La profunda conexión entre los personajes de Konoha se manifiesta de diversas formas, explorando relaciones familiares, amistades inquebrantables y lazos forjados en el fragor de la batalla. Estas relaciones son un pilar fundamental en el universo del manga de Naruto, influyendo en las decisiones de los personajes y definiendo sus caminos.
Mientras el Susanoo vuela por los cielos sobre las nubes, estando en su interior, Sarada observa a su padre, y recuerda la conversación que éste tuvo con su madre, y cuando dijo que ella no era tan débil; entonces la joven Uchiha se pregunta qué pensará él sobre su madre realmente, y qué fue lo que pasó entre ellos, entonces Naruto le pone la mano en el hombro, con lo cual ella lo observa y termina cambiando de parecer, considerando que ahora solo quiere rescatar a su madre.
Sasuke avisa que éste es el lugar donde están Sakura y Shin, y le dice a Naruto que los localice. Sasuke, Naruto, Naruto y Chōchō corren a toda velocidad por la zona desértica, directo a la guarida de Shin, el Uchiha anuncia la aparición del enemigo, viéndose así tres Shin que se dirigen a ellos, la Akimichi menciona que tienen la misma cara, con lo que el Séptimo explican que deben ser los clones.
Shin quien ha perdido una pierna, se levanta con dificultad del suelo, Sasuke le dice que no puede moverse en su estado, comienza a acercársele y le avisa que lo interrogarán en Konoha, pero en ese momento uno de los Shin clones se pone en medio. El Uchiha le dice al niño que se quite, advirtiéndole que esto no le incumbe, pero éste se niega diciendo que protegerá a su “padre”, no obstante, Sasuke le dice que no es tan blando como Naruto y saca su Kusanagi, Sarada que está a punto de ver lo que su padre hará grita que no lo haga, reaccionando así el Uchiha quien detiene su espada a último momento, no obstante el Shin original aprovecha esta oportunidad para atravesar a su clon con sus cuchillas y por ende a Sasuke, matando así al niño y cayendo el Uchiha herido.
Shin les dice a sus oponentes que de verdad son débiles porque están atrapados por tonterías como padres e hijos y por eso acaban así, Sakura corre a ayudar pero es detenida por cuchillas que son arrojadas, Shin le dice que no se mueva y que no escapará de sus Sharingan, les dice que son una vergüenza para los Uchiha, que él continuará la voluntad de Itachi y revivirá a Akatsuki.
Sarada que se encuentra asustada es aliviada por su madre quien le dice que no se preocupe, explicando que su padre no es tan débil como para caer ante algo así, y que confíe en que siempre la protegerán.
Adentro de la cueva, Shin se arrastra mediante la levitación de las cuchillas de su brazo, Sarada ayuda a Sakura a ponerse de pie, y llega Chōchō junto a Naruto. Sasuke le dice a Shin que ya se acabó, éste que apenas se arrastra, piensa que tendrá qué usar a los Shin como carnada. Ya una vez cerca de sus clones, ríe y les dice que todavía no, y ya estando cerca de una roca, da la orden para atacar, sin embargo estos Shin apuñalan a su “padre” con sus armas, para sorpresa de éste y de los ninjas de Konoha, uno de los clones dice que es suficiente, y que eliminarán a un trozo de carne que no vale para nada y que él fue quien se los enseñó, Shin les maldice y les dice que él es el original, no obstante uno de los clones le dice que su poder ocular es débil y que ahora serán ellos quienes evolucionarán, siendo lo más lógico.
Sakura le pregunta a su enemigo si no es la evolución que buscaba, Naruto se pone en guardia para proteger a Chōchō tras notar cómo comienzan a aparecer muchos más Shin, entre los cuales hay uno gordo y otro muy delgado hasta que al final hay demasiados. Los Shin corren al ataque, Naruto responde a esto con el Jutsu: Multiclones de Sombras, trayendo así a varios clones que pelean con cada Shin, en eso aparece un Shin gigante, quien está a punto de atacar, pero Sasuke lo derriba con el golpe de un brazo del Susanoo, el Uzumaki le dice a su compañero que no los mate, diciéndole el Uchiha que es tan blando como siempre.
