Naruto: Explorando el Mundo de las Invocaciones y el Fanfiction en Español

El mundo ninja de Naruto está lleno de técnicas asombrosas, y entre ellas, el Kuchiyose no Jutsu (Técnica de Invocación) ocupa un lugar especial. Esta habilidad permite a los shinobi convocar criaturas para que les ayuden en combate, exploración o incluso para realizar tareas cotidianas. Dentro de la vasta comunidad de fans, el fanfiction en español ha explorado innumerables escenarios y desarrollos de esta técnica, creando historias únicas que expanden el universo original.

En el corazón de estas narrativas, a menudo se encuentra el viaje de personajes como Naruto Uzumaki. Tras salir de situaciones complejas, como los túneles de Raíz, Arashi intenta resolver sus dudas. Primero considera ir a hablar con el Hokage, pero en el fondo sabe que no obtendrá nada. Aun así, lo intenta. Cuando se presenta ante Hiruzen Sarutobi, el anciano escucha su pregunta sobre Kirigakure y responde con calma: “Esa información está por encima de tu rango.” Arashi entiende inmediatamente que no habrá respuestas y sale de la torre en silencio, pero con las dudas comiendo su cabeza.

El entrenamiento es un pilar fundamental en el camino de un shinobi. Orochimaru le dice a Arashi: “Seguiremos con lo mismo y aunque aburrido y repetitivo, es necesario.” Arashi intenta manipular el viento alrededor de su cuerpo, pero no pasa nada. Orochimaru lanza kunai, y Arashi los esquiva por reflejo, pero no los desvía. Anko se ríe: “¡El entrenamiento se trata de que los desvies no que los esquives, Arashi Kun!” Y así siguieron hasta medio día, el cuerpo de Arashi estaba lleno de pequeños cortes y moretones. Orochimaru añade: “Entrenaremos durante 4 días, luego tengo una misión que cumplir con la pequeña Anko aquí.” El segundo día no fue mejor; Arashi ya no se apartaba de los Kunais y Shuriken que venían hacia él, pero apenas y era capaz de desviarlos. Orochimaru lo estuvo notando pero no lo felicita: “Insuficiente. ¿Qué estás intentando? ¿Suplicarle el viento que los desvíes por ti?” Al tercer día, Arashi logra desviar dos kunai, pero el tercero lo corta en el brazo. Anko vuelve a reír: “Si esto fuera una pelea real ya estarías muerto.” Orochimaru interviene: “No Anko chan. En una pelea real… él estaría tratando de matarte.” Sin embargo, cada vez, Arashi era mejor, cada vez los Kunais se desviaban más y más. Orochimaru lo nota y hace algo que Arashi no esperaba: forma sellos con las manos y entonces la ilusión empezó. Al principio no cambió nada, pero la concentración al desviar los Kunais no la podía perder. Hasta que escuchó una voz en su espalda: “Arashi?” Pensó Arashi con apuro. Mirando hacia el frente, vio a Anko haciendo sellos de mano (Arte ninja = Clones de Kunais). Y lo que antes eran 4 Kunais formaron 30. El corazón de Arashi se acelera. Riin, esquiva grito, sin embargo, la niña no escuchó y siguió corriendo hacia él. Arashi sacó su katana e hizo un corte en la tierra; un muro de viento se levantó, sin necesidad de sellos de mano, solo Chakra y control. Los Kunais fueron detenidos, pero Arashi se movió hacia Anko y antes de que incluso pudiera llegar a ella, quedó paralizado; una pequeña serpiente marrón mordió su tobillo. “Es suficiente”, diría Orochimaru, y entonces Arashi notó cómo todo se fragmentaba. Vio la cara de asombro de Anko con algo de miedo y la sonrisa de satisfacción de Orochimaru: “Bien hecho Arashi Kun, un muro de viento sólido sin necesidad de sellos de mano.” Tenía razón, pero ahora también tengo algo más de ti: “Eres débil al genjutsu...”

