En el corazón de Espinardo, Murcia, se encuentra un establecimiento que es mucho más que una simple librería: la Librería Miguel. Fundada en la década de 1950 por Miguel García Martínez y su esposa Patrocinio Meseguer Fernández, este negocio ha sido testigo y protagonista de la historia de la pedanía, convirtiéndose en uno de sus comercios más antiguos y queridos.
Patrocinio Meseguer Fernández, quien a sus cien años y dos meses sigue atesorando recuerdos y una vitalidad admirable, ha dedicado su vida, junto a su marido, al mostrador de la librería. "Si volviera a nacer, volvería a querer estar detrás del mostrador de la papelería", afirma con convicción. Aunque su primera opción habría sido ser cantante de coplas, una faceta que a menudo compartía con sus clientes, su verdadera pasión se materializó en este rincón de Espinardo.

Los inicios de Librería Miguel fueron modestos. Comenzaron con el intercambio y alquiler de tebeos, clásicos como "Roberto Alcázar y Pedrín" y "El Capitán Trueno", junto a novelas románticas de Corín Tellado y del Oeste de Marcial Lafuente Estefanía. Miguel, con su habilidad para la encuadernación, se encargaba de reparar los libros más deteriorados por el uso, asegurando que las historias continuaran circulando.
La librería, ubicada en la calle Calvario (anteriormente José Antonio), ha permanecido en su emplazamiento original, un testimonio de su arraigo en la comunidad. "Nos conoce a todos, sigue siendo muy positiva y optimista, y con la fuerte personalidad que siempre le ha caracterizado", comenta Consuelo, la hija menor, refiriéndose a su madre Patrocinio, quien a pesar de las limitaciones físicas, mantiene una mente lúcida y un espíritu jovial, especialmente al evocar los recuerdos de antaño.
Pepe, uno de los cuatro hijos de Patrocinio y Miguel, ha tomado el relevo del negocio familiar. Él ha sido quien más tiempo ha compartido con su madre, ayudándola en la librería hasta su jubilación. A pesar de describir su dedicación como "muy esclava, muy dura", Patrocinio siempre ha expresado su felicidad por el tiempo compartido con sus clientes, muchos de los cuales, ya mayores, siguen acudiendo a la tienda. "En Espinardo quieren mucho a mis padres; todavía nos paran y nos dicen cuánto les aprecian por todo lo que han hecho por ellos", señalan los hijos, recordando la ingenuidad de sus padres al fiar a las personas, lo que en tiempos difíciles no siempre se recuperaba.

La historia de Librería Miguel es un reflejo de la evolución del comercio y de la propia sociedad. En una entrevista realizada por Antonio Marín Albalate, el periodista y escritor Patricio Peñalver Ortega, nacido en Espinardo en 1953, comparte sus propios recuerdos vinculados a lugares como esta librería. Peñalver Ortega evoca su infancia en la posguerra, la escasez de bienes como la televisión, y cómo las librerías y los tebeos fueron su primera ventana a la cultura y la imaginación. "Me inicié con la lectura intensa de tebeos, en la papelería de Miguel de los Tebeos, de Espinardo, se podían cambiar varios por 20 o 30 céntimos de peseta", recuerda.
La música también ha jugado un papel importante en la vida de Patrocinio y en la de muchos de sus clientes. Ella solía cantar coplas con pasión, y su alegría era contagiosa. Esta conexión entre música y palabras resuena en la obra de Patricio Peñalver Ortega, quien destaca la importancia de la música en su escritura y en su vida: "Para mí la música es vida y no concibo la vida sin música".
Entre Libros y Ruido-Programa 1
La Librería Miguel no solo ha vendido libros y tebeos, sino que también ha sido un punto de encuentro, un lugar donde las historias personales se entrelazaban con las de las páginas. Su longevidad y el cariño que la comunidad profesa a la familia propietaria son testimonio de su valor como institución cultural y social en Espinardo.
Actualmente, el negocio continúa bajo la dirección de la familia, preservando el legado de sus fundadores y adaptándose a los nuevos tiempos, sin perder la esencia que la ha caracterizado durante décadas.
