La exposición "Historia del Tebeo" de Lamberto Ortiz ofrece un fascinante recorrido por el mundo del cómic, especialmente centrado en la época de posguerra en España. Esta muestra, que se enmarca dentro de la programación trimestral de la delegación de Cultura del Ayuntamiento de Sagunto, permite a los visitantes conectar con una parte importante de la historia cultural del país.

En los difíciles años de la posguerra, marcados por la miseria y las privaciones, los más pequeños encontraban en la lectura de pequeñas revistas, a las que se denominaba "tebeos", una vía de escape y entretenimiento. Estos tebeos abarcaban una gran variedad de temáticas, desde el humor hasta las hadas y las aventuras, sirviendo como el "cine de los pobres".
Las aventuras de personajes icónicos como Roberto Alcázar, El Guerrero del Antifaz o El Capitán Trueno, así como el romanticismo de Mariló, Florita y Azucena, cautivaban la imaginación de los jóvenes lectores. Igualmente, las risas provocadas por publicaciones como Jaimito, TBO, Pulgarcito o Pumby formaban parte de la experiencia cotidiana. Como se describe en el tríptico de la exposición: “Nos evadíamos y soñábamos con mundos llenos de aventuras: guerreros, viajeros del espacio, detectives, prínceps y hadas y nos reíamos con tebeos humorísticos. Empezamos a creer en un mundo mejor donde la justicia siempre vencía, y donde los malos pagaban por su maldad”.

La exposición subraya la importancia de estos tebeos como elementos de evasión y ensoñación, transportando a los lectores a universos llenos de fantasía y emoción. La narrativa de los tebeos, con sus héroes y villanos, contribuía a forjar una visión del mundo donde la justicia prevalecía y el bien triunfaba sobre el mal, un mensaje especialmente relevante en tiempos de dificultad.
El texto menciona la carrera profesional de Juan Carbó como historietista, iniciada en 1949 con su personaje Don Homobono para la revista infantil Cubilete. Su trayectoria continuó en Editorial Valenciana hasta finales de los años setenta, y posteriormente compatibilizó su trabajo con Editorial Bruguera. También se destaca su contribución en la tira de su personaje Tonet para la revista Papers d’Educació.
La entrevista a Juan Carbó, un clásico del tebeo valenciano y galardonado con la distinción "Notario del Humor", ofrece una visión íntima de la historia del medio. Carbó, precursor de la Escuela Valenciana del Tebeo, compartió recuerdos de sus inicios, mostrando volúmenes de su primera época y personajes como D. Homobono, Robustiano Fortachón, Ivanchito y El Penado 113. Se resalta su faceta no humorística, como las biografías de deportistas y caricaturas, que aparecían en publicaciones como Jaimito.

Carbó describe la dura realidad de los dibujantes de tebeos de la época, quienes a pesar de su talento y dedicación, eran considerados "peones" por las editoriales. Los contratos eran a menudo engañosos e indignos, y la supervivencia dependía del pluriempleo. La falta de devolución de los originales, incluso tras litigios, es un punto amargo en la memoria de muchos creadores.
A pesar de las dificultades, Carbó expresa satisfacción por el reconocimiento de su trabajo y la longevidad de su carrera artística, aunque reconoce que su recuerdo se limita principalmente a generaciones mayores. Su inclusión en diversas publicaciones y diccionarios culturales, como "Humor Gráfico Español del Siglo XX" y "La Historia del Tebeo Valenciano", atestigua su relevancia en la historia del cómic español.
La exposición "Historia del Tebeo" de Lamberto Ortiz, presentada en la Casa Municipal de Cultura de Puerto de Sagunto, no solo muestra una colección de tebeos, sino que también narra una historia de creatividad, resiliencia y el impacto cultural de un medio que acompañó a varias generaciones, ofreciendo sueños y evasión en tiempos complicados.