El cuarto día, no fue un entrenamiento como tal. Orochimaru sacó un pergamino: un contrato. “Todos los grandes shinobi tienen una Invocación, alguna más personal que otros. Cómo mi Sensei con (El Rey Mono Enma). Jiraiya tiene a los sapos. Yo tengo a las serpientes. Y Tsunade a las babosas.” Sus sandalias se deslizaron sobre piedra desnuda mientras la corriente de aire azotaba su cuerpo con violencia. El lugar era un páramo. Montañas gigantescas se elevaban en todas direcciones, picos negros que parecían atravesar las nubes. El cielo estaba cubierto por un manto gris tormentoso y corrientes de viento salvaje recorrían el valle como si el mundo mismo respirara. Arashi apretó los dientes: “¿Qué… es este lugar?” El viento volvió a embestirlo. El niño levantó una mano y dejó que su chakra fluyera hacia afuera, envolviendo su cuerpo como una segunda piel. La presión del aire disminuyó un poco y logró afirmarse. Su chakra brilló tenue alrededor de él. Un faro. Un instante después… el valle respondió. Un rugido. No fue un sonido común. Fue profundo. Antiguo. El aire vibró como si el cielo hubiera sido golpeado por un martillo invisible. Arashi se congeló. Un escalofrío recorrió su espalda. Desde una de las montañas cercanas algo se movió entre las nubes. Gigantesco. Una sombra atravesó el cielo. El niño levantó lentamente la mirada. Y lo vio. Un dragón. Sus escamas eran de un gris oscuro casi metálico. El cuerpo serpenteaba por el aire con elegancia aterradora mientras enormes alas cortaban las corrientes de viento. Sus ojos brillaban con una luz plateada que parecía reflejar siglos de tormentas. La criatura descendió lentamente. Cuando tocó tierra frente a Arashi, el impacto hizo vibrar la roca. El dragón desplegó sus alas. El viento que azotaba el valle se detuvo. Silencio. Los ojos plateados del dragón se clavaron en el niño. Luego habló. Su voz era profunda, como una tormenta contenida.

Un dragón invocado en un valle desolado

“Un humano… en nuestras tierras.” El dragón inclinó ligeramente la cabeza: “Han pasado treinta años desde la última vez.” Arashi tragó saliva. El dragón lo observó con paciencia milenaria: “Di tu nombre… y tu propósito, niño.” El corazón de Arashi latía con fuerza. Pero no retrocedió. Respiró profundo: “Mi nombre es Uzumaki Arashi.” El viento volvió a moverse suavemente alrededor de ellos: “Y mi propósito…” Sus ojos violetas brillaron: “…es proteger a los míos. -Aunque tenga que morir por ellos.” El dragón guardó silencio. Los ojos plateados se entrecerraron levemente: “Uzumaki…” El nombre resonó en su mente. El dragón lo observó con mayor atención: “Creí que todos ustedes habían sido destruidos.” Arashi frunció el ceño. Antes de que pudiera preguntar algo, el dragón desplegó sus alas nuevamente: “Sube, niño.” Arashi parpadeó: “¿Qué?” “Te llevaré a nuestro hogar.” La criatura extendió ligeramente una de sus alas hacia el suelo. El niño dudó un segundo. Luego avanzó. Escaló sobre la enorme ala y se acomodó con cuidado sobre el lomo del dragón. Las escamas eran tibias y rugosas bajo sus manos. Un segundo después el dragón batió las alas. El mundo desapareció bajo ellos. Volaban. El valle de montañas se extendía como un océano de piedra negra. Nubes de tormenta corrían entre los picos mientras relámpagos caían a lo lejos. El dragón habló mientras avanzaban: “Tu chakra es extraño.” Arashi frunció el ceño: “¿Extraño?” “Viento… rayo… y agua.” El dragón soltó un pequeño resoplido: “Tormenta.” Arashi no respondió, pero una duda se impregnó en su cabeza: ¿Agua? Aquí, el autor reflexiona sobre su primer trabajo como escritor de fanfiction, reconociendo su falta de experiencia pero su tiempo leyendo historias en el sitio, lo que lo motivó a escribir una historia propia.

