Por: J.J.
Nos guste o no, es innegable que en los últimos años la cultura asiática ha impactado de manera significativa en los países latinoamericanos y europeos. Entre tantas producciones clásicas e icónicas de dichos países, sin duda, el lugar más importante, a mi parecer, lo tiene Dragón Ball, el manga y anime creado por Akira Toriyama en 1989. Su influencia y relevancia en la cultura popular de masas desde hace más de 30 años es innegable, no reconocerlo sería ingenuo e ignorante. Los personajes, escenarios, música, argumento, trama, son identificadas por las diversas infancias, juventudes y adultos, de una generación a otra.
La serie de historietas Dragon Ball es una obra de manga y anime creada por Akira Toriyama que debutó en Japón en 1984. Conocida por su mezcla única de acción, aventura y humor, la serie sigue las aventuras de Goku, un niño con una cola de mono y una fuerza extraordinaria. A lo largo de la serie, los personajes enfrentan una variedad de enemigos y aprenden importantes lecciones sobre la amistad, el coraje y el sacrificio. El impacto de Dragon Ball trasciende las fronteras, influenciando no solo la animación y los cómics, sino también la moda, los videojuegos y hasta el deporte.

El 26 de febrero de 1986, la televisión japonesa presentó por primera vez a un niño de fuerza descomunal, sonrisa inocente y cola de mono que vivía solo en las montañas. Se llamaba Goku. Nadie podía anticipar que ese personaje, creado por Akira Toriyama, se transformaría en el rostro de una revolución cultural que cruzaría continentes, idiomas y generaciones. Ese día se emitió el primer episodio de Dragon Ball, la adaptación del manga que Toriyama publicaba desde 1984. Inspirada libremente en la novela clásica china Viaje al Oeste, la historia comenzaba como una comedia de aventuras: Goku conocía a Bulma y juntos emprendían la búsqueda de las Esferas del Dragón, siete objetos místicos capaces de invocar a un dragón que concede cualquier deseo. Lo que parecía una travesía ligera y humorística pronto se convirtió en algo mucho más grande.
De aventura infantil a epopeya global
Para quienes nunca la vieron, Dragon Ball narra el crecimiento de Goku desde la infancia hasta la adultez. A lo largo de su vida enfrenta enemigos cada vez más poderosos, participa en torneos de artes marciales y descubre su verdadero origen. El relato evoluciona con su protagonista: del humor y la aventura iniciales pasa a combates épicos y dilemas de supervivencia planetaria. Esa transformación alcanzó su punto más alto con Dragon Ball Z, la continuación que llevó la acción a una escala cósmica y consolidó escenas que hoy forman parte del imaginario colectivo: la primera transformación en Super Saiyajin, la batalla contra Freezer, la amenaza de Cell o el sacrificio ante Majin Buu.
La trama inicial de Dragon Ball, inspirada en Viaje al Oeste, mezcló humor, aventuras y la búsqueda de las legendarias Esferas del Dragón. Pero más allá de los niveles de poder y los gritos que parecían eternos, la esencia de la historia siempre fue la misma: la superación personal. Goku no pelea por odio ni por ambición, sino por el deseo de ser mejor que ayer. El modelo del protagonista optimista que se fortalece a través del esfuerzo se volvió un estándar del género.

En el vasto universo del manga y el anime, pocos nombres han resonado con tanta fuerza y admiración como el del maestro Akira Toriyama, recientemente desaparecido. Akira Toriyama nació el 5 de abril de 1955 en la localidad de Kiyosu, Japón. Desde temprana edad, demostró un gran interés por el dibujo, pasión que lo llevaría a estudiar diseño gráfico en la Escuela Superior Industrial de Aichi. Después de tres años trabajando en publicidad, dejó su empleo para dedicarse a su verdadero sueño: dibujar manga. Comenzó siendo asistente de varios artistas reconocidos, incluido Kazuhiko Torishima -quien se convertiría en su primer editor-, y su debut como mangaka independiente se dio en 1978 con Wonder Island, una obra que recibió cierta atención pero que no le otorgó la fama que alcanzaría más adelante. Su gran salto llegaría entre 1980 y 1984, con la creación de Dr. Slump, una comedia de ciencia ficción que se publicó en la famosa revista Weekly Shōnen Jump. Esta serie, que contaba las aventuras de una extraordinaria androide llamada Arale y su inventor en Villa Pingüino, fue un éxito casi de inmediato y brindó a su autor el reconocimiento que buscaba.
