El Purgatorio se presenta como un escenario de intensa lucha y sacrificio. Habiendo descifrado el poder del Rey Demonio, Meliodas, Ban y Wild buscan una vía de escape. Es Ban, con su vida infinita, quien logra debilitar al Rey Demonio, allanando el camino para su huida.
Meliodas, el pecado de la ira, muestra profunda preocupación por su amigo, pero Ban le insta a concentrarse en encontrar la puerta al mundo real. Wild, en poco tiempo, logra este cometido. Meliodas, en un acto de valentía, se ofrece a retener a su padre para darles una oportunidad de escapar. Ban, a regañadientes, acepta la oferta mientras el Rey Demonio intenta atacarlos con un enorme poder, que Meliodas detiene con suma facilidad.
Mientras Ban y Wild se cuestionan si cruzar el portal, Meliodas se enfrenta a su padre. El Rey Demonio lo considera peligroso, un destructor cuya existencia debe ser eliminada para asegurar que Meliodas, en su antigua personalidad, sea su digno heredero. El Rey Demonio procede a atacarlo con un fulminante ataque de su espada, enterrando a Meliodas en un enorme cráter justo antes de intentar eliminarlo.

En ese momento crucial, Wild decide intervenir, utilizando una técnica reservada para emergencias que consiste en explotar su fuerza vital. Wild expulsa a Meliodas, arrojándolo contra Ban, lo que provoca que ambos caigan hacia el mundo real. El Rey Demonio intenta seguirlos, pero es repelido por el ataque de Wild, sufriendo un desgaste que aparentemente lo deja agonizando.
El Bosque del Rey Hada: El Encuentro con Elaine
La narrativa se traslada al Bosque del Rey Hada, un lugar de majestuosa belleza. Un joven de cabello blanco, llamado Ban, llega al bosque con un propósito: encontrar la Fuente de la Juventud, cuyas propiedades mágicas conoció a través de la información de Zhivago.
Al llegar a la cima del árbol central, Ban se encuentra con una pequeña niña. Sin darle mucha importancia, se dirige hacia la Fuente de la Juventud. La niña, sin embargo, no deja de mirarlo. Ban le pregunta si está perdida, a lo que ella responde que protege la Fuente de bandidos como él. Con un leve movimiento de su mano, un fuerte viento lo lanza lejos de la cima.

Ante el temor de Ban por morir, la Santa Guardiana le explica que no debe preocuparse, pues incluso si llega a morir, seguirá viviendo como parte del bosque. Para sorpresa de la Santa Guardiana, Ban vuelve a subir, intentando tomar la Fuente en cada oportunidad. Sin embargo, sus esfuerzos son infructuosos, ya que ella se lo impide una y otra vez. La insistencia de ambos por no ceder termina por desesperarlos.
El Corazón de Ban y la Promesa de Inmortalidad
Elaine reclama a Ban por no entender que sin la Fuente de la Juventud, todo el bosque moriría. Él dice entenderlo, pero la Santa no le cree, pensando que es un humano tonto al no saber que las Hadas pueden leer el corazón. Cuando Elaine lo hace, se da cuenta de que Ban no posee malos sentimientos e incluso percibe algo sin fondo que se extiende por su corazón. Ella lo libera de su agarre y le pregunta quién es. Él responde que le llaman "Ban el Bandido".
La Santa Guardiana se presenta como Elaine, reiterando que no es una niña, y cuestiona a Ban la razón por la que desea la Fuente de la Juventud. Él responde: "Aunque mi vida no haya sido del todo buena, si vivo lo suficiente...algo bueno podría pasarme...".
Elaine, al ver todo lo que el hombre ha vivido, le pregunta qué pasaría si, a pesar de obtener la inmortalidad, nada bueno le sucediera. Ella ha permanecido cuidando de la Fuente en lugar de su hermano, el Rey del Bosque, durante 700 años, y nada bueno le ha ocurrido en ese tiempo. Ban se sorprende y exclama que eso debió haber sido aburrido, lo que hace que la Santa Guardiana exprese explosivamente lo aburrido que ha sido estar allí sin saber nada de lo que ocurre fuera del bosque.

Ban se marcha, dejando a Elaine algo desilusionada. Sin embargo, poco tiempo después, regresa con su colección de etiquetas y comienza a mostrárselas a Elaine.
La Amenaza Demoníaca y el Sacrificio
Instantes después, un ser monstruoso aparece en el Bosque del Rey Hada, lanzando enormes bolas de fuego. Según Elaine, se trata de un miembro del Clan de los Demonios, que debió haber sido sellado hace tiempo por el Clan de las Doncellas Sagradas. Ahora, con el Fuego del Purgatorio, está incendiando todo a su paso.
Ban le dice a Elaine que tome la Fuente de la Juventud y huya mientras él se encarga, creyendo que el demonio busca la Fuente. Usando su sansetsukon, logra desprender el corazón del demonio de un solo ataque. Sin embargo, Elaine no logra advertirle que el monstruo posee más de un corazón, y ambos son heridos mortalmente.
Elaine ofrece a Ban el agua de la copa, pero él piensa que es mejor que ella la beba, ya que él no sirve para nada y Elaine debe vivir, además de que no posee la fuerza suficiente para beberla. Entonces, la Santa bebe primero y, mediante un beso, se la proporciona a él.

El demonio se dirige peligrosamente hacia ellos con la finalidad de atacarlos, pero Ban se enfrenta a él en una encarnizada batalla. Gracias a su inmortalidad obtenida recientemente, logra derrotar al enemigo.
Posteriormente, Ban es sentenciado a muerte por haber cometido varios pecados, entre ellos, destruir el Bosque del Rey Hada, robar la Fuente de la Juventud y asesinar a su Santa Guardián.