se ha tenido el detalle de incluir las portadillas al final de cada tomo. De hecho, la edición kanzenban de No me lo digas con flores cuenta con varias páginas a color. Aunque las portadas no son mis favoritas, la edición realmente merece la pena, ya que se nota la calidad gracias también a una encuadernación muy cuidada.
Yoko Kamio mostraba al principio un dibujo propio del shôjo de los 90, con sobrecarga a veces de viñetas en las páginas, que fue poco a poco transformándose en diseños visualmente más simples y agradables. Aún así, Yoko Kamio no es muy dada a los detalles ni a los fondos trabajados. Esta falta de riqueza en los detalles no empaña el excelente trabajo que la autora hace transmitiendo las emociones de los personajes. Asimismo, la disposición de las viñetas es muy variable y dinámica, al servicio de la trama, y habitualmente se ve rota por esos primeros planos.
Al inicio de esta reseña se subraya que el éxito de No me lo digas con flores fue prácticamente instantáneo. Esto contribuyó a que haya tenido numerosas adaptaciones e interpretaciones, todas ellas tan populares como el material original. El manga inició su publicación en 1992 y en 1995 tuvo su primera adaptación a película de imagen real en Japón. Para la versión en anime hubo que esperar solo un año más. En 2001 Taiwán llevaría a cabo la primera adaptación de No me lo digas con flores a serie de imagen real bajo el título de Meteor Garden. Ésta contó con dos temporadas y una secuela (independiente de la historia original) que sentó las bases para el boom de series en otros países asiáticos que vino después.
Como no podía ser de otra manera, Japón tenía que estar entre ellos y en 2005 se estrenó la primera temporada de la serie, que contó con 9 episodios. Para muchos la adaptación japonesa es la mejor de todas, pero para mí tiene un rincón especial en mi corazón la versión coreana, titulada Boys Over Flowers, disponible en Netflix. A pesar de todos los años que han pasado, No me lo digas con flores sigue generando repercusión y atrayendo a nuevas generaciones. Si algo bueno tiene la obra de Yoko Kamio es que puede adaptarse a los tiempos modernos. En China supieron ver bien esto y en 2018 llegó su versión, titulada también Meteor Garden y que contó como productor con el mismo que estuvo a cargo de la versión taiwanesa. La serie está disponible en Netflix y es de visionado obligatorio para todos los fans del manga de Yoko Kamio.
Pero eso no es todo. Por supuesto, el manga de No me lo digas con flores ha tenido muchas más adaptaciones a imagen real, entre ellas una webserie en Estados Unidos que pasó sin pena ni gloria y que finalizó con 6 episodios y un especial, cuando en realidad tenía programados un total de 16. Estas adaptaciones a las que me refiero no contaron con la licencia oficial y se vendieron al público como “historias originales”. Aún así, resulta sorprendente la cantidad de versiones y adaptaciones a distintas culturas e idiomas que ha tenido una sola historia.
Seguramente muchos lectores actuales de manga encontrarían fallos garrafales a No me lo digas con flores, pero el manga de Yoko Kamio tiene otras muchas cualidades que lo han convertido en uno de los mangas de demografía shôjo más icónicos jamás publicados. A pesar de esa tranquilidad que busca, Tsukushi es una chica luchadora y con tan malas pulgas como Tsukasa, lo que hace que las peleas y discusiones absurdas entre ellos nos hagan reír a carcajadas al ver que los dos quieren tener la voz cantante y no saben dar su brazo a torcer. Quizás el final es la principal pega que se le puede poner a este manga, ya que no es espectacular, pero el viaje en sí sí que lo es. Solo nos queda esperar que, cuando Planeta Cómic termine de publicar la edición kanzenban, se anime a traer a España su secuela, Hana nochi hare.
Los conflictos de No me lo digas con flores están mucho más cerca del mundo real de los institutos, sin importar que éstos se encuentren en Japón u Occidente. No me lo digas con flores está en Japón en las listas de los 10 mangas que más han marcado a sus lectores, incluyendo todas las franjas de edad.
