Han transcurrido veinte años desde el desastre ecológico del Prestige en las costas gallegas, un suceso que todos deberíamos recordar. La novela gráfica "La cuenta atrás", escrita por Carlos Portela y dibujada por Sergi San Julián, se presenta como un poderoso recordatorio de este evento y de cómo la memoria colectiva puede ser manipulada.

Un Viaje Narrativo Hacia el Pasado
"La cuenta atrás" se distingue por su original estructura narrativa, que comienza un año después de la marea negra y avanza hacia atrás en el tiempo, desvelando los acontecimientos que llevaron al desastre y sus consecuencias. Esta técnica de "drama hacia atrás" permite al lector explorar los "porqués" de la tragedia, analizando las causas y las motivaciones de los personajes.
La historia arranca con Otero, conselleiro del gobierno autonómico, presentando a los medios una campaña propagandística que anuncia la recuperación total de las playas y del sector pesquero. Sin embargo, esta campaña es en realidad un ejercicio de manipulación informativa, orquestado por políticos y periodistas para acallar las críticas a la gestión de la catástrofe.
A través de Otero, conocemos a un elenco diverso de personajes: una ambiciosa presentadora de televisión, un pescador en paro, un marinero que vio el desastre como una oportunidad de negocio, un redactor desencantado y un activista a favor del voluntariado. Cada uno de ellos, a su manera, hila el resumen de lo que ocurrió, volviendo poco a poco al inicio de todo.

La Crítica a la Manipulación y la Inacción
Carlos Portela, guionista de la obra, expresa su indignación ante la gestión del suceso, calificando la campaña de Otero como "Fake News" mucho antes de que el término se popularizara. "Cuando nos decían en las noticias que las playas estaban limpias y te acercabas y veías aquel horror. Lo peor es que la gente se lo creía", comenta Portela.
La obra critica duramente la inacción y las decisiones absurdas de los responsables políticos, tanto a nivel autonómico como nacional, que priorizaron sus intereses personales sobre la gestión de la crisis. Se cuestiona la sentencia judicial que culpó únicamente al capitán del barco, señalando que hubo muchas responsabilidades colectivas y una cadena de errores que el juicio se limitó a encubrir.
Sergi San Julián, el dibujante, añade que las mentiras para mantenerse en el poder han existido siempre, y que la cultura del "clickbait" es solo una versión exacerbada de tendencias más antiguas. Ambos autores coinciden en que la obra busca ser un testimonio que quede para la posteridad, evitando que la memoria del desastre se diluya con el tiempo.
Solidaridad Frente a la Adversidad
A pesar de la crítica a la clase política y a la manipulación mediática, "La cuenta atrás" también pone de relieve la ola de solidaridad sin precedentes que surgió tras el desastre. Miles de voluntarios de toda Europa acudieron a limpiar las playas, demostrando la capacidad de la sociedad para unirse frente a la adversidad.
El cómic homenajea a estos voluntarios, destacando su compromiso desinteresado. Uno de los personajes clave es Ana, una voluntaria catalana, que representa la esperanza y la fuerza de la acción individual.

Una Obra Completa y Revisada
La edición actual de "La cuenta atrás" es especialmente significativa, ya que recopila por primera vez ambas partes de la obra, completando la historia que quedó inconclusa en su publicación original de 2007. Coincidiendo con el vigésimo aniversario de la catástrofe del Prestige, esta edición es un remedio perfecto para que un hecho de tal magnitud no caiga en el olvido.
El volumen incluye un prólogo del escritor Manuel Rivas y un epílogo del historietista Miguelanxo Prado, además de abundante material extra que ahonda en la génesis y el desarrollo del proyecto. Destaca la inclusión de bocetos de un último capítulo que narra el conocimiento de la sentencia judicial, aunque se decidió no incluirlo en la obra principal para no romper la estructura narrativa.

El Legado del Prestige y la Reflexión Social
"La cuenta atrás" trasciende la mera crónica del desastre del Prestige para convertirse en una profunda reflexión sobre el funcionamiento de la sociedad, la manipulación informativa y la importancia de la memoria histórica. La obra demuestra que, aunque los desastres no se pueden prever, sí se puede actuar con orden y, sobre todo, sin mentir a la gente.
La novela gráfica, con su estilo caricaturesco pero emotivo y su paleta de colores grises que reflejan la atmósfera de la Galicia de aquellos días, invita a múltiples relecturas y a la reflexión sobre cómo estos eventos marcan la vida de las personas y las costas. Es un recordatorio de que "los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla".
Capítulo 16: Sergi San Julián (1a parte). El artista del alambre.
