La industria de la animación ha cambiado drásticamente, y la tendencia de adaptar mangas inacabados, produciendo temporadas cortas sin garantía de continuación, es un reflejo de esta transformación. Si bien puede ser más rentable, desde una perspectiva crítica, representa una debilidad. "Demon Slayer" (Kimetsu no Yaiba) es un claro ejemplo de esta práctica, presentando una historia que, a pesar de su impresionante animación y aspectos técnicos cuidados, presenta flaquezas significativas en su guion y desarrollo de trama.
La serie sigue a Tanjiro, un joven cuya vida da un giro trágico al ser su familia masacrada por un demonio, dejando solo a su hermana Nezuko, quien es convertida en uno de ellos. Impulsado por el deseo de encontrar una cura para Nezuko y vengar a su familia, Tanjiro se une al Cuerpo de Exterminio de Demonios. Esta premisa, aunque atractiva, se desarrolla dentro de la estructura clásica del shonen, un género que a menudo prioriza la acción sobre la profundidad narrativa.

Uno de los aspectos más criticados es la inconsistencia tonal de la serie. Se mueve entre el drama, la tragedia y la comedia de manera abrupta, a menudo introduciendo "gracietas histriónicas" y expresiones cómicas en momentos de combate a vida o muerte o de profunda tristeza. Esta falta de definición genérica dificulta que la serie encuentre una identidad sólida, dando la impresión de querer abarcar demasiado sin profundizar en nada.
La trama a menudo cae en la infantilidad, presentando soluciones poco trabajadas y poderes convenientes que surgen para resolver problemas de forma apresurada. Un ejemplo claro es la habilidad olfativa de Tanjiro, que convenientemente le permite localizar villanos. Si bien Tanjiro es un protagonista que cae bien, sufre de un "egocentrismo agudo de héroe", donde su condición de protagonista le asegura el éxito y la resolución de los combates principales. Cuando se encuentra en apuros, nuevas técnicas aparecen "porque sí", sin una justificación sólida.
La narrativa gana fuerza cuando la historia se aleja de la dependencia exclusiva del protagonista. El arco de la Montaña Natagumo es citado como el mejor, demostrando que la serie florece cuando explora las interacciones y conflictos de un elenco más amplio. Personajes como Zenitsu, a pesar de su bipolaridad e irritabilidad inicial, demuestran una evolución significativa, pasando de parecer inútil a revelar un potencial oculto, a menudo protagonizando las escenas más divertidas junto a Inosuke.
El elenco femenino también es objeto de crítica. Nezuko, a pesar de su rol "moe" y su adorabilidad, es relegada a una "mascota" con una mordaza y encerrada en una caja. La serie presenta personajes femeninos que son descritos como los más fuertes y hábiles, pero cuya apariencia física y delicadeza contrastan con su poder, generando dudas sobre el entrenamiento y la lógica detrás de sus capacidades. La constante "sonrisita de psicópata" en algunos de estos personajes tampoco ayuda a generar empatía.
Existen varias inconsistencias argumentales y preguntas sin respuesta que erosionan la credibilidad de la trama:
- La afirmación inicial de Tomioka sobre la imposibilidad de curar a los demonios choca con la existencia posterior de demonios "buenos" como la doctora Tamayo.
- La aparente inacción del Cuerpo de Exterminio de Demonios para cazar a Muzan, a pesar de que Tanjiro puede identificarlo por su olor y que este se pasea libremente, es desconcertante.
- La dificultad para capturar a Muzan, quien lleva siglos convirtiendo personas a plena luz del día, resulta poco creíble.
- La falta de una explicación clara sobre por qué Nezuko no come humanos, más allá de un simple "ella es especial", deja un vacío.
- La pregunta sobre por qué Muzan convirtió a Nezuko en lugar de matarla y si esto obedece a algún plan específico queda sin resolver.
- La forma en que se maneja a Nezuko durante el entrenamiento de Tanjiro, durmiéndola durante dos años para sacarla de la trama, parece una conveniencia narrativa.
- La diferencia en la forma de matar demonios según el género (cabeza para hombres, veneno para mujeres) es criticada por su falta de lógica y eficiencia.

