El amor y la familia son temas recurrentes en el universo de Naruto, y las relaciones de Sakura Haruno y Sasuke Uchiha no son una excepción. A lo largo de diversas narrativas fanfiction, se exploran las complejidades de su vínculo, desde los desafíos de su compromiso hasta la eventual formación de una familia. Estas historias a menudo se sumergen en las emociones, las decisiones difíciles y los lazos que unen a las personas, incluso en las circunstancias más inesperadas.
El Camino hacia la Familia
En una pradera serena, el sol de mediodía marcaba el momento de continuar el viaje. "Sasuke-kun", llamó Sakura a su prometido, quien descansaba a unos metros. Al escuchar su respuesta, ambos se levantaron, listos para seguir. Sasuke le tendió la mano a Sakura para ayudarla a levantarse. Su vientre, aunque un poco más notorio, no era un impedimento significativo. "-¿Te gustan los gatos?", preguntó Sakura con tranquilidad, mientras caminaban. "-¿A qué viene la pregunta?", respondió él de buena manera. "-Solo quiero saberlo", le mostró ella una sonrisa. "-Sí", hizo una pausa, "los negros".
Sakura se esforzaba por no causarle molestias al padre de su futuro bebé, lidiando con cambios de humor y antojos de manera sutil. Su fuerza sobrenatural permanecía intacta, y aunque podía ayudar a Sasuke en diversas tareas, él prefería que ella se mantuviera sana y salva. Sin embargo, la terquedad de Sakura en misiones sencillas, donde Sasuke aún le permitía participar, era innegable. En una ocasión, durante una misión para reparar una cerca en una granja vecina, Sakura le llevó el almuerzo y ayudó en las tareas. A los ojos de los aldeanos, formaban una pareja admirable, siempre apoyándose mutuamente. En el pueblo al que habían llegado hacía una semana, Sakura era el centro de atención de muchos hombres, pero sus miradas se desvanecían ante la posesiva mirada de Sasuke. El Uchiha se había vuelto más celoso y protector, impidiendo que miradas lascivas se posaran en la madre de su futuro hijo.

Nuevos Comienzos y Desafíos
El capítulo "Viviendo lejos" presenta el regreso de Sasuke a casa con su hijo Daisuke. A pesar de las protestas de su madre, Mikoto, Sasuke deseaba estar a solas con su primogénito. Al entrar, se alivió al ver que Karin aún no había llegado. La habitación de su hijo, adaptada por Hinata y Naruto, le parecía funcional pero carecía de "algo", no se sentía como la habitación de un bebé a pesar de tener cuna, mecedora y un cambiador completo. Dejó a Daisuke en la cuna, encendió el monitor y se preparó un sándwich. Al terminar, se acomodó en la mecedora para dormir un poco.
Alrededor de las seis de la tarde, mientras Sasuke alimentaba a su hijo en la sala, el sonido de la puerta anunció la llegada de Karin. "-Amor, ya estoy de vuelta", dijo ella al acercarse, pero se detuvo al verlo cargando un bulto. "-Es lo que veo. ¿Quieres cargarlo?", preguntó él, ofreciéndole al bebé, esperando que Karin comenzara a crear lazos con el pequeño. "-¿Es niño?", preguntó ella. "-Sí. Anda, cárgalo", animó Sasuke al ver que Daisuke había dejado de comer. Karin se acercó, notando el cabello negro y la piel rosada del bebé. "-¿De qué color son sus ojos?", preguntó. "-Me parece que negros, aún no los abre bien... Cárgalo", insistió Sasuke. Cuando Daisuke abrió los ojos, justo en el momento en que las miradas de madre e hijo se cruzaron, el bebé comenzó a llorar desesperadamente. "-No llores", decía Sasuke, acunando a su hijo. "-Es tu mamá", dijo Sasuke con dificultad, aceptando la dura realidad: Karin era la madre de su hijo. Sin embargo, Karin solo mostró fastidio. "-Que ya se callé, enséñale desde ahora que no debe ser llorón". Molesto, Sasuke replicó: "-No entiende lo que pasa, tiene unas horas de nacido". Por un momento, pensó que Karin sentía algo por Daisuke, pero el rechazo del bebé la devolvió a su estado habitual. "-Me voy a dar un baño", dijo con fastidio.
