El mundo del cómic, desde sus inicios en el siglo XIX, ha estado tradicionalmente dominado por hombres. Sin embargo, a lo largo de la historia, numerosas mujeres han luchado por encontrar su lugar en este medio, rompiendo barreras y enriqueciendo el panorama con sus perspectivas únicas. A pesar de los desafíos, como prejuicios arraigados, discriminación y estereotipos de género, la presencia femenina en la creación de cómics ha ido creciendo, alcanzando importantes cotas de reconocimiento y visibilidad.
La trayectoria histórica del sector creativo y de la edición ha relegado a menudo a las mujeres a roles secundarios, tanto detrás de escena como en la página impresa. Carlos Pacheco, reconocido autor internacionalmente, analizaba años atrás la presencia de la mujer en el mundo del cómic, señalando que la desafección de las mujeres hacia el cómic, como lectoras y creadoras, podría tener que ver con la propia sexualización que la historieta hacía de la mujer. Pacheco también reconocía la creciente presencia de las mujeres en el ámbito de la creación de cómics, comentando cómo su entrada inicial pudo ser más como coloristas y guionistas que como dibujantes. Este ambiente masculinizado se reflejaba en los personajes y en la óptica con la que se trataban los pocos personajes femeninos que aparecían. La representación física de la mujer acababa por convertirse en una tarea casi imposible de la que a menudo solo podían ofrecerse simples sucedáneos, y como personaje, la mujer de los tebeos de Bruguera no era un retrato de la mujer, sino de "la mujer" en tiempos de la dictadura del general Franco, jugando su rol de esposa con características de sumisión y servilismo.
A pesar de estos obstáculos, la presencia de mujeres en el mundo del cómic ha estado marcada por numerosos desafíos. Sin embargo, la recuperación del trabajo de autoras injustamente olvidadas por la historia hegemónica es fundamental. Paralelamente, el movimiento asociativo profesional cuenta con espacios inclusivos como la Asociación de Autoras y Autores Profesionales del Cómic (APCómic). Las redes sociales y plataformas en línea proporcionan a las mujeres creadoras una plataforma para compartir su trabajo directamente con el público, eliminando la dependencia exclusiva de editoriales tradicionales.
Profesionales y especialistas coinciden en afirmar que la presencia de mujeres en el mundo del cómic no solo ha ampliado la diversidad de voces, sino que también ha enriquecido las historias contadas y los personajes representados. De este desafío a los estereotipos de género surgen nuevos retos y se exploran formas de narrativa visual que trascienden las convenciones tradicionales del medio. La presencia y contribución de mujeres autoras de cómic en España ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años, reflejando una tendencia global hacia una mayor diversidad e inclusión en la industria.
Pioneras y Visionarias
Desde los inicios del cómic a finales del siglo XIX, es innegable la presencia de mujeres creadoras, a menudo eclipsadas por sus homólogos masculinos. La aparición de la primera mujer historietista se remonta a los primeros años de la popularización de la tira cómica. Se considera popularmente a “The Yellow Kid” como el padre oficial de la historieta actual, y su creador Richard F. Outcault publicó en 1895. A pesar de su obvio talento, sus primeros trabajos estaban firmados como “CRO” para disfrazar el hecho de que era una ilustradora. Sus trabajos posteriores estuvieron firmados como “O’Neill”. Fue completamente autodidacta. En 1888, a los 13 años, Rose O'Neill ganó un concurso de arte celebrado en el periódico local, y los jueces la convocaron para demostrar sus habilidades en persona porque no creían que el talento demostrado fuese el de una concursante de 13 años. En 1901 publicó su primer cómic como tal: los Kewpies. Pero no se detuvo sólo en los cómics: escribía relatos, novelas e ilustraba tanto novelas adultas como cuentos infantiles.
