La legendaria batalla entre Hashirama Senju y Madara Uchiha es recordada como el más grande choque del mundo ninja, así como uno de los primeros, anterior a la que fue la Primera Gran Guerra Mundial Shinobi. Esta lucha causó una enorme destrucción en el campo de batalla, ubicado en los límites del País del Fuego y el País de los Campos de Arroz.
Tras muchos años de batallas entre clanes, y posterior a la alianza entre el Clan Uchiha y el Clan Senju y la creación de Konohagakure; Hashirama, quien fuese Líder del Clan Senju, fue electo Hokage de la aldea en vez de Madara, haciendo que este último comenzara a darse cuenta de la gran desconfianza que la aldea tenía hacia él.
Algunos años después de su exilio, Madara vuelve a Konoha con el propósito de destruirla, entonces Hashirama como Primer Hokage se enfrenta a él, comenzando así una gran batalla final sin cuartel, en donde hoy son los límites del País del Fuego y el País de los Campos de Arroz.

El Enfrentamiento Definitivo
Ambos ninjas comenzaron una batalla de bukijutsu, pero debido a que sus destrezas en este campo eran iguales, pasaron al ninjutsu. Durante el transcurso de la batalla Madara invoca al Nueve Colas como su arma de guerra, que controlaba con su poderoso Mangekyō Sharingan Eterno y Hashirama responde usando su Kekkei Genkai único, el Elemento Madera.
A medida que la batalla fue avanzando Hashirama utiliza el jutsu Elemento Madera: Dragón de Madera para atacar a la bestia y a Madara. El Dragón de Madera se enrosca alrededor de Kurama, quien arroja una Bomba Bestia con Cola, obligando a Hashirama a usar el jutsu Elemento Madera: Hombre de Madera para atraparla y aparentemente devolvérsela a Madara que activando el Susanoo, finalmente asesta la bijudama contra Hashirama.

Kurama equipado con el Susanoo de Madara. Madara está intacto de la explosión, porque usa su Susanoo para colocárselo como armadura a Kurama, ante la sorpresa y admiración de Hashirama. El líder Senju usa su Elemento Madera: Hotei para intentar sujetar a Kurama, quien usa la espada del Susanoo para atacar a Hashirama y al mismo tiempo provoca el corte de cinco montañas que se encuentran alrededor.
Así que Hashirama toma la decisión de alejarse lo más posible y dirigirse al mar. Madara lo persigue y al llegar al destino, Kurama genera una Bomba Bestia con Cola y le incrusta la espada del Susanoo y la lanza, pero Hashirama usa su Invocación: Quíntuple Rashōmon para desviarla y mandarla al otro lado de la costa.
Madara le comenta a Hashirama que ha pasado mucho desde su última batalla y que si ha notado lo fuerte que se ha vuelto, a lo que Hashirama le responde que se deben detener, que lo único que traerán será daños a lo que han creado y a los shinobis, revelando que no desea matarlo, a lo cual Madara le responde que no debería estar tan confiado.
La Derrota de Madara y el Legado del Valle del Fin
Durante el choque, Hashirama usa su Cumbre de Buda Transformado y a pesar de que casi todos los brazos de Madera fueron destruidos por una masiva serie de Bombas Bestia con Cola incrustadas en espadas del Susanoo, los golpes hechos por los que no fueron cortados, removieron el Susanoo de Kurama. En ese momento la estatua con su gigantesca mano tomo al Nueve Colas y Hashirama a través del hombre de Madera, el cual estaba encima de la estatua junto con un dragón de Madera, uso el Estilo Hokage: Jutsu de Sumisión: Regreso al Estado Humano de Kakuan sometiendo a la bestia y quitándole el control de Madara.
Al final, los oponentes totalmente agotados, en un gigantesco cráter provocado por la batalla, decidieron acabar la pelea con un choque de espadas, en donde Madara pudo dañar a su contrincante. Madara le dice a Hashirama que esta vez el que cae es el y que no podrá contra el, sin embargo resulta que el Hashirama que había supuestamente derrotado era un Clon de Madera, por lo que el verdadero se acercó por detrás de Madara y lo apuñalo por la espalda con su espada.

