El Significado del Tarot de la Luna Negra

El tarot, con su rica simbología y profunda conexión con el conocimiento esotérico, ha sido una fuente de inspiración y guía a lo largo de los siglos. Dentro de su vasto universo de arcanos, las virtudes cristianas ocupan un lugar especial, representando principios morales y espirituales fundamentales para la comprensión del comportamiento humano y la búsqueda de la trascendencia. La filosofía, desde la Antigüedad, ha buscado definir la virtud como la guía que debe conducir la conducta humana. Durante el Renacimiento, el marco teórico de los grandes intelectuales cristianos, especialmente las propuestas de Tommaso D’Aquino, seguía vigente.

En el pensamiento cristiano, las virtudes se dividen en dos grandes grupos. Las virtudes cardinales, también llamadas principales, son cuatro: la templanza (dominio de los apetitos), la justicia (comportamiento correcto con los demás), la fortaleza (capacidad de acción y resistencia, hoy entendida como voluntad) y la prudencia (conocimiento de lo correcto). El segundo grupo lo conforman las virtudes teologales, que se reciben directamente de Dios para conocerlo y amarlo: la fe, la esperanza y la caridad.

El tarot de Cary Yale es un ejemplo temprano de la representación de estas virtudes. Se conservan cuatro virtudes, tres de ellas teologales, y es probable que originalmente fueran siete. La representación de la Fe sigue la tradición iconográfica: una mujer majestuosa con un crucifijo en una mano y un cáliz en la otra, símbolo de la consagración de la sangre de Jesús. A sus pies, un personaje derrotado, cuyo nombre, antaño inscrito en su corona, se ha perdido en el tiempo, dejando solo vestigios ilegibles.

Representación de la Fe en el tarot de Cary Yale

El triunfo de la Esperanza se manifiesta en una mujer orando. A sus pies, Judas simboliza la desesperanza y la traición. El brazo de la mujer está atado a un ancla, emblema de seguridad desde la antigüedad, adoptado por los cristianos como símbolo de esperanza en una existencia futura. La doctrina cristiana considera la esperanza como un pilar fundamental, y Cristo es la esperanza inquebrantable para los creyentes. La Epístola a los Hebreos compara esta esperanza con “un ancla del alma, firme y segura”.

Simbología del ancla como esperanza en el tarot

En el triunfo de la Caridad, también encontramos un personaje derrotado en la parte inferior, cuya identidad se ha perdido. Kaplan teorizó que podría tratarse de Herodes. La mujer sostiene un cáliz en una mano y, con la otra, abraza a un niño que mama, signo inequívoco de amor. La Caridad, según Aquino, es un hábito de la voluntad infundido por Dios, que nos impulsa a amar a Dios como fin último y al prójimo como a nosotros mismos.

Además de estas tres virtudes teologales, el tarot de Cary Yale incluye el triunfo de la Fortaleza, una de las virtudes cardinales. Las virtudes teologales desaparecieron de los tarots posteriores por razones desconocidas, quizás por la profundidad de su significado. El tarot de Pierpont Morgan ya presenta solo las tres virtudes cardinales habituales: Justicia, Fortaleza y Templanza.

Una característica iconográfica notable en el tarot de Cary Yale es la presencia de dos figuras masculinas asociadas a las virtudes. En el triunfo de la Justicia, un personaje con armadura negra a caballo, espada en mano, podría representar al arcángel San Miguel o a Francesco Sforza. En el triunfo de la Fortaleza, la figura femenina es reemplazada por un hombre armado con una clava, similar a la de Heracles, en lugar de luchar con leones. Esto sugiere una asociación con el héroe grecolatino, símbolo de virtud y lucha contra el mal, especialmente en el contexto del Renacimiento y la admiración por lo clásico. El apellido Sforza, que significa “fuerza”, refuerza esta posible conexión.