Nell Brinkley (1886-1944) fue una joven feminista que llegó a Manhattan en 1907. Fue la primera en reflejar el concepto de “mujer nueva” en una época en la que la representación tópica de la mujer reflejaba una artificial sofisticación. Brinkley representó a impresionantes y activas mujeres de clase trabajadora que esquiaban, corrían y surfeaban con aire independiente. Fue más conocida por la creación de “Mopsy” (1939), una muchacha inspirada en ella misma: independiente e ingeniosa, aunque algo ingenua. Se publicó hasta 1953, y tuvo diversas ocupaciones, ejerciendo de enfermera y auxiliar durante la II Guerra Mundial.
En 1937, apareció la tira “Torchy Brown in Dixie to Harlem”. Entre todas destaca “Miss Fury” (1941), la primera protagonista de acción creada por una mujer. Su alter ego era la millonaria Marla Drake. Enfundada en un traje de heroína, se enfrentaba a diversos villanos y mantenía un triángulo amoroso con su exnovio y un detective recurrente en sus historietas. Fue revolucionaria por ello y por los considerados reveladores trajes que usaba, que causaron honda controversia.
Ethel Hays, Nell Brinkley, Ruth Roche, Fay King; y, en España, Consuelo Gil y Lola Anglada son todas pioneras, algunas de ellas grandes olvidadas, de la historieta. La longeva Ethel Hays (1892-1989) es probablemente la más conocida y exitosa. Se graduó en la Escuela de Arte de Nueva York y obtuvo una beca para perfeccionar sus pinceles en París. Una vez terminado el conflicto, regresó a Estados Unidos, donde trabajó como ilustradora en el Cleveland Press, donde empezó a dibujar la sección ilustrada Vic and Ethel. A partir de este trabajo, se centró en comentar e ironizar sobre el estilo de vida de las flappers, mujeres liberadas de los años 20 y 30 del siglo pasado.
Nell Brinkley (1886-1944) es recordada más como ilustradora que como historietista. Fue una artista autodidacta que trabajó bajo las órdenes de Arthur Brisbane. La razón por la que su labor en la historieta está eclipsada probablemente se deba a que, antes de que se difundiera la fotografía, se encargó de ilustrar todo tipo de noticias sensacionalistas y juicios. Era prodigiosamente rápida y talentosa dibujando y dejó para la posteridad la Brinkley Girl, un arquetipo femenino muy reconocible que retrataba a una joven de clase trabajadora, activa y perspicaz.
Es inexplicable que Ruth Roche (1917-1983) no sea más conocida. Su papel en el desarrollo del cómic durante la Edad de Oro fue muy notable, ya que dirigió el célebre estudio fundado en su día por Will Eisner y Jerry Iger. Sin embargo, su trabajo más llamativo es sin duda Kismet, Man of Fate, que es el primer superhéroe musulmán de la historia. En los años 30 del siglo pasado existían auténticas factorías de cómics en los que se trabajaba en serie. Cuando los socios rompieron entró Ruth Roche y es a ella y a su gestión a quien debemos varias historias inolvidables, muchas de ellas de terror, durante los años 50, como Night Screams o Experiment in Terror; no estaban firmadas, pero muy probablemente las escribió o editó junto a Jerry Iger.
Culmina el repaso de autoras anglosajonas con el caso más fascinante e intrigante: Fay King (acaso un seudónimo, pues en inglés se pronuncia faking, fingiendo), nació en 1889 y se desconoce su fecha de fallecimiento. Durante las décadas de 1910 y 1920 fue una de las ilustradoras más conocidas de Estados Unidos y su popularidad era comparable a la de Nell Brinkley. Apareció en la película desaparecida The Great White Way (1924) interpretándose a sí misma. Lo extraño de su caso es que abandonó los pinceles y desapareció, simplemente. El último dato fiable que se tiene de su existencia es que en 1954 pagó el funeral del boxeador Oscar “Battling” Nelson, con quien estuvo casada entre 1913 y 1916.