Sakura y Sasuke miran con asombro lo que hizo su hija, así como Naruto que dice que es impresionante, con esto uno de los Shin aprovecha la abertura para apuñalar al Hokage, quien se voltea para recibir el impacto, éste le pregunta a Shin si quiere seguir peleando, y revelando que había tomado a último segundo el kunai con su mano, el cual está agrietando con la fuerza ejercida, y viéndose en el rostro del Séptimo los ojos de Kurama quien le dice que se calme, así viendo el joven Shin con su Sharingan a Kurama mirándolo de manera amenazante y haciéndolo temblar de miedo, Naruto le dice que no se asuste, avisándole que ni no hace nada malo, él no se lo hará, con esto, este Shin al igual que los otros sueltan sus armas.
Con el Naruto original muerto, Sasuke le pregunta si seguía la voluntad de Itachi, y afirmándole que no entendió nada de él.
Chōchō corre alegre hacia Sarada diciéndole que lo logró, y aclamando que los Uchihas son increíbles, deteniéndose para mencionarle a su amiga que tiene los ojos como los de su padre, con esto la Uchiha observa la mano que usó para golpear a la criatura de espionaje, siendo interrumpido esto por Sakura que corre para abrazarla y decirle que no hace más que preocuparla, Sarada se disculpa, pero Sakura le dice que le alegra que esté bien antes de que su hija la detenga de abrazarla ya que la está aplastando.
Sarada observa a su amiga a la distancia tras reencontrar se con su padre, Naruto que se acerca, le dice a Chōji que Chōchō lo estaba buscando, éste explica que estaba en una misión.
A punto de partir en la puerta de Konoha, Sarada le pregunta a Sasuke cuándo volverá, éste no responde lo cual la desanima, pero en su lugar la abraza y le dice que no ponga esa cara, le sonríe y le da un golpe en la frente con las puntas de sus dedos, diciéndole que hasta la próxima vez, con ese gesto, la joven Uchiha recuerda cuando su madre le hizo algo similar, y con esto ella se sonroja al tiempo en que forma una sonrisa y sus ojos se llenan de lágrimas.
Sakura se acerca a Sasuke para pasarle el Bentō, a lo que agradece el Uchiha, la pelirrosada está esperando algo sonrojada, Sarada mira confundida dese abajo, pero Sasuke solo dice que se va y parte, dejando a Sakura frustrada.
En el Capítulo 700+9, Sasuke irrumpe en la pelea de Sakura y Shin Uchiha, derrotando al enemigo con facilidad. En el anime, esta pelea se prolonga hasta el punto en que Sasuke es herido y recurre al Amenotejikara para derrotar a su oponente con la ayuda de Sakura. En el Capítulo 700+9, Sarada impactó el suelo de un solo golpe lastimando a varios Shin Uchiha. El Capítulo 700+10, finaliza mostrando un retrato familiar de Sasuke, Sakura y Sarada juntos.

La película Naruto Shippūden: Kizuna (劇場版 NARUTO−ナルト− 疾風伝 絆 Gekijōban Naruto Shippūden: Kizuna?, lit. Naruto Shippūden: Lazos) es la quinta película basada en el manga y anime escrito por Masashi Kishimoto. Fue anunciada el 3 de abril de 2008 en la página oficial de Naruto. La película, que fue lanzada a la pantalla grande en agosto de 2008, transcurre según la trama de Naruto en los episodios 48, 49, 50, 51, 52 y 53 de Naruto: Shippūden durante el reencuentro del equipo 7 con Sasuke. También en el final del episodio 67 se muestran unos avances.
