La historia del arte, a menudo ligada al mecenazgo, también florece en los márgenes del poder. Las vanguardias como el surrealismo y el dadaísmo demuestran que el arte puede surgir en oposición o en un plano distinto al del poder establecido. El poder tiende a monopolizar la noción de realidad, imponiendo su propia percepción y estética. Como afirmó Viktor Shklovski, "El propósito del arte es el de impartir la sensación de las cosas como son percibidas y no como son sabidas". Cuando el arte es cooptado por el poder, se convierte en su propagandista, perdiendo su capacidad de ofrecer nuevas perspectivas y de ser, en esencia, arte.
En la Buenos Aires colonial, una compañía de teatro española de segunda categoría se lamenta. Abrigados con vestuario harapiento y protegidos por un telón hecho jirones, intentan resguardarse del viento inclemente del río. Su director, Angulo "el malo", interpretado por Horacio Roca, maldice la falta de un corral de comedias y la presencia de otra compañía, favorecida por el virrey enfermizo. Obliga a su esposa Toña (Stella Galazzi) a coser y bordar vestuarios, a trabajar de lavandera y a aceptar trabajos de costura para generar ingresos. Angulo exige al dramaturgo Isidoro (Luis Campos) que guione sus intervenciones y lo engaña para vender sus pertenencias, financiando el viaje a América mientras Isidoro sueña con estrenar su obra. Angulo ha comprado una supuesta esclava guaraní, a la que ultraja y entrena como una mascota para repetir parlamentos de obras clásicas españolas, planeando exhibirla como una rareza circense en Europa.
Todo este argumento es expuesto por el perro Berganza (Cutuli), evocando al can parlante de "El coloquio de los perros" de Miguel de Cervantes. Berganza, con su aguda inteligencia, actúa como narrador y comentarista, revelando los artificios teatrales y las acciones tras bambalinas. Su nombre remite a los perros de la novela ejemplar de Cervantes, que conversan sobre los maltratos sufridos a manos de sus amos.

Cuando el virrey enfermizo es reemplazado por uno nuevo, Angulo ve su oportunidad. Con astucia, le "serrucha el piso" a su adversario, ganándose la confianza del nuevo enviado de la Corona española y arrebatándole el rol al pregonero. Consigue un camarín en el Cabildo y las suntuosas vestimentas del pregonero, poniéndose al servicio del nuevo Virrey. Descubre entonces su verdadero rol: ya no será actor, no podrá mostrar su "vis cómica", sino que se convertirá en el torturador y verdugo de esclavos y reos. Esta situación se presenta como una potente metáfora del artista oficialista, servil al poder de turno mientras este maltrata a los más postergados.
Mauricio Kartun, con más de 50 años de dramaturgia, demuestra una vez más su maestría teatral. "La Vis Cómica", su obra posterior al éxito de "Terrenal", se inspira en personajes de Miguel de Cervantes. De "Don Quijote" toma a Angulo el Malo, y de "El coloquio de los perros" a Berganza, el perro parlante y agudo comentarista. La obra fue estrenada en septiembre de 2019 en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín de Buenos Aires, y posteriormente se reestrenó en el Teatro Caras y Caretas.
La obra ha tenido un exitoso recorrido en la cartelera porteña, llenando la sala del Teatro San Martín durante dos temporadas y recibiendo numerosos reconocimientos, incluyendo 5 Premios ACE, entre ellos el Ace de Oro. La producción actual, aunque manteniendo gran parte del elenco original, presenta a Horacio Roca en el papel protagónico de Angulo, ofreciendo una composición fenomenal.
La dramaturgia de Kartun nos invita a viajar al Siglo XVIII, a la Buenos Aires del Virreinato. Una compañía teatral española, encabezada por el mediocre y astuto Angulo, llega a estas tierras buscando oportunidades. Lo acompañan su esposa Toña, quien además es vestuarista, el dramaturgo Isidoro y Berganza, el perro de lengua afilada. El texto de Kartun es rico en guiños y constituye un tributo al arte teatral, exponiendo sus artificios y convenciones. El autor juega con la idea de que el teatro es un acto de fe, un acuerdo voluntario entre el creador y el espectador.