Representación de la Fortaleza con Heracles

El triunfo de la Fortaleza es una de las seis cartas añadidas a la baraja, posiblemente para reemplazar otras deterioradas o para adaptar la baraja a un nuevo patrón de veintidós triunfos. Aunque las cartas originales provienen de los hermanos Bembo, el autor de estas seis cartas es desconocido, y su estilo difiere, como se observa en la representación del león, que parece más un grillo. La presencia del acantilado en la parte inferior, un elemento pictórico único de este tarot, sugiere que estas cartas también fueron realizadas en Cremona, ciudad con una fuerte conexión con el mito de Heracles.

En el tarot de los Medici, se conservan al menos las tres virtudes cardinales. La Fortaleza se representa rompiendo una columna con las manos, una imagen que alude al episodio bíblico de Sansón en el templo de Dagón. La Templanza se muestra vertiendo agua de un vaso a otro, simbolizando la moderación. Una interpretación interesante relaciona la Templanza con una mujer sentada sobre un ciervo en el tarot de Alessandro Sforza, vinculada al mito de Diana y Acteón, y a la idea de castidad.

La Templanza vertiendo agua

Existen dos preguntas difíciles de responder sobre las virtudes en el tarot: ¿Por qué no se encuentran juntas en la escala jerárquica de los triunfos? Los triunfos se agrupan por significados simbólicos, desde los representantes de la humanidad hasta los relacionados con la muerte, la condenación y los astros. Las virtudes, a menudo distribuidas entre estos grupos, parecen haber sido ubicadas de esta manera para mantener la posición número trece de la Muerte, considerada de mal agüero, sin alterar la lógica de la secuencia narrativa y la cohesión de otros grupos simbólicos. El verdadero sentido de las virtudes se revela en oposición a los vicios, tal como se entendían en la Edad Media y el Renacimiento.

Las cuatro virtudes cardinales en el Tarot

La historia de los naipes es fascinante y diversa. Algunas leyendas egipcias los vinculan a la creación del calendario. Sin embargo, la mayoría de los expertos señalan que los naipes llegaron de Oriente (India y/o China) a través de la ruta de la seda, pasando por Persia y los pueblos árabes hasta Europa. De estas primeras cartas deriva el juego de Mahjong. Los naipes de papel se extendieron por Oriente hacia el siglo XI, dando lugar a versiones locales como el Ganjifa en Persia e India, y las barajas Hanafuda y Uta-garuta en Japón.

La baraja española original contaba con 56 cartas, pero la superstición eliminó la figura de la dama (asociada al número trece), reduciendo el mazo a 48 cartas. Las figuras de la baraja española representan las clases sociales de la época: comerciantes (oros), clero (copas), nobleza (espadas) y siervos (bastos). Una innovación única de la baraja española son las pequeñas discontinuidades en los bordos de las cartas, que permiten identificarlas sin extenderlas completamente.

Detalle de las discontinuidades en una baraja española

La baraja alemana, surgida posteriormente, modificó los palos a campanas, hojas, corazones y bellotas, y eliminó las figuras femeninas, resultando en un juego de treinta y seis cartas. Los palos también representaban las estaciones del año. La baraja francesa, la tercera gran baraja europea, conservó a la reina (Dama) y eliminó al caballero, conservando los números del 1 al 10, el Rey y el Valet. Sus figuras son corazones, espadas (puntas de lanza), bastos (tréboles) y diamantes (sustituyendo a los oros), resultando en un mazo de 52 cartas.

La baraja inglesa es esencialmente la misma que la francesa, pero con dibujos menos elaborados y nombres adaptados al inglés (King, Queen, Jack, Ace). La figura del Joker o Comodín apareció en Estados Unidos, posiblemente originada en el juego de Poker o Euchare. Las barajas de Tarot, inicialmente, incluían los arcanos menores (similares a la baraja española) y 21 arcanos mayores numerados, más el Loco (0). El uso del Tarot para la adivinación dotó de simbolismo a los arcanos menores, vinculando los oros a asuntos de dinero, las copas a la salud y el amor, las espadas a la inteligencia y problemas, y los bastos al trabajo.

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