El grupo comienza atacando Konoha, causando destrucción en la aldea. Los ninjas del país del cielo salen con sus dispositivos para planear por el aire y bombardean Konoha. Tsunade envía a un equipo que consiste en Naruto, Sakura y Hinata. Acompañan a Amaru, el muchacho, y Shinnou, su sensei, de nuevo a la aldea. El equipo viaja a través de un bosque lleno de bestias misteriosas y de animales venenosos usando canoas.
Sora-Nin aparece repentinamente y Naruto y Amaru se ocultan bajo el agua hasta que Sora-Nin se marche. Cuando intentan volver a la superficie, Amaru deja caer por accidente su escalpelo precioso (un presente de su sensei). Este queda atrapado en unas algas submarinas pero Naruto logra sacarlo antes de que se ahogue, Naruto nota que Amaru es de hecho una mujer debido a sus pechos presentes. Naruto se ruboriza mientras que al mismo tiempo una venenosa piraña lo muerde y él se desmaya. Luego, Naruto despierta, gracias a Amaru que succionaba la sangre venenosa fuera de la herida en su muslo, así aumenta la ruborización de Naruto.

Mientras tanto en Konoha, los ninjas detienen su ataque pues necesitan recargar con chakra sus aeronaves, así que Konoha envía a otro equipo especial para buscar su base. Sai se acerca a las naves (que están cerca de la playa) en uno de sus pájaros de tinta para atraer su atención mientras que Shikamaru y Kakashi se ocultan detrás de algunas rocas cerca de la orilla para salir en el momento adecuado para infiltrarse y atacar.
En la guarida de Orochimaru, este está debilitado puesto que su enfermedad se incrementa porque el jutsu de la transferencia de cuerpo que él utiliza está a punto de consumirse. Kabuto está atendiéndolo mientras que le dice a Sasuke que el país del cielo está atacando a Konoha, la cual Sasuke “no protege”.
Naruto y compañía finalmente alcanzan la aldea de Amaru y descubren que la aldea ha sido atacada gravemente y ahora esta en ruinas sin los habitantes. Amaru grita e intenta encontrar a algunos de los aldeanos. Ella acciona sin querer una trampa, enviando un manojo de kunais hacia ella. Naruto, Shinnou se interpone y recibe todo el ataque, Naruto, hinata y Sakura llegan pero ya es muy tarde, Shinnou muere.
Después de que Amaru despierta estos continúan buscando a aldeanos. Después, con una serie de acontecimientos, Naruto y Sakura se encuentran delante de un monstruo malvado que se alimenta de la oscuridad de las almas humanas y de alguna manera toma el control de Amaru. Sakura no demuestra ser ningún peligro para la bestia; la criatura detecta que Naruto tiene una energía oscura enorme dentro de él así que trata de herirlo, el monstruo le dice “tu no puedes matar a nadie sin él.” Esto hace que Naruto recuerde su falta de fuerza cuando encontraron a Sasuke y es emocionalmente inestable, haciéndolo adquirir la forma de Kyūbi y, al eventual estado de las cuatro-colas. Naruto le dice a Amaru que no haga caso a la oscuridad en su corazón.
Sakura despierta en los brazos de Naruto y lo golpea. Deciden separarse, Naruto empieza a buscar a los aldeanos mientras que Hinata y Sakura vuelven para buscar ayuda. Entonces encuentran algunas ruinas viejas las cuales Shinnou mencionó anteriormente. Deciden entrar en las ruinas. Shinnou está dentro, vivo, diciendo algo sobre la conquista del mundo con la energía de la oscuridad. Shinnou menciona que ha estado investigando la energía de la oscuridad por cerca de 15 años y que finalmente llega a Konoha; ahora él necesita solamente una voluntad secreta con un jutsu de reencarnación escrito por él. Shinnou, en armatoste, también intenta convencer a Naruto para utilizar el chakra del Kyūbi. Amaru se pierde en razones mientras que Shinnou y Naruto pelean. Desde que ella era pequeña ella tenía una enfermedad extraña y nadie le hablaba a ella, temiendo que serían infectados. Solamente Shinnou cuido de ella, buscando una cura. Ella finalmente admite su amor y sentimientos hacia Shinnou, permitiendo que Naruto aterrice de un golpe.