Tras finalizar Dr. Slump, el 20 de noviembre de 1984 entró en escena Dragon Ball, un manga de aventuras, con ciertos toques de humor, que narraba las hazañas de Son Goku y sus amigos en su búsqueda de las bolas del Dragón. A pesar de que se basaba en algo completamente desconocido para el público occidental de la época, Dragon Ball no solo fue un éxito comercial. También se convirtió en un fenómeno cultural que influyó en diferentes generaciones en todo el mundo.
En el libro Dragon Ball: ilustraciones Completas, el mismo Toriyama confiesa que no se esforzó demasiado a la hora de dibujar las expresiones o la sensación de movimiento en Dragon Ball. Al ser inicialmente un manga de acción, ni siquiera se planteó hacer un dibujo muy sofisticado. De ahí que, por ejemplo, los ojos de Goku tuvieran un estilo sencillo, normalmente reservado para los personajes secundarios. Lo mismo ocurría con su pelo, cuya forma no cambiaba independientemente de la posición del personaje -al igual que las orejas de Mickey Mouse-, un ingenioso recurso gráfico que, además de ahorrarle tiempo en el dibujo, convertiría a Son Goku y su característico cabello en todo un icono. Poco a poco, las aventuras del pequeño Goku empezaron a tener cierta popularidad. Entonces, Toriyama decidió hacer que creciera, básicamente para poder encajar mejor a los personajes dentro de las viñetas en las escenas de lucha. A pesar de las reticencias de su supervisor, el público de los 90 pudo ver asombrado, durante la emisión del episodio 133 del anime, cómo el protagonista pasaba de ser un niño a un adolescente.
El fenómeno en América Latina
Si en Japón fue un éxito inmediato, en América Latina el impacto fue casi religioso. Durante los años 90 y principios de los 2000, la serie se convirtió en una cita obligada en la televisión abierta. Las discusiones en los recreos -¿Goku o Vegeta? ¿Quién era más fuerte?- eran tan frecuentes como las figuritas o los videojuegos. El doblaje latino, con frases que quedaron grabadas en la memoria colectiva, ayudó a consolidar un vínculo emocional profundo. Para una generación, Dragon Ball fue el primer gran relato épico que siguieron día a día. Fue también una puerta de entrada al anime japonés en una época en la que ese universo todavía era desconocido para el gran público occidental.
Como niño que creció en los 90, debo confesar que la televisión formó parte importante en la configuración de mi identidad. En una época sin internet, smartphones, tabletas ni laptops, lo único que se tenía para pasar el rato era la televisión. Fue a través de ella y los contenidos a los que afortunadamente -y gracias a la poca supervisión de mi madre- pude acceder. Y es aquí, en la construcción de la experiencia infantil a través de las series de anime y sitcoms en donde necesariamente debemos hablar de la importancia de Dragon Ball, muy por encima de sus similares antes mencionados, y los no mencionados. Y es que Dragon Ball tiene seguramente el puesto número uno, - sin estadísticas a la mano- , como el manga y anime más popular del mundo.

El dispositivo televisivo con sus programaciones, horarios y difusión fue el gran precursor del aparatoso éxito de Dragon Ball, pero también como coadyuvante, lo fue el sistema educativo de México y Latinoamérica en general. Sus horarios, dinámicas de continuación del trabajo en lo doméstico y rutinas, lograron articularse de la manera menos esperada con la programación de la televisión abierta de la época. Mención aparte para el increíble e inigualable trabajo de doblaje de los actores mexicanos, como lo son los reconocidos: Mario Castañeda (Goku); Eduardo Garza (Krilin); Laura Torres (Gohan); René García (Vegeta), entre otros. El impecable trabajo musical de Ricardo Silva (QEPD) con el legendario Opening Chala Head Chala, Adrián Barba con el opening El poder nuestro es;y Adrián Montalvo con Mi Corazón Encantado.
Lo significativo en todo esto, más allá de las ganas de llorar cuando escucho, por ejemplo el opening Chala Head Chala con la increíble voz de Ricardo Silva, es sin duda, las sensaciones compartidas. Es muy difícil explicar cómo es que la experiencia infantil sea la misma, con millones de personas no solo en México, sino en Latinoamérica entera. Y me refiero a lo siguiente: cuando era niño de unos 10 años, llegaba de la escuela a casa aproximadamente a la 1 de la tarde; me cambiaba, comía, jugaba un rato y como a eso de las 5 de la tarde, me sentaba en la sala a hacer mi tarea, mientras en el Canal 5 se transmitía Dragon Ball Z.
Dragon Ball Super: Broly [2018] Comparación del Doblaje Latino Original y Redoblaje | Español Latino
Un Legado que Perdura
Lejos de quedar como un fenómeno nostálgico, la franquicia siguió expandiéndose. En 2015 llegó Dragon Ball Super, que retomó la historia años después de la derrota de Majin Buu e introdujo nuevos universos, dioses de la destrucción y el recordado Torneo del Poder. Películas, videojuegos, reediciones del manga y nuevas generaciones de espectadores mantuvieron viva la llama. Incluso quienes no crecieron con la serie reconocen su estética, sus transformaciones y su influencia en otras producciones de acción.