Por la noche, Sasuke intentaba retrasar el momento de dormir junto a Karin. Tomó a Daisuke, que ya dormía, y entró a la habitación. "-¿Qué estás haciendo?", preguntó Karin. "-Va a dormir junto a nosotros", respondió Sasuke, acomodando las cobijas. "-De ninguna manera", sentenció Karin. "-Ni un día de nacido tiene, no voy a dejarlo solo", contraatacó Sasuke fríamente. "-¿Entonces para qué le construiste una recamara?", preguntó ella. "-Para cuando este más grande", replicó él. "-Déjalo en su cuarto", ordenó Karin, enfureciendo a Sasuke. "-Que duermas bien", dijo él, saliendo de la habitación y escuchando un grito de Karin. Entró al cuarto de su hijo, lo dejó en su cuna y luego acomodó unas mantas en el piso junto a ella, prefiriendo dormir allí antes que al lado de Karin.

La Lucha por la Paternidad
Las primeras dos semanas fueron manejables, pero a partir de la tercera, Daisuke se rehusaba a tomar su fórmula y lloraba si no sentía a su padre cerca. Karin, mientras tanto, se dedicaba a tomar el sol en el balcón, preparándose para una entrevista sobre su embarazo. El llanto de Daisuke la exasperaba. "-¡Cállalo!", gritó furiosa. "-Ya pronto estará su mamila", respondió Sasuke de malas, molesto por la situación y por no saber por qué su hijo rechazaba las fórmulas. "-No quiero tener marcas en mi rostro, tengo una entrevista". "-Regresa a tomar tu baño de sol, ya le doy de comer", dijo Sasuke para deshacerse de ella. "¿Hoy ya dormirás conmigo o todavía sigues enojado?", preguntó Karin, intentando seducirlo. "-Tal vez un hijo no fue buena idea si va hacer que nos distanciemos", decía melosamente, intentando tocarlo. "¿Podrías al menos fingir que Daisuke te interesa?", preguntó Sasuke, apartándola y cargando a su hijo. "-Aún no entiendo porque le pusiste así. Ichiro hubiera sido mejor", dijo Karin al ser rechazada. "-No es nada original 'primer hijo'", dijo Sasuke, recordando una conversación con Sakura.
Sasuke buscaba nombres para su hijo en un libro. "-Kai, porque me gusta el mar", sugirió. "-Yuki, tendrá un alma valiente o Yoshimi, buen corazón", continuó. "-El último es de niña". "-Kenji". "-Es para un segundo hijo". "-Hayate, seguramente será como el viento, parecerá un pequeño tornado". "-Ryu o Ryuta, para que tenga la fuerza de un dragón... ¿Inusuke?". "-Ya lo estas inventando". "-Entonces un nombre extranjero como Luka, Matt, Luke, Dean...". "¿Quieres tomarlo enserio?", interrumpió Sakura. "-Los nombres japoneses son bonitos, tienes que conservar esa esencia". "¿Cómo la esencia de un guerrero? ¿Crees que será como un samurái?". "Puede ser, después de todo tu lo criarás y te gustan todas esas cosas. Tampoco olvides que debe ser algo que tenga significado para ti, lo que este bebé va a representar para ti", dijo Sakura, sobando su vientre. "-En ese caso, Takeshi no suena tan mal o tal vez Daisuke, será una luz en mi vida". Sasuke vio a Sakura sonreír y asentir inconscientemente. Ya estaba decidido, le pondría Takeshi o Daisuke.
Sasuke, perdido en sus pensamientos mientras alimentaba al niño, sonreía como idiota. "-Por cierto, ya pedí mi vestido, deberías ver tu traje", dijo Sakura para sacarlo de su burbuja. Sasuke frunció el ceño; la boda que tanto soñó ahora no la quería.