Sasuke aparece repentinamente y dice que “Orochimaru necesita ayuda con su jutsu de reencarnación”. Shinnou le da un rollo y dice que ya es bastante ayuda. sasuke ataca a Shinnou con su Chidori y este vuelve a la normalidad. Este huye de la escena y Sasuke lo sigue. Naruto le dice a Amaru que vaya y encuentre a los aldeanos mientras que él va por Sasuke. Ambos llegan a un gran cuarto donde había un gran capullo, que era el monstruo que se alimentaba de la oscuridad de las almas humanas. Shinnou se funde con el capullo y ataca a Naruto y Sasuke. Usando un tentáculo como arma, atrapa a Naruto y Sasuke; Sasuke invoca al nivel 1 del sello maldito y lanza chakra malvado hacia él y Naruto, que capta el plan de Sasuke, libera un poco del poder de Kyubi que envía mucho chakra. Después de quedar libres, Sasuke entra en el nivel 2 del sello. Mientras tanto, Konoha se infiltra con éxito la base de Sora-nin's. Amaru encuentra a Hinata y a los aldeanos en una celda y los libera a todos.
Naruto aparece otra vez y pide Amaru que se vaya. Ella se rehúsa y Sasuke la lanza a la barca por la fuerza. Naruto también fuerza a Sasuke a irse destruyendo la plataforma donde él estaba con un Rasengan. Naruto susurra algo a Sasuke mientras este cae sobre las velas del barco volador. Entonces Naruto recuerda que una vez Jiraiya le dijo que él tenía la fuerza para derrotar a quien sea, entonces este crea muchos Kage bushin y comienza a destruir las ruinas. Cuando todo queda destruido el comienza a caer, inconsciente. Amaru, desde el barco ve a Naruto y se lanza para rescatarlo. Naruto despierta en los brazos de Amaru en el piso, vivos, gracias a Jiraya que uso la panza de Gamabunta para amortiguar la caída, Sakura está junto a él enojada por la forma en que arregló las cosas. Sasuke vuelve y le da a Orochimaru el rollo que le dio Shinnou, entonces le pregunta si le sucedió algo y sasuke le responde: Siento que fue así.
Por qué Naruto y Sasuke no son amigos | Análisis y opinión
El tercer rompecabezas revela que Naruto y Sasuke luchan uno al otro, y una fortaleza voladora de piedra los ataca. Según las palabras de Masashi Kishimoto en una entrevista que le realizó la revista Shōnen Jump el 3 de mayo de 2008 la quinta película de Naruto se llamará: Gekijōban Naruto Shippūden: Kizuna (劇場版 NARUTO−ナルト− 疾風伝 絆 Naruto: Shippūden: Vínculos?).
El regreso: Sentimientos Enfrentados
Hinata se había alejado lo suficiente de Iwagakure como para salir del radio de los sensores que custodiaban la Aldea. Pensó que el Uchiha la detendría en algún punto del camino más adelante ó al menos eso deseaba. Sin embargo, con forme el sol caía, la ruta de regreso a la Aldea de la Hoja se hacía más y más corta y Hinata perdía la esperanza de volver a encontrarse con Sasuke.
“¿Por qué tengo esta sensación de ansiedad en el pecho? -se preguntó a sí misma la peliazul- ¿Por qué deseo ver a alguien con quien jamás había hablado hasta anoche? Anoche me sentí más viva que nunca y quizás por eso creo que encontrándome contigo Sasuke, por cualquier extraña casualidad que me regale el destino, podría llenar este vacío que ahora siento de nuevo y que anoche hiciste añicos.”
