Santidad y Cómic: Explorando Caminos de Fe en el Mundo del Cómic

La búsqueda de la santidad, un ideal que trasciende el tiempo y las culturas, encuentra ecos sorprendentes en el mundo del cómic. Lejos de ser un mero entretenimiento, esta forma de arte ha servido como vehículo para explorar la vida de personajes inspiradores, tanto históricos como ficticios, que han dedicado sus vidas a la fe y a la bondad.

La vida de piedad precoz es un tema recurrente. Pese a que la fe no se vivía con intensidad en su familia, Carlo demostró pronto su gusto por rezar en las iglesias. Su madre tuvo que apuntarse a clases de teología para poder contestar a las cuestiones que planteaba el niño. Ambos muchachos recibieron la primera comunión cuando tenían 7 años. Desde entonces, tuvieron una profunda vivencia eucarística. “Estar siempre unido a Jesús, ese es mi proyecto de vida”, afirmaba Carlo. El joven acudía diariamente a misa y encontraba en la Eucaristía una “autopista hacia el Cielo”. Domingo Savio también siguió este camino desde la primera vez que recibió a Jesús Sacramentado: “Me confesaré a menudo, y comulgaré tan frecuentemente como mi confesor lo permita”.

La devoción mariana es otro pilar fundamental en la vida de fe. Carlo rezaba diariamente el rosario. Tenía devoción por la Virgen María, especialmente en sus advocaciones de Lourdes y Fátima.

Niños rezando el rosario

La imitación de los santos sirve como modelo e inspiración. De Carlo se dice que mostraba interés por la vida de santos como Francisco de Asís, Antonio de Padua, los tres pastores de la Virgen de Fátima y el propio Domingo Savio.

La caridad y el buen hacer en lo pequeño son la expresión del amor de Dios. La expresión del amor de Dios era habitual en las vidas de Carlo y Domingo. El primero pasaba tiempo con ancianos, enfermos y, sobre todo, personas sin hogar. Muchas de ellas se hicieron presentes en su funeral. Además, era catequista. Domingo también instruía en la fe a otros muchachos del oratorio e, incluso, a los adultos. Estaba atento a las necesidades de sus compañeros marginados por otros y a aquellos que enfermaban. Ambos eran conscientes de que sus deseos de santidad pasaban por los pequeños detalles, por lo lo cotidiano. De ambos se dice que eran buenos estudiantes, bondadosos y amables.

La alegría cristiana es una manifestación de la fe. Dice el Papa Francisco que “el cristiano es un hombre o una mujer alegre”. Carlo y Domingo acogieron la exhortación paulina de la alegría en toda circunstancia. Pero, ¿de dónde nace esa alegría? “La tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios. La conversión no es otra cosa que desviar la mirada desde abajo hacia lo alto. Basta un simple movimiento de ojo”, manifestaba Carlo.

Ilustración de personas sonriendo

La inspiración para los demás es un fruto de una vida vivida con autenticidad. La forma de vivir la fe de ambos jóvenes era contagiosa. Raejsh, un hombre hindú que limpiaba en la casa de Carlo, se convirtió gracias a su ejemplo de sencillez: “Me contagió y cautivó con su profunda fe, caridad y pureza”. Domingo, por su parte, dejó una huella profunda en el alma del mismo Don Bosco: “Puedo decir que en todo este tiempo no tuve en mi escuela un muchacho parecido a Domingo en la amistad con el Señor. Era joven de edad, pero sensato como un adulto.

Los emprendedores de la fe buscan expandir el mensaje. Ambos jóvenes emprendieron diferentes empresas para dar gloria a Dios. Carlo abrió con la ayuda de sus padres una web sobre los milagros eucarísticos en todo el mundo, una de las razones por las que es conocido como el ‘ciberapóstol’ de la Eucaristía. Para promover el apostolado entre sus propios compañeros, Domingo fundó la Compañía de la Inmaculada, con reglamento que fue aprobado por Don Bosco.

Carlo Acutis: “Estoy Contigo” | La Vida del Beato de la Eucaristía

El sentido del sufrimiento es una parte intrínseca de la vida espiritual. Cuando Carlo ingresó en el hospital por la leucemia que padecía, consciente de que su muerte estaba cerca, expresó: “Ofrezco al Señor los sufrimientos que tendré que padecer por el Papa y por la Iglesia católica, para no tener que estar en el Purgatorio y poder ir directo al Cielo”. Era el culmen de una lucha espiritual desarrollada durante su breve vida: “De qué sirve ganar 1000 batallas si no puedes vencer tus propias pasiones”, solía decir.

La muerte como pasarela para la Vida es una perspectiva de fe. Para Carlo y Domingo, lo más importante era vivir en amistad permanente con Dios. “Estoy contento de morir porque he vivido mi vida sin malgastar ni un solo minuto de ella en cosas que no le gustan a Dios”, afirmó Carlo. Es el desarrollo de una de las frases más célebres de Domingo Savio: “Antes morir que pecar”. Las últimas palabras del joven oratoriano, según Don Bosco, fueron: “¡Qué maravilla estoy viendo!”.