Tsukushi, la protagonista de este manga shojo, va a una reunión con sus antiguos compañeros de instituto y Domyoji aparece ahí, muerto de celos, y le monta una escena, incluso hiriendo a uno de sus antiguos amigos. Tsukushi está convencida de que todos sus problemas están originados por Domyoji. Además, descubre que el hermano de un antiguo amigo es alumno de Etoku... ¡y encima es un famoso modelo! Jumpei le pide que sea su amiga en la escuela, y la invita a una sesión de fotos donde acaban posando juntos.... ¡y la foto acaba en la portada de una famosa revista! Domyoji explota y le dice delante de todos que está enamorado de ella y que no la dejará escapar. Después de su desastrosa declaración de amor, Tsukushi se siente cada vez peor con Domyoji. ¿Qué siente por él realmente?
Tsukushi regresa a Tokio tras pasar unos días en familia en el pequeño pueblo costero del que proceden. ¡La reciben con una "noche de chicas" y termina conociendo a un montón de chicos! Lamentablemente, todos resultan ser unos perdedores.
La madre de Tsukasa, Kaede, ha vuelto. ¿Puede Tsukushi realmente quedarse en la casa de la mujer con la que está en plena guerra? Kaede pone en práctica una nueva y viciosa táctica para separar a Tsukushi de su hijo: si no se puede sobornar a Tsukushi, ¡tal vez pueda destruir las vidas de sus amigos! Tsukushi se ve obligada a tomar medidas extremas, pero ¿qué camino elegirá?
La familia Tsukushi está en serios problemas económicos y Makino, consciente de lo difícil que será conseguir saldar una deuda tan grande, no tiene más remedio que pedirle el dinero a Tsukasa. No obstante, ese préstamo tiene un precio: Tsukushi deberá presentarse y ganar un concurso nacional que elige a la mejor estudiante.
Tsukushi y Tsukasa disfrutan de un momento de tranquilidad juntos después de escapar del lío de su fiesta de cumpleaños, pero esta calma no puede durar mucho. Los sentimientos de Tsukasa por Tsukushi por fin se han dejado en claro, pero Tsukushi está más confundida que nunca sobre sus sentimientos por él. Cuanto más oye hablar de Kaede Domyoji, Tsukushi está cada vez más asustada. ¿Por qué será que todos la temen? Y la chica se pone aún más nerviosa cuando Tsubaki le dice que evalúa a todas las mujeres cercanas a su hijo como potenciales esposas...
Los problemas económicos de la familia Makino son cada vez más preocupantes, pues han llegado incluso a recurrir a prestamistas. Tsukushi necesita dinero, y Domyoji se ofrece a prestárselo a condición de que se presente a un concurso, el Teen of Japan, que ofrece un premio de un millón de yenes. Es un concurso muy prestigioso, que solo se celebra cada tres años...
Tsukushi se encuentra en un dilema emocional cuando Domyoji le propone matrimonio de manera inesperada y anuncia su partida a Nueva York por cuatro años una vez se gradúe. Un manga lleno de amor.
Mientras Tsukasa se recupera de su amnesia y lesión en la cabeza, otra paciente ha estado visitándole. La memoria de Tsukasa es como un papel en blanco, por lo que esta chica nueva y Tsukushi están en igualdad de condiciones para formar un vínculo especial con él. ¿Puede realmente alejarlo de ella?
Al calmarse el revuelo que se originó al descubrirse el pasado del director, la tranquilidad parece volver a El Liston. La relación entre Keito y sus amigos comienza a cambiar. Después de que Rei se le declare, la chica decide empezar a salir con él a pesar de las dudas. Una serie de la reina Yoko Kamio.
¡Tsukasa ha sido hospitalizado debido a un terrible golpe en la cabeza! Mientras su vida pende de un hilo, su madre no muestra ninguna emoción. ¿Puede una madre ser realmente tan despiadada? Incluso si Tsukasa sobrevive es posible que nunca vuelva a ser el mismo...