A pesar de estas críticas, es innegable que "Kimetsu no Yaiba" destaca por su **espectacular animación**, especialmente el trabajo de Ufotable, que eleva el estándar de la animación moderna. Las escenas de acción son impresionantes, con un nivel de detalle que deja sin aliento. La **banda sonora** complementa perfectamente cada momento, desde las melodías sutiles hasta los openings y endings enérgicos. Los **personajes**, aunque a veces cuestionables en su desarrollo, están magistralmente desarrollados en cuanto a su trasfondo y motivaciones, permitiendo una conexión especial con ellos a medida que evolucionan.
La serie logra un equilibrio notable entre su temática turbia y el gore presente, y los momentos de alivio cómico, evitando que la obra se vuelva saturada o que se estropeen los momentos serios y sangrientos. Sin embargo, la **primera temporada** deja sin aclarar detalles cruciales como la muerte de la familia de Tanjiro y no aprovecha el potencial de las lunas demoníacas menores.
UFOTABLE ARREGLÓ A KIMETSU NO YAIBA!
La **segunda temporada** mantiene la calidad en animación y banda sonora, expandiendo la trama con nuevos personajes y arcos. La inclusión de Tengen Uzui aporta carisma y habilidad. Nezuko muestra un mayor desarrollo, adquiriendo más habilidades, y Zenitsu se consolida como uno de los protagonistas más poderosos. Sin embargo, el final de la segunda temporada es criticado por ser precipitado, omitiendo escenas importantes del manga y presentando un desenlace abrupto.
La **tercera temporada** continúa con la calidad visual y musical, presentando dos nuevas lunas superiores, Gyokko y Hantengu. Hantengu, en particular, destaca por su diseño imponente y aterrador en su forma final, Zohakuten. Gyokko, por otro lado, decepciona con una derrota lamentable y la falta de explicación sobre su origen. La temporada también introduce a los pilares Muichiro Tokito y Mitsuri Kanroji, cuyas historias personales y desarrollo son puntos fuertes, aunque la animación de los "peces mutantes" de Gyokko recibe críticas por su baja calidad CGI.
Las películas de "Kimetsu no Yaiba", como "La Fortaleza Infinita", son aclamadas por su factura técnica y su capacidad para crear un "evento" cinematográfico. La animación es impecable, las escenas de acción memorables y la carga emocional alta. Sin embargo, la estructura narrativa, con combates largos y flashbacks extensos, puede resultar repetitiva y agotar al espectador. A pesar de esto, la experiencia colectiva de ver estas películas en cines se compara con eventos de gran magnitud, reforzando el estatus de la franquicia como un fenómeno cultural.
A pesar de su éxito comercial y la calidad de su producción, la serie ha sido objeto de debate sobre la rentabilidad de la industria de la animación y el impacto en la salud mental de los creadores. Existe la preocupación de que los beneficios económicos no se distribuyan equitativamente, dejando a los mangakas en situaciones precarias. La presión por generar contenido constante puede llevar al agotamiento y a problemas de salud mental, como la depresión, que lamentablemente ha afectado a la industria.
El final del manga de "Kimetsu no Yaiba" ha generado opiniones divididas. Si bien se alaba la coherencia de la historia y el sacrificio de personajes por el bien de la narrativa, hay críticas hacia la transformación efímera de Tanjiro en demonio y el capítulo final, que algunos consideran que prioriza la satisfacción de los fans sobre la coherencia argumental. La aparición de descendientes de personajes sin una explicación clara en el capítulo 205 es otro punto de controversia, interpretado por algunos como una concesión a los deseos de los lectores más que una evolución natural de la historia.
En resumen, "Kimetsu no Yaiba" es una obra que destaca por su **soberbia animación, su impactante banda sonora y personajes memorables**. Sin embargo, sus **flaquezas en el guion, la inconsistencia tonal y las conveniencias argumentales** impiden que alcance la perfección. A pesar de sus defectos, sigue siendo una obra recomendable que ha logrado un impacto significativo en la industria del anime, demostrando que, incluso con sus fallos, puede ofrecer experiencias visuales y emocionales poderosas.