Tras esta batalla Hashirama fue reconocido mundialmente, además dado a los grandes poderes de Kurama, su esposa Mito Uzumaki se convirtió en su Jinchūriki para que no se vuelva a repetir el uso de la criatura contra la aldea. En honor a esa gran batalla las personas bautizaron al lugar del choque como el Valle del Fin, y levantaron dos grandes estatuas de los combatientes al costado de la cascada. Hashirama en el lado de la cascada País del Fuego y Madara en el lado opuesto para simbolizar su deserción de su aldea.
El Camino Oscuro de Madara y su Resurrección
Luego de conseguir células de Hashirama durante su batalla con éste, Madara se las implantó sobre sus heridas, lo que años mas tarde le permitiría despertar el Rinnegan, además de permitirle invocar a la Estatua Demoníaca del Camino Exterior, la cual utilizó como un catalizador para las células, provocando que crecieran en forma de árbol y de los cuales empezaron a brotar humanoides que fueron influenciados por la planta, obteniendo la capacidad de utilizar el Elemento Madera, llevando a creer a Madara que eran clones imperfectos de Hashirama.
En tiempos de guerra, nace el primogénito de los Uchiha. La Era de Guerra entre Clanes, la época en la que se derramaba mucha sangre ninja. Madara fue el primogénito de Tajima Uchiha, el jefe del clan Uchiha. Más tarde, Madara se encontraría con Hashirama, destinado a ser su oponente.
"Somos ninjas. No sabemos cuándos vamos a morir. Si hubiera alguna forma de que ninguno de los dos bandos muriera… podrían mostrarse sin nada que ocultar, y beber juntos como hermanos."
Madara y Hashirama, que compartían la idea de “cambiar la era de guerra”, empatizan desde lo más profundo de sus corazones… desde sus propias vísceras, y terminan teniendo el mismo sueño en común. Sin embargo, los caminos de Madara y Hashirama se separan. Al saber los orígenes el uno del otro, pasan de ser amigos a enemigos y se enfrentan varias veces en el campo de batalla.
En medio de uno de sus frecuentes combates, Madara llega a perder al último hermano que le quedaba, Izuna, y se prepara para el combate final contra el clan Senju. Tras un combate que dura un día entero, Madara cae derrotado, y tras pedirle algo tan irracional a Hashirama como que mate a su propio hermano, ambos ven sus propias “vísceras”, y deciden darse la mano. Después de eso, avanzan en la construcción de la villa, y el sueño de Madara y Hashirama parecía hacerse realidad. Sin embargo, poco después Madara decide tomar un camino diferente. Preocupado por el futuro de su clan, se centra en su “sueño lejano”. Por voluntad popular, Hashirama es elegido como Primer Hokage, mientras que Madara empieza a temer que el clan Uchiha se extinga.
Madara también había sido abandonado por su propio clan, y en solitario, dejó atrás la Villa Oculta de la Hoja, y anunció que tomaría un camino distinto. Aspirando a su verdadero sueño lejano… “Estoy ansioso por volver a luchar contigo… una vez haya cumplido mi verdadero sueño.”
La Batalla Final y el Regreso de un Guerrero
Habiendo abandonado la villa, y justo como si aplastara el que una vez fue su sueño, Madara ataca la Villa Oculta de la Hoja y se enfrenta a Hashirama. Ambos se encontraban en la cima de su fuerza como ninjas, y lucharon como si fueran dioses, haciendo añicos la tierra, desgarrando montañas, y partiendo mares por la mitad.
Mientras le habla como si echara de menos los tiempos en los que competían lanzando piedras al agua, Madara ataca sin cesar a Hashirama. Pero, aprovechando un instante de descuido, Hashirama atraviesa el corazón de Madara. La vida del ninja legendario Madara, que recibe una estocada mortal de quien había sido su amigo, parece llegar a un triste final. Sin embargo, tras mucho tiempo, Madara reaparece en el mundo ninja.
Hashirama Vs Madara Uchiha (Español Latino)
Durante mucho tiempo, Madara había sobrevivido bajo las profundidades del mundo ninja, y milagrosamente, salva la vida de un descendiente de los Uchiha, Obito Uchiha. “Cortaré los lazos del destino de este mundo. Un mundo solo de ganadores. Un mundo solo de paz. Un mundo solo de amor. Construiré solo esos mundos.” Incluso tras desaparecer durante un tiempo, Madara no abandonó su “sueño lejano”, y le cedió a Obito el nombre de Madara Uchiha y el proceso para crear un mundo nuevo, y cayó en un sueño temporal.
