Las Caprichosas Maldiciones de Sôichi: Un Viaje al Terror Psicológico de Junji Ito

Hay nombres propios que gracias a sus historias y su estilo se han labrado un puesto de honor en la memoria colectiva. Mangakas en los que rápidamente pensaríamos si algún familiar, si algún amigo nos preguntase o nos consultase para que le recomendáramos obras de terror. Nombres como Kazuo Umezu, Hideshi Hino, Suehiro Maruo, Usamaru Furuya o Shintaro Kago entre muchos otros, muy probablemente estarían entre vuestras menciones, del mismo modo que casi seguro aparecería el de Junji Ito.

Sin lugar a dudas, uno de los referentes cuyas obras gozan de gran popularidad y prestigio entre los aficionados y profesionales del sector. Junji Ito nació el 31 de julio de 1963 en la prefectura de Gifu. Su interés por el manga de terror empezó en la escuela primaria cuando su hermana mayor le prestaba su colección del maestro Umezu. Nacido en 1963 en la prefectura de Gifu, es un autor de manga especializado en el género del terror. Aunque empezó formándose como protésico dental, tenía como afición dibujar manga y ganó una mención especial en el Premio Kazuo Umezu, precisamente uno de sus autores favoritos.

Pero las cosas empezaron a cambiar a partir de 1987, cuando unas historias cortas que presentó a la Gekkan Halloween ganó una mención honorífica en el Premio Kazuo Umezu. Desde ese año su carrera fue en aumento y, no sabemos que tal se le da el tema de los dientes, pero con el manga es todo un hacha. Autor de obras como «Black Paradox», «Gyo», «Hellstar Remina», «El diario gatuno de Junji Ito: Yon y Mû», «Fragmentos del mal», «El muerto enfermo de amor» o una de sus historias más conocidas, la protagonizada por el personaje del mismo nombre, «Tomie». Todas ellas mantienen un elemento común y es que consiguen mantener el interés gracias a una narración excelente y a nos personajes muy bien perfilados.

Sin necesidad de hacer un estudio en profundidad de ellos, consigue engancharte y meterte en una tensión que genera a través de distintas técnicas y elementos presentes en dichas obras. Ya sabemos que Junji Ito es un maestro que sabe desenvolverse bastante bien tanto en las historias largas como en las cortas, aunque bien es cierto que en el caso que hoy nos ocupa, «Las caprichosas maldiciones de Sôichi», vamos a encontrarnos con un buen número de historias cortas, de relatos, que mantienen un hilo argumental donde el nexo de unión es el curioso e interesante, por definirlo de alguna manera, personaje de Soichi.

Sôichi es el escalofriante hijo pequeño de la familia Tsujii. «Eran colmillos, tenia colmillos. Ah, son clavos. ¿Clavos? Siempre lleva clavos en la boca.» Sôichi es el escalofriante hijo de la familia Tsuji. Mientras juguetea con clavos en su boca, va provocando incidentes misteriosos con sus terroríficas maldiciones. Bienvenido al espeluznante mundo de Sôichi, donde darás rienda suelta a las risas más negras bajo el influjo de su humor siniestro. ¡Cualquier precaución es poca si Sôichi está cerca!

Un chaval de unos diez u once años muy particular, muy rarito (en un terrorífico uso de la palabra). Y es que el mangaka es especialmente interesante en este tipo de historias, donde aún manteniendo personajes en común en todo momento, es capaz de narrar multitud de tramas cambiando de escenarios, de situaciones… Pero siempre manteniendo su estilo propio, que juega entre el terror (psicológico en muchos momentos) y el suspense, con sutiles pinceladas de humor (o al menos, un humor negro que siempre le viene genial a estas historias).

«Se encierra mucho en sí mismo. Ese niño tiene un poder extraño. ¿Sabéis eso de que el pequeño de la familia siempre suele ser el más mimado y el más travieso? Pues este Sôichi es algo parecido pero en el lado contrario, no se puede ser más puñetero y siniestro. Ya sabemos que nos vamos a encontrar con personajes raros, pero aquí ese término no alcanza para definirlo bien. Sôichi es un chico introvertido en el sentido más amplio y negativo de la palabra. Introvertido quizás con otras personas, menos cuando a él le conviene sacar a pasear sus maldiciones y sus malas acciones.