Soltó su deseo como queriendo que este llegase hasta él. Hinata no entendía bien lo que Sasuke provocaba en su corazón. Como hubiese deseado que las luces nocturnas no desaparecieran con el día y ese agradable momento no se hubiese extinguido. Ella había logrado ver la inmensidad del mundo a través de su pequeño corazón. Había mucho más por descubrir que lo que su frío clan, Naruto ó la Aldea tenían para ofrecer.
“Chakra, alguien se aproxima -dedujo y al instante se ocultó en la copa de un árbol frondoso. De entre los arbustos salió hacia el camino con precaución el poseedor del Sharingan.”
-“Sasuke” -llamó ella con voz baja pero fue suficiente como para llamar su atención. Al instante, el Uchiha levantó la mirada y se encontró con Hinata que le hacía señas con la mano, él sonrió y luego notó que su seña se transformó en una señal de silencio y luego lo llamó con la mano.
Sin hacer ruido alguno, Sasuke trepó rápidamente hasta alcanzar la altura en la que se encontraba Hinata. Se sonrojó un poco sin entender el motivo, cuando vio los brillantes ojos de la peliazul y el cielo tiñéndose de naranja a sus espaldas por el atardecer.
“¿Por qué tanto misterio? -indagó él algo confundido por la actitud de la Hyuga.
-“No puedes rondar más esta zona” -afirmó con preocupación la kunoichi sorprendiendo al Uchiha.
“¿Eh? ¿Por qué no? -indagó él confundido; imagino por un segundo que él había hecho algo que la ofendió y ella lo reportó en la Aldea de la Roca, pero descartó rápidamente esta teoría, Hinata no era una nena caprichosa y él lo sabía.
-“De alguna manera, han llegado rumores a Iwagakure de tú rondas la zona comprendida entre ellos y Konoha, es peligroso que te quedes aquí.”
“¡Ja! Que vengan por mí si se atreven” -manifestó él altaneramente.
-“No seas orgulloso, te matarán si te encuentran” -afirmó ella aún más preocupada por la actitud despreocupada del shinobi.
“Bueno… no es como si tuviese algo que perder” -dijo él mientras con una sonrisa desviaba la vista de los ojos de la chunnin para centrarlos en la infinidad del atardecer.
-“¡Pero yo tengo mucho que perder si te atrapan!” -gritó sin pensar la peliazul y al instante se ruborizó por completo.
Sasuke volvió rápidamente la mirada hacia ella estupefacto por sus palabras. Sin embargo, sin tartamudear ni dudar, Hinata continuó:
“Anoche sentí que realmente escuchabas y comprendías lo que yo te decía, lo que sentía. Jamás me había identificado así con alguien antes pero si te atrapan todo termina” -explicó mientras sus ojos se nublaban al imaginar la muerte del Uchiha, pero no soltó ninguna lágrima y luego se tranquilizó un poco para sonreírle y decir- “Creo que si anoche no te sentiste como yo entonces tienes razón, no tienes nada que perder.”
Sasuke dio un paso adelante y la abrazó dulcemente. Ese impulso tan natural y fraternal la conmovió y antes de darse cuenta, la Hyuga se vio haciendo lo mismo. En medio de la más profunda tormenta, en medio de la oscuridad más intensa una simple muestra de afecto puede ser decisiva. Ya habían aprendido lo que es el dolor y ahora sentían como si despertasen en un mundo desconocido sintiéndose rejuvenecidos, queriendo ascender sus alas y volar para descubrirlo. Es tan nuevo y maravilloso, es tan cálido y reconfortante.
“Realmente eres especial ¿verdad Hinata? -exclamó con vos calma soltándola y separándose un poco de ella -no me gustaría que esta fuese la última vez que habláramos.”
“Entonces… -Hinata reunió valor por un momento y luego continuó- ¿Te molestaría que alguien como yo empezara a hablar contigo?”