En España también las mujeres han tenido una notable importancia en el desarrollo de los cómics. Sería muy injusto no citar a la cada vez más recordada Lola Anglada (1896-1984), barcelonesa decidida a hacerse hueco como ilustradora y primera artista profesional española de cómics. Sus problemas empezaron muy pronto, cuando fue expulsada de la Escuela Llotja porque en aquellos tiempos no era decoroso que una joven retratara modelos desnudos. Fue la única mujer dibujante en revistas como ¡Cu-Cut!, En Patufet, Virolet o La Mainada y quizás su trabajo más encomiable fue fundar una revista dirigida al público femenino, La Nuri (1925), que apenas consiguió sacar un único número. En esta revista publicó otra pionera dibujante, Mercè Llimona, adaptaciones de cuentos clásicos.
En el París de 1920, Tamara de Lempicka era una artista destacada y una personalidad intrigante. Era una mujer con talento y carácter, liberal y abiertamente bisexual, que pasaba sus noches en los famosos cabarets de los locos años 20 en busca de inspiración, amantes y modelos. Esas noches de excesos acababan en discusiones con su esposo Tadeusz, quien le reprochaba no cuidar a su hija Kizette. Pero Tamara no tenía intenciones de cambiar, especialmente porque su dinero era lo que mantenía a su familia.
El cómic "AnneMarie" gira en torno a la fascinante biografía de la reportera suiza Annemarie Schwarzenbach, nacida en 1908. Fue periodista, fotógrafa, novelista y viajera. Durante el periodo de entreguerras vivió la efervescencia de los círculos intelectuales de París y Berlín. Más tarde, en busca de noticias, condujo su coche por Oriente, con escalas en Turquía, Siria, Palestina, Iraq y Persia para relatar lo que veía. Su curiosidad la llevó a trabajar en Estados Unidos, Portugal y hasta en la selva del Congo. Fue una mujer independiente, abiertamente lesbiana y con una personalidad intempestiva que la llevó a los excesos y a la autodestrucción. Este cómic está realizado por María Castrejón y Susanna Martín.
El cómic "Sissi" se centra en Elisabeth de Baviera, más conocida como la emperatriz Sissi, una mujer distinta en un entorno más que hostil. Su principal conflicto fue compaginar la vida en la corte con sus deseos de ser una mujer libre y moderna con visiones políticas propias y carácter para manifestarlas. Este cómic incluye una visión profunda sobre la defensa que Sissi hizo durante toda su vida de la causa húngara, los conflictos con su ambiciosa suegra, la archiduquesa Sofía, y saltos temporales que sirven para relacionar su vida con la situación política de Europa en ese momento.
El cómic "Miss Davis" celebra la vida y las luchas de uno de los primeros iconos feministas del siglo XX: Angela Davis, afroamericana, filósofa y revolucionaria. Cuenta la historia de esta mujer brillante que, tras criarse en el profundo sur, donde la segregación racial y los ataques del Ku Klux Klan causaban estragos y quedaban impunes, viaja a Europa para estudiar a pensadores revolucionarios como Marcuse, Theodor Adorno y Jean-Paul Sartre. Este cómic es de Améziane y Sybille Titeux.
El cómic "Credo" se enfoca en Rose Wilder Lane, una feminista libertaria, hija de unos granjeros del Medio Oeste. Ella, que era una talentosa escritora, se convirtió en reportera para la Cruz Roja en países como Albania o Armenia, y en una exitosa escritora de relatos feministas y agudos análisis sobre teoría política. Pero la actividad que más fama le dio fue coescribir junto a su madre, Laura Ingalls, sus memorias en un libro llamado La casa de la pradera que se convertiría en la exitosa serie de La familia Ingalls.

