Tras la muerte de Vlad Tepes, el legendario monarca transilvano que sirvió de inspiración a Bram Stoker para el conde Drácula, su espíritu se encarna en distintos cuerpos que tienen algo en común: estas nuevas versiones del temible Tepes son personajes amantes de la violencia y la crueldad, y viven en momentos clave de la historia de la humanidad, como la colonización del Nuevo Mundo, las guerras napoleónicas o los crímenes de Jack el Destripador.
El guionista francés Fabien Nury ofrece una curiosa revisión de los mitos vampíricos en esta historia que narra el enfrentamiento de dos hermanos inmortales en diferentes lugares y momentos de la historia. El Legión del título hace referencia a uno de los pasajes más crípticos del evangelio de Marcos en el que Jesús trata a un poseído y cuando le pregunta su nombre éste contesta: «Mi nombre es Legión, porque somos muchos«.
Para sanarlo, expulsa a los espíritus que atormentan al hombre y los envía a una piara de cerdos que, poseídos, acaban precipitándose al mar y muriendo. La idea insinuada en este pasaje debió influir poderosamente en Nury (WEST, Érase una vez en Francia) porque ésta es la segunda obra donde hace referencia a este concepto. La primera fue «Yo soy Legión«, que realizó junto a John Cassaday (Planetary), donde trató el tema como si de una trama de espionaje se tratara.
Nury nos traslada hasta Transilvania, en 1476, momento en el que Vlad Tepes muere asesinado por las tropas del sultán de Constantinopla gracias a las intrigas del hermano de Vlad, Radu. Pero la esencia de Vlad Tepes no muere así como así y es capaz de saltar a otros cuerpos consiguiendo escapar de la muerte. La misma habilidad la tiene su hermano, que jura perseguir y matar a su hermano haya donde huya.
La interpretación del vampirismo como una posesión demoniaca no es algo especialmente original pero sí lo es el enfoque que hace Nury de la figura de Vlad Tepes, alejado de otras aproximaciones del mito que hacían de él una especie de antihéroe trágico y romántico. En la versión de Nury, Drácula es una esencia que va pasando de cuerpo en cuerpo, quedándose cada vez con un poco de la esencia y los recuerdos de las personas a las que posee, y que intenta mantenerse al margen de las vidas de dichas personas pero sin acabar de conseguirlo.
Esto hace que el personaje de Drácula vaya cambiando a lo largo de la historia, ganando en matices según el cuerpo en el que resida, pero intentando mantener las distancias con las personas a las que amaban sus anfitriones. Drácula es capaz de sobrevivir a todo, pero huye del amor y de los sentimientos por el dolor que le causan. Lo que, posiblemente, sea el mayor homenaje a la obra en la que se inspira.

El guión de Nury, plagado de referencias históricas y muy bien ambientado, forma un rompecabezas en el que la narración va saltando de una época a otra creando un misterio sobre cómo los hermanos sobrevivirán a lo largo de los siglos y quién será el vencedor de su prolongado enfrentamiento. De esta forma cada línea temporal jugará una parte importante y diferenciada de la trama, hecho que queda resaltado por la elección de un dibujante diferente para cada una de ellas.
Acompañado por un póquer de dibujantes entre los que destacan el español Tirso Cons y el francés Mathieu Lauffray, Fabien Nury teje una historia de terror que redefine las reglas del género vampírico y se convierte en un clásico instantáneo del cómic europeo. El plantel de dibujantes escogido para ilustrar esta historia es sobresaliente, empezando por el encargado del prólogo, Mathieu Lauffray (John Long Silver, Prophet) y seguido por el italiano Mario Alberti (Nathan Never, Redhand), quien se encarga del segmento del Nuevo Mundo, el chino Zhang Xiaoyu, encargado de la historia ambientada en las guerras napoleónicas, y el español Tirso Cons, quien ilustra la trama ambientada en Londres.

La verdad es que me ha encantado esta escena por tanto en cuanto vemos que el autor es consciente de que se aleja del libro original y lo justifica en una gran escena. Fabien Nury, al que conocemos por obras como WEST, Yo soy Legión o Silas Corey: La Red Aquila, consciente de que nos ofrece un Vlad Tepes distinto del mito llega al punto de homenajear a Bram Stoker al hacer que este conozca a Drácula y que hablen sobre la esencia del personaje, y sobre las motivaciones que un ser como él podría encontrar en su vida.
Lo más interesante del volumen es la demostración de que se puede jugar con el mito con respeto, algo que en otras ocasiones hemos visto hacer para mal, pero que afortunadamente aquí nos regala una acertada renovación del personaje. Argumentalmente hablando encuentro fantástico ver el enfrentamiento entre Drácula y su hermano, Radu Tepes, a lo largo de los años y de los siglos. La química entre ambos personajes es fantástica y es de esperar que, con suerte, podamos ver alguna continuación, o por lo menos deseable ya que aunque la historia queda completamente cerrada se abre una puerta para que la historie continúe y lo cierto es que me encantaría que se aprovechase esa oportunidad.
En el apartado gráfico tenemos a cuatro autores que se alternan en los lápices con un resultado final muy bueno ya que cada uno dibuja las historias de un determinado momento, un encaje de bolillos que se aprovecha de las distintas tramas de la historia para facilitar el cambio de dibujante. n lo que también dibujantes queda muy bien disimulado y bien encajado en la historia. Personalmente destacaría a Mathieu Lauffray, autor que me encantó en Prophet. Eso sí, la carrera de Mario Alberti también es reseñable, autor que se dio a conocer en Nathan Never, que después colaboró con Kurtb Busiek en Redhand y que ahora trabaja en DC Comics.
Soy aficionado a los libros y cómics de Drácula, me encantan las nuevas versiones de los vampiros y aunque a veces te llevas decepciones (como el horror ese de Crepúsculo y sus películas), no es menos cierto que a veces encuentras obras tan buenas como esta.
Libro de historietas encuadernado en cartoné de 232 páginas interiores en color más cubiertas que contiene la traducción de los libros originales Les Chroniques de Légion 1 al 4 publicados por Glénat entre 2011 y 2012 para el mercado francobelga. Volumen único.
