Los Chicos Que Coleccionaban Tebeos: Un Viaje Nostálgico a la Edad de Oro del Cómic

Antes de Internet, antes de los efectos digitales, antes de los blu-rays y los smartphones, existió otro mundo. Un mundo en que los tebeos se vendían en quioscos, en que nunca sabías qué historia encontrarías en su interior y en que cuatro chicos locos por los cómics emprendieron el camino que les llevaría a convertirse en adultos. La novela "Los chicos que coleccionaban tebeos" (2013) habla de esos años, y lo hace desde la perspectiva de quienes amamos los cómics.

Corrían los años ochenta. Todos éramos más jóvenes y los cómics de superhéroes no se convertían con frecuencia -como hoy sucede- en superproducciones cinematográficas, y menos aún servían como tema de tesis doctorales. La novela "Los chicos que coleccionaban tebeos" habla de esos años, y lo hace desde la perspectiva de quienes amamos los cómics. Hoy hablamos con sus autores, Helio Mira, director y guionista, y Julián M. Clemente. En principio, "Los chicos que coleccionaban tebeos" iba a ser un cómic dibujado por Víctor Gómez. Habladme del proceso previo.

Helio: Lo de escribirlo juntos resultó del hecho de que los dos teníamos en la cabeza hacer algo parecido, y al ser amigos y estar permanentemente maquinando proyectos en común, la ocasión se presentaba cristalina. El proyecto pasó de ser un tebeo a una novela gracias al ojo avispado de nuestro editor, Alejandro M. Julián: Sé que es raro escribir una novela a cuatro manos, pero nosotros la trabajamos como un guión de cine, y aquí sí es mucho más habitual trabajar en equipo.

Helio: Pues básicamente la coincidencia entre el estallido creativo y fenomenal que se produjo en el cómic americano de la época, con obras con Watchmen o Dark Knight, y la edad de supuesta maduración, esos años adolescentes que determinan en buena medida quién serás para los restos. Julián: Es importante el detalle de que esa generación coincidiera en ese momento preciso, porque fue cuando los cómics de superhéroes dieron el gran salto hacia delante. Cada lector tiene su época y nosotros tenemos ésta, que me parece especialmente trascendental. No me imagino enganchándome con los horribles tebeos de los noventa.

Cada vez que se habla de un argumento de los ochenta en el que unos chavales comparten experiencias suele sacarse a relucir, como principal referente, "Cuenta conmigo", la película de Rob Reiner inspirada en la novela de Stephen King. Julián: Originalmente, yo tenía un proyecto de novela que se parecía demasiado a "Cuenta conmigo", y que es uno de los capítulos del libro. Pero cuando entró Helio en escena eso se amplió hasta desdibujarse la novela. Compartimos la mirada nostálgica a una época y el elogio de la amistad, pero nos hemos distanciado bastante. Este es un relato de amistad, pero lo que realmente une a los chavales protagonistas es que se convierten en cómplices gracias a una afición compartida.

Helio: Si, ocurre permanentemente, lo veo al visitar la librería. Otra cosa es que internet haya cambiado las relaciones sociales, que a veces se hable desde casa o desde el móvil, que tus circulos de compañeros aficionados transciendan fronteras y que los tebeos puedan ser leídos en tablets además de en papel. Pero la base sigue siendo la misma: el interés por una serie de historias y personajes. Julián: Claro. Nosotros hemos descrito nuestra nostalgia, pero otras generaciones tendrán la suya. La ventaja que teníamos nosotros es que no había tantísima dispersión como ahora, pero por otra parte es cierto que las redes sociales permiten ahora conectar más fácilmente con gente de gustos similares a los tuyos. Nosotros reivindicamos nuestra época, pero no como abueletes cascarrabias. Hablamos de una novela en la que hay una parte de autobiografía, y asimismo un interés por describir lo que eran y lo que significaban los tebeos de superhéroes en la segunda mitad de los ochenta.

Helio: No nos hemos contenido nada en lo referente a la parte más autobiográfica, porque la clave emocional del asunto provenía en buena parte de todas aquellas anécdotas de esos años (que van de lo emotivo a lo divertido). Otra cosa es que las hayamos ficcionado mínimamente para que encajaran en la corriente argumental que proponíamos, claro. Julián: Lo que hicimos primero fue catalogar todas esas anécdotas que teníamos, que eran muchísimas, nuestras y de gente que nos las habían contado, y luego al margen de esto creamos la estructura de la novela. A partir de ahí, fuimos adaptando las anécdotas a esa estructura. Las referencias biográficas están bastante cambiadas y se deben al libro, no al revés.