El mundo de Naruto a menudo sigue un patrón: Naruto se convierte en el héroe y el Salvador del mundo, ya sea por viaje en el tiempo, o como ninja de otra aldea, hermano de algún personaje, adoptado por un clan, con sus padres vivos, aprendiz de algún OC o adoptado por uno, con algún Kekkei Genkai, etc. Sin embargo, el autor decide explorar un camino diferente, inspirado por historias donde Naruto tiene una personalidad más oscura o es poseído por el Kyubi. Por ello, se decidió a hacer una historia con un Naruto “malvado, malo, MALOO buajajajaaaaaaa”.

El Valle del Fin, lugar de una batalla épica entre Hashirama Senju y Madara Uchiha, la Voluntad de Fuego y la Maldición del Odio, donde un pequeño cambio transformó el mundo ninja. En la actualidad, los últimos descendientes, Uzumaki Naruto y Uchiha Sasuke, amigos, compañeros y rivales, se preparan para su ataque final. Sus ataques chocan: Rasengan y Chidori. La esfera de chakra negro formada por la colisión se destruye. Después, se ve a Naruto en el suelo desmayado y a Sasuke de pie. La lluvia cae sobre ambos shinobis, la banda de Konoha marcada con un rasguño. El dolor invade al Uchiha, que cae de rodillas escupiendo sangre, terminando con la cara invertida a su compañero, viéndolo fijamente. Cuando el dolor desaparece, el Uchiha se levanta con mucho pesar y reanuda su marcha sin mirar atrás. Ajeno a lo que pasa, una especie de planta emerge del suelo, dentro de ella, un humano con el cuerpo dividido a la mitad. Se acerca un miembro de Akatsuki, quien toma la mano de Naruto, hace un corte en la palma y coloca un sello de anulación. Luego, coloca un paño negro revelando una única nube roja, clava un kunai en el centro, dejando que la sangre se funda con el rojo. “Ahora llevémoslo con él.”

El Valle del Fin con Naruto y Sasuke

Kakashi tenía un mal presentimiento al saber que Sasuke había dejado la aldea. Pensó que su plática con él el día anterior tendría un mayor impacto, pero se equivocó; Sasuke estaba ya corrompido por el hambre de poder y venganza. Pero cuando supo que Naruto había salido en su búsqueda con demás compañeros, bajo el liderazgo de Shikamaru, se tranquilizó un poco. Sin embargo, al ver el estado en el que encontraron a los demás genin, empezó a acelerar su viaje. No estaba preocupado por ellos, sino por sus estudiantes. La última vez había llegado a tiempo y evitado la confrontación de sus dos técnicas, el Rasengan y el Chidori, pero ahora, sin que nadie los detuviera, podrían haberse matado. “¿Cuanto falta Pakkun?”, preguntó Kakashi a su invocación. “Ya estamos aquí”, respondió Pakkun, llegando al fin del bosque. La luz bloqueó su vista, llegando al Valle del Fin. “¿Donde están los chicos?”, dijo Kakashi, revelando su Sharingan. “Hay algo aquí”, dijo Pakkun, acercándose a un objeto. “Y parece que es de Sasuke.” Kakashi acercándose al objeto, revelándose el hitai-ate de su alumno con una marcada línea que significaba que un shinobi se convertía en un nuke-nin o un ninja renegado. “Aquí hay algo más Kakashi, tiene sangre de Naruto y parece que te interesará.” Al llegar, su vista se posó en el objeto: un trozo de tela, de color negro, con una nube roja y un kunai que tenía rastros de sangre de Naruto. Rápidamente, se mordió el pulgar y llamó al resto de sus ninken: Kuchiyose no Jutsu. Kakashi, con una expresión seria en el rostro, les ordenó: “Huelan eso, y busquen el rastro, rápido y ahora.” Pakkun, con una expresión triste, le dijo: “Eso no va a funcionar.” Kakashi, con los ojos llenos de frustración, insistió: “Claro que va a funcionar, tiene que funcionar.” Pakkun miró al suelo y sacudió la cabeza: “Aun si hubiera rastro, la lluvia lo eliminaría.” Kakashi no escuchó: “Resultados.” Los demás ninken lo miraron con señal de derrota. “No hay nada, aparte de la sangre, es simplemente como si se lo hubiera tragado la tierra.” Kakashi apretó los puños: “No, esto no debe estar pasando, no otra vez, ¿Por qué? ¿Por qué?” Entonces recordó algo: Naruto había firmado el Contrato de Invocación de los Sapos de Jiraiya. Si Naruto estaba secuestrado pero vivo, podrían usar Gyaku Kuchiyose no Jutsu para convocarlo. Con una nueva determinación en sus ojos, miró a sus ninken y se dio la vuelta en dirección a Konoha: “Tengo que volver lo más rápido posible, a Konoha.”