El Regreso a Casa y la Verdad Oculta
Sakura bajó del camión a dos cuadras de su casa, lista para ver a su familia. Al llegar, su madre la recibió con alegría. "-¡Perdón por no venir antes, pero las cosas se complicaron un poco". "-Eso no importa, pasa. Todos estarán felices de verte". "-¿Cómo han estado?". "-Muy bien, extrañándote". Su padre la abrazó con fuerza. "-Papá, lamento la demora". "-No importa, estás aquí y gracias a ti, tu madre se operó. Estamos muy agradecidos". "-¿Cuánto tiempo te quedarás?". "-Tres semanas, quisiera poder estar más tiempo pero ya empezó clases". "-Esa es mi hija, sus estudios primero que todo lo demás", dijo su padre con orgullo. Su madre notó un cambio físico. "-¿Subiste de peso?". "-Es que la abuela Chiyo decía que estaba muy flacucha y se ponía triste si no comía lo que cocinaba", mintió Sakura. "-Debe ser una mujer muy agradable, ojalá pudiera darle las gracias por cuidarte bien". "-Lo es, no te preocupes madre, estoy segura que de alguna manera lo sabe, es una mujer muy sabia. Y padre, no te preocupes, saldré a correr por las mañanas". "-Así se habla, por lo menos cinco kilómetros". "-Deja que descanse antes de volver a la escuela". "¿Dos kilómetros?", ofertó Sakura. "-Claro que sí papá, pero ahora quiero ir a dormir un rato, el viaje me agoto". "-Primero toma un baño", sugirió su madre, a lo que Sakura aceptó encantada.
Mientras se bañaba, Sakura pasó sus manos por su vientre ahora plano. A pesar de no haber tenido cesárea, tenía una leve cicatriz de una cirugía para quitar el exceso de piel y ocultar su embarazo. Al principio se negó, pero al explicarle que de no hacerlo debería usar fajas y que su piel tardaría en reacomodarse, aceptó. No quería levantar sospechas en su familia. Escuchó el llanto de Daisuke y se asomó, viendo a Karin arreglándose. "-Karin ¿Puedes ver qué tiene?". "-Estoy terminando de arreglarme". "-Solo un minuto en lo que me quito el jabón". "-Me dieron el número de una niñera, le llamaré para que venga y...". "-¡De ninguna manera!", dijo Karin, saliendo de nuevo con su pijama. "-Como quieras, me voy, llego tarde ¡Bye Amor!". Sasuke miró con furia el camino por donde ella se fue, decidido a no dejar que otras personas criaran a su hijo. Fue hasta Daisuke, que seguía llorando, y lo cargó. "-Ven aquí bodoque, ya no llores". Lo mecía, pero no dejaba de llorar. "¿Tienes hambre?", preguntó al ofrecerle su mamila, pero la rechazó. "¿Qué pasa? No estás sucio", dijo al revisarle el pañal. Pensó en qué haría Sakura y, aunque no le cantaría, tarareó una de las canciones que ella le cantaba. Poco después, Daisuke se quedó dormido. Sasuke limpió la carita de su hijo, contemplándolo, pensando en lo inocente que era y en las preguntas que haría al crecer. "-Perdóname, Daisuke, espero algún día me perdones por haberte dado una madre como Karin, pero yo te daré el amor que ella no te dará. Te lo prometo". Depositó un beso en su frente, lo puso en su cuna y regresó a terminar su baño. Algún día Daisuke sabría la verdad sobre la hermosa chica que lo trajo al mundo y lo amó como suyo.