En la novela, habéis conseguido transmitir el espíritu de unos años en los que los tebeos de superhéroes, poco a poco, empezaron a ganarse el respeto del mundo intelectual. De hecho, esta entrevista va a aparecer en una revista cultural, donde a nadie le sorprende que tengamos una sección de cómics. Es algo que hace veinte años no ocurría. Y esto, que evidentemente es muy positivo, me lleva a pensar que el mundo del cómic se ha sofisticado mucho. Helio: No creo que el encanto se haya perdido, igual somos nosotros que alcanzamos ciertas edades más desencantadas. Pero un consejo: hay que luchar contra eso, crecer no significa dejar de disfrutar de las cosas que te puedan hacer feliz y esto es algo que salva a más de un personaje de esta novela, e incluso a nosotros mismos como autores. Me sorprende lo mal que crecen algunos, he de decir. En cuanto a lo de que a nadie le sorprenda ya una sección de cómics en un lugar como este, pues es una nueva prueba de la normalización general de cierto tipo de ficción. Algo predecible. No olvidemos que la cultura es ante todo un juego social bastante orgánico y en constante evolución.

Julián: Yo no sólo no creo que se haya perdido, sino todo lo contrario. Y al hilo de lo que decía Helio, creo que ahora hay más gente que sigue disfrutando de lo que le gusta por más que haya crecido. Hay una parte de la madurez mal entendida que consiste en dejar de comprar tebeos o ir al cine o dejar de escuchar música. Antes estaba mal visto ser adulto y leer cómics.

Hay un personaje esencial en vuestra novela. Me refiero al librero, El Cobra. Helio: Ese personaje existía y existe, y es el único de todo el libro que no ha sido ficcionado: se le retrata tan cual fue porque no había manera de inventar a semejante pájaro, era imposible que aquí la ficción superara a la realidad, es el supervillano de barrio perfecto. Está teniendo su repercusión, surge en todas las entrevistas y nos han llegado correos pidiéndonos un spin off. Gracias a mi amigo y paisano, el escritor Alberto López Aroca, acabo de descubrir un par de detalles que no conocía: tuvo que huir de nuestra ciudad porque adeudaba dinero, y llegó a montarse un negocio de cazafantasmas. Dos detalles muy acordes con lo que ya sabíamos de él, y que hubieran aparecido en el libro si me llego a enterar a tiempo. Julián: Qué pena no haber sabido esas cosas a tiempo, porque todavía nos lo habríamos pasado mejor con el personaje. Es curioso lo mucho que ha gustado El Cobra.

Ilustración de un librero peculiar con aspecto de

Entre las muchas anécdotas que contáis en "Los chicos que coleccionaban tebeos", queda claro que hay unos cuantos títulos de aquella década que os emocionaron más allá de lo imaginable, y que probablemente hoy seguiríais llevándoos a una isla desierta. Julián: "Watchmen" y "Batman" de Frank Miller (el Miller bueno. Hay un tebeo de la Patrulla X con un significado especial en vuestro libro: “¡El destino de Fénix!”, editado en diciembre de 1983 por Surco.

Helio: Bien, podríaattemptarse a explicarse con un ejemplo actual: las teleseries. Imaginemos que por cualquier razón, el capítulo más potente de "Juego de Tronos" se traspapela y no nos llega por ningún conducto, aún sabiendo que existe ahí fuera en alguna parte y que es una bomba de relojería. Julián: Es muy buen símil. Para nosotros, la muerte de Fénix era fundamental. Más importante incluso lo que simbolizaba que lo que era realmente. Creo que durante mucho tiempo fue el cómic más buscado de nuestra generación, y luego, cuando fue accesible, el cómic favorito de muchos, quizás hasta que "Watchmen" le quitó el puesto. Para mí, simbolizaba el momento en que "La Patrulla-X" se había convertido en el cómic que no podías dejar de leer.