Naruto abrió los ojos lentamente, su mirada era borrosa. Se encontraba en una cueva o eso parecía. Había una raíz enorme que terminaba en una estatua de un hombre. Estaba asustado. “Así que ya despertaste, Naruto.”

Seis meses tras el inicio de la academia, los estudiantes de esta promoción eran muy especiales. No solo estaban los herederos de los clanes más importantes de Konoha, sino también los hijos del Hokage y los dos demonios de la aldea. A pesar de ser humano de nuevo, muchos veían al ahora joven Fox como si fuera un demonio, cosa que a él no le importaba en absoluto. Alastor todavía se reía del tema; le hicieron un favor a Naruto por echarle de la familia Namikaze por ser un jinchuriki con una cantidad de chakra prácticamente nulo. De haberse quedado, tal vez lo hubieran educado del mismo modo que sus hermanos y en parte le aterraba ver a Naruto con la actitud de Menma. El ex-demonio no sabía si Minato y Kushina conocían el motivo de la debilidad de Naruto. Tras meditarlo, se dio cuenta y Alexa es testigo de ello. Sin duda solo había una persona que pudo haberlo puesto, de no ser por Tsunade y el mismo, tal vez el sello que hacía a Naruto débil hubiera logrado que este se fuera bajo el ala de Danzo para que fuera fuerte. Con el tiempo, el dúo de demonios (según los aldeanos) habían logrado incorporarse más con las personas de su edad. Alexa no tenía realmente dificultad para lograr incorporarse debido a su apellido, aunque era un problema porque muchas veces se acercaban a ella por la fama y no por amistad. De vez en cuando han visitado a los Uchiha. Mikoto, probablemente una de las Uchiha más decentes de la historia. El misterio era: ¿Cómo demonios Sasuke puede ser hijo de Mikoto? Otro de los adultos que ya respetaban a los muchachos, era Iruka. Como profesor, se dedicó a obtener información acerca de Alastor. A diferencia de Naruto, este sí que era un demonio, un rey demonio adulto que protegió y adoptó a Naruto. Iruka sentía lealtad hacia la villa pero había visto la forma de comportarse de la gran mayoría del pueblo. De momento, tal como Hiruzen sugirió, estaban ocultando información de cómo Naruto estaba mejorando a gran paso. Pero sobre todo ocultaba el progreso de su padre adoptivo; el chico era de un nivel chunin tranquilamente. Por suerte parece que nadie se daba cuenta de ello. A pesar de ser un Kage retirado, Hiruzen se ofreció a colaborar con la tarea del papeleo para que Minato tuviera más tiempo con la familia. Pero cuando vio lo que pasaba con Naruto, Hiruzen se cabreó de tal modo de que casi estaba por quemar los archivos. Aprovechó la oportunidad para hacerse con un cargo vitalicio como director supremo de la academia. Luego estaba Alexa Valentai Namikaze, sin duda era un caso especial. La pobre chica había sido adoptada por los Namikaze con la única intención de hacer que la fama de la familia del Yondaime aumentara. Por suerte, Tsunade logró llevarla a vivir prácticamente todos los días en el compuesto Senju. El motivo de esta hazaña era por que la había acogido como su discípula. La chica era muy hábil y atenta en clase. Su mayor defecto era el lanzamiento de armar como sembon, Kunai y shuriken. El mayor misterio de la chica era que extrañamente tenía facilidad de asustarse de Alastor, cosa extraña porque siempre intentaba cuidar de ella. Pero sin duda lo que más atormentaba a Iruka, era Ciela... hada cruel del mismísimo infierno que ha hecho que toda Konoha quede patas arriba con la intervención de este ser.