Si, el chaval es toda una pieza que podríamos describir como caprichoso, vengativo, resentido, malévolo, retorcido y malintencionado. Es antipático, arisco, huidizo, insociable, misántropo, retraído, esquivo, huraño e incluso me atrevería a decir que algo melancólico. Tanto que, quizá es que ya me he acostumbrado a estas personalidades, pero termina uno empatizando y todo con sus acciones y convirtiendo a este pequeño cabrito (permitidme la licencia) en otro de esos personajes icónicos dentro de la obra de Junji Ito. «Ese chico es muy retorcido y causa problemas a los demás, pero puede que en realidad solo quiera que alguien le haga caso.»

No sé, el caso es que una vez más volvemos a encontrarnos además de con unos personajes muy interesantes, con una espectacular atmósfera que lo rodea todo y crea ese entorno de mal rollo, así como una fantástica ambientación gracias a unos decorados muy contrastados, jugando con las luces y sombras, con los escondites, con parajes propicios para ello (altillos oscuros, un bosque descuidado,…), escenarios poco vistosos, poco bonitos o pomposos.

Por otro lado ayuda mucho el hecho de que, como he comentado, nos vamos a encontrar con pequeños fragmentos de la vida cotidiana de Sôichi y de las personas que rodean su entorno, por lo que todos los capítulos, en mayor o menor medida, gozan de un excelente ritmo y de una narración muy bien llevada. Historias que mantienen el interés gracias a las diferentes situaciones donde siempre, de un modo u otro, terminamos metidos en una situación de tensión y suspense donde este granuja ha tenido algo que ver.

Si ya de por sí es interesante y llamativa esta historia (o más bien, estas pequeñas historias) a nivel argumental, no lo es menos a nivel gráfico y visual. Destacamos al personaje de Sôichi con esos rasgos tan marcados alrededor de sus ojos, entre ojeras y una mirada malévola.

Retrato de Sôichi con clavos en la boca

Igualmente destable es el trabajo realizado con los fondos y decorados, donde una vez más el autor juega entre los contrastes y los detalles de salas interiores o exteriores.

La edición original de "Las caprichosas maldiciones de Sôichi" consta de 2 volúmenes en formato japonés. ECC Ediciones ha publicado esta obra en formato "flexibook", con un total de 544 páginas en blanco y negro, distribuidas en dos tomos. La cubierta está realizada en un material de unos 300 gramos -mate en tonos grises- y soporta bastante bien el cambio de páginas, mientras que la sobrecubierta está realizada en unos 200 gramos, con acabado mate también. El sentido de lectura elegido es el oriental, de derecha a izquierda.

En su espeluznante mundo, plagado de las crueldades más insospechadas y la obsesión por los muñecos vudú, hasta el gesto más pequeño puede tener terribles consecuencias.

🌟Resumen SOICHI 😈🪬🔮 | Las Caprichosas Maldiciones de Soichi |

No es de las mejores obras de Junji Ito, pero mantiene el interés sobradamente, nos entrega un personaje difícilmente olvidable y se maneja a la perfección entre el suspense y el humor.

En definitiva, no puedo más que recomendaros que le abráis las puertas de vuestra casa (figuradamente, no se os vaya a ocurrir meter a un tarado de estos en casa) a Sôichi, para conocer su historia, la progresión de su maldad acompañada siempre de ese pequeño y descontento corazón que lo llevará a maldecir a todo ser vivo que se encuentre en su camino, desde sus propios familiares, animales, profesores o compañeros de colegio. Nadie está a salvo de sus murmuros y de su particular sentido de la venganza y el rencor.

Yûsuke y Michina emprenden un viaje en tren al campo, donde pasar unas vacaciones junto a sus primos, a los que hace años que no ven. Nada más llegar a la estación les están esperando su tía y dos de sus primos, Koichi y Sayuri. El tercero en discordia no ha acudido a recibirlos. Sôichi es el escalofriante hijo pequeño de la familia Tsujii.

Ilustración de una familia en una casa rural con un ambiente tétrico

ECC Ediciones sigue apostando por la obra de Junji Ito (tanto inéditos en nuestro país como recuperando algunos descatalogados). Este primer tomo (de 2 en total) de «Las caprichosas maldiciones de Sôichi» cuenta con un total de 296 páginas en blanco y negro (256 páginas en el caso del segundo tomo).

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