La Revelación de la Heterocromía y el Instinto Paterno
Esa tarde, Sasuke quedó de verse con Naruto e Hinata en un parque. Mientras esperaba, notó que llamaba la atención de las mujeres, aunque él solo veía a su hijo dormido en la carriola. "-Hinata, ¡Mira con quien nos encontramos! Es el padre del año", dijo Naruto emocionado. "-Ya déjalo", regañó Hinata, sabiendo que su amigo estaba de mal humor por no ver a Sakura. "-Hola Sasuke ¿Cómo va tu vida como padre primerizo?". "-Es agotador, pero estoy feliz", dijo Sasuke con un toque de amargura. "-Se ve tan adorable", decía Hinata al inclinarse a ver a su sobrino. "¿Cómo está?". "-Bien, fue a casa de sus padres, iré a verla cuando regrese", dijo Hinata. Naruto y ella intercambiaron miradas, sabiendo que Sasuke solo soportaba la separación por Daisuke.
Mientras Naruto guardaba la carriola en el coche, Sasuke sostenía a su hijo, quien ya había despertado. Al ser iluminado por los rayos del sol, los ojos de Daisuke revelaron una sorpresa: heterocromía, verdes con el centro azabache. "-¿Pero qué...?", exclamó Sasuke. "¿Qué sucede?", preguntó Hinata alarmada. "-Sus ojos". Hinata y Naruto se llevaron la misma sorpresa. "-Por kami, son hermosos", halagó Hinata. "¿No te habías dado cuenta?". "-Es la primera vez que los veo bien bajo el sol". "-Amigo mío, tu hijo es único", dijo Naruto. El llanto de Daisuke comenzó de nuevo, debido a la fiebre provocada por una vacuna. "-¿Ahora qué le pasa?". "-Es por la vacuna, le dio fiebre", explicó Sasuke. "-Dale algo para que se callé". "-No le puedo dar nada, solo puedo bañarlo". "-Acaba de hacer eso y su fiebre solo bajo un poco". "¿Cuanto más le va a durar?". "-No lo sé". "-Entonces iré con Tayuya, mañana tengo sesión y debo descansar". "-Haz lo que quieras", respondió Sasuke, preocupado solo por su hijo.

El Vínculo Maternal y la Decisión de Sakura
Sakura se despertó agitada, con un nudo en el estómago y lágrimas en los ojos. Miró el cielo y sintió un vacío. Se llevó las manos al vientre, extrañando sentir movimiento. Miró su playera mojada y pensó en la sensación de alimentar a alguien que depende de ti. Le hubiera gustado ver al bebé que creció dentro de ella. ¿Sería como Sasuke? ¿Tendría sus hermosos ojos azabache? Se hundió en un cojín para ahogar sus sollozos, preguntándose si sufriría depresión postparto.
El tiempo con su familia la ayudó, pero extrañaba a Inuyasha. Sus amigas hablaban de Karin, de su embarazo oculto y su próxima boda. "-Espero que cuando tenga un hijo conserve un cuerpo como el de Karin", decía Eril. "¿Pero por qué lo oculto?", preguntó Ayumi. "-Dice que fue un embarazo de riesgo y no quería la presión de la prensa", dijo Yuka al leer un artículo. "-Se va a casar el próximo mes, su boda será en un salón estilo veneciano y su vestido lo diseña Jakotsu". "-¡Qué suertuda!", gritó Eril. "¿Qué opinas Sakura?", preguntó Yuka. Sakura se levantó y se fue sin dar explicaciones, ya no quería escuchar sobre Karin ni sus mentiras.
Gabriel Rolón - ¿Existe el instinto materno?
