Jonathan Hickman se ha consolidado como una figura prominente en el cómic contemporáneo, reconocido por obras innovadoras como The Nightly News, Transhuman y Pax Romana. Su trayectoria en Marvel, particularmente en colecciones de gran envergadura como Secret Warriors, Fantastic Four y Avengers, culminando en los eventos Infinity y Secret Wars, ha cimentado su reputación. Paralelamente, Hickman ha cultivado una exitosa carrera en el cómic independiente, destacando su trabajo en Image Comics y su presencia actual en Substack, sin olvidar títulos como God Is Dead.
La carrera de Nick Pitarra, aunque más breve, se entrelaza significativamente con la de Hickman. Su primer gran proyecto, una historia para Astonishing Tales en 2009, fue escrita por Hickman. Esta colaboración inicial sentó las bases para futuros trabajos conjuntos, incluyendo The Red Wing, una miniserie de Image Comics que exploraba viajes en el tiempo y batallas espaciales, y que ya demostraba la predilección de Hickman por la creación de universos complejos y escenarios fantásticos.

De esta fructífera colaboración surgió Los Proyectos Manhattan, una ambiciosa serie regular publicada por Image Comics. La colección se divide en un primer volumen de veinticinco números, publicados entre 2012 y 2014, y un segundo volumen de cuatro números, lanzado entre 2015 y 2016. Esta obra representa una visión radicalmente diferente de la ciencia ficción, combinando los mundos imaginarios característicos de Hickman con una dosis considerable de humor, un rasgo distintivo en comparación con sus trabajos anteriores.
Una Premisa Desconcertante: ¿Y si el Proyecto Manhattan Fuera Solo la Punta del Iceberg?
Jonathan Hickman toma como punto de partida el histórico Proyecto Manhattan, responsable del desarrollo de las primeras armas nucleares durante la Segunda Guerra Mundial, y lo subvierte con una pregunta intrigante: ¿Y si el proyecto hubiera sido una tapadera para una serie de programas mucho más inusuales y esotéricos? Esta simple premisa desata una avalancha de creatividad, introduciendo invasiones extradimensionales, telépatas y figuras históricas famosas envueltas en situaciones fantásticas y a menudo grotescas.
La narrativa se sumerge en una versión alternativa de la historia donde la ciencia es poder y sus poseedores son héroes desquiciados. La trama se desenvuelve con una violencia explícita y una originalidad desbordante, reescribiendo eventos históricos de manera audaz. Las anotaciones de Richard Feynman actúan como hilo conductor, entrelazando magia, ciencia, historia, guerra y política en una amalgama única y demencial.

Un Elenco Histórico y Ficticio Reimaginado
En Los Proyectos Manhattan, figuras científicas de renombre son retratadas de manera irreverente y caricaturesca. J. Robert Oppenheimer, el director del proyecto real, es presentado como Robert, su gemelo malvado con personalidad múltiple, que absorbió a su hermano Joseph, consumido por una sed infinita de conocimiento. Albert Einstein se transforma en un bárbaro, enfrentándose a sus propias versiones de otras realidades. Richard Feynman asume el rol de novato, mientras que Enrico Fermi aparece como un extraterrestre disfrazado.
La serie no se detiene ahí, incorporando personajes históricos y ficticios que complementan el universo desquiciado. Científicos nazis como Wernher Von Braun, con un brazo robótico, son utilizados como prisioneros, y figuras como el cosmonauta soviético Yuri Gagarin y la perra Laika representan a la antigua URSS, forjando alianzas improbables. Políticos como Harry S. Truman, John F. Kennedy y Lyndon B. Johnson son caricaturizados con un tono socarrón, mientras que militares como William Westmoreland completan el elenco.
La obra también introduce elementos de transhumanismo, como la inteligencia artificial del presidente Delano Roosevelt, y la biónica, ejemplificada en la versión ciborg de Von Braun. El control mental es explorado a través de figuras como el Che Guevara y Fidel Castro. El mando militar recae en el coronel Leslie Broyles, mientras que del lado soviético destacan Sergei Korolev, Dimitri Ustinov, y la peculiar pareja de Gagarin y Laika.

Un Estilo Visual Impactante y Colorido
El estilo de dibujo de Nick Pitarra, una mezcla de caricaturesco y expresionista, se adapta perfectamente a la ironía y el tono irreverente del guion de Hickman. Las formas irregulares y el trazo fino de Pitarra transmiten inquietud, potencian la violencia y el humor, sin sacrificar la claridad narrativa. Este estilo visual es fundamental para dar vida a los extraños seres y la tecnología que pueblan este universo.
El color, a cargo de Jordie Bellaire, es otro pilar fundamental de la obra. Bellaire utiliza el color con maestría para diferenciar épocas y realidades, destacando una paleta de grandes contrastes y tonos saturados, especialmente rojos y azules, que sirven para distinguir facciones y potenciar el dramatismo de las escenas. Los números iniciales de Cris Peter también aportan una calidad visual notable.
#45 HAMMERSHØI contra el impresionismo
Estructura Narrativa y Secuelas Espaciales
La historia se estructura en dos partes principales. Los primeros cinco volúmenes, que componen el bloque principal, exploran los distintos Proyectos Manhattan y los eventos históricos paralelos, además de una trama recurrente dentro de la mente de Oppenheimer. Esta subtrama culmina en una lucha interna entre las personalidades de Joseph y Robert Oppenheimer, el "destructor de mundos".
Tras este bloque principal, una secuela titulada The Sun Beyond the Stars se centra en Yuri Gagarin y Laika, expandiendo la narrativa a un entorno espacial. Aunque esta secuela introduce entidades extraterrestres con una estética atractiva, algunos críticos señalan una pérdida de interés debido a la ausencia de muchos de los carismáticos personajes del bloque principal, resultando en una trama que, si bien mantiene algunos momentos destacables, se percibe más ligera.
A pesar de que la serie permanece en suspenso desde 2015 y algunas tramas no se cierran de manera completamente satisfactoria, Los Proyectos Manhattan se erige como una lectura recomendable y entretenida. Su enfoque irreverente hacia la historia y sus personajes ofrece una perspectiva única y a menudo cómica sobre el poder, la ciencia y la naturaleza humana.