Portada del cómic

En la actualidad, los controles de calidad en las ediciones españolas de Marvel son muy exigentes. En los lanzamientos de cada título, se ha reducido enormemente la distancia con la edición americana. No es difícil conseguir números atrasados. Y por si ello no bastara, a través de Internet, y aunque vivamos en el pueblo más aislado, podemos estar al tanto de las novedades en tiempo real. Todo eso, objetivamente, es una gran ventaja para el lector. Pero en los ochenta, cuando conseguir un determinado tebeo era una tarea casi imposible, me da la impresión de que valorábamos mucho más el coleccionismo, y cualquier hallazgo nos hacía enormemente felices. ¿Estáis de acuerdo o es que la nostalgia me lleva a mitificar aquella época? Helio: Claro que se mitifica todo tiempo en que uno fue feliz. Julián: Tiene de mitificación, como antes se han mitificado los sesenta, y ahora le ha tocado a los ochenta y le empieza a tocar a los noventa en algunas cosas (fundamentalmente en la música). Pero también es cierto que es una época de renacimiento de los cómics. Los setenta no fueron tan rupturistas e interesantes. Y los noventa fueron un horror.

Imaginaos por un momento que retornáis a esa segunda mitad de los ochenta, y que con vuestro modo de entender los tebeos de aquel entonces, alguien os diera a leer un cómic de superhéroes actual, como los de la línea Marvel Now! Julián: Ha cambiado bastante la narrativa, y eso es interesante. De hecho, a los lectores nos ha costado adaptarnos a esa narrativa. Pero me imagino un lector de los ochenta empatizando con muchos de los tebeos que se han hecho en los 2000.

Helio, como guionista y director, ¿te has planteado "Los chicos que coleccionaban tebeos" de una manera visual? Helio: No se lo cuentes a nadie, pero nos estamos peleando con ello. Es una adaptación mucho más complicada de lo que pueda parecer. Hay que darle la vuelta como a un calcetín para que funcione. Esta historia en audiovisual sería lo mismo, pero no igual. Un jaleo.

Comic Book Covers Gallery - Marvel, June 1967

El punto de referencia actual en la narración es el año 2012, coincidiendo con el estreno de "Los Vengadores". Helio: Se me pasaba constantemente por la cabeza en aquellos años, cuando no entendía por qué determinadas historias que leíamos en aquellos tebeos y hasta novelas no terminaban de hacerse películas. Pero estaba claro que acabaría ocurriendo. Julián: Realmente yo no creía que fuera posible. Quizás películas sueltas de superhéroes, como tuvimos en la época pre-Marvel Studios, pero ahora hemos entrado en territorio no cartografiado, sólo posible en nuestros mejores sueños.

Los adolescentes de los ochenta aprendimos a entender la vida a través de la cultura popular, y en concreto, a través del cine, la televisión y los tebeos. El proceso de maduración que narráis en la novela se da en los personajes, pero felizmente, también se ha dado en el mundo del cómic de superhéroes gracias a tipos como Alan Moore o Frank Miller. Helio: Es posible que no. En aquella época empezábamos a salir y a frecuentar nuevos ambientes y los tebeos parecían tener los días contados en nuestras rutinas. Julián: Sí me gustarían, pero quizás desde una perspectiva exclusivamente nostálgica. No los viviría con la pasión con la que los sigo viviendo. Para mí, los cómics que me gustan siguen siendo el ocio de primera categoría, por delante de otros productos de ocio.

Hace un tiempo, Julián, anunciaste tu propósito de escribir una novela sobre el mundo editorial. Su título iba a ser "No todo el mundo puede llamarse Peter Parker". Julián: No, y de hecho fue uno de los vericuetos en los que me perdí hasta llegar a "Los chicos". Pero sí me gustaría seguir escribiendo narrativa, y no necesariamente relacionada con los cómics. Helio, he leído que, entre tus próximos guiones, figura el de un cómic. Helio: Es una novela gráfica que está dibujando mi amiga, la gran Carla Berrocal. Nos ha contratado el proyecto EDT, y estamos en ello, lentos pero seguros. Es la cruenta historia de un líder mapuche revolucionario contra el invasor español, en Chile, en el siglo XVI. Las páginas que nos van llegando de Carla son tan afiladas como la propia historia, son completamente alucinantes, lo mejor de su carrera sin duda. Se lo intento poner difícil con el guión, pero ella siempre es más rápida. Así que nos estamos divirtiendo mucho.