El Entrenamiento y la Preparación para la Misión
Sasuke observó a Sakura ejercitarse, dando puñetazos y patadas al aire. "-¿Qué no es obvio?", respondió ella, "-Necesito volver a estar en forma". "¿A qué te refieres?". "-Cariño, no trabajaré solo en el hospital, sigo siendo una ninja después de todo". Sasuke invocó a Susanoo, sorprendiendo a Sakura. "-De esa manera no lo harás bien", dijo, poniéndose en guardia. "-¿Me estás subestimando?". "-¿Piensas que puedes hacer todo eso sin el menor daño?". "-Es una ayuda", sonrió Sakura. "¿Asustada?". "-No precisamente por ti, cariño". "-Concéntrate, Sakura", masculló él, "-No porque seas mi esposa seré blando contigo. Espero más de ti". "-Ya verás...". Al terminar, Sasuke elogió a Sakura. "-Nada mal... para ser tu primer día". La mano gigante de Susanoo desapareció, y Sakura vio a su hija, Sarada, dormir plácidamente. "-¿Está bien?". "-Lo es". "-Bien, creo que debemos buscar una cabaña pronto. Comienza a hacer frío y se avecina una tormenta".
Arropando a su hija, emprendieron el viaje. La lluvia comenzó, pero Sakura estaba protegida por un destello violeta. Sonrió y apoyó la cabeza en el hombro de Sasuke, quien vigilaba el bosque. Su llegada al pueblo fue tranquila, encontrando alojamiento. La brisa gélida de la mañana despertó a Sasuke. Sakura no estaba. Observó a su hija en la cuna, sintiendo el lazo indescriptible que se formó entre padre e hija desde el momento en que nació. Acarició el rostro de Sarada, pero la bebé comenzó a hacer gestos y pucheros, y su llanto retumbó. Sasuke, nervioso, la tomó en brazos. El llanto se intensificó. Recordó lo que hacía Sakura: cambiar pañales. Con dificultad, retiró las prendas de su hija, confirmando sus temores. Justo cuando iba a abrir el pañal, la voz de Sakura lo hizo suspirar de alivio. "-Luces pálido, ¿Sarada está bien?". "-S-Sí. Ella... necesita cambio de pañal". Sakura sonrió. "-Uchiha Sasuke vencido por un indefenso pañal". Ella se acercó y terminó la tarea, mientras Sasuke memorizaba cada paso.

La Preparación para un Nuevo Hogar y el Legado Uchiha
Horas después, la bebé volvió a llorar. "-¿Qué le sucede?". "-Debe tener hambre", dijo Sakura, sacándola de su cuna. Daisuke dejó de llorar al ver que Sakura le ofrecía su pecho. "¿Cómo lo sabías?". "-Quizás el instinto maternal... comienzo a conocerla poco a poco", sonrió Sakura. Sasuke, con la mirada cabizbaja, parecía preocupado. "¿Te preocupa no ser un buen padre para Sarada al no entenderla?". "-Ustedes tienen esa conexión extraña que yo no...". "-Cariño... eso no significa nada. Sarada estuvo en mi vientre por nueve largos meses y siento que ya la conozco". Sasuke sonrió levemente. "-Será mejor que te prepares", musitó con voz ronca. "¿A qué te refieres?". "-En este momento son de Sarada, pero esta noche, volverán a ser míos", sonrió con picardía, haciendo ruborizar a Sakura. "-¡Sasuke-kun!", regañó ella. "-Debes estar exhausta", dijo Sasuke, acariciando la cabeza de su hija. "-Te prepararé un baño". "¿Eso sería genial, pero sólo si me acompañas?". "¿Qué hay de Sarada?". "-Luego de esto dormirá por unas horas. Así que... ¿qué dices?". Sasuke asintió. "-No tardes", dijo mirándola con intensidad.
Kakashi recibió una carta de Sasuke: "Por causas mayores he decidido posponer mi viaje con Sakura. Me imagino que nuestros hogares ya deben haber sido ocupados por alguien más. Si es así encuentra un hogar adecuado para ambos". Kakashi sonrió, sabiendo que la pareja por fin estaba junta. Shikamaru comentó sobre el buen humor de Kakashi. "-Tengo un asunto que arreglar", dijo Kakashi, revisando una agenda. "-Necesito que mandes una carta urgente a esta dirección. En pocas palabras menciona que necesitamos de sus servicios para la construcción de una casa en Konoha". "-Tendremos visitas en poco tiempo", sonrió Kakashi. Shikamaru palideció y sonrió, "-Ya era hora".