Sasuke la miro por un momento, ella respetaba sus espacios y estaba claro que no quería invadirlo.
“Debo conseguir un jutsu prohibido para poder mantener mi actual ubicación sin ser descubierto” -informó él mientras ella lo escuchaba con atención- “me tomará un mes al menos ya que debo viajar a la Aldea de la Niebla para obtenerlo, así que dentro de un mes exacto te espero en la cabaña donde despertaste ayer, ¿te parece bien?”
“Sí, me parece bien” -accedió ella con una sonrisa y luego se despidió al ver que ya era tarde- “nos vemos en treinta días.”
“Adiós Hinata” -saludó él para luego desaparecer.
No le tomó mucho tiempo a la Hyuga regresar a la Aldea de Hoja y casi no le prestó atención al camino. Estaba realmente emocionada por este vínculo tan extraño como maravilloso que había iniciado con el poseedor del Sharingan.
Cuando entró a Konoha solo las luces de la calles brillaban, ya era tarde y ningún aldeano vagaba por las avenidas a esa hora, la peliazul no sería la excepción, estaba cansada y hambrienta. Al ingresar a su casa noto que todos dormían, se acercó hasta el refrigerador en silencio y tomó una bola de arroz y la fue comiendo de camino a su cuarto.
Notó que el arroz estaba insípido y le faltaba cocción- de seguro le tocó cocinar a Hanabi -pensó pero en ese momento lo único que quería era llegar a su cama y sumergirse en un profundo sueño. Se vistió rápidamente con un pijama grande y holgado color salmón y se hundió en la almohada para disponerse a disfrutar de lo que ella creía sería un largo sueño.
“¿Estoy flotando? No es posible, no es físicamente posible. Esta suave brisa acaricia mi rostro pero no me deja ver… me pregunto dónde estoy todo es muy brillante, todo es muy blanco” -pensó Hinata y de golpe empezó a escuchar distintas voces que la reconfortaron y paulatinamente una se le hizo familiar…
“…Hinata… Hinata…” -insistió de manera calma la voz hasta que Hinata la reconoció.
“¿Mamá?” -murmuró incomprensiblemente la chunnin entreabriendo con pesadumbres sus ojos.
“Hola cariño” -saludo en voz baja la amable mujer.
“Hola… ¿Qué… ¿Qué hora es?” -indagó sentándose en la cama.
“Son casi las tres de la tarde” -informó levantándose de la cama de su hija y juntando las prendas de ropa sucia que Hinata había dejado en el piso por el cansancio de la noche anterior.
“Es muy tarde… papá debe estar furioso” -reaccionó la peliazul con preocupación.
“Tu papá está en una misión con Neji, por eso pensé que quizás querrías dormir un poco mas” -explicó su madre con una tierna sonrisa para calmarla.
“Gracias mamá” -dijo la primogénita y luego se levanto de la cama y tomo la ropa que su madre tenía en las manos- “yo me encargo de esto.”
“No hace falta hija, ¿por qué no te das un baño caliente mientras yo me encargo de la ropa sucia?” -sugirió amablemente.
“Ya haces demasiado por nosotros mamá, déjame ayudarte esta vez” -solicitó con una sonrisa tan serena como la de su madre.
“Bueno si de verdad quieres ayudarme necesito que le lleves unas cosas a Hana Inuzuka, son algunas flores para tratar a Akamaru que volvió de su misión con la pata rota” -expuso la mujer de cabello azul.
“De acuerdo mamá, tomaré una ducha, iré al palacio a reportar mi misión y luego iré a lo de Kiba” -programo la kunoichi.
“También deberías comer algo en medio de ese apretado itinerario jovencita” -bromeó su madre.
“Compraré un panecillo de canela en algún lado” -dijo tomando una toalla y saliendo de su cuarto.
No tardo más de diez minutos en ducharse, al volver a su habitación recordó que ese era su día libre así que optó por un atuendo más casual. De su armario retiró una falda blanca por arriba de las rodillas y una delicada blusa de manga corta color morado. Se calzó con unas zapatillas deportivas blancas y salió de la casa.