En medio de la Cuarta Gran Guerra Ninja que Obito y los suyos habían provocado, Madara volvió a la vida con la Resurrección del Mundo Impuro. Madara se enfrenta solo a las Fuerzas Aliadas Shinobi formadas por ninjas como el Tsuchikage Ōnoki, y haciendo valer su poder con el ninjutsu del remolino de fuego, el Sharingan, a Susano-o y el Rinnengan, arrasa el campo de batalla. Además, con un poder sobrehumano que hace caer meteoros descomunales, la moral de las Fuerzas Aliadas Shinobi se desploma.
Sin embargo, las Fuerzas Aliadas Shinobi consiguen concentrar sus fuerzas. El actual Quinto Hokage se les une, pero Madara lo vence de forma aplastante con un poder asombroso. Con la espada de Susano-o en su forma completa trató de asestar el golpe final al Quinto Hokage, pero justo en ese momento… La técnica de Resurrección del Mundo Impuro se termina, y el cuerpo de Madara empieza a ascender al cielo. Sin embargo, como Madara rompe su contrato de invocación de la Resurrección del Mundo Impuro, logra mantenerse en ese mismo cuerpo, ¡y vuelve a atacar con una furia desatada!
Madara pone fin a su lucha contra el Quinto Hokage, y se une a Obito, que se estaba enfrentando a Naruto y los demás. Llegando finalmente a la última parte del plan "Ojo de luna", actúa. Madara y los suyos resucitan al Jūbi, imprescindible para activar el Tsukiyomi infinito, y arrasan por completo a las Fuerzas Aliadas Shinobi con un poder abrumador.
El Reencuentro y la Culminación del Sueño
Mientras crecía el caos en el campo de batalla, el viejo enemigo de Madara resucita en el mundo actual. Teniendo el logro de su verdadero sueño ante sus ojos, y habiendo aparecido Hashirama, con quien espera tener un apasionado combate, ¡el instinto de lucha de Madara alcanza su punto máximo!
Madara usa su poder, mucho mayor que en su vida anterior, sin piedad alguna contra Hashirama, disfrutando del combate. Sin embargo, Obito, que se había convertido en el jinchūriki del Jūbi, cae derrotado, y la situación cambia drásticamente. ¡Con la técnica de la resurrección celestial, recupera su cuerpo! “¡Este es justo el cuerpo que necesitaba! ¡¡Una batalla no es nada sin corazones palpitantes y sangre chorreando!!”
Madara logra una resurrección pura, asesta un golpe mortal a Hashirama, y robando chakra de la técnica de ermitaño, ¡ataca a los Bijū! Madara había ido capturando a todos los Bijū, del Ichibi al Kyūbi. Además, había extraído al Kyūbi de Naruto, y al asesinar a Sasuke al mismo tiempo, erradica de un golpe a todos los que se entrometían en su camino. Y entonces, Madara se convierte en el jinchūriki del Jūbi.
Mientras luchaba reñidamente con Guy, que había activado las Ocho puertas corporales, y Naruto y Sasuke, que habían regresado del borde de la muerte, Madara sigue con su plan, y finalmente… ¡Logra la construcción de su “mundo de ensueño”! Con el Tsukiyomi Infinito, todos los seres vivos son inducidos al mundo del genjutsu, excepto los Hokages que habían resucitado con la Resurrección del Mundo Impuro, y el Equipo 7, que había logrado evitarlo.
Se pensaba que la realización del “sueño lejano” estaba a punto de suceder, pero en ese momento… Debido a la traición del Zetsu Negro, el “camino al sueño” de Madara se cierra repentinamente…
El Fin de una Leyenda
Al extraérsele los Bijū, la llama de la vida de Madara se extingue. En los últimos momentos de este ninja llamado leyenda… se le acerca un “amigo de guerra”.
“Ni tú ni yo… podíamos lograr lo que queríamos…” Madara y Hashirama hablan con nostalgia de cuando sus caminos hacia el “sueño lejano” se separaron, y cuando eran unos niños que soñaban lo mismo. Luego, Madara se liberó de sus ataduras, volvió a una relación de “amigos de guerra” pura con Hashirama, y el largo, largo recorrido a su sueño terminó.
“Así que… amigos de guerra… Si… así es… Entonces… nosotros también…”