“Hey Naruto, ¿Qué tal si vamos a visitar a Hiruzen?” El infante Fox preguntaba a su hijo adoptivo. “Buen bien, ¿Alexa, te animas?” Naruto dijo ilusionado. “Lo siento, pero Tsunade-sensei quería decirme algo importante y me ha dicho antes que quería que todos estuviéramos en casa en menos de un par de horas.” “Mi niña, las lecciones de Tsunade te serán útiles para el futuro.” Una voz profunda y misteriosa llegó a la cabeza de Alexa: “(Lo sé Jiji, con Tsunade puedo luchar y curar a los que me importan y así nadie se lastimará... menos los niños malos).” El pensamiento de Alexa provocó una pequeña risa en esta extraña voz. “Es una lástima, tal vez podíamos divertirnos... tal vez en otra ocasión.” Alastor sonrió a Alexa. Nadie se percató de las acciones del pequeño ex-demonio, nadie excepto una extraña presencia con ojos rojos brillantes en los arbustos antes de desaparecer sin dejar ni rastro.

Naruto Intenta controlar al Jefe Sapo | Español Latino

“Veamos qué tal el bueno del director.” Naruto asintió con la cabeza mientras llamaban a la puerta de la casa de Hiruzen Sarutobi. Cuando se abrió la puerta, se sorprendió de que no fue Sarutobi la persona que abrió la puerta. En su lugar era una niña un poco más joven que ellos. “Jiji no está, se fue a buscar a su nieto de la guardería.” La pequeña misteriosa respondía con inocencia. “Asuma se ha ido a ser uno de los guardianes del señor del fuego. Por lo que estoy al cargo. Soy Melody y ayudo en las tareas de jiji a cambio de dulces y dinero.” La chica respondió con una sonrisa. “Me supongo que estarás muy ocupada así que es mejor que nos marchemos, por favor, saludo a Hiruzen y Konohamaru de nuestra parte.” La niña cerró la puerta. “Bueno, dado que Melody tenía trabajo que hacer y jiji está ocupado... creo que es el momento de hacer algo más divertido.” Ante la propuesta de Alastor, Naruto estaba emocionado. “¿Qué es tou-san?” “Bueno, hora de hacer pagar a los Namikaze un poco... he estado llevando una cuenta de sus malas acciones y es el momento de gastarles una pequeña broma... si solo una pequeña e inofensiva broma.” “Pero es peligroso y nos llevará mucho tiempo...” Naruto intentó hacer que entrara en razón. “De eso nada, vamos a gastarles una broma y listo. Será tan rápido que no se van a dar cuenta.” Alastor dijo a su hijo adoptivo/compañero de clase con una sonrisa diabólica. Básicamente, no fue difícil colarse en la casa de los Namikaze pues tienen el ego tan alto que se piensan que nadie se atreve contra ellos. Minato y Kushina habían comenzado en el patio trasero el entrenamiento a sus dos hijos por lo que estarían distraídos el tiempo suficiente. “Muy bien, este es el plan...” tras contar el malévolo plan Naruto asintió seriamente. “De acuerdo Tou-san, yo me encargo del cuarto de Menma y tu iras a por el de Naruko... y ya que eres más hábil iras al cuarto de Kushina y Minato, nos veremos en la fase dos del plan.” Y antes de que Alastor pudiera replicar, Naruto se escabulló rápidamente. “Maldito cabrón... (le he enseñado bien, pero no soy un... que mas da... hora de hacer algo diabólico).”