El Cómic Franco-Belga y la Explosión del Manga
Durante décadas no hubo mujeres en la escena del cómic franco-belga hasta la aparición de Claire Bretecher (1940-2020). Debutó de la mano de René Goscinny, dibujando su guion en “Le Facteur Rhésus” (1962). Se hizo conocida por su serie “Les Frustrés” (1973), que llegaron a ser publicados en España en las páginas de la revista Totem. En 1976, viendo que no había espacio para la expresión de las mujeres, un grupo de autoras se asociaron para crear la revista Ah! Fue una rompedora revista de corte feminista que presentaba historias escritas y dibujadas exclusivamente por mujeres, con temas de interés para las mujeres como la menstruación, el sexismo, el aborto… cada número era temático.
Sin embargo, no ha sido hasta la década del año 2000 que ha nacido una nueva generación de artistas mujeres en el mercado francés, y ha sido marcado por 4 momentos importantes que han favorecido esa creciente feminización del oficio de dibujante de cómics: El primer factor fue el gran premio otorgado a Florence Cestac en el Salón de Angulema el año 2000. Hasta hoy sigue siendo la única mujer honrada con ese galardón. El segundo fue el triunfo de “Persépolis”, la obra autobiográfica de Arjane Satrapi, que sirvió para abrir el camino de la libanesa Zeina Abirached o la india Amruta Patil, por ejemplo. El tercer factor fue la explosión de la lectura de manga en Francia, que condujo a la traducción masiva de manga creado por mujeres para un público femenino. Y el cuarto fue el lanzamiento, en 2002, de la colección “Traits féminines” en las ediciones de L’An 2 dirigidas por Thierry Groensteen.
El Cómic Español: De las Pioneras a la Actualidad
En España, varias pioneras sentaron las bases para las generaciones futuras. Una de ellas fue Montserrat Minakata (1937), quien comenzó a publicar con regularidad en el año 1969 en la revista “Oriflama”. Su obra suele ser crítica y satírica con respecto a la burguesía y el machismo social de la época. No obstante, en 1967, publicó su obra más significativa: “Matemasis”, en la que trata los miedos, dudas y dolores que la mujer afronta ante la inminencia del parto. Como viñetista, ha realizado colaboraciones en diferentes diarios y revistas, tanto nacionales como extranjeras.
Otra gran pionera fue Isabel Bas Amat (1931): dibujante y guionista, fue la primera en dibujar en “TBO” (1967). Comenzó a los 17 años en la profesión, dibujando para Toray (“Cuentos de la abuelita”, “Matildita: el terror del barrio”) y Bruguera (chistes y pasatiempos para “DinDan” y “Tío Vivo”). La protagonista estaba inspirada en la hija de Albert Viña, director de TBO. Apareció como personaje fijo durante años.
Carmen Barbará, Carme Barbará Geniés (1933), para Ibero Mundial, diseñó y lanzó en 1962 su obra más conocida y rompedora: “Mary Noticias”, que se publicó hasta 1971.
Otra de las pioneras fue María Pascual (María Pasqual i Alberich, 1933-2011). Su obra profesional comenzó en 1955 en la editorial Toray con títulos como “Alicia" (1955), "Graciela" (1956), "Lindaflor" (1958), "Rosas Blancas" (1958), "Guendalina" (1959), "Susana" (1959), "Serenata" (1959) y "Cuentos Diadema" (1960). Para Bruguera dibujó “Sissi” (1957).
Y cerrando este artículo con las grandes pioneras del cómic español: Purita Campos. Purificación Campos Sánchez (1937-2019) es una de las autoras más populares del cómic español en el siglo XX, al punto de haber sido galardonada con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en el año 2009. Comenzó su carrera como diseñadora de moda, hasta que Manuel Vázquez la descubrió y la apadrinó para que entrase en Bruguera en 1959. En 1971, comenzó a trabajar para revistas inglesas a través de la agencia Creaciones Editoriales, y fue en esa etapa en la que nació su obra más conocida: “Esther y su mundo”, que nació de dibujar los guiones de Philip Douglas para su obra “Patty’s World”. Con esta serie, que duraría hasta 1988, logró una tirada semanal de entre 300.000 y 400.000 ejemplares en varios países del mundo. Para el mercado extranjero (el holandés), con guión de Andries Brand, creó a “Jana”, una modelo internacional cuya vida es independiente y autosuficiente. Aquí fue editado por la editorial Sarpe. No nos olvidemos que ganó también un premio Haxtur en 2014, y el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona en 2013.

