Rosauro Varo Rodríguez, nacido en Sevilla el 1 de febrero de 1979, es una figura destacada en el mundo empresarial español, conocido por su agudeza, arrojo y extraordinarias habilidades para las relaciones públicas. Su trayectoria, iniciada a los 17 años en negocios de hostelería y ocio nocturno en Sevilla, le ha llevado a convertirse en un empresario de éxito con una cartera diversificada en sectores como la hostelería, el inmobiliario y el financiero, a través de su consultora Grupo Atento Inversiones (GAT Inversiones).
Una de las operaciones más sonadas en las que participó fue la adquisición y posterior venta de Pepephone. En 2012, Varo se asoció con Javier Hidalgo, hijo del dueño de Globalia, para revitalizar Pepephone, un operador de telefonía móvil que, a pesar de su carácter rompedor, luchaba por salir de pérdidas. Bajo su impulso, la compañía cuadruplicó sus clientes y duplicó su facturación, pasando de 30 a casi 70 millones de euros. La posterior venta de esta empresa reportó a Varo y a Hidalgo unos 158 millones de euros.
La diversificación ha sido una constante en la estrategia empresarial de Rosauro Varo. Aunque algunas de sus incursiones, como la moda infantil, no obtuvieron el éxito esperado, ha mantenido una cartera de inversiones sólida a través de GAT Inversiones. Otro de sus negocios estuvo vinculado a las licencias VTC, un sector que se vio afectado por la nueva regulación gubernamental. Cabe destacar que, en 2019, Varo vendió sus 2.000 licencias de VTC a Cabify.

Conexiones y Posicionamiento en el Mundo Corporativo
La creciente influencia de Rosauro Varo en el panorama empresarial español no solo se debe a sus éxitos financieros, sino también a sus amplias conexiones. Su fichaje como consejero independiente de Acciona Energía, filial de Acciona para energías renovables, generó especulaciones sobre sus vínculos políticos. Sin embargo, fuentes cercanas al empresario desmienten una relación personal con el presidente Pedro Sánchez, aunque reconocen sus conexiones con expresidentes del Gobierno como José Luis Rodríguez Zapatero y José María Aznar. Su relación con el entorno de Aznar se extiende a su amistad con Alonso Aznar y a la buena relación con Ana Botella.
Estas conexiones, sumadas a su éxito empresarial y a sus relaciones en el mundo de la cultura y la empresa, lo convierten en un perfil muy cotizado para los consejos de administración. Actualmente, es vicepresidente no ejecutivo de Prisa y uno de los accionistas destacados de Telefónica. En esta última compañía, sus vínculos se refuerzan con la presencia de Javier de Paz, consejero e íntimo amigo de Zapatero, y José María Álvarez-Pallete, presidente ejecutivo de Telefónica y también amigo de Varo.
El olfato para los negocios y la habilidad para estar en el lugar y momento adecuados son cualidades que se atribuyen a Rosauro Varo. Se le describe como astuto, ágil empresarialmente y con gran don de gentes, capaz de moverse con sigilo en el mundo corporativo a pesar de su exposición mediática.
El Legado de Josep Escobar y el Personaje de Rosauro
En un contexto diferente, el nombre de Rosauro también evoca al entrañable personaje infantil creado por Josep Escobar. Rosauro, el bebé triturador, es una de las figuras más memorables de la serie "Doña Tomasa", que reflejaba la vida cotidiana de la España de los años cincuenta y sesenta. Doña Tomasa regentaba una pensión donde convivían personajes de lo más variopintos, incluyendo al bebé Rosauro y la pitonisa Sibilina.

Josep Escobar i Saliente fue un creador polifacético, historietista, guionista, director de películas de dibujos animados, inventor y diseñador de juguetes. Su obra en el cómic es vasta y diversa, abarcando series tan populares como Carpanta y Zipi y Zape. Dentro de su producción, destaca el "Tríptico femenino de costumbrismo vecinal", compuesto por "Blasa, portera de su casa", "Doña Tomasa con fruición, va y alquila su mansión" y "Doña Trini y sus animalitos". Estas series se caracterizan por el protagonismo de mujeres independientes, la importancia de los personajes secundarios excéntricos y pintorescos, y el ámbito vecinal como escenario principal.
La serie "Doña Tomasa", publicada entre enero de 1959 y diciembre de 1963, se caracteriza por un registro cómico que conjuga la realidad costumbrista con lo insólito y lo bizarro. Escobar retrata la precariedad económica de los inquilinos de Doña Tomasa, pero también la calidez y fraternidad de su convivencia. El bebé Rosauro, con su fuerza descomunal y su dentadura formidable, es el protagonista de muchas de sus hazañas, capaz de desarmar cacos, afeitar toros e incluso reducir a tiburones.

La serie de Doña Tomasa, aunque no de las más populares de Escobar, se prolongó durante cinco años gracias a su singular elenco de personajes y a su capacidad para crear una sensación de natural camaradería. A pesar de la falta de tirón de su protagonista, la serie se sostiene sobre la estupenda galería de disparatados sujetos que la conforman, reflejando con maestría la vida de las clases sencillas de la sociedad española de la época, al tiempo que introduce elementos fantásticos que trascienden la realidad.