“¡Anko-sensei!. ¡Estas viva!” dijo Naruto, sorprendido de ver como Anko se levantaba del suelo, sacando una aguja senbon de su hombro. “No seas tonto, se necesita mucho mas que un acupunturista para vencerme.” De pronto Anko pareció recordar algo. “¿Cómo está Kakashi?” “Kakashi-sensei…” dijo Kiba. “El perdió un brazo, y no se ve nada bien.” “Maldición” exclamó Anko. “Necesitamos conseguirle ayuda de inmediato… aquí no hay un hospital y Konoha queda a dos días de viaje.” “Sensei, tengo una idea.” Dijo Naruto. “¿Planeas curarlo tu, Naruto-kun?” le preguntó Ino. “No, planeo hacer que llegue a Konoha.” Naruto abrió su bolsillo y tomó un Kunai con tres puntas y un extraño sello en él. Lo plantó cuidadosamente en el suelo y haciendo un sello dijo: “Hiraishin no jutsu.”

Minato Namikaze estaba sentado tranquilamente en su oficina, en una de esas raras ocasiones en las que no tenía papeleo que hacer y se disponía a disfrutar de una pipa y un poco de té de jazmín. Se quitó la gabardina blanca, el hitai-ate y el chaleco Jonin. Se descalzó y se sentó cruzando las piernas. Sirvió té en una pequeña taza de porcelana y se disponía a encender la pipa cuando sintió esa sensación. Como si tuviera un pedazo de metal en su espalda y un imán gigante lo jalara a máxima velocidad. Sentía como su chakra disminuía lentamente y veía pasar edificios, casas, las puertas de la aldea, el mar y un puente, donde se veían varias personas y tres charcos de sangre. “¿Dónde diablos estoy?” “Hokage-sama… Kakashi-sensei está herido.” “¿Qué?” “Hokage-sama, Kakashi ha perdido un brazo.” Era Anko quien le hablaba. “¿Quien me ha traído aquí?” Pregunto Minato. “¿Y porque diablos parecen recién salidos de guerra?” “Esto… la misión cambio a rango A después de ver que teníamos a dos ninjas exiliados de rango A. Kakashi y yo peleamos contra ellos, pero no pudimos vencerles, entonces Naruto mato a uno con su rasengan y el otro se suicido.” “Ya veo… Tendré que llevar a Kakashi a Konoha… pero el Hiraishin lo mataría, no está acostumbrado a tanta velocidad, y en su estado seria muy peligroso.” Minato frunció el ceño. “I-inu-tori-saru-hitsuji” “Kuchiyose no jutsu.” Una gran pantalla de humo se creó a la orilla del puente, y cuando el humo se dispersó un enorme sapo apareció. “¿Quién me llamó?” Preguntó el Inmenso Animal. “¿Has sido tú Minato? ¿O eres tú Jiraiya?” “He sido yo, Jefe. Tengo una emergencia. Necesito llegar a Konoha, pero no puedo usar el Hiraishin.” “¿Y cual es la emergencia?” Preguntó el sapo. “Mi alumno, Kakashi. Ha perdido un brazo y mucha sangre.” “Está bien, suban rápido.”