La muerte de Akira Toriyama en 2024 marcó un momento de duelo global. Artistas, deportistas y figuras públicas de todo el mundo lo despidieron como a alguien que había formado parte de su infancia. Su creación había trascendido el entretenimiento para convertirse en un lenguaje común. Más que peleas: Reducir Dragon Ball a combates espectaculares sería simplificarla.
¿Por qué sigue vigente? A cuatro décadas de su estreno televisivo, Dragon Ball sigue siendo referencia. Parte de esa vigencia radica en su simplicidad emocional: la idea de que siempre se puede ir un poco más allá. La famosa frase “esto ni siquiera es mi forma final” se convirtió en meme, pero también en metáfora de perseverancia. El legado de Dragon Ball sigue vigente tras 40 años, gracias a nuevas series, películas, videojuegos y la adaptación a plataformas digitales. Además, la obra supo adaptarse a cada época. De la televisión abierta pasó al cable, luego al streaming y a las plataformas digitales, donde nuevas audiencias la descubren por primera vez. Para quienes la vivieron en su infancia, revisitarla es volver a un momento más simple. Para quienes recién la conocen, es entender el origen de muchos códigos culturales actuales.
El niño de la montaña que conquistó el mundo. El 26 de febrero de 1986 nadie sabía que aquel episodio inicial estaba inaugurando un fenómeno global. No había redes sociales, ni tendencias virales, ni campañas de marketing internacionales como las actuales. “Y de fondo tiene un mensaje muy reconciliador, porque prácticamente cada enemigo que derrota Goku se vuelve un aliado para futuras batallas, han unido fuerzas con él. Ese es un mensaje que deberíamos de entender hoy a nivel político y social en todo el mundo. Un segundo factor es su doblaje. “Este mensaje le llegó primero a los niños y los niños crecieron con Goku niño y luego se hizo adolescente y dieron el salto a la adolescencia y luego se los trajo hasta la adultez. Otra clave no muy explorada en los medios es el impacto que tuvo en las mujeres. “Al final Toriyama veía la figura de las mujeres como algo excelente. Para Clara Cisneros, a 30 años de su primera emisión en México, Dragon Ball superó la barrera del tiempo. “El anime, por ejemplo, ha ayudado mucho a que se divulgue la cultura japonesa, que crezcan las instituciones que dan idioma japonés, incluso los estudios culturales.”
La serie creada por Akira Toriyama cambió para siempre la forma de ver el anime y dejó enseñanzas sobre la amistad, la superación y la importancia de transformar los desafíos en oportunidades. La serie de historietas Dragon Fall es una parodia de la serie de manga y anime Dragon Ball, y fue dibujada por los autores españoles Nacho Fernández y Álvaro López para Camaleón Ediciones a partir de 1993. El personaje Saru pide al protagonista de la serie Nagasumi si es o no utiliza las Esferas del Dragón para desear a hermosas chicas en su vida. En Los padrinos mágicos en la película Channel Chasers, un espectáculo llamado "Maho Mushi" se ofrece que es una parodia de Dragon Ball Z. En el espectáculo llamado Billy y Mandy, hay un episodio (llamado "Grim por un día/Chicken Ball Z/Halls of Time "), que es una parodia del Mundo Torneo de las Artes Marciales. En el sketch de "Grey en Anime", la enfermera le dice al médico "Su ritmo cardíaco es más de 9000 ! " con el médico de responder "¿Qué? sobre 9000?! ¡Eso es imposible! me voy a tener que alimentar a un máximo de Super Surgeon! Al decir esto, el pelo del médico se convierte en la de un Super Saiyan, y su camisa desaparece. Este episodio también hace referencia a otras series manga, como Yu-Gi-Oh! Un personaje en la serie de anime MM! En la serie de MTV, Alejo y Valentina hay un episodio titulado "Garron Ball Z" con Alejo como Goku (Alejoku), Valentina como Bulma (Bulmalentina), el Viejo como el Maestro Roshi (Viejoshi), Matías como Piccolo (Matíccolo Daimaku), Gregory como Majin Boo (Majim Poo), Carlitox como Vegeta (Vegitox), Super Macho-Man como Mr. Satán (Mr. Portada de Mighty Morphin Power Rangers #39. En Un Show Más en el episodio "engáñame dos veces", donde Mordecai, Rigby y Benson van a Japón a