El Underground y la Diversidad de Voces
Tendrían que llegar los cómics underground para que las mujeres tuviesen una mayor agencia dentro del mundo del cómic, lo cual parecería paradójico y llamativo en el interior de un movimiento que también se caracterizó por sus historias machistas y misóginas. Pero la liberación de temas y estilos que implicó el comix underground también significó que muchas mujeres podían, simplemente, hacer uso de la misma cadena de distribución y de la misma apertura e imprimir sus propias revistas con temáticas afines. Las primeras revistas de comix underground hechas por mujeres provinieron de dos colectivos: por un lado Tits N’ Clits de Joyce Farmer y Lyn Chevli, por otro lado Wimmen’s Comix de Trina Robbins, Aline Kominsky, Melinda Gebbie (entre otras). Ambas series, publicadas de forma irregular hasta bien entrados los 80s, tomaban una serie de temáticas dejadas de lado o presentadas con gran desprecio e incomprensión por los comics mainstream y underground y que sintonizaban de manera perfecta con los reclamos del creciente movimiento de mujeres: las frustraciones en sus carreras producto de la elección por una vida familiar, el aborto, la condición de madre soltera, el lesbianismo, el abuso sexual, la violencia en la pareja, la desigualdad laboral.
Y, al mismo tiempo, expandieron las temáticas de los comics underground en dos sentidos muy importantes: en primer lugar, hicieron de su cuerpo una temática fundamental. Solo basta con remitirse a alguno de los comics producidos por Joyce Farmer acerca de la menstruación, o a las exploraciones lúdicas-escatológicas de Kominsky para darse cuenta que estas mujeres estaban mucho más en sintonía con sus propias funciones fisiológicas que sus contemporáneos masculinos, dominados por neurosis y fantasías de poder por partes iguales. En segundo lugar, porque expandieron aún más el estilo de dibujo aceptable. La compuerta abierta por las mujeres del underground se iba a reflejar en las antologías de los ochentas: tanto Raw como Weirdo cuentan con una numerosa cantidad de artistas femeninas e, incluso, la publicación dirigida por Crumb (que luego dejaría en manos de Kominsky, para ese momento ya su esposa) tenía bastantes más.
En Argentina, con Patricia Breccia (quién sin embargo inicia su carrera en los setentas) y las primeras historietas de Maitena los ochentas comienzan a revertir la tendencia en historieta producida por mujeres. Breccia, quién por supuesto también procede de una familia de historietistas, inició su carrera con tiras sobre las neurosis modernas en la revista Sancho, para luego pasar a dibujar guiones de Saccomano y finalmente sus propias historias en la Fierro original. “Sin novedad en el frente” entremezcla varios registros para hablar de la ciudad, las mujeres y la noche, con un dibujo que oscila entre la ilustración de cuentos infantiles, las líneas geométricas y la ocupación total de la página en escenarios abigarrados. Maitena, por su parte, en la primera etapa de su carrera tiene un recorrido que es muy similar al de otros artistas de los ochentas: peregrinaje por las revistas Fierro, Cerdos y Peces, Sexhumor; uso de géneros con un anhelo localista (el policial Barrio Chino por ejemplo) y también una profunda exploración de la sexualidad femenina. Maitena dibuja con un trazo oscuro, lleno de negros, con personajes cuyo diseño por momentos remite a una sutil influencia de Moebius.
