La obra "La mujer del retrato", creada por la escritora Mónica Rodríguez y la ilustradora Teresa Novoa, se adentra en la infancia y juventud de Concepción Arenal, una figura fundamental del siglo XIX en España. Este cómic biográfico busca romper con la imagen tradicionalmente severa de Arenal, presentando una visión más humana y cercana de la niña y la adolescente que llegaría a ser una de las pensadoras y escritoras más influyentes de su tiempo.
La historia comienza con el descubrimiento de una niña que, al observar un oscuro retrato familiar, percibe la presencia de una niña pelirroja, libre y corriendo por las montañas cántabras junto a su perra. Impulsada por la curiosidad, decide dibujar para desvelar la identidad de esa niña y la adolescente que se transformaría en una de las mayores pensadoras y escritoras del siglo XIX.
Teresa Novoa, tataranieta de Concepción Arenal, junto con Mónica Rodríguez, se propusieron recrear la vida de esta mujer excepcional a través de viñetas. El libro se presenta como una obra de ficción rigurosamente documentada, que explora los primeros años de Arenal, desde su infancia en Salvador de Leiro hasta la muerte de su madre.

Contexto histórico y social
Las autoras muestran una gran preocupación por insertar a Concepción Arenal en su contexto histórico, y lo hacen de forma excelente. Se mencionan las guerras carlistas que precedieron al liberalismo tras la muerte de Fernando VII, las persecuciones y el exilio a los que fueron sometidos los liberales tras el Trienio Liberal, los cambios sociales e ideológicos que se dieron en la primera mitad del siglo XIX, y las tertulias, cafés y casinos en los que se debatían las nuevas ideas.
La obra destaca la intensa relación de la escritora con la naturaleza, con el entorno rural, lejos de las estrecheces y exigencias absurdas de la vida social de las ciudades. La ilustradora, Teresa Novoa, recuerda su propia infancia y los veranos en el campo, jugando libremente por el monte, lo que le permitió conectar con el espíritu de su antepasada.
La infancia y la adolescencia de una mente inquieta
El cómic comienza con la muerte del padre de Concepción Arenal, un suceso que marcó profundamente a la niña y obligó a la familia a regresar a la casa de la abuela en Cantabria. Allí, a los 9 años, Concepción se aficionó al dibujo y a la lectura, desarrollando una educación autodidacta que le permitió aprender mucho más de lo permitido a las niñas de la época.
Concepción Arenal era, sin duda, una niña de altas capacidades y gran voluntad. Autodidacta y afortunada por nacer en una familia culta con libros, se rodeó de grandes figuras que la valoraron y ayudaron. A los 14 años, al trasladarse a Madrid con su madre y hermana, asistió a un colegio de señoritas donde la educación dejaba mucho que desear. Ella misma afirmaba que la educación de las niñas era el arte de perder el tiempo. Concepción leía y estudiaba por su cuenta, estaba atenta al mundo, reflexionaba y escribía. Más adelante, asistió como oyente a la universidad, famosa es la anécdota de que lo hizo disfrazada de hombre porque las mujeres no podían acceder a la educación superior.

La relación con su padre, de quien aprendió el sentido de la justicia y la empatía con los más desfavorecidos, fue fundamental. Sin embargo, tuvo una difícil relación con su madre, una mujer muy tradicionalista. Concepción no se conformaba con el papel de esposa y madre que la sociedad del siglo XIX le imponía; tenía grandes inquietudes intelectuales y sociales. Sus ambiciones chocaban con el deseo de su madre de que fuera una señorita coqueta y dócil.
La obra también resalta la especial unión que Concepción tuvo con su abuela paterna, momentos que se convierten en los favoritos de la lectura. La ilustradora, Teresa Novoa, se basó en relatos familiares para dibujar al personaje y el ambiente, recordando su propia infancia y los veranos rodeados de libros.
Una pensadora y escritora excepcional
"La mujer del retrato" rompe con la imagen seria y severa de Concepción Arenal, mostrando a una mujer inteligente, seria pero muy luchadora, cariñosa y con sentido del humor, tal como refleja en sus escritos. Ella era fiel a sus principios, a sí misma, a lo que sentía y a lo que quería, algo admirable en la lectura del libro.
Concepción Arenal es una mujer inspiradora, incluso en la actualidad, aunque muchas personas desconozcan su legado. Fue pionera en la lucha por los derechos de las mujeres y los niños, inspectora de prisiones, cronista de guerra, editora, publicista, escritora, poeta y defensora de la educación. Denunció injusticias y dio voz a los pobres y encarcelados, mejoró las condiciones de los presos y los orfanatos, construyó viviendas sociales para obreros y luchó contra la esclavitud.

La guionista Mónica Rodríguez se centró en la infancia y juventud de Concepción porque es entonces cuando se forja la personalidad, y de esta época se conoce poco, dejando espacio para la fabulación. El objetivo era mostrar a una Concepción Arenal distinta, una niña y adolescente con intensidad, decisión, conflictos y una inteligencia abrumadora.
La obra es una invitación a conocer los ideales de una Concha que supo vencer las dificultades hasta convertirse en una inspiración para mujeres de nuestro tiempo. La lectura de la novela gráfica puede llevar al lector a investigar el Madrid de Concepción Arenal, a pasear por los lugares en los que vivió, y a darse cuenta de que muchas cosas siguen igual y no han cambiado demasiado.
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Las autoras han contado con la biografía de Anna Caballé, "Concepción Arenal. La caminante y su sombra", como libro de referencia, rigurosamente documentada y muy bien escrita. Teresa Novoa, por su parte, ha recreado con cariño los escenarios donde transcurrió la infancia de Concepción, las montañas cántabras y las calles de Madrid, basándose en fotografías y cuadros de la época para ambientar el libro de manera extraordinaria.
A pesar de ser la primera novela gráfica de ambas autoras, "La mujer del retrato" se presenta como una obra sólida, comprometida e impecable. Mónica Rodríguez ha sabido imaginar al personaje, dotarlo de verdad y contar su historia con una sensibilidad y certeza impresionantes. Teresa Novoa, por su parte, ha logrado extraer la esencia de cada personaje y sus dibujos transmiten un sinfín de sentimientos, haciendo creíble el ambiente de la España del siglo XIX.
Este maravilloso cómic biográfico, centrado en la infancia y juventud de Concepción Arenal, nos permite descubrir a la niña pelirroja que corría libre por las montañas, y comprender cómo se forjó la mujer excepcional que luchó por los derechos sociales y se convirtió en un referente para la defensa de la visibilización de las mujeres en el ámbito intelectual de nuestro país.