Julián, también has participado en la edición española del libro de Sean Howe, "Marvel Comics: La historia jamás contada", coescribiendo un capítulo especial sobre la historia de Marvel en España. Lo menciono porque "Los chicos que coleccionaban tebeos" se complementa, en clave emocional, con esa misma historia. Julián: Es muy divertido, porque aunque no los escribí a la vez, sí los corregí a la vez, y a veces confundía un libro con el otro. En mi imaginario, están enlazados y se complementan. Uno es Marvel desde dentro, otro son los tebeos desde fuera. Y ambos me están dando muchísimas satisfacciones.

Hay veces que no me puedo resistir al impulso irrefrenable de comprarme un tebeo en un kiosco. Y sí, sé que allí no cuidan los tebeos como en una librería, que las grapas tienen cada vez menos presencia en mi estantería y que lo más probable es que ya haya leído el tebeo en cuestión al seguir las colecciones al ritmo de EE.UU. Pero por encima de la razón está la nostalgia, que me remite a aquellos años en que, de chavalín, los kioscos eran mi punto de encuentro habitual con los cómics. Y una nostalgia similar es precisamente la que ha llevado a Julián M.

"Los chicos que coleccionaban tebeos" arranca su historia en la actualidad, con dos hechos muy significativos que se superponen en el tiempo: el nacimiento del hijo del protagonista y el estreno de la peli de "Los Vengadores". Pero enseguida tomamos nuestro DeLorean particular para viajar atrás en el tiempo hacia una época muy concreta: los años 1986-1989. De esta forma nos encontramos con situaciones muy divertidas, como las pellas que se marcan Nicolás y sus amigos para ir a un pueblo cercano a comprar tebeos (para lo cual se agencian de extranjis la furgoneta del trabajo de uno de ellos), o la apertura de una librería en su pueblo comandada por el mayor villano que aquellos muchachos habían conocido jamás: el Cobra. Multitud de vivencias para las que el narrador siempre encuentra algún equivalente en los cómics, como el romance platónico de uno de sus amigos, que coincide con el amorío y posterior casamiento entre Peter Parker y Mary Jane. Esos últimos años de la década de los 80 que aborda la novela fueron además muy significativos para los seguidores de Marvel y DC en España, cuando eran publicados en nuestro país por Forum y Zinco respectivamente. Fue la época en que aquellos jóvenes lectores descubrieron con pasión el "Watchmen" de Alan Moore y Dave Gibbons, el "Batman: Dark Knight" de Frank Miller, la Patrulla-X de Chris Claremont y John Byrne, y así muchas otras obras que ya son clásicos del género.

Ilustración estilo cómic de un DeLorean viajando en el tiempo.

No es necesario pertenecer a la misma generación que Julián para sentirse identificado con esta historia. Por encima de épocas y acontecimientos concretos, lo que prima en esta novela es ese amor profundo y apasionado por los cómics propio del fandom. Sus páginas nos invitan a recordar cómo éramos en la adolescencia, cuáles fueron los tebeos que se nos quedaron grabados y qué locuras se nos ocurría hacer para conseguirlos.

Recuerdo de Infancia y Educación Sentimental

Recuerdo que en mi infancia dividíamos a los niños en dos grupos: los que se pasaban la tarde jugando en la calle, balón para arriba balón para abajo, y los que se quedaban en casa leyendo tebeos. Yo, he de admitir, pertenecía al segundo grupo. No solo es que aprendiera a leer aquellas historias sencillas y repetitivas, de una o dos páginas, donde todo eran golpes y la catástrofe se mascaba hasta llegar a la viñeta final, que con frecuencia se remataba con alguna explosión o con una persecución, es que ese entrañable producto de la cultura popular forma parte de mi educación sentimental. Después de releer una y otra vez esas aventuras y desventuras, copiaba cada uno de los personajes, a veces hasta viñetas enteras, en páginas de un cuaderno. Con este dato, es comprensible entender por qué "Los chicos que coleccionaban tebeos", escrita al alimón por Julián M. Clemente y Helio Mira, me ha tocado la fibra sensible.

Su trama va alternando dos líneas temporales, presente y pasado, y va saltando de una a otra prácticamente a ritmo de DeLorean. El punto de partida son dos hechos que, si puestos en una balanza se compensan en importancia, el nacimiento de un hijo y el estreno de la película de "Los Vengadores", nos da una idea de qué es lo que nos vamos a encontrar en las páginas de este libro. A través de sus páginas, esta novela, construida en forma de memorias con tal grado de verosimilitud que, si llega a escribirla una sola persona se podría haber pensado que no era ficción, nos invita a recordar cómo transcurrió la adolescencia para una generación, la de los años ochenta y parte de los noventa, o al menos de una parte de ella, lo que supusieron los tebeos e, incluso, las locuras que se llegaron a hacer para conseguirlos.