La Construcción de un Futuro Hogar
El viejo Tazuna y su nieto Inari llegaron a Konoha. "-Ah, qué grato es volver nuevamente a Konoha", decía Tazuna. "¿Para quién construiremos esta vez?", preguntó Inari. "-Si nos da el tiempo… Oh, Hokage-sama", dijo Tazuna asombrado. "-No es necesario que me diga así", aclaró Kakashi. "-Bueno, lo acompañaré al lugar del terreno". Naruto se encontró con ellos. "-¡Inari!". "-Naruto nee chan…". "-Vaya, estás muy grande", revolvió Naruto su cabello. "-¡Y fuerte!". "-No lo dudo", sonrió Naruto, mirando a Tazuna. "-Kakashi-sensei me dijo que harían una casa para mi amigo". "-Amigo?", recordó Tazuna a Sasuke y Sakura. "-Me gustaría quedarme por más tiempo, pero solo vine a saludarlos", se despidió Naruto. "-Ahh, él nunca cambia", suspiró Kakashi. "-Bien, me imagino que éste es el terreno", inspeccionó Tazuna. Kakashi asintió. "-Sí, creo que se los debo, vendí las propiedades de ambos cuando se fueron y esta es mi manera de disculparme". "-Tengo estos planos que me llegaron hace unos días atrás", dijo Kakashi. Tazuna los inspeccionó, impresionado. "-Vaya, es una persona que sabe lo que quiere, no hay duda". "-Así es", miró Kakashi los bosquejos, reconociendo la letra de Sasuke y el dibujo de Sakura. "-Por favor, cuando lo pintes asegúrate de poner este símbolo, fue un detalle que me especificó el dueño". "-Sí, entiendo", asintió Tazuna, y comenzó la construcción con su nieto y varios constructores.
Los días pasaron. Tazuna hizo un gran trabajo, siguiendo las instrucciones de los planos y colocando el símbolo especificado. "-Has hecho un buen trabajo, abuelo". "-Todos lo hemos hecho", suspiró Tazuna, ansioso por ver la reacción de la pareja. "-Mañana haremos la limpieza, aún quedan dos días para que la feliz pareja llegue". "-Sí", asintió Inari, maravillado con el lugar. Pensó en lo que le había dicho Naruto: la persona sería aquel pelinegro.

El Regreso a Konoha y la Celebración
El gran día llegó. Mebuki y Kizashi, los padres de Sakura, se presentaron primero. "-Por fin lo conozco, señor Tazuna, me ha encantado el trabajo que ha hecho con el hogar de mi hija", exclamaba Mebuki. "-Excelente trabajo", añadió Kizashi. "-Espero que tengan muchos nietos", dijo Mebuki al ver el jardín. "-Y el living", musitaba Kizashi. Tazuna sonrió, pero debía apresurar a los invitados antes de que llegaran los dueños. "-Bueno, es tiempo de que esperemos a los dueños", dijo Tazuna nervioso. "-Por supuesto", asintió Kizashi.
Mientras tanto, Sakura y Sasuke caminaban hacia las puertas de Konoha, cansados del largo viaje. Sarada, ahora con unos meses más, dormía en brazos de Sakura. Sasuke caminaba cerca, con los sentidos en alerta. Notó que Sarada comenzaba a despertarse y a chillar. "¿Qué le pasa?". "¿Tal vez tenga hambre?". "-Imposible, eso pasó hace una hora…". "-Los bebés son así, cariño". Sakura lo miró con ternura, y él sonrió avergonzado. "-Qué linda nena", sonrió una anciana. "-Gracias", respondió Sakura. "-Son una linda pareja", comentó la señora. "-Hmp", musitó Sasuke incómodo. "-Deberás acostumbrarte a que le hagan cumplidos a nuestra pequeña, es hermosa", decía Sakura. "-Es una Uchiha", le guiñó un ojo Sasuke, "-Y tiene tu belleza, claro está".