Un caso a recordar es el de Tove Jansson. Jansson, creadora de las historietas de los Moomin, se inició como escritora de prosa y como pintora, inventando a los personajes para sus libros para niños. Pero en 1954 le preguntaron si estaba interesada en comenzar a dibujar una tira diaria, protagonizada por los mismos, para un diario de Londres. Jansson entonces adaptó libremente algunos de sus libros y desarrolló la tira entre 1954 y 1959, momento en el cual, agotada por el ritmo diario, que no le permitía escribir ni pintar, terminaría dejándola en manos de su hermano. Sus historias de los Moomins aúnan reflexiones sobre la familia con meditaciones sobre la división entre aventura y costumbrismo, entre el anhelo de salir al mundo y el deseo de seguir siendo un burgués en su casa. Sus Moomins son una familia amable, ajena a toda neurosis, desordenada, que considera todo un entretenimiento, y que valora su hogar por sobre todas las cosas.
Jansson (junto con la industria japonesa) parecería desmentir el lugar subalterno de la mujer en el mundo de la historieta. Pero hay que recordar que estamos hablando siempre de excepciones, casos extraordinarios en una industria que, especialmente en Argentina y Estados Unidos, parecería haber considerado lo femenino desde una óptica que mezcla en partes iguales deslumbramiento en su tratamiento estético y ninguneo en sus prácticas laborales y en la historización del medio.
En Japón, las mangakas siempre tuvieron un status similar al de sus contrapartes masculinas, y allí están los casos pioneros de Machiko Hasegawa, Riyoko Ikeda y Moto Hagio, y los verdaderos imperios comerciales de artistas más recientes como Naoko Takeuchi, Rumiko Takahashi y las Clamp.
La ilustradora de comics Belén Ortega reivindica el talento español - El Intermedio
El Cómic como Formato para la Historia y la Biografía
Los cómics son un excelente formato creativo para introducirse en la historia y en biografías, ya que a través de ellos puedes explorar los universos que te interesan de una forma entretenida y didáctica. Cada vez son más las mujeres que, como autoras, entran en el mundo del cómic. Pero ha habido un largo camino hasta que su trabajo ha llegado a la situación actual. Ya son visibles, ya son reconocidas.
La Asociación de Autoras y Autores Profesionales del Cómic (APCómic) es un espacio que se define como inclusivo y abierto. En el marco de la muestra documental ¡Mujercitas del mundo entero, uníos!, organizada por la Biblioteca y Centro de Documentación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, intervinieron cinco autoras: Montse Clavé, Isa Feu, Marta Guerrero, Laura Pérez-Vernetti y Marika Vila. Ellas contaron su experiencia, sus comienzos en el género, sus influencias, sus métodos durante el proceso creativo y cómo enfrentan la brecha de género en un ámbito donde las mujeres han sido tradicionalmente excluidas.
El conversatorio “Líneas de la historia y de la historieta”, celebrado en el marco de la muestra Chicks On Comics con la presencia de Caro Chinaski, Clara Lagos y Sole Otero, exploró el rol histórico que las mujeres han cumplido en la historieta, centrándose en casos e historias notables de dibujantes. Se abordó la “invisibilización” de la mujer a lo largo de la historia de la industria de historietas.
El Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2024 ha sido recientemente otorgado a una figura destacada cuyo trabajo, aunque no directamente a su creación de cómic, tiene una fuerte conexión con su trayectoria creativa en este campo. El Comic Barcelona, en su 42ª edición, ha contado con una representación femenina en sus jurados, con mujeres en los paneles de autoría de las categorías de Mejor Obra de Autoría Española, Mejor Obra de Autoría Extranjera, Mejor Fanzine, Mejor Cómic Infantil y Juvenil, Premio Sophie Castille a la Mejor Traducción y Premio Miguel Gallardo al Autor/Autora Revelación.
A pesar de los logros evidentes, todavía existe una brecha significativa en cuanto a la capacidad de las mujeres autoras de cómic para vivir exclusivamente de su trabajo en España. El futuro de las autoras de cómic en nuestro país, guionistas e ilustradoras, dependerá también del compromiso continuo con la equidad de género y la diversidad en todas las áreas del medio.

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