Los trolls son seres astrales de oscuro origen. De forma humanoide y peluda, sus gruesos hocicos están cubiertos por pequeñas y alargadas protuberancias carnosas. Cazan en manada y tienen una dieta carnívora: son vistos alimentándose de animales vivos, así como de cadáveres recientes de otros trolls, el ogro herido por Guts en Enoch o a los restos de mujeres humanas. Además de devorar a los humanos, secuestran y arrastran a las mujeres hacia sus guaridas para hacer uso sexual de ellas. Desde la encarnación de Griffith han obtenido acceso al mundo físico. Uno de sus nidos se encuentra en el Qlifot. Pese a su aspecto, son veloces y ágiles. También son lo suficientemente hábiles para obtener y usar armas de los humanos. Parecen tener algún tipo de organización jerárquica, en la que el resto de los trolls tienen un jefe.
En la emergencia de un qlifot en la capital de Kushan, Farnese de Vandimion identifica a los seres que aparecen como trols pese a su aspecto divergente del visto previamente. Los trols aparecieron en Enoch a comienzos de invierno. Desde aquella noche fatídica, el pueblo se hubo de enfrentar a saqueos y secuestros de niños y mujeres. Precisamente, mientras Guts y sus acompañantes cruzaban el bosque, sufrieron la emboscada de un grupo de trols. Ante el error de Isidro para proteger a Farnese y Casca, una bruja y una elfa interceden, creando un sello protector a su alrededor y espantándolos. Cuando ambas se van y el grupo retoma su camino, encuentran a un maltrecho Morgan, cuyo grupo había caído ante los trols. Juntos llegan hasta el árbol espiritual, donde, tras un breve combate contra los golems que custodiaban el lugar, conocen a la bruja Flora y a las dos personas que habían encontrado previamente: la bruja aprendiz Schierke e Ivalera, la elfa.
El día siguiente, los trols vuelven a atacar, matando a un hombre llamado Ted y a otro llamado Horace cuando intentaba salvar a Hanna (su hermana y mujer de Ted) de ser violada, siendo esta secuestrada con posterioridad. En un posterior ataque, y mientras los habitantes de Enoch se refugian en la iglesia del pueblo, los miembros del grupo de Guts intentan llegar al edificio. Mientras que Serpico hace gala de su unión con la espada de las sílfides para combatir a los trols, Isidro apenas puede deshacerse de ellos usando bayas mágicas. Si bien Casca y Farnese están ajuicio gracias a sus cotas de malla de plata, Serpico busca abrirles camino hacia la iglesia. Es entonces que Guts aparece y comienza a masacrar a los trols. Algunos consiguen adentrarse en el edificio, y son repelidos por Serpico, Isidro, Morgan y varios habitantes del pueblo, movidos por la determinación de los jóvenes y su paisano de edad provecta. Aunque algunos consiguen encaramarse al tejado, son desintegrados por la luz de los Cuatro Reyes Elementales invocados por Schierke. Esta se deshace del resto invocando a la Dama de las Profundidades y creando una riada.

Siguiendo el rastro emocional de los trols, Schierke, Guts, Puck, Ivalera e Isidro llegan a un qlifot, un área tenebrosa del mundo astral donde los trols tienen su guarida. Mientras tanto, las dos mujeres vuelven en sí, agitadas por la visión de los extraños seres que pueblan el lugar y cómo los trols violan a las mujeres secuestradas, llegando algunos incluso a matarlas por la violencia en el acto. Es entonces que Hannah, la joven que había sido secuestrada previamente, se arrastra ante Farnese y Casca y muere al surgir de ella múltiples bebés trols. El grito de Farnese alerta a los trols cercanos, lo que, a su vez, hace que Schierke note dónde están las jóvenes, distrayendo a los trols cercanos mientras Farnese usa su cuchillo de plata para ayudar a la indefensa Casca. Alertada por cómo hay trols que usan aperos de labranza como armas (y, por lo tanto, podrían atacarlas pese a llevar las cotas de malla de plata), es ayudada por la aparición de Guts. A medida que aparecen más trols, Guts se encarga de matarlos mientras Isidro localiza y protege a las mujeres y niños secuestrados, combatiendo a los trols armados y al que parece comandarlos. Mientras tanto, Guts se ve las caras con Slan, que se había personado en el lugar usando las entrañas de los trols que Guts había masacrado. Esta afirma que el Qlifot puede hacer brotar seres astrales como estos sin parar (en la versión de EDT, "subir a la faz de la tierra"). Una vez Slan desaparece al destrozar Guts su cuerpo temporal, el Qlifot se desmorona, incluyendo a los trols que acechaban al grupo de Schierke.

Los trols aparecen en el mundo humano tras el gran maremoto del mundo astral, atacando sus residencias. Rickert y Erica, que habían dejado la casa de Godo cuando los trols llegaron a las montañas, protegen a una caravana de refugiados de un ataque de trols antes de la intervención de la Nueva Banda del Halcón. Ya en Falconia, Jarif dice a Laban que, según una revelación de la sacerdotisa, un grupo de trols se disponía a atacar a unos refugiados en las cercanías del paso de montaña oriental. Durante el kurultai en la capital de Kushan interrumpido por la aparición de Rakshas, un qlifot emerge en la ciudad con criaturas astrales que Farnese de Vandimion identifica como trols.
Un trol es un ser de la mitología nórdica y el folclore escandinavo. En el primer caso, son seres parecidos a jötnar que viven en pequeñas familias en zonas rocosas. En japonés, los nobles kushanos se refieren a los trols que emergieron del qlifot en la capital kushana como "gaki" (ガキ)/"preta" (餓鬼). En budismo, son espíritus que padecen de extrema sed y hambre como resultado de su karma cuando fueron humanos. Según las entrevistas en la página web de Sammy, su creación para el videojuego Berserk: Millennium Falcon Hen Seima Senki no Shō comenzó al mismo tiempo que se desarrollaba el juego.
Berserk Saga de los Trols Análisis/Narración (Parte 9)
| Aparición | Lugar |
|---|---|
| Ataque en Enoch | Bosque y pueblo de Enoch |
| Ataque en Kushan | Capital de Kushan |
| Ataque a refugiados | Cercanías del paso de montaña oriental |
Los trolls son una manifestación del mal y el horror en el mundo de Berserk, representando la brutalidad, la depravación y la amenaza constante para la humanidad.