Uno de los recuerdos que tengo de aquellos años, además de copiar a muchos de esos personajes que en aquel momento ya no formaban parte de Bruguera, es la de peregrinar por los quioscos en busca de los tebeos. Aunque en realidad en mi caso, al vivir en un pueblo, era probar suerte en dos quioscos y, si no llegaba lo que buscabas, te quedabas con las manos vacías. Es por eso que me he sentido tan identificado con los personajes de la novela.

La Generación Forum y la Evolución del Cómic

Los últimos años de la década de los 80 fueron muy importantes para los seguidores de Marvel y de DC en España, que eran publicados respectivamente por Forum y Zinco. Fue la época en la que los lectores descubrieron "Watchmen" de Alan Moore, "Batman: Dark Knight" de Frank Miller o la Patrulla-X de Chris Claremont y John Byrne, entre otras muchas joyas clásicas. Pero también era la época en la que Bruguera estaba dando sus últimos coletazos, en la que se produjo el salto a Ediciones B, con un intento por reavivar el interés del público infantil y juvenil probando nuevas fórmulas distintas a las caducos y encorsetados caminos anteriores.

La Generación Forum es la nuestra. Si miras los correos de la época, la gente que hacía fanzines, ahí estamos todos nosotros y un montón de gente más que conocemos o que hemos llegado a conocer de mayor. Creo que fue tan importante para nosotros porque se publicaron cómics trascendentales, como "Watchmen" o "Dark Knight", que cambiaron la manera de hacer los tebeos, y eso además nos llegó en un momento en que estábamos en una edad muy particular, en la que todo lo amplificas y lo ves con mucha más pasión. Fue importante para una generación lectora porque coincidieron la maduración de un medio y de un género (el de superhéroes) con la de de esos propios lectores que nos encontrábamos en algún punto entre los 12 y los 18 años. Siempre he pensado que si no hubieran aparecido en aquel momento cómics como "Watchmen" o "Dark Knight", yo hubiera dejado de ser lector. Pero ocurrió, ahí había un salto cualitativo, era algo nuevo y más adulto y los cómics parecían seguirnos el paso.

Comparativa de portadas de cómics de los 80 y cómics actuales.

Anécdotas, Nostalgia y la Pasión por el Coleccionismo

La búsqueda de los cómics no era fácil en aquella época y para estos cuatro chavales fue una fuente constante de divertidas anécdotas. En el libro están la mayoría de esas anécdotas, no sólo las nuestras, sino las que nos han contado muchos amigos. Mía es por ejemplo la del quiosco donde aparece el 6 de "La Patrulla X" de la editorial Surco (Que contenía la muerte de Fénix, una de las historias más importantes del cómic americano) y el quiosquero lo deja más barato, porque no sabe que es una pieza de coleccionismo. ¡Creo que todos los libreros deberían comportarse así! No me gusta nada que un librero, o cualquier otra persona, especule con los precios de los cómics. Esto debería ser un negocio mucho más amable de lo que a veces llega a ser. Helio tiene un montón de anécdotas más.

Aunque convenientemente ficcionadas están casi todas en el libro. Supongo que aquella en la que huímos en vespino de nuestro terrible librero tras atentar contra su establecimiento se lleva la palma. Nos había dejado sin los cómics del mes por no pagarle al distribuidor, y cargaba contra nosotros por malos clientes (¡cuando éramos los únicos que tenía!). Íbamos tres mochuelos subidos en la moto, con lo que el motor no daba a basto y el tío casi nos alcanza a la carrera.

Cada momento tiene un cómic trascendental. El 6 de "La Patrulla X" de Surco fue un anécdota imposible en una época, y luego estuvo "Crisis", y luego estuvo "Sandman", y luego estuvo "New X-Men" de Morrison. Siempre hay si no uno, unos cuantos cómics de los que te quedas prendado y que no puedes soltar durante una temporada, hasta que llega otro. Supongo que los comentados "Watchmen" y "Dark Knight". Hasta entonces creo que el que más me había impresionado había sido la muerte de Gwen Stacy (La novia de Spiderman). Ver ese grado de dramatismo en un tebeo de Spìderman me impresionó realmente, recuerdo leerlo una y otra vez y no dejar de hacerlo prácticamente hasta hoy.