Esquivó rápidamente el kunai y lanzó uno suyo. Formó sellos con precisión y realizó el jutsu. “Katon: Hosenka no Jutsu.” Expulsó de su boca bolas de fuego escondiendo shurikens en cada una. El enemigo quiso repelerlas, pero recibió el impacto de una de las shurikens en la cabeza. De pronto los otros dos enemigos quedaron paralizados y Sasuke pudo ver como la sombra de su compañero de equipo, Shikamaru, se estrechaba ampliamente. “Ahora Sasuke, Termínalos de una vez.” Le ordenó Shikamaru. “Katon: Goukakyuu no jutsu.” La bola de fuego fue suficiente para eliminar a los dos bandidos y de paso, dejar a Sasuke con tanto chakra como un vagabundo con dinero. “Entonces Yakushi-san, ¿no hay forma de que Kakashi recupere su brazo?” “Lo siento Hokage-sama. La única que podría hacer esto seria Tsunade-sama, y ya usted conoce su postura en lo que a la aldea concierne.” Minato se sentía acabado. “Muchas gracias por su ayuda, Yakushi-san.” “A sus órdenes, Hokage-sama.” Kakashi definitivamente perdería su brazo derecho, inhabilitándolo para realizar su técnica original, el chidori. Minato se sentía mal por perder un buen Jonin, pero se sentía peor por el daño emocional que esto le causaría a Kakashi. El era como su hijo. Incluso Naruto le llama Nii-san… Pensó el Hokage. Hermano mayor. “No deberías de ponerte triste por Kakashi. Al menos sobrevivió.” La voz de Kushina interrumpió su tren de pensamientos. Recordó cuando conoció a Kushina… a pesar de haber perdido su familia y estar en otro país, jamás perdió esa sonrisa. Entonces, Minato hizo algo que no hacía desde hacía ya veinte años. Empezó a llorar. A llorar por Kakashi, que había perdido su brazo. A llorar por Naruto, que solo tenía doce años y ya había matado a más de una persona. A llorar por Rin, que había muerto de tristeza. A llorar por Obito, que murió por amor y cariño a sus compañeros de equipo. A llorar por todos sus compañeros ninja que habían caído defendiendo la aldea en la guerra. A llorar por todos los ninjas de Iwagakure que había matado el mismo, y que en las noches lo atormentaban en pesadillas. A llorar por Kushina, que había perdido su casa, su familia y hasta su país, y nunca había dejado de sonreír un solo día. “¿Kushina?” preguntó Minato. “¿Si, Minato?” “Nunca te alejes de mi.”

“Entonces Anko-sensei, ¿nos quedaremos aquí con el viejo alcohólico hasta que termine el puente?” “Así es Naruto. Eso si es que Tazuna-san está de acuerdo.” “Pero por supuesto, Anko-san. Ustedes serán siempre bienvenidos a mi casa.” “Muy bien, necesitamos dormir mucho…” dijo Kiba bostezando. Pasaron dos semanas más en las que el equipo ocho se dedicó a colaborar en la construcción del puente de Tazuna, además de darle un apropiado funeral a Zabuza y Haku. Al final de su estancia en el país de las olas toda la gente se reunió para despedirlos en el puente. “Espero que lleguen a salvo a su aldea, y por favor díganle a Kakashi-san que deseo que se recupere” dijo Tazuna. “Anko-san, Estoy listo.” Anko miró hacia abajo y vio a Inari, el Nieto de Tazuna. Kakashi le había ofrecido al niño la opción de ir a la academia shinobi en Konoha. “Abuelo, cuando regrese seré un ninja y me convertiré en el protector de esta aldea.” “¡Bien dicho, Inari-kun!” Grito alguien entre la multitud. Pronto todos los aldeanos irrumpieron en aplausos para Inari y el equipo ocho, y los vieron partir hacia el horizonte. “Tazuna-san, como va a llamar al puente.” “El camino del héroe.”