Le pareció extraño no ver a Hanabi entrenando como loca en el jardín de la casa. Luego recordó que su madre le dijo que Akamaru se había roto la pata, lo cual significaba que Kiba había vuelto de su misión.
“Eso lo explica todo” -pensó y no se equivocaba. Siempre que Kiba visitaba a Hinata, Hanabi no se movía de su lado y aunque no le decía nada el rubor en sus mejillas era notorio. Además, no había faltado ocasión en la que los insectos de Shino la encontraran husmeando mientras el Aburame y el Inuzuka hablaban.
Sin darse cuenta, llegó al Palacio del Hokage. Entró lentamente y golpeó la puerta de la oficina de Tsunade.
“¡Adelante!” -se escuchó gritar a la Godaime.
“Buenas tardes Lady-Tsunade” -saludó ella educadamente.
“Oh Hinata ¿cuándo has vuelto?” -indagó sorprendida de la velocidad con la que la kunoichi había realizado su misión.
“Anoche, pero era muy tarde para reportarme” -explicó la peliazul.
“No te preocupes por eso, lo que me interesa saber es si los pergaminos fueron entregados” -señalo la Quinta.
“Sí fueron entregados en mano al Tsuchikage” -detalló la Hyuga.
“Bien hecho Hinata, puedes ir a la oficina de Shizune, ella te dará tu paga” -concluyó Tsunade.
Cuando Hinata estaba por salir Naruto entro hecho un torbellino en el despacho de la Hokage.
“¿Qué hay vieja, quería verme?” -Saludó irrespetuosamente y ruidosamente pero pronto se silencio al ver ahí a la ojiperla y saludarla entusiasta - “¡Hinata ya volviste!”
“Hola Naruto” -saludo ella fríamente sin sentir angustia alguna. ¿Qué era esto? ¿Acaso ya no le dolía verlo? Lo miró fijamente a los ojos para corroborar pero en ese momento Naruto desapareció.
La increíble velocidad y fuerza de la dama de las babosas había golpeado al Uzumaki con tanta fuerza que lo desplazó varios metros atrás hasta chocar contra la pared del corredor, la cual se agrietó de inmediato por el impacto.
“Oh bueno, adiós Naruto” -se despidió la Hyuga sin darle mucha importancia al asunto, mientras el rubio era vilmente golpeado por la Godaime al mismo tiempo que le gritaba y lo regañaba.
Camino un par de oficinas más y notó que la que correspondía a Shizune tenía la puerta abierta.
“¿Cómo puedes trabajar con todo el ruido que viene desde afuera de tu oficina?” -inquirió curiosa la chunnin.
Shizune estaba tan inmersa en su labor que ni siquiera la escuchó.
“¡Shizune! ¡Te estoy hablando!” -gritó Hinata imitando la voz de la Godaime.
“¡Sí, señora!” -dijo reaccionando inmediatamente pero al levantar la mirada solo pudo ver a la primogénita cubriéndose la boca con sus dedos para no reírse.
“Lo siento es que te hable y no me escuchaste así que pensé que le harías caso a alguien con más autoridad que yo” -se excuso la kunoichi.
“Vaya que te funcionó, ¿cómo estuvo la misión?” -indagó después de que su corazón se tranquilizó luego del susto.
“Bien por eso vengo a que me pagues” -informó ella aun en el marco de la puerta abierta.
“Claro, acércate” -dijo la morena quien abrió un cajo que tenía con llave y comenzó a contar los ryos correspondientes al labor realizado.
“¿Por qué tienes la puerta abierta?” -curioseó la Hyuga.
“Mucha gente entra y sale todo el tiempo, sería inútil querer mantenerla cerrada” -explicó mientras le proporcionaba el dinero.