En la actualidad, los controles de calidad en las ediciones españolas de Marvel son muy exigentes. En los lanzamientos de cada título, se ha reducido enormemente la distancia con la edición americana. No es difícil conseguir números atrasados. Y por si ello no bastara, a través de Internet, y aunque vivamos en el pueblo más aislado, podemos estar al tanto de las novedades en tiempo real. Todo eso, objetivamente, es una gran ventaja para el lector. Pero en los ochenta, cuando conseguir un determinado tebeo era una tarea casi imposible, me da la impresión de que valorábamos mucho más el coleccionismo, y cualquier hallazgo nos hacía enormemente felices. Claro que se mitifica todo tiempo en que uno fue feliz. Tiene de mitificación, como antes se han mitificado los sesenta, y ahora le ha tocado a los ochenta y le empieza a tocar a los noventa en algunas cosas (fundamentalmente en la música). Pero también es cierto que es una época de renacimiento de los cómics.

Del Proyecto de Cómic a la Novela Exitosa

La novela empezó como un proyecto de hacer cómic que iba a dibujar Victor Gómez, pero Víctor estaba muy liado y además Alejandro Martínez Viturtia nos convenció de que el proyecto pintaba mucho mejor en novela, porque no había ninguna novela así. Al final, Víctor ha dibujado la portada, que es fantástica y me encanta.

Tendría que ser Víctor Gómez, que para eso ha hecho la portada y estuvo implicado en el proyecto desde el principio, cuando de hecho esto iba a ser un tebeo. Con el tiempo, Julián Clemente consiguió sus números atrasados y algo más, llegar a ser Editor de Marvel Cómics en España: Bueno, yo estuve muchos años colaborando con Alejandro M. Viturtia, haciendo planificaciones de coleccionables y artículos. Cuando él ascendió a director editorial de Panini fue un poco el paso lógico.

Además, ambos aseguran que siguen leyendo tebeos: Y espero seguir haciéndolo toda la vida. No concibo la vida sin tebeos. Cada día. En cuanto a los protagonistas del cómic, se siguen reuniendo de vez en cuando: Cuando voy al pueblo es muy agradable quedar con ellos y hablar de cómo van las cosas. Te das cuenta que, aunque nuestra vida sea totalmente distinta, es como si no hubieran pasado los años. Hay de todo. Desde los que dejaron los superhéroes hasta los que pasaron a preferir otras opciones lectoras, pasando por los que a día de hoy no han cambiado ni un ápice de sus gustos comiqueros, ni por supuesto de su manera de afrontar cualquier otro aspecto de su vida. Lo que entronca de lleno con la temática del libro.

En cuanto a sus proyectos, Julián nos avanza algunos títulos imprescindibles de 2013: "Marvel Now!" es la prioridad absoluta. Y luego tenemos el libro de Sean Howe, "Marvel Comics: La historia jamás contada", que sale ahora también y es fabuloso. Estoy muy contento de haber podido aportar un capítulo extra que he escrito con Alejandro, sobre la historia de Marvel en España, porque nunca se había contado, al menos no de manera tan completa. Además, me gustaría hacer más cosas con Helio y alguna idea tenemos que es muy chula. Pero es un hombre muy ocupado, y yo tampoco es que tenga tiempo libre, así que tenemos que ver cuándo es el momento propicio. En cuanto a Helio: Sigo con mis guiones de películas y de series de televisión, de los cuales algunos se rodarán y otros muchos no, como siempre. También sigo paseando mi cortometraje por festivales de medio mundo a la espera de rodar una peli un día de estos. Ando construyendo un blog sobre el cómic en cine y escribiendo el guion de un tebeo para la gran dibujante Carla Berrocal, que publicará EDT. Van a ser casi 200 páginas de "novela gráfica", y vistas las primeras planchas me atrevo a afirmar que os va a encantar como poco.

Información sobre "Los Chicos Que Coleccionaban Tebeos"
Título Los Chicos Que Coleccionaban Tebeos
Autores Julián M. Clemente y Helio Mira
Editorial Panini
ISBN 9788490243626
Fecha de lanzamiento 14/03/2013
Número de páginas 208

"Los chicos que coleccionaban tebeos" logra transmitir la pasión por los cómics pero, sobre todo, la pasión por la vida y la verdadera amistad, en un libro absolutamente recomendable para todo tipo de lectores, incluso los que no han leído un tebeo en su vida.

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