Naruto no tardó mucho en despertar, encontrando una manta sobre su cuerpo y ver a una chica cerca de él, la cual recogía hierbas. “Hola”, dijo la chica de cabello negro, ojos castaños y Kimono rosa. “No quise molestarte, vi que estabas dormido, aunque no es una buena idea dormir a la intemperie, podrías enfermarte.” “Sí, estaba entrenando y caí agotado”, contesto Naruto. “Gracias por eso, ¿puedes decirme que haces?, si no es molestia.” La chica le sonrió. “Un amigo está enfermo y… estoy recogiendo hierbas medicinales, para curarlo”, dijo la chica. “¿Vives aquí?” pregunto Naruto. “Sí, me mudé con mi padre a Nami no Kuni, cuando tenía unos seis años, mi padre falleció y… ahora vivo con mi amigo”, dijo la chica. “Creo que no nos hemos presentado: Yuki Haku.” “Uzumaki Naruto”, dijo el rubio. “Bueno, creo que tengo todo lo que necesito”, dijo Haku. “Oye, Haku-Chan”, dijo Naruto, la chica volvió su cabeza hacia él, “Si lo deseas… puedo ayudarte, puedo ser tu amigo.” “Naruto-Kun”, inició Haku, “¿realmente das tu amistad…?” “No”, dijo el rubio, “Pero puedo ver que ambos hemos perdido a alguien especial y nuestras infancias no fueron fáciles.” “Es verdad”, dijo Haku sonriente, dándole un abrazo. “Sí. Si quiero que seamos amigos, bueno, me tengo que ir Naruto-Kun, Sayonara.” “¡Ya se fue!” Grito Ritsuko celosa. “¡Y deja de imaginar su trasero!” escucharon Sasuke y Haku, mientras que Naruto entraba a la casa de espejos, por el techo. “¡Naruto!” Grito Haku, saliendo de un espejo y abrazándolo. Sasuke no entendía nada, pero aun así, le lanzó una patada a Haku. Patada que Naruto bloqueo y luego de eso, le dio una patada a Sasuke, rodeada de Chakra Fūton, dejándolo desmayado.

“Gatō y sus hombres, llegaron, Kakashi-Sensei”, dijo Naruto, señalando al hombre de baja estatura, rodeado de muchos asaltantes y Nukenin. “Mátenlos”, dijo Gato, mientras que los hombres, se lanzaban contra el equipo 7, Zabuza y Haku. “¡Kage Bushin no Jutsu! (Jutsu Clon de Sombra)” Exclamó Naruto, creando un Bushin. Ambos realizaron sellos: “¡Fūton: Jūha Sho no Jutsu! (E. Viento: Jutsu Oleada Descomunal)” El original lanzó una oleada de viento. “¡Tenryū no Saiga! (Colmillo del Dragón del Cielo)” Gritó el Bushin, lanzando un puño. Zabuza se lanzó con su Kubikiribōchō, consiguiendo matar a Gatō, pero cayó muerto. “¡Hyoton: Koriryū no Jutsu! (E. Hielo: Jutsu Dragón de Hielo)” Gritó Haku. “¡Chidory! (Millar de Aves)” Gritó Kakashi. “¡Doton: Doryūdan no Jutsu! (E. Tierra: Jutsu Dragón de Tierra)” Gritó Sakura. “¡Konoha Senpu! (Huracán de la Hoja)” Gritaron Guy y Lee. “¡Hakke Rokujūyon Shō! (Ocho Trigramas Sesenta y Cuatro Palmas)” Gritó Neji. Tenten, saco una espada de entre sus cosas y comenzó a matar a sus rivales. Gato estaba muerto y con él, su imperio de opresión.

“¿Sapos? Nop. Paso de ellos”, eso fue lo que respondió cierto chico rubio de ojos azules, cruzando los brazos y haciendo una negación con la cabeza a la propuesta que acaban de hacerle. Encontrándose en medio del periodo de gracia concedido a los finalistas del actual examen de promoción a Chunin, el Uzumaki deseaba fortalecerse. Había logrado avanzar en las últimas pruebas a base de agallas y suerte, las cuales no serían suficientes para ganarle a los genios a los cuales había prometido patearles el trasero. A su pesar, necesitaba un maestro. Desafortunadamente, su principal opción no estaba disponible o mejor dicho, no le había prestado la menor atención. Jiraiya era el nombre del último mencionado y aunque fue presentado con bombos y platillos, no era alguien que derrochara la confianza necesaria como para que el Genin rubio pusiera en sus manos ciegamente el curso de su entrenamiento. Por ellos es que actualmente el chico se estaba negando a firmar el pergamino de invocación que le estaban presentando. Habiéndose enfrentado a serpientes gigantes recientemente, los sapos no representaban una oferta atractiva a su repertorio de combate.

Naruto firmando un contrato de invocación

“Vamos, gaki. Puede que no sean los más adecuados para atraer nenas, pero los sapos son aliados increíblemente flexibl...”

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