Kartun desnuda las convenciones teatrales con sagacidad, permitiendo que los personajes no necesiten un acento castizo, resolviendo esto con la convención de que "en el teatro todo lo puede". El lenguaje y la actuación se presentan como entidades separadas. La aparición de Berganza, interpretado magistralmente por Cutuli, rompe con las convenciones naturalistas, transformándose en un presentador que anuncia el inicio y el fin de cada jornada de la obra.
La estancia de la compañía en Buenos Aires no será tan prometedora como esperaban. La ciudad era inhóspita para los artistas, sin corrales de comedias ni plazas públicas. La única vía para actuar era acercarse al poder del Cabildo, pero ya existía una compañía establecida. Para sobrevivir, Angulo se convierte en contratista, buscando trabajos variados para su grupo. La situación se vuelve desesperante, y el deseo de regresar a España crece. Sin embargo, un cambio de virrey se presenta como una nueva oportunidad para Angulo de ingresar al círculo íntimo del poder.
Las actuaciones en la pieza son destacables. Horacio Roca asume el complejo papel de Angulo con una entrega absoluta y un despliegue actoral lleno de matices, dando vida a un jefe de compañía manipulador y farsante. Stella Galazzi brilla como Toña, una mujer con gran presencia escénica que maneja los silencios y la palabra con contundencia. Luis Campos interpreta a Isidoro, el dramaturgo obsesionado con estrenar, aprovechando cada momento en escena, especialmente un monólogo reservado para él.
Cutuli se luce como el perro Berganza, el personaje más delirante y gracioso. Su inclusión es una genialidad que permite a Kartun demostrar el poder de las convenciones teatrales. Con sabiduría e hilaridad, Berganza actúa como presentador y conductor del relato, siendo una figura fundamental en el inicio y cierre de la obra. Su composición es deliciosa, rompiendo la cuarta pared y logrando una complicidad única con el público.
La puesta en escena es atractiva, con recursos como el efectivo diseño escenográfico y el distinguido vestuario de época, ambos a cargo de Gabriela Fernández. La obra, rica en vocabulario y poesía, mantiene al espectador atento a sus numerosos guiños. Es un placer sumergirse en la rica dramaturgia de Kartun, quien logra que la obra no solo se explique a sí misma, sino que también establezca un juego de resonancias donde el humor lacerante toca las fibras más sensibles del público.
“La Vis Cómica” es una obra imperdible del teatro independiente, original, divertida y con estupendas actuaciones. La historia de una compañía teatral española que llega al Buenos Aires virreinal, encontrando un puerto decadente, corrupción y la imposibilidad de hacer arte sin someterse al poder. Es una historia con ecos cervantinos, escrita por uno de los dramaturgos más importantes de la actualidad, Mauricio Kartun.

La obra de Kartun es un reflejo de la Argentina y del Río de la Plata, de las condiciones de producción teatral independiente y de la precariedad de los artistas. También critica al humor que solo busca la risa del público sin importar el contenido. La riqueza lingüística de Kartun, su sabiduría e inteligencia para crear universos específicos y detallados, nos invitan a volar y disfrutar del increíble artificio teatral.
El diseño de vestuario y escenografía, a cargo de Gabriela Fernández, crea un espacio circular delimitado por cortinas mustias, evocando un ambiente frío e inhóspito. La compañía española recorre los caminos de barro de la Buenos Aires colonial, "el emporio criollo del contrabando y de la rapiña". La historia, dividida en cinco jornadas y un epílogo, gira en torno a Angulo el malo, su esposa Toña, el dramaturgo Isidoro y Berganza, el perro narrador.
La obra expone la representación y la convención teatral en un ingenioso juego metateatral, donde el teatro reflexiona sobre sí mismo a través del personaje del perro, con gran carga de humor e ironía. El trabajo de los actores es admirable, destacando la presencia de Mario Alarcón (en versiones anteriores) y la composición de Horacio Roca como Angulo. Cutuli se destaca interpretando a Berganza, desenmascarando la ficción ante el público.
El actor Walter Rey presentó la obra La vis cómica, del dramaturgo argentino Mauricio Kartun
La obra de Kartun, inspirada en las "Novelas ejemplares" de Cervantes, explora la relación entre el arte y el poder. El personaje de Angulo, proveniente de "El Quijote" y "El coloquio de los perros", se transforma en un reflejo de la degradación del artista que abandona su espíritu crítico para servir al poder. La obra también ironiza sobre la relación entre el teatro y el poder político, mostrando cómo Angulo se entrega al Virreinato y termina siendo destruido por él.
El lenguaje de Kartun es rico en juegos retóricos, rimas, metáforas y refranes, creando un "claroscuro" que invita a la comprensión más que a la simple explicación. La obra funciona como un ritual teatral, un acto de sintonización colectiva donde el público participa con su risa, aplauso o silencio, aceptando el tiempo abolido y bajándose del tiempo virtual.
“La Vis Cómica” es una obra que, además de su crítica social y teatral, resuena con la idiosincrasia de los pueblos del Río de la Plata. Aborda la relación entre el arte y el poder, y hasta dónde se llega para triunfar en la vida. Es una visión de cómo surgimos como pueblo, una herencia social que se mantiene hasta hoy. La obra, con su mezcla de comedia y crítica, nos invita a reflexionar sobre la condición humana y el siempre presente vínculo entre el arte y el poder.