participar en un programa de juegos. Un gran Citrus anuncio utiliza una imagen alterada de Gohan para un comercial. En la película The Matrix Reloaded, la escena de persecución de coches parece ser muy similar a la escena de persecución de coches en la Saga de los Androides . En la película La Guerra de los Mundos, Dakota tiene figuras del emperador Pilaf y autos de Mr. En la película La casa de cristal, Ruby despierta a su hermano diciéndole "Están regalando gratis cintas Dragon Ball Z en Blockbuster. En la serie de comedia de Disney Channel So Random! incluye un bit llamado "Anime Brothers" donde Scott se asemeja a Goku, que tiene el mismo pelo de punta y el mismo estilo de ropa. Su hermano Elliot se asemeja a Naruto. Polnareff lamenta la muerte de Avdol en la mansión de DIO mientras realiza la misma pose que Son Goku Super Saiyan en Namek. En ¡Vamos a cazar! Parte 1 (「狩りハンティング」に行こう! その① "Hantingu" ni Ikō! Sono Ichi¿?), el capítulo número 325 del manga de JoJo's Bizarre Adventure, escrito y dibujado por Hirohiko Araqi, perteneciente a Diamond is Unbreakable, la Parte 4 de la serie, y lanzado en la revista Shūkan Shōnen Jump el 26 de julio de 1993, Josuke Higashikata, el protagonista (JoJo), compara a Jotaro Kujo tocando las ratas gelatinizadas de Ratt, el Stand de "Carcomida", con Arale Norimaki de Dr. Son Goku en el anime de Dr. Stone. Referencia a la popular frase de "It's over 9,000!" en Doom Eternal.
El rapero español Porta tiene una canción de rap entero dedicado a Dragon Ball y menciona a Zarbon, Dodoria, Recoome, Raditz, Nappa, Dr. Gero, Dabra, Babidi, Gran Saiyaman, Goten, Krilin, Pan, Tenshinhan, Chaoz, Yamcha, Trunks, Gohan, Goku, Vegeta, Videl, Cell, Mr. Satán, Broly, Majin Buu, Freezer, Hirudegarn, Tapion, Tao Pai Pai, Yajirobe, Supremo Kai, Vegetto, Janemba, Piccolo, Gogeta, Gotenks, Oolong, Puar, Bulma, Coola, Dragon Ball Rap Baby, Bardock, y a los Dragones Oscuros. El rapero Soulja Boy tiene dos canciones que hacen referencia a Goku, Vegeta, Gohan, Piccolo, Trunks, Krilin, Tenshinhan, Yamcha, Karin, el Maestro Roshi, Chi-Chi, y Super Saiyan.
Goku ha sido una fuerte inspiración para muchos personajes, incluyendo Monkey D. Luffy del anime One Piece, Naruto Uzumaki del anime Naruto, Zatch Bell del anime homónimo y más recientemente el anime Toriko Toriko. La banda de rock alemana disuelta ‘Son Goku’ toma su nombre de Goku. La banda eligió específicamente el nombre como Goku para encarnar la filosofía de la banda, afirmando que estaban fascinados por la ingenuidad y alegría de Goku.
Desde su debut en 1984, Dragon Ball ha dejado una huella imborrable en la cultura pop y en el corazón de millones de seguidores. Su creador, Akira Toriyama, transformó el mundo del manga y del anime con una historia que mezcla aventura, acción, y un toque único de humor. Con cada nueva saga, desde Dragon Ball Z hasta Dragon Ball Super, Toriyama ha sabido reinventar la serie, manteniéndola relevante y emocionante. Dragon Ball no es solo una serie; es un símbolo de identidad para muchos. En convenciones, en línea o en reuniones casuales, los fans de Dragon Ball comparten un vínculo especial, una comunidad inclusiva y acogedora donde todos son bienvenidos. La influencia de Dragon Ball se extiende también al arte y la creatividad. Los fanáticos no solo consumen la serie, sino que participan activamente en su expansión a través de fan arts, fan fictions y cosplays, mostrando su talento y su pasión. Los personajes, las frases y las escenas icónicas de Dragon Ball han permeado la cultura popular, apareciendo en todo, desde camisetas como esta Camiseta Shenron Dragon hasta figuras coleccionables, Tazas, Juego de Cartas coleccionables Dragon Ball Super Card Game entre otros. En resumen, Dragon Ball no es solo una serie de televisión; es un estilo de vida, un ejemplo de cómo una creación puede inspirar y unir a personas de diferentes partes del mundo. Akira Toriyama, a través de su obra, no solo ha entretenido, sino que ha creado una comunidad que celebra abiertamente su pasión por el anime. Para muchos, ser fan de Dragon Ball es un motivo de orgullo, una parte esencial de su identidad.