El mundo del cómic también ha abordado la figura de Antoni Gaudí, un arquitecto cuya obra está profundamente ligada a su fe. El proceso de beatificación de Gaudí está muy avanzado. Antoni Gaudí murió en junio de 1926 tres días después de ser atropellado por un tranvía, solo que en realidad no murió, sino que se buscó un par de alas e instaló un puesto de guardia en lo alto de la Torre de Bernabé para ver cómo avanzaban las obras de su obra magna. Eso es, por lo menos, lo que imaginan el guionista Salva Rubio y el ilustrador Agustín Comotto en las primeras páginas de 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis'.

Ilustración de Antoni Gaudí y la Sagrada Familia

“Nuestro Gaudí no se quiere morir; no se quiere ir hasta que no se acabe la Sagrada Familia", asegura Rubio. En esta ocasión, y en tándem con Comotto, el también autor de 'La bibliotecaria de Auschwitz' se ha propuesto "trascender" al personaje y explicarlo más allá de sus icónicas construcciones. "El riesgo de alguien como Gaudí es que su obra le fagocita. Todo el mundo lo recuerda como el abuelo sabio y delgadito, y queríamos dar otra imagen", explica.

Para conseguirlo, Rubio y Comotto no solo lo han convertido en ángel, guiño nada velado a 'El cielo sobre Berlín' de Wim Wenders, sino que han condensado la vida de Gaudí en un centenar de páginas que son, al mismo tiempo, memoria del arquitecto y biografía de la Sagrada Familia. "Empieza siendo un niño frágil pero acaba siendo un monumento, una catedral. Él es verdaderamente una arquitectura", apunta el ilustrador e historietista, para quien ha sido esencial sumergirse en los colores del modernismo y en la paleta de Santiago Rusiñol. "Es un homenaje a esta Mancomunitat, a los comienzos de la Renaixença", desvela.

Con la "arquitectura humana" como hilo conductor y la voluntad de "cruzar público generalista y especializado", 'Gaudí. La Sagrada Familia y el éxtasis' indaga en sus orígenes como hijo de calderero, inmortaliza momentos cruciales como su providencial encuentro con Eusebi Güell y retrata los tormentos de un creador aún hoy profundamente enigmático. "A la mayoría de artistas terminas por comprenderlos cuando retiras el velo que los cubre, pero a Gaudí no. Sigue siendo un misterio. Y lo será siempre. Eso es lo bonito", señala Rubio. "Opisso, que trabajó como ilustrador en su taller, explicaba que se pasaba horas en silencio ante su mesa de trabajo. Intuyes un personaje muy torturado que, además, vivía en una catacumba", añade el guionista y escritor.

Para Comotto, encargado de dar vida a un Gaudí a todo color, pelirrojo y con los ojos azules, la clave de casi todo está en "la disfunción" que arrastraba el arquitecto. "Tenía como un antes y un después, pero la pedrada la llevaba de antes. Hoy en día estaría diagnosticado con algún tipo de genialidad autista", sostiene. En la base de todo, la catalanidad militante de Gaudí -"hablar catalán es un homenaje obligado a nuestro origen", le vemos decir- y el papel capital de la fe y la religión en su vida y obra. "El gran misterio sigue siendo qué quería expiar Gaudí con una obra como la Sagrada Familia", apunta Comotto. "Sin la parte religiosa no se podría explicar al personaje -completa Rubio-. Él creía en la santidad a través del dolor. Buscaba una mortificación que tenía mucho que ver con la obra que estaba haciendo".

La serie "El Janitor" presenta una faceta diferente de la santidad, explorando la labor de agentes del Vaticano. El guion de Yves Sente es eficaz, interesante y mejora con el paso de los tomos, en cambio el trabajo de François Boucq y sus coloristas es sencillamente insuperable. El Janitor es una serie con un protagonista absoluto; Vince Hayes - alias Trias - es un agente de campo al servicio de un departamento oculto del Vaticano que funciona como un servicio de inteligencia. Son 12 agentes - llamados janitores - que no se conocen entre ellos y que realizan misiones de protección a los cargos de la Iglesia y de espionaje para sus superiores. El marco general en cambio es muy interesante ya que nos plantea la existencia de una guerra subterránea por las creencias de la sociedad y como éstas influyen decisivamente en las luchas de poder tanto económico como político. Por esta causa el Vaticano está armado de mecanismos de información, prevención e intervención que velan por el correcto desempeño de sus intereses.

El cómic "Josemaría Escrivá: la santidad en la vida corriente" de Miguel Ángel Requena, con dibujos de Pilarín Baés, acerca la figura de San Josemaría Escrivá a los más pequeños. Gracias a San Josemaría, millones de personas han aprendido a hacerse santos en medio del mundo a través de su trabajo ordinario.

Portada del cómic

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