“Ya veo, bueno gracias Shizune, nos vemos pronto” -saludo la dama saliendo del despacho.
Caminando por las calles de Konoha rumbo a la casa de Kiba se puso a pensar en ese breve encuentro con el Uzumaki y se sorprendió al entender que verdaderamente ya no lo amaba.
Cuando Naruto la dejó, su corazón se negó a andar más, sin ganas de amar tan solo se dedicó latir sin sentido hasta aquel día. Sólo se lanzó a correr y correr, sin ruta, sin destino fijo. Buscó desesperadamente la manera de llenar un gran vacío, pero ya no podía ver el cielo, ya no podía ver el sol. ¿Cómo podía la felicidad del Uzumaki torturarla de esa forma? Sentía que tocaba fondo cada vez que veía a Sakura y Naruto juntos.
Pero aquella última misión ó, mejor dicho, la charla compartida con Sasuke había removido de alguna manera esa sensación dentro de ella, la había liberado. Aquel día, en el que sus alas se desplegaron y sus horizontes se expandieron, fue tan duro como surcar el mar en un pequeño bote de papel, pero finalmente su voluntad y valor le dieron las fuerzas para creer nuevamente. Sí el perdón había sido su decreto, el olvido era ahora su orgulloso trofeo.
Al comprender esto sonrió sintiéndose fuerte, casi la pasa por alto cuando Sakura, cuando esta intentó detenerla en la avenida principal.
“Lo siento Sakura venía distraída” -se disculpó sonriente la Hyuga, actitud que a la Haruno le resultó tétrica. No podía comprender como la peliazul podía ser tan amable con ella después de que media aldea rumoreaba que ella le había robado el novio a la ojiperla.
“No hay problema Hinata” -dijo también con una sonrisa aunque forzada y luego se detuvo allí. Junto allí, si en ese atributo que le otorga una dosis extra de sensualidad a Hinata. Aunque sutilmente, la pelirosa poso sus ojos sobre los pechos de Hinata, esos que ella tanto envidiaba.
“Entonces… dime ¿qué se te ofrece?” -continuó la ojiperla.
“Es solo que no hemos hablado en algún tiempo y yo… bueno quería saber si nosotras estamos bien” -soltó la dama de ojos color jade. De alguna manera su corazón se angustiaba cuando veía a Hinata y era aun peor si ella estaba con Naruto. Era como culpa aunque la Haruno no sabría explicar el por qué.
“¿Humm?” -Pronunció la primogénita confundida- “El hecho de que no hayamos hablado por un tiempo no significa que este molesta contigo.”
“¿En verdad? -replanteó la ninja médico mientras sentía un profundo alivio recorrerle el alma.
“En verdad, no tienes nada de qué preocuparte” -dijo con una sonrisa a lo que la pelirosa la abrazó reconfortada y fue entonces cuando la peliazul aprovechó para susurrarle al oído- “a menos que los lastimes pero estamos seguros de que eso no pasará, ¿verdad Sakura?”
Sakura sintió un escalofrío recorrerle la espalda. Ella no permitiría que nadie la amenazara, y mucho menos, se dejaría intimidar por una "rarita".
“¡Ja! Quédate tranquila, yo sé cuidarlo bien” -fanfarroneó buscando irritar a la Hyuga.
“Como lo hiciste con Sasuke ¿no?” -pensó inconscientemente ojiperla pero de inmediato se dio cuenta de que no serviría de nada discutir con la Haruno.
“Como digas Sakura” -respondió y se despidió con la mano, molestando a la dama de cabello rosa por el simple hecho de no haber logrado que la Hyuga se enfadara.

El manga de Naruto explora las complejidades de las relaciones humanas, mostrando cómo los lazos de amistad, familia y amor pueden ser tanto una fuente de fortaleza como de vulnerabilidad. Las interacciones entre los personajes, sus sacrificios y su apoyo mutuo son elementos cruciales que impulsan la narrativa y definen el universo de Konoha.