Confesiones y Nuevos Comienzos
Sakura no podía dormir. Salió del cuarto y caminó por un sendero junto a un jardín japonés. Una mujer mayor se le acercó. "-¿No puedes dormir?". "-N-No". "-Debe ser por tu embarazo. Es normal que haya noches en que te sientas muy cansada, y otras en las que no puedes dormir". La invitó a tomar té. "-¿Es la dueña?". "-Así es. Y tuve seis hijos. Así que puedo saber lo que una futura madre necesita con facilidad". "¿Cuando tuvo a su primer hijo... Se sintió feliz?". "-La verdad, es que no". Le explicó que el padre tardaba más en adaptarse, pero que hasta que nació su hijo sintió felicidad. "-Nadie nos prepara para ser padres. Incluso cuando es algo que has estadoestado esperando, a veces no te sientes tan feliz como esperarías. Cada una lleva su proceso diferente, no te fuerces a nada". Sakura sonrió y lloró. "-Creí que...". "-¿Que eras una mala madre? Para nada. Sobre todo estando en los primeros meses es complicado de aceptar. Pero conforme pase el tiempo, vas a amar a ese bebé más que a nada". Su teléfono sonó. Era Sasuke. "¿Dónde estás?".
Hinata acariciaba su vientre, nerviosa. Se sentía hinchada, le dolían las piernas y la espalda. Apenas podía contener el llanto. Las hormonas del embarazo y los remordimientos la abrumaban. Se encontró con Sakura en la clínica. Sakura se frotó los ojos, alegando que sus lágrimas saltaban últimamente por todo. Hinata sintió un nudo en la garganta. Sakura se había convertido en una de sus mejores amigas, pero la traicionaba. Traicionaba su amistad y cargaba con el fruto de su traición. Sakura era inocente, ajena a lo que guardaba en su interior. Era doloroso volver a casa y encontrar a su marido esperanzado con su primer hijo. Estaba en su último tiempo de embarazo. Miró a Sakura, cuyo vientre estaba tan hinchado como el suyo. Ella esperaba un varón. "-Lo siento, Sakura", dijo Hinata. "-Lo siento, Hinata", habló Sakura a su vez. "-… Pero el padre de mi hijo es tu marido". Ambas se miraron, llenándose de lágrimas, y rompieron a reír, desconcertadas. "-Fue esa noche, ¿verdad?". "-S-sí", confesó Hinata. "-Nadie debió de beber", zanjó Sakura. "-Pero, Hinata… lo siento. Creo que no fue solo por el alcohol". Ambas fueron requeridas por sus médicos.
Sakura caminó hacia un bar tranquilo. Hinata pidió ramen y té. "-Fue una cena con amigos, ¿verdad?", murmuró Sakura. Hinata afirmó. "-Nosotros decidimos ir andando en vez de en coche", recordó Hinata. Sakura sonrió. "-No te diré que nosotros estábamos mejor", confesó. "-También tuvimos una buena regañina esa tarde antes de que vinierais. Una tontería, no creas. Simplemente es que a veces no parece escucharme. Aunque… eso sucede desde hace un tiempo atrás. Parece estar en otro mundo". Sakura dio golpecitos con las uñas en la mesa, pensativa. Su matrimonio no era feliz desde hacía un año, desde el último viaje de sus maridos. "-El mío… mi matrimonio, quiero decir, no es un nido de rosas tampocos", Hinata sonrió con tristeza. "-Ya costaba que nos comunicáramos… ahora es peor. Los silencios son algo que… a veces me dan miedo". "-Él no te hará nada, Hinata", se apuró a decir Sakura. Hinata sonrió de verdad. "-Lo sé. Él no me hará nada. Nada de nada". "-Desde antes de aquella noche, no me había tocado… más". "-Nosotros desde después de ese dichoso viaje, Hinata. Me duele decirlo, pero esa noche… fue la que me salvó de tener un año entero de absentismo". Ambas se preguntaron si algo había sucedido en aquel viaje.
